Una íntima reflexión

Una íntima reflexión

 

    Este capítulo lo escribo hoy, a finales del 2018, un año en el que esperaba un sinfín de oportunidades que nunca se dieron, quedando truncadas en mi vida, al menos en forma temporera.

    Mi esposa Lynette y yo regresamos de una corta estadía de cuatro días a mediados de diciembre del año pasado, disfrutando de un tiempo que realmente necesitábamos para estar juntos al lado de la familia de ella en Estados Unidos.

    Nunca pudimos imaginar que los siguientes meses resultarían en un calvario para nosotros, ni tampoco yo pude pensar que, en algún momento jugara con la idea de acabar con todo, si el lector entiende a lo que me refiero.

    Una salida fácil para un problema que, reflexionando ahora, no era tan grande como para siquiera coquetear con tal fatal decisión.

    A veces pensamos que nada tiene solución, los problemas nos ahogan, la vida se ensaña con uno, los amigos escasean o no existen, y la familia nos ahoga emocionalmente bajo la premisa de que hay que tolerarles todo.

    Falso. La familia está para apoyarnos mutuamente en la consecución de nuestras metas, y alegrarnos la existencia cuando las cosas se ponen feas, no para recriminarnos ni poner en duda nuestras decisiones, buenas o malas, correctas o incorrectas, cuando el destino nos pone contra la pared y no sabemos hacia dónde escapar.

    Este libro, estos capítulos, responde a la duda interna que asaltaba mi corazón cada vez que las cosas no resultaban como yo quería, y también cuando trataba infructuosamente de recurrir a los medios de los que cualquier persona posee para sobrellevar las pesadas cargas de la vida.

    En un millón de ocasiones fracasé. Y lloré. También me sentí derrotado hasta la impotencia, y mis noches eran eternas hasta el primer albor del amanecer.

    Pero seguí adelante. No me rendí; tampoco claudiqué ante lo imposible, pues esa palabra únicamente existía en mi mente si la dejaba entrar.

    Quizás el que no me conozca crea que mi camino ha sido uno cubierto de rosas y alfombra roja. Es posible que hasta piense que todo me ha sido regalado sin esfuerzo de ninguna índole.

    Nada más alejada de la realidad. Todo lo que era y es valioso para mí me fue negado en su comienzo, y tuve que batallar como un guerrero fiero hasta el final.

    Nadie me regaló nada.

    En el otoño de mi existencia he visto caer infinidad de hojas en el almanaque. Unas cayeron lentamente; otras, muy despacio, pero siempre llegaron al suelo, sin importar lo que yo hiciera por detenerlas.

    Hoy, sentado ante mi ordenador, y con mis ojos aún cubiertos por la sombra fugaz de una lágrima, he comenzado a creer en que puedo hacerlo, que puedo lograr lo que anhelo, que nada ni nadie podrá ya apartarme de la vereda del éxito que Dios ha dispuesto para mí mucho antes de que yo naciera.

    Fallé en todo, hasta a mis amigos y familia que en su minuto creyeron ciegamente en mis facultades, y que no obstante siempre me alentaban a seguir luchando por lo que quería.

    Este año no ha sido fácil.

    Me alejé de mi pasión, desterré por un instante la noción de que todo era posible si creía en mí mismo.

    Me derroté sin batallar, y ahora, en esta encrucijada que se presenta ante mí, observo tranquilo la historia de mi existencia, desde mi niñez hasta mi adultez, hasta este minuto del día 11 de noviembre de 2018, y reprimiendo la tristeza de un sentimiento que pugna por brotar de mi alma, declaro al universo entero que, sin importar todos los obstáculos que se me atraviesen en mi camino desde ahora en adelante, y todos los sinsabores y dudas que sé me asaltarán de vez en cuando, en el nombre de Dios y con su bendición, que este año que comienza el 1 de enero de 2019 será la consagración de todos mis sueños hechos realidad, y que al final de él, podré gritar a los cuatro vientos lo siguiente:

    —¡Lo logré!

(Nuevo capítulo. Extracto del libro Tu Peor Enemigo Siempre Serás Tú, en Amazon http://a.co/d/cR3hg6U )

Divagaciones de Peter 3

Recorrí ese camino una vez, según recuerdo, y no me gustó, pues eran pasos sin sentido que no me acercaban a ningún lado. Luego comprendí que todo los caminos y pasos son necesarios para entender que nada es tan fácil como parece, y que las mejores cosas se alcanzan al recorrerlos todos, aunque parezcan no servir para nada.

Originally posted 2018-08-15 13:51:16.

Ya no está en mis manos (reflexión)

Desde mi escritorio

Ya no está en mis manos

Desde hace varios días nuestra televisión y la prensa han estado alertando a la ciudadanía sobre la, hasta ese momento, sutil amenaza que representaba un huracán que se aproximaba a nuestra isla.

Esto fue hace una semana, aproximadamente.

A partir de ese momento la precaución hizo acto de presencia en nuestras vidas cotidianas, pensando, como siempre lo hacemos, que posiblemente no tocaría suelo borincano, o que, en el mejor de los casos, únicamente un poco de lluvia y vientos nos iban a tocar.

En el mejor de los casos.

Este pasado fin de semana, cuánto más crecía la preocupación y el posible fortalecimiento de Irma, el pueblo fue acudiendo en mayor escala a los supermercados para abastecerse.

Prevención, por si acaso, ¿verdad? Los puertorriqueños siempre nos hemos distinguido por, o prepararnos a conciencia, o no hacer nada. Nunca hay un término medio.

Pero las noticias que iban surgiendo no eran precisamente alentadoras.

El fenómeno atmosférico se fortalecía cada vez más, y su azote, de cualquier forma que se adornara, iba a ser perjudicial para nuestra isla.

Llegó el lunes. La ciudadanía siguió su habitual vida en el fin de semana, siempre esperanzados de que esta situación no se saliera de control y fuera verdaderamente lo que siempre hemos temido, un ciclón que cambiara por completo la normalidad de nuestra gente en negativos aspectos.

Negativos aspectos serían la falta de energía eléctrica, suministro de agua, carreteras inundadas, obstrucción de pasos, comunidades aisladas e incomunicadas en su totalidad, el colapso de nuestra economía, las precarias condiciones de nuestras viviendas en caso de ser afectadas por el fenómeno, y muchas otras cosas más que nos atañen como pueblo, sin contar con lo más importante: pérdida de vidas a causa del ciclón.

Lunes. Los comercios se abarrotaron, las existencias de agua y otros productos necesarios se agotaron en cuestión de horas, obligando a los comerciantes a reabastecerse, los que pudiesen, ante la inminencia de la emergencia nacional.

La preocupación, ahora más palpable, creció a pasos agigantados. Ya Irma no era una lejana tormenta que posiblemente llegaría en unos días a las costas caribeñas. Ahora era un huracán categoría 4 a punto de convertirse en uno de 5 en cuestión de horas.

Se emitieron los avisos requeridos, se alertaron y activaron las agencias gubernamentales requeridas, se suspendieron las actividades de nuestra vida diaria en aras de prepararnos debidamente para enfrentar lo inimaginable. Todo se ha hecho.

