Inercia

Inercia.

Muerto.

Así me siento yo.

Ayer, hoy, mañana. No recuerdo el momento exacto en que comenzó la caída, el desastre total de una existencia que hasta esa hora había sido plena, o casi.

Quizás fueron los golpes, las decepciones, la amargura de saber que podía y no hacer nada, la tristeza de un fracaso tras otro, o posiblemente fueron miles de palabras agolpándose sin parar hasta que finalmente laceró mi alma, cansada ya de tanta penuria sin esperanza.

No lo sé.

Observo mi rostro cansado, envejecido, marcado por los años que nunca creí llegarían, y me horroriza pensar que, si no logro recuperarme de esta inercia que me mata lentamente cada minuto que pasa, irremediablemente mi vida no habrá valido lo que en mi niñez pensé que valdría.

Sueños de niño; pesadilla de adulto, vida temprana, ilusiones rotas, fervor desmedido, lágrimas constantes. Ya no soy el mismo. Mi corazón muere un poco a cada segundo, y aunque conozco el camino a seguir para salvarme, mi voluntad no me obedece, aunque quiera.

¿O no quiero? ¿Estoy derrotado de antemano sin ni siquiera intentarlo?

La mente juguetona aún sí me dice que puedo, pero mi cuerpo golpeado por los embates del tormentoso vivir me impide seguir adelante en aras de quimeras que desaparecen cuando trato de acercarme a ellas. La visión de un pasado que se fue y no volverá me detiene muchas veces, y no logro conciliar el equilibrio necesario para sobrevivir que necesito ahora.

Estoy decepcionado. De todo. De todos. Creo que nací con esa decepción hacia la vida, y nada ha podido cambiar la misma. El mundo no es grato, y las personas menos, con sus raras excepciones, claro, y me atosiga cruelmente cuando trato de escapar del desorden en el que mi existencia se ha convertido, y un fulgor de rebeldía se asoma a mi rostro cuando comprendo que nada puedo hacer si no me libero de las cargas del ayer que marcaron mi ruta hacia la consecución de mis anhelos, y menos podré tocar a las puertas de lo que sinceramente quiero hasta que mi corazón decida luchar. Las batallas sin pelea están perdidas desde el principio, y recuerdo que yo era un luchador con esperanzas de un mejor mañana.

No recuerdo cuando perdí eso, y si lograré recuperarme.

¿Hay tiempo?

Solamente la vida me dará esa respuesta, aunque espero, sinceramente, que sí…

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Peter Vergara
Escritor at Vergram
Autor de varios libros, Susurros Mortales 1 y 2, Al Final del Abismo, Deadly Whispers, Tu Peor Enemigo y otros, todos publicados en Amazon, Apple iBooks, Barnes&Noble y cientos de plataformas digitales alrededor del mundo. Reside en Manatí, Puerto Rico.