¿Estás vivo? ¿O al menos eso crees?

Es la pregunta que me formulo cada día al despertar, y que me persigue implacablemente desde hace años.

Abro mis ojos por la mañana, me levanto de la cama, me arreglo, desayuno, a veces, y me preparo para salir a trabajar.

La misma rutina día tras día por los pasados años, los mismos rostros de camino al trabajo, las mismas situaciones, los mismos problemas, todo igual, no cambia nada, con la excepción de que cada día me siento morir lentamente sin saber el porqué.

La rutina aburre, los días descoloridos van minando poco a poco lo que todavía queda en nuestro interior, y se enganchan a tu espíritu como una serpiente a su presa.

Piensas que ya nada tiene solución, que tus aburridas y mortales jornadas diarias son parte intrínseca de tu rutina, y que los colores del arcoíris no llegan a la oscuridad de tu corazón. La oscuridad que tú has permitido, aunque no lo creas, y que, en su momento, si no haces un esfuerzo, aunque sea mínimo para iluminarlo, acabará contigo sin pena ni gloria.

¿Has llegado hasta aquí para rendirte? ¿Acaso crees que estás muerto realmente? Lees este libro ahora, ¿verdad? Pues pienso que no estás muerto, que deseas vivir, que anhelas volver a sonreír inocentemente como cuando eras un niño y luego adolescente, pero que al llegar a la adultez fuiste confrontado con la cruda realidad de lo que es vivir por vivir, pero sin más alicientes. Un retrato de la inmensa mayoría de los seres humanos, que vagan por las calles pareciendo personas normales, pero que en su interior están más muertos que un personaje de la serie Walking Dead.

Lees estas líneas porque todavía, aunque está un poco escondida, descansa en tu ser la llama de la ilusión que desde niño cargas, y que deseas renazca brindándote una nueva oportunidad de gozar tu existencia como mereces y como otros lo hacen.

Sientes que ya el camino no es el mismo que comenzaste hace tiempo, y que a cada instante surge un nuevo tropiezo para atrasar la marcha, pero, así y todo, sigues caminando con la esperanza de que algún día todo cambiará para ti.

La esperanza es lo último que perdemos. Creemos que todas las soluciones a nuestros problemas surgirán de la nada y seremos felices para siempre.

Tristemente, no es así. No lloverán los remedios a nuestros pesares, no desaparecerán como por arte de magia en segundos, ni tampoco lloverán bendiciones de un cielo al que no imploramos.

La vida no es así. Es dura y cruel, y se burla a cada instante de nuestros esfuerzos por triunfar, y pone obstáculos en tu camino todo el tiempo para que te revientes de cabeza. Esa es la ecuación real, no la que nos presentan adornada con muñequitos y flores en los portales de las redes sociales, en las que cualquiera con ínfulas de influencer motivacional nos quiere hacer creer que con un poquito de esfuerzo podemos salir del atolladero emocional y espiritual en el que hemos estado hundidos por años.

Roma no se construyó en un día, ni tampoco tu existencia lo será. Para vivir como sinceramente lo deseas, quizás tengas que morir. Así de sencillo. Pero no una muerte física, sino la terminación de lo que eres ahora y no quieres volver a ser.

Si no me gusta la forma de mi cuerpo, hago dieta y ejercicio para mejorarlo. Si quiero un amor, lo busco incansablemente hasta que aparezca, aunque sea por medio de las redes sociales, como parece ser la moda, y si lo que busco es un mejor empleo, pues me despido del que tengo y ya, consigo otro más remunerado.

Pero quizás algunas de estas soluciones rápidas no se pueden aplicar a tu existencia, porque no solamente no resuelves nada con ellas, sino que tu verdadero dilema está en que llegaste a mitad del camino, y no puedes seguir, y menos retroceder, porque ya es tarde para hacerlo.

Tienes que seguir caminando, buscando tu felicidad, pero no sabes a quién recurrir, porque tus pensamientos están confusos y ya sientes un acérrimo pavor de volver a caerte y no poder levantarte más.

Cuando luchamos con nuestras propias fuerzas posiblemente llegue un momento en el que ya no podamos y desfallezcamos con la idea de rendirnos para siempre.

Eso es lo complicado de apoyarnos únicamente en nosotros. No tenemos el recurso de una salvación externa que nos impulse de una vez y por todas hacia la meta de nuestros sueños.

¿No te has preguntado si existe vida después de la muerte? Si no vives ahora, ¿para qué te interesa?

Puedes elegir entre vivir ahora, y vivir también después de que exhales tu último suspiro, una existencia completa en ambas realidades, pero depende de ti, de los pasos que recorras desde ahora en adelante en tu camino.

Solamente existe una vida, dirás, y te darás golpes de pecho defendiendo tu creencia.

Creo que estás equivocado.

Pero prosigamos…

Extracto de mi libro ¿Cuál es mi camino? a la venta en papel y digital en Amazon  https://www.amazon.com/%C2%BFCu%C3%A1l-camino-cuando-voltear-Spanish-ebook/dp/B073VPX6QP

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Peter Vergara
Escritor at Vergram
Autor de varios libros, Susurros Mortales 1 y 2, Al Final del Abismo, Deadly Whispers, Tu Peor Enemigo y otros, todos publicados en Amazon, Apple iBooks, Barnes&Noble y cientos de plataformas digitales alrededor del mundo. Reside en Manatí, Puerto Rico.