Estamos probablemente preparados, o en vías de hacerlo en las restantes horas hoy y mañana, antes que llegue Irma.

Nuestro pueblo, en décadas recientes, sufrió el embate de poderosos huracanes que nos socavaron en todos los aspectos para ese entonces, y nuestros abuelos pueden atestiguar sobre el particular. No fue fácil en ese momento, ni tampoco, a pesar de la modernidad y preparación que nos rodea, ahora.

Nadie está preparado para un fenómeno de la naturaleza de esta magnitud.

No lo estábamos antes; menos ahora.

Las redes sociales se inundaron y seguirán in crescendo en las siguientes horas y días. Todo el mundo comentando. Muchos mensajes. Palabras de apoyo, de aliento y esperanza. Todo muy bien, lo acepto, y me agrada saber que somos un pueblo que no solamente se une en la adversidad o en los momentos deportivos gloriosos.

Hoy le brindaré la mano a mi vecino, a mi familia, a los amigos que lo necesiten, y hasta al extraño que nunca había visto. Es nuestra sustancia e identidad como puertorriqueños y seres humanos.

Pero falta algo. Básico. Importante.

Yo diría que lo más importante, aunque sé que algunos no pensarán así.

Cuando todas nuestras fuerzas desfallecen, cuando el temor se apodera de nuestras vidas, cuando no vemos una luz al final del camino que nos ilumine y dirija hasta un puerto seguro, ahí, en ese instante decisivo de nuestra existencia, debemos pedir ayuda, una ayuda más allá de los límites imaginables.

Nuestro gobernador y los alcaldes se preocupan y apoyan a su gente, porque ellos son parte integral de la misma, ¿o es que acaso ellos no salieron, en la mayoría de las ocasiones, de hogares humildes o de clase media y hasta alta, donde una situación de tal altura los avasallaba y se sentían impotentes para ayudar y sobrevivir? Hay que darles el crédito que merecen por siempre, en menor o mayor escala, tratar de sostener a su pueblo en momentos difíciles.

Pero ellos no pueden hacerlo solos. Son humanos, y como tal, pueden fallar, o no tener los recursos necesarios para hacerle frente a un monstruo de esta naturaleza.

Debemos, como dije antes, apoyarnos mutuamente como pueblo. Siempre nos hemos distinguido por ello.

Pero también, repito, en un momento así de preocupación y miedo, nuestras miradas deben dirigirse hacia lo alto, hacia Dios.

Tenemos que pedir mucha fortaleza para lo que posiblemente nos espera en las siguientes horas, y mucha serenidad para sobrellevar las horas difíciles de la noche cuando los vientos rujan y las lluvias arrecien, pero también, hoy, debemos arrodillarnos y pedir que, a última hora, surja un cambio en Irma que lo desvíe, aunque sea unos grados de su ruta directa hacia nosotros, y que su impacto no sea de la magnitud que se espera.

Solamente él puede hacerlo. En el pasado no he sido precisamente un creyente acérrimo, pero en los últimos tiempos, ante los golpes crueles de la vida, he aprendido en carne propia que no solamente existo yo y mi egocentrismo, sino que, cuando todas mis fuerzas humanas desfallecen, y mi ánimo se cae por los suelos, únicamente existe alguien que está ahí, listo para auxiliarme, pero únicamente si yo se lo pido con todo mi corazón.

Ninguno de nosotros conoce con antelación lo que la vida nos depara, pero es reconfortante y hermoso se sentir que, no obstante, el curso de nuestra existencia no sea lo que esperábamos, siempre será mejor cuando tenemos a quién recurrir en caso de necesidad.

Ya estamos listos para enfrentar lo que sea, porque somos puertorriqueños valientes, y unidos como pueblo, y si dejamos a un lado la incredulidad y la arrogancia que en ocasiones nos asalta, y yo no soy la excepción, y le pedimos a Dios que nos acompañe durante todas esas amargas horas, él lo hará.

Aunque también he aprendido que, aunque no lo hagamos, siempre caminará junto a nosotros en medio de la tormenta. Un padre siempre lo hace con sus hijos.

Ya no está en mis manos. Ahora está en mejores manos, las perfectas, y sé, en mi corazón, de que camino seguro en la oscuridad hacia la luz, y que no temeré mal alguno, pues él siempre estará ahí para socorrerme cuando caiga, porque mi confianza se encuentra depositada en Dios.

No caeremos. Tengo fe de que no. Espero que también tú, que lees estas palabras, la tengas…

Peter R. Vergara Ramírez

Originally posted 2017-09-05 14:15:21.

Nunca

Nunca permitas que alguien te diga que no puedes hacerlo. Respira profundamente, saca fuerzas de tu corazón, y respóndele: “Siéntate cómodamente, y disfruta del espectáculo, para que veas que SÍ lo hago”.

Originally posted 2017-08-25 19:56:36.

Lo vamos a lograr…

Lo vamos a lograr

En muchas ocasiones, y esto todos lo hemos pasado, una piedra se nos cruza en el camino, y tropezamos con ella, qué remedio, pero es en ese preciso instante que debemos decidir si es lo suficientemente poderosa para detener nuestra marcha hacia la total realización de nuestros sueños. En mi caso particular, infinidad de obstáculos se han presentado a lo largo de mi existencia, pero ninguno, hasta ahora, me ha derrotado, aunque sí he llorado y me he sentido morir, y he podido resurgir del abatimiento físico y espiritual para seguir adelante, buscando mi sueño. Al final del camino, y de mi vida, diré también esas palabras a mi esposa: “No fue fácil, pero lo conseguimos”. Con Dios por delante, es una promesa, una esperanza, y la certeza total, en mi alma y corazón, de que esto sucederá…

Originally posted 2017-08-24 21:12:22.

Desaparecer

A veces hay que detenerse en la veloz carrera de nuestra existencia, desaparecer un tiempo para reordenar nuestra vida, y volver con una nueva visión y deseo de lograr lo que no pudimos antes…

PRVR Huellas Literarias Blog

Originally posted 2017-08-23 12:13:47.

Vive feliz y disfruta la experiencia

¡Vive feliz y disfruta la existencia!, es el primer libro de mi amigo y compañero de clases en la universidad, Luis González Canales. El libro, inspirador y hermoso, es un compendio de experiencias propias que ha tenido que vivir y sufrir mi amigo, y de las que aprendió a lidiar con ellas en medio de la tempestad que, en su momento, tuvo que atravesar. Lo recomiendo sinceramente, pues sé que lo escribió desde su alma. Espero que estas enseñanzas te ayuden a comprender mejor la vida, que en su momento quizás no valoramos como debiera ser, pero que es maravillosa cuando decidimos vivirla a plenitud. No te arrepentirás. Peter R. Vergara Ramírez, escritor. Amazon ¡Vive feliz y disfruta la experiencia! (Spanish Edition) https://www.amazon.com/dp/B074S5C9JK/ref=cm_sw_r_cp_api_ZapKzbHKPBSX0 ebook y !Vive feliz y disfruta la experiencia! (Spanish Edition) https://www.amazon.com/dp/1974358291/ref=cm_sw_r_cp_api_BbpKzb6X89TT1 en formato impreso o libro.

