Siempre te pasa al que no dejaste pasar. Así es la vida.

                                                  Siempre te pasa al que no dejaste pasar.                                                                               Mientras guiaba mi vehículo en dirección a mi hogar hace un par de horas, para llevarle el almuerzo a mi señor padre, me detuve en una intersección, aguardando a que el vehículo que venía en dirección contraria me diera paso.

El individuo no se detuvo. Al contrario, aceleró más si es posible, todo con tal de no permitir que yo pasara. Así es el puertorriqueño en su inmensa mayoría, muy corteses al conducir.

Sin embargo, me fui detrás de él, y cuando redujo considerablemente su velocidad, por unos reductores, yo tranquilamente le pasé por el lado y seguí lo más sonriente. Había ganado al final.

Aprendí algo de eso.

En la vida, muchas veces no permitimos que nadie nos pase, ni por el lado, ni en ningún otro renglón. Vivimos para nosotros mismos, egoístamente mirando hacia dentro en vez de mirar hacia los demás. Nos olvidamos que no vivimos solos en este mundo, que existen billones, sí, billones, de seres humanos que sienten y padecen igual que nosotros, que viven, comen, ríen, sufren, lloran, y mueren. Que tienen sueños, metas, ambiciones, igual que nosotros, y que pasan en ocasiones por peores situaciones que uno, que nos quejamos de cualquier nimiedad, gritamos por nada, mientras no vemos que respiramos, vivimos, trabajamos, tenemos al menos un dólar o quizás más en el bolsillo, que nos levantamos día a día a enfrentar nuestra existencia, sea buena o mala, y que, a pesar de todas nuestras quejas sin fundamento, estamos mejor que los demás que nos rodean.

También debemos aprender a no pisotear a los demás, porque ese mismo hombre o mujer que le pasas por el lado, y lo humillas muchas veces, y te sientes superior, no sé la razón, quizás sea ese mismo que en el día de mañana, cuando más necesitado te encuentres, porque siempre llega ese día, no te vayas a creer que jamás te sucederá, ese mismito es el que entonces va a pasar por tu lado riéndose de ti.

¿Ahora recuerdas que en su momento le cerraste el paso?

La vida tiene maneras de cobrárselas.

Llego tu momento de pagar.

¿Qué triste, ¿verdad?

Todo por cerrarle el paso cuando controlabas el camino, o creías controlarlo todo.

Ojalá y aprendas esta lección. Nunca le cierres el paso al que va subiendo.

Mañana podrías arrepentirte…

Peter R. Vergara Ramírez

 

 

Originally posted 2016-11-02 19:20:49.

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Peter Vergara
Escritor at Vergram
Autor de varios libros, Susurros Mortales 1 y 2, Al Final del Abismo, Deadly Whispers, Tu Peor Enemigo y otros, todos publicados en Amazon, Apple iBooks, Barnes&Noble y cientos de plataformas digitales alrededor del mundo. Reside en Manatí, Puerto Rico.

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