Mucha gente buena falleciendo, y nosotros pensando en política

Mucha gente buena está falleciendo, y nosotros pensando en política.
Cada vez que despierto por las mañanas repaso el periódico digital, uno de los existentes, y me sorprendo, y entristezco mucho cada vez que leo sobre el fallecimiento de buenos puertorriqueños, en especial, todos los que en esta época de pandemia mueren debido al COVID-19.
Ya sea debido a la ignorancia de mucha gente, o un total desprecio a las medidas que deben de tomar para protegerse de esta contagiosa y mortal enfermedad, lo cierto es que estamos perdiendo la batalla cada día más.
No puedo dejar de recordar los varios artículos publicados por este servidor en los que escribo precisamente de esta situación de salud que nos azota desde hace varios meses, y que en su principio parecía que íbamos a poder frenar, obligándome a recapacitar seriamente sobre esto al ver el incremento de muertes y casos reportados en las últimas semanas.
Parece que al puertorriqueño se le olvidó que esta crisis no ha pasado, sino que progresa día a día, llevándose a muchas personas buenas, algunas de ellas conocidas, y que no parece tener una fecha de expiración.
Mientras tanto, con la excusa banal de que estuvimos mucho tiempo encerrados, probablemente, y digo así, porque en ningún momento vi eso, pues las grandes megatiendas siempre estaban atestadas hasta la exageración, con medidas preventivas o no, y no obstante los miles de peticiones en las redes y medios noticiosos para que el público se protegiera y se quedara en su casa a no ser que fuera en absoluto necesario el salir para trabajar u otra razón válida, salimos a gusto y gana a fiestar por ahí, en especial las llamadas celebraciones de familia, un acercamiento estúpido a las puertas de la muerte que nos espera de seguir en este patrón ridículo de querer ser felices superficialmente a costa de la vida de los demás.
Pero mi pueblo no aprende, y ahora, con el pretexto de las elecciones, luego Thanksgiving, y para rematar Navidad, esto empeorará, y mucho, porque no aprendemos de los errores ni las metidas de pata de los llamados encargados a velar por la salud del pueblo de Puerto Rico.
Ahora, mañana, la fiebre por salir a votar, que entiendo es un derecho que tenemos cada uno de nosotros para escoger las mejores opciones posibles, digo, si las hay, y creo que uno o dos pueden caer en esa categoría, será otro escalón que escalaremos por el triste afán de escoger a un político del llamado montón de opciones que no será la gran diferencia en nuestro tiempo presente para gobernarnos, porque yo no me ciego: cualquiera que se escoja será más de lo mismo aunque con diferente rostro, y los otros candidatos, por más lindos o carismáticos que sean, no representan lo que en realidad necesitamos para salir del atolladero en que gobernantes pasados nos han sumido.
Si vamos a salir a votar tomemos todas las medidas de precaución necesarias para proteger nuestra salud y de los que nos esperan en casa, y hagámoslo a conciencia, no por fanatismo ni favores políticos, sino por la esperanza de amanecer el miércoles con un cuadro de gobierno que pueda marcar un antes y después en nuestra historia. Tampoco, una vez ejerzamos el voto, no nos quedemos en los alrededores del colegio de votación ni tampoco le hagamos el juego a los aspirantes de reunirnos en comités de campaña ni salir en caravana a festejar el triunfo. Es estúpido, y sigo repitiéndolo.
Puede ser que se haga el milagro y nos toque un político bueno por los próximos cuatro años.
Pero no olvidemos que tu vida, y la de los tuyos, estriba en protegerte como es debido, pues tu salud es primero que cualquier otra consideración…
Ah, y por favor, no olvidemos que después de mañana seguiremos siendo los mismos, tendremos las mismas deudas y problemas, y que no vale la pena, nunca, el perder amistades por culpa de la política mediocre que rige nuestra isla desde hace tiempo.
Esa gente es la que estará a tu lado cuando las cosas no salgan bien, no los políticos, la mayoría, que ni siquiera se acordarán de ti una vez pasen las elecciones.
Recuérdalo…