PRVR Huellas Literarias Blog

Originally posted 2017-08-14 00:50:58.

Divagaciones de Peter 1

Era feliz completamente antes de nacer. Aún no conocía en ese preciso instante que años más tarde la podredumbre humana me alcanzaría, y destrozaría por completo la ilusión de vivir que amé durante esas primeras etapas de mi existencia. ¡Qué poco dura la felicidad! Nos empeñamos en vivir, mientras vamos un poquito muriendo cada día…

Originally posted 2018-08-14 19:54:20.

Comenzar de cero

Comenzar de cero
Esta mañana desperté con una profunda tristeza arraigada en mi ser, con la rara sensación de que mi existencia no era lo que siempre había soñado, que mi trayectoria en este mundo algún día no muy lejano terminaría, se cerraría el capítulo de mi historia finalmente, y sorprendido, aunque no tanto, descubrí que, si todo terminara ahora, habría dejado muchos negocios inconclusos, muchas cosas a medias, y un millón de sueños frustrados que nunca lograron realizarse.
Cerré mis ojos por un momento, y regresé a mi pasado, a todas esas personas que de una u otra forma influyeron en mi camino, que pusieron su granito de arena para que yo fuera el hombre que soy en día, y recordé sus consejos, buenos algunos, otros, no tanto, pero consejos y enseñanzas al fin sobre lo que debía y podía hacer o no con mi vida.
Algunas lecciones las seguí. Otras, las deseché en el camino porque no me gustaban, o pensaba que no eran para mí. Pero fueron enseñanzas que en un futuro usaría para bien, o para mal.
He cometido infinidad de errores, miles de desaciertos, he tratado en ocasiones bruscamente a gente que me quería y aún me quiere a pesar de todo, me he burlado de la ignorancia de algunos, creyéndome lo último en la avenida, me he reído cuando otros han caído, pero también le he dado la mano a esa persona que me hirió en el pasado, olvidando el daño causado, y tratando de ser mejor cada día no obstante el desánimo o pesar que la vida pueda estar causándome en ese instante.
Todavía sigo con mis ojos cerrados, y como en un desfile, pasan por mi mente recuerdos de mi niñez, adolescencia y adultez que creí olvidados, como una película que se repite una y otra vez, y siento como mi corazón se estruja ante la inmensidad de la historia que he protagonizado solo, y junto a otros, y en todas las cosas que he dejado de realizar por estar persiguiendo quimeras sin sentido que nunca fueron realmente importantes ahora que las analizo a conciencia y con mi alma al descubierto.
He fallado, lo reconozco, en situaciones fáciles de sobrellevar, y en las dificultades, lo mismo me he crecido, que también me he dejado hundir sin luchar.
La vida, los años, los sinsabores, las decepciones, los sufrimientos, la depresión y todos esos pequeños gigantes de desaliento que he permitido crecieran hasta ahogarme, han sido los pretextos esgrimidos una y otra vez para justificarme cuando todo sale mal, pero jamás me he detenido a pensar que todas las cosas suceden si yo permito que sucedan, y que las derrotas solo son derrotas si no me levanto del suelo y comienzo a trepar la empinada cuesta hasta su cima. Pretextos. Errores que nunca acepté, tonterías sin valor que me detuvieron en muchas ocasiones, pero que siempre justificaba por todo lo anterior.
Abriendo mis ojos a la cruda realidad, veo que todavía me faltan ese millón de cosas por hacer, infinidad de sueños por realizar, y sonrisas de felicidad en cada uno de los rostros que veo a mi alrededor que se merecen eso y más, pero todo depende de mí, de la decisión firme con la que comience cada día a partir de hoy, y de las metas que espero alcanzar.
Comenzar de cero. Se puede. Si queremos. Yo lo deseo.
Depende todo de echar las excusas o esos pequeños gigantes que me obstaculizan y me impiden realizarme como ser humano, y echar a caminar, paso a paso, minuto a minuto, sin detenerme ante nada ni nadie, respirando hondo y no aflojar el ritmo sin importar que el universo entero conspire contra mi persona. Nadie lo hará por mí. Únicamente yo tengo ese poder para hacerlo.
Y cuando vuelva a cerrar los ojos, algún día, definitivamente, espero irme en paz conmigo mismo y alegría en mi ser por haber conseguido todo lo que siempre soñé: mi realización plena como ser humano en todos los aspectos. ¿Existe algo más importante que eso?
Comenzar de cero. Desde hoy.
Creo, no, sé, que Dios y la vida tienen muchas cosas más para sorprenderme y ayudarme a lograrlo.
Es cuestión de afirmarlo desde el fondo de mi corazón apenas abra mis ojos en unas horas…

Originally posted 2018-07-08 13:17:25.

Un clamor que sí llega, cuando sinceramente crees…

Las peticiones que se hacen desde el corazón, con genuino sentimiento y gozo, y una plena convicción de que serán en su momento contestadas, es lo que convierte un día rutinario y repleto de dificultades en uno en el que sonreímos por el simple hecho de que la verdad yace más allá de unas palabras escritas en un libro, y que el ser que sustenta las mismas con amor siempre estará dispuesto a escucharnos, aunque no lo merezcamos.

Cuando comprendamos que la solución reside en la intención de querer ser lo que se supone que seamos y no somos, y esto no es un juego de palabras, y de que el desierto de tristeza y dolor se cruza por medio de una petición y un corazón contrito, entonces la luz que ahora permanece oculta brotará de la nada, y la paz llegará al lugar que le corresponde: a nuestro interior carente de felicidad, pero esperanzado en conseguirla.

Muchas veces me decepciono en el camino, y lloro, porque no sé qué hacer para recuperar lo perdido en el tiempo, pero sigo adelante, sin mirar al pasado que se va y no vuelve, al presente que valoro por lo aprendido, y al futuro que no sé lo que depara. Pero sigo, esperanzado, pidiendo, con fe, con verdadero deseo de superar la vida que me ha tocado vivir. Quiero mi alegría y mi inocencia de vuelta,  mis noches de ensueño y mis días llenos de colores, y el despertar cada mañana con una nueva ilusión de vida. Todo eso anhelo, y más. ¿Por qué conformarme con menos, si tengo a alguien que lo puede todo, y que estará encantado de cargar mi cruz sobre sus espaldas?

Y es tan simple como clamar a un Dios que sí espera porque lo hagamos.

Tan sencillo como hacerlo ahora…

Originally posted 2018-05-21 02:54:53.

