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Agridulce

Agridulce

El camino no ha sido, ni será, fácil. Todo lo contrario. En ocasiones pareciera que miles de obstáculos se han interpuesto cruelmente para dificultar mi travesía.

Cumplo años, es cierto. Muchas felicidades para mí me dirán mis amigos y los que no lo son, pero son gratamente aceptados siempre, por el cariño que envuelve cada uno de ellos.

Hoy también se cumplen dos meses de la partida de mi padre, y muchos recuerdos asaltan mi mente en este día, pues me duele aún su viaje sin retorno de mi lado. Realidad que no perdona; certeza que no olvida, por lo que significó en nuestra existencia.

En ocasiones el desaliento, el dolor, la tristeza, invade mi corazón, y lágrimas brotan de mis ojos, impotente y débil para detenerlas, y pienso si vale la pena seguir con todo, con mis sueños, mis metas, el deseo de realizar mis anhelos más preciados. Siento al diablito malo del abandono susurrar y susurrar en mi oído para que lo haga, que me vaya lejos, que no ameritan mis esfuerzos tanto sacrificio, ilusiones rotas; una vida sin alegría.

Hasta surcan raudos pensamientos de muerte en el panorama de mis sentimientos, y la decepción amarga y el convencimiento pleno de que nada de lo que haga rendirá frutos.

Pero luego veo junto a mí a personas que me aman, que lo han dejado todo por mí, que han confiado ciegamente en que yo sí puedo lograr todos mis sueños, como mi amada esposa Lynette, y así compartirlos junto a ellos, y siento como mi corazón vibra de emoción al pensar en que Dios está conmigo llevando mis cargas y mi dolor, alentándome a cada segundo para seguir caminando por el desierto hasta encontrar mi oasis, y sé que mi triunfo verdadero no se encuentra lejos.

Únicamente una oración en silencio clamo desde mi alma al que todo lo puede, y es que me permita, a partir de este momento, recuperar las fuerzas perdidas, el ánimo batallador, y mi fe inquebrantable, para retomar el camino que una vez abandoné, y no detenerme hasta llagar a la meta en la que se encuentran mi realización como ser humano en todos los sentidos. Solo eso pido, el no desfallecer, aunque ande en valle de muerte, pues su vara y su cayado me infundirán aliento hasta el final.

Amén.

*Gracias a todos mis amigos y familiares que han sacado un minuto para felicitarme en mi cumpleaños. Lo valoro sinceramente, y que recuerden que, sin importar lo gris que amanezca nuestro día, siempre existe un sol oculto que tarde o temprano iluminará el mismo.

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Peter Vergara
Escritor at Vergram
Autor de varios libros, Susurros Mortales 1 y 2, Al Final del Abismo, Deadly Whispers, Tu Peor Enemigo y otros, todos publicados en Amazon, Apple iBooks, Barnes&Noble y cientos de plataformas digitales alrededor del mundo. Reside en Manatí, Puerto Rico.
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