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Robaste mi vida (el principio del dolor), Un nuevo libro de Peter Vergara para finales de 2018

Robaste mi Vida (El principio).

No recuerdo cuándo fue, o dónde empezó todo, pues mis recuerdos se difuminan en el tiempo pasado que anhelo revivir pero que a la vez deseo olvidar.

Las palabras altisonantes, los maltratos, el desprecio de unos ojos que jamás trasmitieron amor me asaltan por momentos.

Muchas cosas. Pocas memorias.

Las memorias solo vienen a uno cuando son buenas.

Las malas, tratamos de olvidarlas en la hipocresía de la vida que no perdona cuando queremos desterrarlas.

El alma se constriñe, la alegría se dispersa; el amor se diluye.

El golpe te azota cuando no lo esperas, y la retribución no se hace esperar cuando estamos dispuestos a cobrar el agravio.

Únicamente rememoro la crueldad del momento vivido, pero olvido por un instante las lágrimas derramadas por su causa.

El pasado llega a mi puerta como un vendaval, como María llegó a nuestra existencia un aciago día de septiembre, y quiero pensar que siempre existirá un mañana para enterrar el infortunio de un amargo suceso, pero luego admito que nunca es fácil seguir adelante cuando algo o alguien te aprisiona por los pies y te impide caminar como antes.

Puedo ser muchas cosas en mi presente. Quizás convertirme en lo que siempre he deseado. Es posible que hasta la vida me devuelva con creces lo perdido.

Pero no puedo. Algo me amarra, me encadena cruelmente e impide que pueda dar un paso hacia ese espejismo que engaña mi mente, pero que no logra embaucar mi corazón. Ya no soy el mismo.

No puedo serlo.

Pero quiero.

Quiero ser el que antes fui.

Mejor.

¿Podré hacerlo?

Los gritos en la noche.

Exigencias que no amainan, palabras vertidas que no se olvidan tan fácilmente.

Locura inesperada, vivencias que se perdieron, memorias que no sirvieron de nada, y un presente que me derrota diariamente por no tener una luz que ilumine el sombrío camino que llevo recorriendo desde niño, pero que se ha oscurecido más en tiempos recientes.

El hoy me golpea furiosamente en el rostro, y anquilosa los miembros de mi cuerpo. La parálisis me aflige, y el conocimiento de lo que ya es una triste realidad que no me abandona, me abate más.

Siempre supe que no seria un juego de infantes, y que las reglas nunca serían escritas por mí, pero sinceramente, no esperaba esto.

Y no puedo evitar llorar como el niño que antes fui, ni tampoco calmar el temblor de unas manos que creí servirían para traer grandeza a este mundo, pero que difícilmente logran contenerse cuando la furia me agarra por sorpresa.

Mi conocimiento no me ayudó a prepararme para lo que venía en camino, y la prepotencia de querer saberlo todo tampoco fue determinante a la hora de enfrentar un espíritu resquebrajado que nunca pudo ser feliz, y que ahora se ceba en el mío tratando de hundirlo sin misericordia.

Nunca fui bueno adelantándome al futuro, pues es imposible para cualquiera hacerlo, en especial cuando no esperas nada del mismo, y sientes temor de saber lo que en su día sucederá. Adivinar la vida asusta, y cuando lo que logras atisbar no es agradable, menos te infunde el valor que no tienes.

Tengo miedo. El amanecer trae consigo nuevas horas de infelicidad, y la noche al llegar el sosiego momentáneo que tanto he esperado durante este infierno diario.

No quiero dejar pasar al odio. No es aconsejable. Pero avanza según trascurre mi presente, sumido en el resquemor que corroe mi felicidad, y que impide la entrada de la alegría que parece alejada de mí. La esperanza quiere escapar, pero no lo permito, todavía.

No soporto la vida. A veces quisiera no tenerla si ella no me brinda lo que anhelo profundamente. ¿Acaso ya mi entusiasmo por vivirla se fue para no volver? El hastío me encierra como reo en su aburrimiento mortal, y las llaves de la celda lucen inalcanzables a simple vista. El desdén por lo humano crece a pasos agigantados, y únicamente el dolor se dibuja en la sonrisa amarga que exhibo y que aflora ante todos por no llorar y dar rienda suelta a mis sentimientos de frustración.

¿No merezco el ser feliz? ¿Por qué se me niega tanto el serlo?

¿Qué debo hacer en este minuto crucial de mi existencia?

El ave negra de la desdicha vuela sobre mi horizonte perdido, y sueño con abatirla cada día, pero cuando estoy a punto de hacerlo, se vuelve a mirarme y se burla, alejándose rápidamente y retándome a que la derribe. ¿Lograré que caiga?

(Extracto inicial de mi próximo libro Robaste mi Vida, una historia con nexos de una realidad que viven millones de personas que pasan su existencia plena sujeta a los caprichos de un destino que trata cada día de robarnos la alegría que merecemos. No voy a adelantar nada más, pues me encuentro escribiendo esta historia, y editando otra a pasos agigantados de una buena amiga escritora (Almas Sincronizadas), que me he visto obligado a posponer por este mismo problema, y a la que pido disculpas desde el fondo de mi corazón. También a un excelente compañero literario al que le estoy trabajando su segundo libro, Tinieblas II. Ambas historias, contando con Dios, estarán listas para agosto, justo a tiempo para que participen en el concurso literario de Amazon. Robaste mi vida es algo que me toca en lo íntimo, y deseo con este libro poder ayudar a muchas personas que atraviesan por idéntica situación, y que muchas veces, en su mayoría, destruye nuestras esperanzas de ser feliz algún día sin los fantasmas del odio que en su momento son arrojados sobre cada uno de nosotros y que no merecemos).

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Peter Vergara
Escritor at Vergram
Autor de varios libros, Susurros Mortales 1 y 2, Al Final del Abismo, Deadly Whispers, Tu Peor Enemigo y otros, todos publicados en Amazon, Apple iBooks, Barnes&Noble y cientos de plataformas digitales alrededor del mundo. Reside en Manatí, Puerto Rico.
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