El vacío que no llenamos, o lo que perdemos por no saber vivir

El vacío que no llenamos, o lo que perdemos por no saber vivir

No somos eternos. Tampoco infalibles. Cometemos errores. Algunas veces aprendemos; otras, seguimos metiendo la pata una y otra vez como esa fuera nuestra naturaleza humana por nacimiento.
Creemos que viviremos por siempre, y no queremos darnos cuenta de que la vida puede irse en una milésima de segundo, en un parpadeo.
Pasamos nuestra existencia en la búsqueda eterna de cosas que nos hagan probablemente felices: una casa fastuosa, dinero en el banco, autos último modelo, fama, todo lo que implica ser reconocido en esta discriminatoria sociedad en la que vivimos, y dejamos a un lado nuestros sueños verdaderos por lograr todo lo anterior, aunque eso signifique renunciar a lo que verdaderamente importa: nuestra felicidad. Eso no nos sirve. Menos cuando estamos abajo en la rueda de la vida. Lo que tengamos que hacer, lo hacemos, y allá que se pierda lo que realmente importa.
Perdemos la esencia de la humanidad, nos alejamos de la familia, los amigos, todos, en aras de una quimera que quizás nunca llegue a ser una realidad. ¿Para qué? El dinero sirve para garantizar una seguridad económica y que nada nos falte, pero comparándolo con la salud, pienso que es irrelevante. Si no tenemos salud de nada nos sirve el ser ricos o famosos.
Lo triste, sinceramente hablando, es cuando conocemos de personas que han luchado lo suyo para alcanzar un sitial en el mundo, y han llorado y sacrificado muchas cosas en el camino, y cuando finalmente logran el éxito anhelado, descubren tardíamente que nada de lo conseguido ha rescatado su corazón del vacío existencial que desde pequeños han sentido. Entonces el golpe es más doloroso, imposible de digerir, pues cifraban la llamada felicidad en unos retos o logros materiales que nada tenía que ver con lo que sinceramente necesitaban.
Muchas veces me he sentido así, vacío por entero, sin alicientes para vivir, y también he llorado por no tener el valor de terminar con el mismo, pero como he dicho antes, recuerdo entonces todos los motivos por los que vivir, y erradico todo pensamiento negativo que logra llegar hasta mi alma.
Si me dejara llevar por ellos hace tiempo seria únicamente un recuerdo en las vidas de los seres que sí me aman.
Somos algo más que números o posesiones. Tenemos un potencial que alcanzar, unas metas por realizar, y una vida llena de alegría si así lo deseamos, pero en la mayoría de las ocasiones relegamos nuestros genuinos propósitos por otras cosas que jamás nos llenaran, aunque lo tengamos a manos llenas.
Algún día alcanzaré mi anhelo, sé que sí, pero mientras tanto, disfrutaré hoy de lo que verdaderamente vale, y mucho: el amor de mi familia.
La vida no se detiene, conmigo o sin mí, aunque prefiero que siga un largo tiempito adicional para seguir alegrando mis horas con el amor que nunca termina. Ya entonces me iré cantando todo el camino hasta conocer a mi Creador…
¿Algo mejor que eso?

Originally posted 2018-08-10 16:17:21.

Bajo ataque: María, once meses después… (4to artículo de María, el monstruo nos atacó)

Bajo ataque: María, once meses después…

Pareciera como si esas interminables horas de terror vividos bajo el asedio despiadado de María no hubiesen finalizado, todavía.

Salimos a las calles en la mañana y vemos, consternados, como muchas casas y calles de nuestros pueblos lucen sin levantar vuelo, destruidas muchas de ellas bajo el ataque; otras, por el paso del tiempo y desatinada administración gubernamental en ambos niveles, municipal y estatal. Los rostros de nuestros vecinos y amigos llevan marcados en ellos los vestigios imborrables de un millón de lágrimas derramadas ese funesto día de septiembre del 2017. La tempestad nunca dejó de atacar; nosotros tampoco de pedirle a Dios con todas nuestras fuerzas por el milagro de alejarla para siempre antes de que destrozara por entero a nuestro terruño, y prácticamente lo hizo, acabar con lo que nos quedaba, pero se alejó, tarde, pero seguro, dejando atrás una estela sin parangón de hogares derruidos y vidas segadas. La historia se encargó de recordarnos que de nada vale ser la Isla del Encanto, si no nos comportamos con humildad ante la fuerza inconmensurable de la naturaleza y de quien la gobierna, uno que no necesita votación electoral cada cuatro años para seguir dirigiendo el cauce de nuestras existencias.

Olvidamos por un momento inclinar el rostro y bajar la mirada, y fue en ese preciso instante cuando la furia de los vientos se ensañó con nosotros hasta lo indecible. No existe gobernante terrenal, ni político oportunista, que sea mas grande que lo antes expuesto, aunque ellos en la soledad de sus vidas y ante el espejo de su habitación que nada oculta, les diga en su cara que nada son si no tienen la entereza, dignidad y humildad que se requiere cuando de dirigir un pueblo se trata. Quizás se crean grandes, y posiblemente los demás lisonjeros a su alrededor se lo hagan creer, pero potentes naciones han caído bajo la embestida de la naturaleza por no creer que nada somos, ni seremos, si no pedimos ayuda al que sí nos la brindará cada vez que lo necesitemos.

Somos humanos e imperfectos, y limitados en muchas cosas, pero creo que podemos aprender todavía.

Aprender que la vida tiene un ayer, hoy y mañana, y que el presente puede ser el maestro que necesitamos para evitar los errores del futuro.

No podemos adivinar lo que nos depara, si otra cruel enseñanza o miles de bendiciones, pero debemos de estar preparados para cualquier eventualidad, sin importar lo dura que pueda ser. No es con recriminaciones ni endilgarle culpas a otros como podemos volver a levantarnos, sino con mucho trabajo y sacrificio que, quizás, algún día, deje en el pasado las malas decisiones y administraciones que juraron ante un pueblo ser la diferencia, y que al final, solo resultaron ser aves de paso por creer que podían ser más grandes que Dios.

La vida se encarga siempre de recordarnos que no somos inmortales ni sabios, y que lo que hagamos mal ahora tendrá su consecuencia mañana.

Los primeros días y meses después del ataque lucimos como un pueblo compasivo y solidario, y lo que antes rechazábamos por orgullo luego lo aceptábamos con humildad de espíritu. Lástima en ese sentido de que las cosas hayan vuelto a ser como antes, o quizás hasta peor, pues lejos quedaron esos sentimientos y unión de un país ante los embates de la naturaleza, para volver a caminar el mismo camino que juramos no volver a recorrer en esas oscuras y largas horas de agonía ante la acometida del monstruo.

Pienso que a veces no aprendemos la lección, cabeciduros al fin.

Solo espero que el profesor no repita la clase mañana, ni nunca, pues nos colgamos de nuevo…

Originally posted 2018-08-09 16:51:14.

Tu vida no termina por una mala decisión

Ni una mala decisión, o varias, son suficientes para que afirmes que tu vida entera ha terminado, y cuando digo vida entera no me refiero a que te mueras en ese preciso instante, ni de que te arrojes por un barranco, o te atravieses en medio de una autopista súper transitada y que te pasen los autos por encima hasta dejarte hecho puré.
No, no me refiero a eso, sino a que permitas que un solo error o mala decisión determine el rumbo a seguir de tu completa existencia, y que ese pequeño error magnificado por ti sea lo suficientemente poderoso para olvidar que una vez nacemos, y crecemos hasta convertirnos en adultos, el camino no es uno de rosas ni el cielo será azul cristalino todos los días, sino para que recuerdes que somos humanos, y como tales, tenemos todo el perfecto derecho de cometer los errores y horrores que queramos, sin que nadie, pero absolutamente nadie, se sienta con la obligación o derecho de llamarnos la atención o afearnos nuestra conducta, pues si fuéramos el prototipo perfecto de la especie humana no cometeríamos fallas como los demás simples mortales que nos rodean.
He conocido a través de mi existencia algunas personas que se creen la última Coca Cola del desierto, o lo más grande que ha parido madre alguna, y siempre miran a los demás por encima del hombro como dioses inmortales que se han dignado bajar hasta el suelo que pisamos nosotros los humildes como si nos hicieran el gran favor de respirar el aire que mutuamente respiramos, y me he preguntado en infinidad de ocasiones que se siente ser así, tan superficial y vacío y tan indiferente hacia los demás.
Una pregunta sin respuesta, porque no me interesa saberla, pues nunca seré así, un cuerpo fútil sin propósito en la vida que no sea vanagloriarse de lo que se tiene o no solo por el tonto capricho de aparentar lo que no se es, y tampoco me desvelo por las noches pensando qué hare al día siguiente para mantener esa aureola de grandeza que sencillamente no tengo por más que trate de engañar a los demás, ocultando con ello mi fragilidad y mediocridad detrás de oscuras nubes que impiden ver hasta el fondo de mi ser defectuoso pero con ínfulas de grandeza sin fundamento.
El que vive para dar explicaciones jamás tendrá vida, y el que se desalienta por cualquier errorcito cometido menos, pues no es privilegio del que te conoce el influir negativamente en uno, ni tampoco el decidir lo que debemos hacer para complacer a todos, menos a uno mismo. Yo no vine a este mundo para que me digan o dicten mi proceder, ni tampoco para vivir una vida ajena a expensas de mi derrota aparente, sino para labrar mi propia ruta y ser feliz.
Si a los que te rodean no les gusta, es su problema, no el tuyo. Primero tienes que aceptarte como eres, con tus virtudes y defectos, con tus aciertos y errores, con tu bagaje emocional y físico imperfecto, y una vez aceptes que todo esto eres tú, seguir con tu existencia hasta el minuto final de la misma, porque tú sí tienes todo el derecho de hacer lo que te venga en gana, sin pedir disculpas ni desanimarte porque los demás no lo acepten así. ¿Eres un ser humano con libre albedrío o un títere de los demás? Creo que la respuesta ahora sí es obvia. Dios te hizo único, con la facultad gloriosa de decidir y labrar tu propio camino. Te hundes si quieres, o eres victorioso en todo.
¿Vas a dejar entonces que un error te hunda, o los demás decidan por ti?
Creo que no. La vida es maravillosa cuando dejamos a un lado nuestros errores y seguimos adelante sin mirar atrás.
Somos únicos, ¿recuerdas?
Nunca lo olvides.

Peter Vergara

Página Amazon del autor: http://amazon.com/author/petervergararamirez

Originally posted 2018-05-04 14:29:40.

Cuando mis ojos lloraron hoy

Cuando mis ojos lloraron hoy

Las primeras horas del amanecer siempre son las más oscuras en mi vida, pues la tristeza que me asola es compañera inseparable que nunca se aleja, aunque le caiga a patadas, ni la desazón que me invade tiene compasión conmigo cuando de abrumarme se trata.

A veces me despierto en medio de la noche, y permanezco con los ojos cerrados, inmerso en pensamientos que siempre tratan de imponerme su voluntad a capricho como si un muñeco o títere yo fuera. A veces lo logra; otras no.

Hoy lo consiguió. Tristemente. Traté de evitar que traspasara la zona de serenidad que aún conservo a duras penas en mi presente actual, y me invadió. Los pensamientos que nadie desea, el sentimiento del que muchos huyen despavoridos.

Pájaros portadores de pesimismo que hacen su nido sobre tu cabeza, y luego son reacios a marcharse, aunque sepan que no son bienvenidos. El pensamiento de la derrota, el dolor que experimentas, del desaliento que no te libera, y el carcelero déspota que no afloja las cadenas, aunque clemencia pidas.

Permití que me alcanzara, y hoy, al despedirme de mi ser amado, no pude evitar que mis ojos se aguaran, nublando mi visión al encender el auto y proseguir la marcha. Miles de cosas pasaron por mi mente, y el caudal de sentimientos encerrados en mi corazón se desbordaron como torrente violente que destroza todo a su paso.

Me sentí abatido por infinidad de cosas. Abrumado por la vida y abandonado a la deriva sin esperanza de encontrar un puerto seguro al que dirigirme en busca de mi salvación.

Sé que algo sucederá que alegrará mi existencia y la encarrilará al camino que una vez seguí, y que muchas puertas se abrirán en su momento cuando Dios así lo disponga, pero en este instante me siento decaído, sin fuerzas para seguir adelante y luchar por lo que puedo lograr de así desearlo.

Los pasados meses no han sido fáciles. Los golpes se han sucedido uno detrás del otro, pero no me han derrumbado definitivamente. Pierdo la ilusión de vivir en ocasiones, pero luego recuerdo que todavía hay personas a mi alrededor que confían en mi plenamente, y me aman, y trato de desterrar toda esa negatividad y pocos deseos de batallar que me restan, y abro mis ojos en medio de la madrugada, y sonrío.

Todavía me queda algo por lo que luchar, y Dios no permitirá que caiga en el campo de batalla sin antes haber conseguido lo que tanto anhelo.

Volver a ser el que antes fui. A pesar de las lágrimas…

Originally posted 2018-08-06 13:56:11.

Divagaciones de Peter (5)

Me levanté hoy con dolor en mi cuerpo, pero más en mi alma. Las cosas suceden porque tienen que suceder, y algunas veces son para bien, otras para mal, pero llega el momento en que debemos de detenernos, y recapacitar en lo que estamos haciendo. ¿Me llevará todo esto a lo que realmente necesito, o será únicamente otra quimera que pronto desaparecerá? Buena pregunta.

Originally posted 2018-08-29 09:39:40.

Confiando en Dios

Hay ocasiones en que perdemos el norte, y sentimos nuestro mundo derrumbarse por tantas pruebas que sufrimos, pero si algo sé, bien adentro de mi corazón, es que la bendición que viene en camino será más grande que todo el dolor atravesado, porque si para algo sirve la oscuridad, es para que aprendamos a confiar en que pronto, muy pronto, llegará esa luz que tanto anhelamos. Es cuestión de esperar un poquito más…

Originally posted 2018-05-04 01:17:31.

Aprendí

Nadie te dará la mano cuando te encuentres tirado en el suelo, así que aprende a no contar con nadie si realmente anhelas ser alguien en la vida

Originally posted 2018-04-25 01:04:59.

Lo que viven muchos

Una vida llena de miedos, de dudas, de temor a lo desconocido, y de terror a tomar decisiones, es lo que muchas veces ocasiona que, al momento de recapitular nuestra existencia, descubramos ya tarde que hubiéramos sido más felices con solo habernos atrevido un poquito a salir de nuestra zona de confort.

Originally posted 2018-04-22 11:38:15.

Nos olvidamos

De que existe una fuerza más poderosa que la humana para resolver nuestros problemas…

Originally posted 2018-04-21 01:42:16.

DEJAR DE SER (APRENDER A PERDONAR)

Observando a una persona muy querida para mí, comencé a reflexionar sobre muchas cosas, y una de ellas fue el tiempo que he perdido por no apreciar verdaderamente la magnitud de nuestra relación.Recordé momentos pasados, palabras que se dijeron, agradables, algunas ofensivas, caras largas, situaciones amargas, entendimientos que jamás llegaron, impaciencia que nunca arreció cuando hablábamos y no podíamos ponernos de acuerdo, porque nunca dábamos nuestro brazo a torcer inmersos profundamente en la arrogancia humana que nos caracteriza a veces, donde somos más que el otro, y los demás nunca tienen la razón.No he perdido; hemos perdido ambos por actitudes negativas que en su momento deterioraron nuestro lazo de amor y cariño, y que no resolvimos, profundizando grandemente la brecha que ya desde tiempo pasado fue abriéndose entre nosotros.Nunca supe perdonar; tampoco olvidar, por todos esos años de diferencias irreconciliables, altibajos frecuentes, ofensas imperdonables, y distanciamiento creciente. Quizás no fue en mi vida lo que yo esperaba, pero tampoco fue algo tan malo, teniendo presente que solamente nos afecta de forma única lo que permitimos entre en nuestro corazón.Pero ahora, recapitulando con mi alma contrita y mi espíritu desalentado, puedo ver que muchas cosas y situaciones se salieron de proporción, y no valían la pena de molestarse por ellas.Si de algo sirve el envejecer es que, en la mayoría de los casos, adquirimos esa madurez e inteligencia emocional que de jóvenes no teníamos, y a la vida la valoramos entonces en su justa medida, ya tarde para arrepentirnos de lo que hicimos, los errores cometidos en el camino, y las decisiones que tomamos y que, buenas o malas, hemos tenido que cargar sobre nosotros una existencia completa.No puedo dejar de ser lo que soy, ni menos cambiar a estas alturas del juego, pero sí puedo mejorar la actitud y pensamiento ante lo que observo, como dije antes, y desterrar de mi alma los sinsabores vividos junto a este ser querido, para ayudar a que la transición entre la vida y la muerte sea más tolerable, libre de rencor y amargos recuerdos.No soy perfecto, y disto mucho de serlo algún día, pero reconozco que ante el indefenso y necesitado debo de ser humilde y pronto a dar, sin esperar nada a cambio, y que lo que algún día recibiré, al terminar mi capítulo existencial, será en la proporción de lo que he podido brindar desde el momento en que nací. Dios no admite odio en el corazón ni negocios sin terminar.Cuando vemos la fragilidad de la vida en toda su extensión, y los momentos buenos que es posible resten, ahí es cuando sabemos que ha llegado el tiempo de abandonar nuestra naturaleza humana ensalzada en la prepotencia de creernos únicos, y ver con los ojos del alma, esa que no se equivoca y nos impulsa hacia la bondad que debiera existir siempre entre nosotros.Creo que se puede, y trataré, aunque sé que no es tan sencillo como estas palabras que acabo de plasmar en este escrito, pero la esperanza es lo último que queda, y el tiempo espero que sea el suficiente para congraciarme de las torpezas de mi viejo yo, y empezar a labrar el camino hacia una feliz y mejor vida, libre de culpas y lleno de sentimientos nuevos hacia lo que me rodea.Dejar de ser es la única opción que tengo en mis manos para derrotar a la infelicidad que me invade, y mirar el mañana con una nueva perspectiva. Tenemos una sola vida, y hay que aprovecharla al máximo hasta que acabe. No puedo ser esclavo de mis sentimientos cuando estos me impiden ser feliz. Tengo que caminar con lo que me queda, aunque la otra parte sea casi imposible de complacer y sobrellevar.Tengo que perdonarme a mí mismo, aprender a hacerlo, para poder perdonar a otros.Ya después será muy tarde…

Originally posted 2018-04-17 10:13:44.

Todo sucede porque así tiene que ser, pero cuando más derrotado estemos, ahí es que lo único que puede salvarnos es tener fe, confianza, de que siempre la luz llegará a nuestras vidas.

Originally posted 2018-07-08 00:23:39.

¿Qué es y cómo escribir una novela río?

Las novelas río están de moda, ¿pero sabes realmente lo que son? ¿De dónde viene la expresión “novela río”? ¿Qué características tienen?
— Leer en www.inteligencianarrativa.com/como-escribir-una-novela-rio/

Originally posted 2018-07-07 12:55:37.

No intentarlo

Fracasar completamente es cuando nos rendimos ante la vida y dejamos de perseguir nuestros sueños. Siempre hay que intentarlo una vez más, hasta morir…

Originally posted 2018-04-15 10:22:20.

¿Morir?

A veces el no vivir a plenitud significa una muerte lenta de nuestros sueños

Originally posted 2018-04-14 23:18:14.

¿Primera persona o tercera persona? ¿Cuál elegir? – Inteligencia Narrativa

Escribir en primera persona o en tercera persona es una decisión vital para cualquier novela o relato. Aquí te ayudo a que te decidas de una vez por todas.
— Leer en www.inteligencianarrativa.com/primera-persona-vs-tercera-persona/

Originally posted 2018-07-07 12:54:27.

¿Cómo amaneciste hoy? (Tu Peor Enemigo)

¿Cómo amaneciste hoy?

Buena pregunta, ¿verdad? Sin embargo, es una interrogante que nos formulamos cada día al levantarnos de la seguridad de nuestra cama, y en la gran mayoría de las ocasiones, quisiéramos arroparnos nuevamente, cerrar nuestros ojos, y volver a ese calorcito agradable que nos brinda las sábanas y la cama.
Bajo ningún motivo quisiera yo levantarme, te dices a ti mismo, pero qué remedio, tengo que hacerlo, tengo que llevar los nenes a la escuela, la esposa, yo llegar al mío, y otra vez la misma rutina diaria que has venido siguiendo como un autómata cada día por los pasados años.
Una rutina que te agota emocionalmente, que no te brinda aliciente de ninguna clase, que te aburre hasta morir, pero morir en vida, porque sigues haciendo exactamente lo mismo y lo mismo minuto a minuto, hora tras hora, día tras día, mes tras mes, y año tras año.
Y la cosa parece no mejorar. Pareciera como si se hubiesen olvidado de ti a la hora de repartir felicidad y prosperidad, y que unos pocos, los escogidos, fueran los recipientes de el Hada Fortuna.
Qué mal, ¿verdad? ¿Y qué prefieres hacer ahora? ¿Nos sentamos a llorar como siempre haces? ¿Comienzas a lamentarte como ha sido tu estilo por los pasados tiempos, cada vez que las cosas te salen mal? ¿Te dan deseos de salir corriendo, y no detenerte hasta llegar al mismo lugar de donde saliste? O sea, corriste. ¿Para qué? ¿Para regresar a tu sitio de origen, la desesperanza y vacío en que se ha convertido tu existencia desde hace tanto tiempo que ya ni recuerdas?
¿De qué te sirve correr, si vas a regresar al mismo sitio?
¿Por qué no corres, pero hacia tu felicidad, hacia tus metas y sueños, hacia tu libertad completa como ser humano que tiene derecho a ser feliz y vivir a plenitud, de persona con sentimientos y deseos que aspira a un mundo repleto de dicha, de bienestar, de cosas buenas?
¿Por qué te detuviste al leer estas palabras? ¿Por qué no seguiste corriendo? Si ya estás en carrera, ¿por qué no aprovechar, y conviertes tu carrera inútil de ahora en la carrera por una vida plena?
Levántate cada mañana, sí, pero con la convicción de que ese día va a ser el comienzo de una carrera hacia tu bienestar, hacia la luz del túnel que ansiosamente siempre has querido ver, hacia el mundo maravilloso que siempre has anhelado encontrar y ver, pero que como en los pasados tiempos has sido golpeado y vilipendiado, y te has refugiado en tu conformismo y tristeza, en vez de luchar por superarlo, no has podido finalmente hallar.
Te lo sigo repitiendo hasta el cansancio. Si te consideras en el último eslabón de la cadena, y ya no hay espacio ahí abajo, ¿por qué no comienzas a subir, poco a poco, centímetro a centímetro, hasta llegar a dónde quieres? Si ya no puedes llegar más abajo en tu dolor y sufrimiento, y estás estancado dentro de la cárcel de tu conformismo, ¿por qué no tomas la decisión, ahora, de vivir tu vida?
Pero no como otros quieren, sino como tú deseas.

(Extracto de Tu Peor Enemigo Siempre Serás Tú, de Peter Vergara, en Amazon: https://read.amazon.com/kp/embed?asin=B01LMLR33M&preview=newtab&linkCode=kpe&ref_=cm_sw_r_kb_dp_Q-fzBbBD8D9C4&tag=vergram-20

Originally posted 2018-08-03 14:01:34.

María, el huracán que transformó nuestras vidas, en PDF (3 artículos)

María, el monstruo que no esperábamos…

 

Al momento de escribir esta serie de artículos, lo único que me motivaba a hacerlo era plasmar por escrito los sucesos de esa amarga fecha del 20 de septiembre de 2017 cuando María irrumpió violentamente en nuestra isla y en nuestras vidas y trastocó todo por entero. Fueron largas horas de agonía en la oscuridad que despertaron en nosotros viejos terrores de cuando éramos niños y nos hallábamos solos en la casa en medio las sombras de la noche, y no osábamos gritar pidiendo auxilio porque la voz no nos salía y nuestro cuerpo no respondía ni siquiera para echar a correr. Terrores que nos paralizaron entonces, horrores que nos derrotan ahora, e incertidumbre de un futuro que no sabemos si llegará a ser normal como antes. Le pido a Dios mucha fortaleza para los que perdieron todo, y entereza para comprender que la vida puede comenzar después de una larga noche de dolor…

Puede obtenerlo aquí en PDF: https://petervergara1.online/wp-content/uploads/2018/08/Amaneciendo_en_el_dolor_2.pdf

 

 

 

Originally posted 2018-08-02 21:46:21.

Comoquiera brilla

Sin importar las circunstancias negativas que invadan nuestra vida, siempre existirá la certeza de que saldremos airosos de ellas, porque nuestra luz interna es suficiente para derrotar a la oscuridad que nos rodea…

Originally posted 2018-04-13 00:31:22.

¿Eres de los que temen hacerlo?

Una de las cosas que más impiden tu progreso y bienestar es tu temor para hacerlo, lo que sea, desde hablar con otra persona, pararte frente a un público a hablar, conducir por primera vez un carro, invitar a la persona de tus sueños a pasear e ir al cine, ir al gym a hacer ejercicios porque crees que es una pérdida de tiempo, y otras situaciones adicionales.

Titubeas, dudas en el paso a dar siguiente, las palabras y tu decisión no aparecen, piensas que el universo entero conspira contra ti por tu miedo, y sientes como un mazo enorme encima de ti cuando tienes que hacer algo que te inspira pánico.

Un aumento de sueldo que no pides, tu pareja que te abandona, el terror a permitir que los demás vean en tu interior y se burlen de lo descubierto, son sentimientos paralizantes que te detienen en la marcha, y no sabes cómo adquirir la confianza necesaria para enfrentar tus monstruos internos.

Creo que cualquier ser humano siente miedo no una, sino muchas veces, en el trascurso de su existencia, y es natural. Lo desconocido nos aterra, aunque sepamos que detrás de ese muro se encuentra lo que deseamos con fervor, y que el solamente superarlo conlleva un sinfín de cosas buenas y bendiciones para ti.

¿Cuántas veces me he levantado por la mañana, aterrado? En infinidad de ocasiones. La noche antes no logro conciliar el sueño, mi cama se convierte en un campo de batalla que no puedo derrotar debido a los miedos que me atosigan continuamente, y el mañana, o sea, mi futuro próximo, no quiero que llegue y traiga nuevos miedos que sean mas gigantescos que los anteriores, y son bastantes.

Mi existencia completa es un libro de oportunidades perdidas y sueños truncados. El carril rápido es demasiado atemorizante para tomarlo, y me quedo en el carril lento, el seguro, mientras los demás se aprovechan de mi indecisión para llegar antes a la meta ansiada.

¿Te parece conocido todo lo expuesto? ¿Eres de esas personas que temen hacerlo? Lo que sea, como dije anteriormente.

¿Te sientes feliz por esta situación, o quieres hacer algo para salir del marasmo en el que te encuentras por tus miedos?

¿Cómo amaneciste hoy?

Buena pregunta, ¿verdad? Sin embargo, es una interrogante que nos formulamos cada día al levantarnos de la seguridad de nuestra cama, y en la gran mayoría de las ocasiones, quisiéramos arroparnos nuevamente, cerrar nuestros ojos, y volver a ese calorcito agradable que nos brinda las sabanas y la cama.

Bajo ningún motivo quisiera yo levantarme, te dices a ti mismo, pero qué remedio, tengo que hacerlo, tengo que llevar los nenes a la escuela, la esposa, yo llegar al mío, y otra vez la misma rutina diaria que has venido siguiendo como un autómata cada día por los pasados años.

Una rutina que te agota emocionalmente, que no te brinda aliciente de ninguna clase, que te aburre hasta morir, pero morir en vida, porque sigues haciendo exactamente lo mismo y lo mismo minuto a minuto, hora tras hora, día tras día, mes tras mes, y año tras año.

Y la cosa parece no mejorar. Pareciera como si se hubiesen olvidado de ti a la hora de repartir felicidad y prosperidad, y que unos pocos, los escogidos, fueran los recipientes de la Hada Fortuna.

Qué mal, ¿verdad? ¿Y qué prefieres hacer ahora? ¿Nos sentamos a llorar como siempre haces? ¿Comienzas a lamentarte, como ha sido tu estilo por los pasados tiempos, cada vez que las cosas te salen mal? ¿Te dan deseos de salir corriendo, y no detenerte hasta llegar al mismo lugar de donde saliste? O sea, corriste. ¿Para qué? ¿Para regresar a tu sitio de origen, la desesperanza y vacío en que se ha convertido tu existencia desde hace tanto tiempo que ya ni recuerdas?

¿De qué te sirve correr, si vas a regresar al mismo sitio?

¿Por qué no corres, pero hacia tu felicidad, hacia tus metas y sueños, hacia tu libertad completa como ser humano que tiene derecho a ser feliz y vivir a plenitud, de persona con sentimientos y deseos que aspira a un mundo repleto de dicha, de bienestar, de cosas buenas?

¿Por qué te detuviste al leer estas palabras? ¿Por qué no seguiste corriendo? Si ya estás en carrera, ¿por qué no aprovechar, y conviertes tu carrera inútil de ahora en la carrera por una vida plena?

Levántate cada mañana, sí, pero con la convicción de que ese día va a ser el comienzo de una carrera hacia tu bienestar, hacia la luz del túnel que ansiosamente siempre has querido ver, hacia el mundo maravilloso que siempre has anhelado encontrar y ver, pero que como en los pasados tiempos has sido golpeado y vilipendiado, y te has refugiado en tu conformismo y tristeza, en vez de luchar por superarlo, no has podido finalmente hallar.

Te lo sigo repitiendo hasta el cansancio. Si te consideras en el último eslabón de la cadena, y ya no hay espacio ahí abajo, ¿por qué no comienzas a subir, poco a poco, centímetro a centímetro, hasta llegar a dónde quieres? Si ya no puedes llegar más abajo en tu dolor y sufrimiento, y estás estancado dentro de la cárcel de tu conformismo, ¿por qué no tomas la decisión, ahora, de vivir tu vida?

Pero no como otros quieren, sino como tú deseas. (Extracto del libro Adiós a mis miedos, hola a mi nueva vida, escrito por Peter Vergara)

Deja atrás tus miedos, deséchalos, no permitas que se vuelvan a alojar en tu corazón, saca de tu vida todo lo que te impida avanzar, y comienza de nuevo.

El miedo no puede impedirte ser feliz si así lo deseas. Al contrario, puede ser lo que necesitas para que despiertes a la hermosa realidad de que todo puede ser posible, de que tu existencia puede cambiar radicalmente para bien, de que la felicidad se encuentra a nada de conseguirla.

Y todo esto lo puedes lograr.

Si pierdes tu temor a hacerlo.

Originally posted 2018-04-06 10:08:47.

RESPETO

    Respeto

Ayer vi a un niño respondiéndole de mala manera a sus padres por haberle llamado la atención sobre algo. El niño, de aproximadamente 10 años, armó una pequeña guerra únicamente por no comprarle un juguetito. Los clientes en la tienda se miraban entre sí, atónitos por el ataque despiadado del hijo a sus padres con improperios fuera de lugar. Y los padres siguieron luego como si nada, mientras su vástago pateaba todo a su paso.

Tuvieron la oportunidad de aplicarle un correctivo enseñándole una lección, para que en un futuro no volviera a comportarse de la misma manera, pero no la aprovecharon, y seguramente, lo apuesto, tampoco lo hacen en su hogar, por lo que este futuro ciudadano llegara a la adultez con unos principios distorsionados de lo que significa la palabra respeto.

Los hijos de épocas pasadas respetaban de verdad, y ni siquiera se atrevían a levantar su mirada cuando los regañaban o les castigaban, pero aprendían, y a veces ni castigo físico le aplicaban, solamente una mirada ceñuda y se iban a sus cuartos hasta que recibieran la orden de salir a compartir con la familia. Ninguno se atrevía a desafiar la autoridad de un padre, so pena de un escarmiento mayor.

Eran tiempos difíciles, pero tenían un orden, y el centro de todos los valores morales nacía en el seno familiar. Se compartía más que en el presente, en el que todos los miembros de la familia están embelesados como zombis frente al smartphone, y apenas, o nada, participan de las actividades en su casa, aunque tampoco en el salón de clases prestan mucha atención al maestro, un pecado grandísimo en tiempos pasados, y le montan un espectáculo al mismo cuando son regañados frente a sus compañeros.

Pero lo estoy diciendo, tiempos pasados, donde el entorno social era más llevadero que actualmente, y las personas se conocían a conciencia, los vecinos eran casi parte de la familia, y el punto de reunión los domingos era la iglesia, y luego la comida en la tarde con todos los padres, hijos, abuelos, tíos, sobrinos, primos, y los vecinos que se arrimaran a última hora para la fiesta dominguera. Se respiraba hospitalidad y buenas costumbres, y el respeto imperaba por sobre todas las cosas. Era un compartir agradable, que luego se trasladaba a las fiestas patronales, el cumpleaños de los hijos, el viaje a los Estados Unidos, la boda de los nenes, y muchas otras actividades que realmente se celebraban como fiestas de todos, sin importar el lugar ni la hora.

Todo esto se ha ido perdiendo con los años, y los niños que crecieron en ese momento ahora son los padres y abuelos del presente, y no han sabido, o no han querido, inculcarles esos mismos valores a sus hijos para que los pasen de generación a generación. Existen sus excepciones, claro, como todo, pero son los menos, que aprendieron a respetar a sus mayores y a la sociedad en la que vivimos. La falta de respeto comienza desde la mañana hasta la noche, en las escuelas, universidades, trabajos, en las redes sociales, donde proliferan grandemente, y en donde se sacan todos los trapitos al sol para que miles de personas alrededor del mundo se enteren. Hasta en las iglesias, cuando un miembro de esta no se encuentra conforme con lo que dice su hermano en la religión, y forma un bochinche de madre por tonterías o por puntos de vista diferentes.

Extraño esa época, donde un simple paseíto por las calles de mi pueblo, deleitándonos, por así decirlo, con los artículos exhibidos en las vitrinas de las tiendas, el window shopping, por la calle McKinley de Manatí, hasta el local de los mantecados chinos que todavía existe, pero en otro punto de la calle principal. Eran placeres inigualables, que nos brindaban sana alegría, por su simpleza, y que se perdieron en el camino hasta el presente que vivimos, pero no disfrutamos tanto como en nuestra niñez.

Las cosas se pierden, desaparecen, en el trascurso de la vida hasta la muerte, y tristemente recordamos, en la hora final, en el ocaso de una existencia, lo bonito que nos sentíamos antes, cuando todo era menos complicado, y se respetaba genuinamente.

Ojalá y el respeto comenzara por los políticos de profesión que nos gobiernan, y siguiera en el hogar y todas las instituciones que mencioné anteriormente, pero reconozco que no es fácil, y más cuando el ser humano ya no atiende razones más allá de la indiferencia y desdén por todo lo pasado.

¿Todo tiempo pasado fue mejor?

Definitivamente.

Originally posted 2018-04-02 10:19:06.