Una íntima reflexión

Una íntima reflexión

 

    Este capítulo lo escribo hoy, a finales del 2018, un año en el que esperaba un sinfín de oportunidades que nunca se dieron, quedando truncadas en mi vida, al menos en forma temporera.

    Mi esposa Lynette y yo regresamos de una corta estadía de cuatro días a mediados de diciembre del año pasado, disfrutando de un tiempo que realmente necesitábamos para estar juntos al lado de la familia de ella en Estados Unidos.

    Nunca pudimos imaginar que los siguientes meses resultarían en un calvario para nosotros, ni tampoco yo pude pensar que, en algún momento jugara con la idea de acabar con todo, si el lector entiende a lo que me refiero.

    Una salida fácil para un problema que, reflexionando ahora, no era tan grande como para siquiera coquetear con tal fatal decisión.

    A veces pensamos que nada tiene solución, los problemas nos ahogan, la vida se ensaña con uno, los amigos escasean o no existen, y la familia nos ahoga emocionalmente bajo la premisa de que hay que tolerarles todo.

    Falso. La familia está para apoyarnos mutuamente en la consecución de nuestras metas, y alegrarnos la existencia cuando las cosas se ponen feas, no para recriminarnos ni poner en duda nuestras decisiones, buenas o malas, correctas o incorrectas, cuando el destino nos pone contra la pared y no sabemos hacia dónde escapar.

    Este libro, estos capítulos, responde a la duda interna que asaltaba mi corazón cada vez que las cosas no resultaban como yo quería, y también cuando trataba infructuosamente de recurrir a los medios de los que cualquier persona posee para sobrellevar las pesadas cargas de la vida.

    En un millón de ocasiones fracasé. Y lloré. También me sentí derrotado hasta la impotencia, y mis noches eran eternas hasta el primer albor del amanecer.

    Pero seguí adelante. No me rendí; tampoco claudiqué ante lo imposible, pues esa palabra únicamente existía en mi mente si la dejaba entrar.

    Quizás el que no me conozca crea que mi camino ha sido uno cubierto de rosas y alfombra roja. Es posible que hasta piense que todo me ha sido regalado sin esfuerzo de ninguna índole.

    Nada más alejada de la realidad. Todo lo que era y es valioso para mí me fue negado en su comienzo, y tuve que batallar como un guerrero fiero hasta el final.

    Nadie me regaló nada.

    En el otoño de mi existencia he visto caer infinidad de hojas en el almanaque. Unas cayeron lentamente; otras, muy despacio, pero siempre llegaron al suelo, sin importar lo que yo hiciera por detenerlas.

    Hoy, sentado ante mi ordenador, y con mis ojos aún cubiertos por la sombra fugaz de una lágrima, he comenzado a creer en que puedo hacerlo, que puedo lograr lo que anhelo, que nada ni nadie podrá ya apartarme de la vereda del éxito que Dios ha dispuesto para mí mucho antes de que yo naciera.

    Fallé en todo, hasta a mis amigos y familia que en su minuto creyeron ciegamente en mis facultades, y que no obstante siempre me alentaban a seguir luchando por lo que quería.

    Este año no ha sido fácil.

    Me alejé de mi pasión, desterré por un instante la noción de que todo era posible si creía en mí mismo.

    Me derroté sin batallar, y ahora, en esta encrucijada que se presenta ante mí, observo tranquilo la historia de mi existencia, desde mi niñez hasta mi adultez, hasta este minuto del día 11 de noviembre de 2018, y reprimiendo la tristeza de un sentimiento que pugna por brotar de mi alma, declaro al universo entero que, sin importar todos los obstáculos que se me atraviesen en mi camino desde ahora en adelante, y todos los sinsabores y dudas que sé me asaltarán de vez en cuando, en el nombre de Dios y con su bendición, que este año que comienza el 1 de enero de 2019 será la consagración de todos mis sueños hechos realidad, y que al final de él, podré gritar a los cuatro vientos lo siguiente:

    —¡Lo logré!

(Nuevo capítulo. Extracto del libro Tu Peor Enemigo Siempre Serás Tú, en Amazon http://a.co/d/cR3hg6U )

Divagaciones de Peter 3

Recorrí ese camino una vez, según recuerdo, y no me gustó, pues eran pasos sin sentido que no me acercaban a ningún lado. Luego comprendí que todo los caminos y pasos son necesarios para entender que nada es tan fácil como parece, y que las mejores cosas se alcanzan al recorrerlos todos, aunque parezcan no servir para nada.

Originally posted 2018-08-15 13:51:16.

Desaparecer

A veces hay que detenerse en la veloz carrera de nuestra existencia, desaparecer un tiempo para reordenar nuestra vida, y volver con una nueva visión y deseo de lograr lo que no pudimos antes…

PRVR Huellas Literarias Blog

Originally posted 2017-08-23 12:13:47.

El vacío que no llenamos, o lo que perdemos por no saber vivir

El vacío que no llenamos, o lo que perdemos por no saber vivir

No somos eternos. Tampoco infalibles. Cometemos errores. Algunas veces aprendemos; otras, seguimos metiendo la pata una y otra vez como esa fuera nuestra naturaleza humana por nacimiento.
Creemos que viviremos por siempre, y no queremos darnos cuenta de que la vida puede irse en una milésima de segundo, en un parpadeo.
Pasamos nuestra existencia en la búsqueda eterna de cosas que nos hagan probablemente felices: una casa fastuosa, dinero en el banco, autos último modelo, fama, todo lo que implica ser reconocido en esta discriminatoria sociedad en la que vivimos, y dejamos a un lado nuestros sueños verdaderos por lograr todo lo anterior, aunque eso signifique renunciar a lo que verdaderamente importa: nuestra felicidad. Eso no nos sirve. Menos cuando estamos abajo en la rueda de la vida. Lo que tengamos que hacer, lo hacemos, y allá que se pierda lo que realmente importa.
Perdemos la esencia de la humanidad, nos alejamos de la familia, los amigos, todos, en aras de una quimera que quizás nunca llegue a ser una realidad. ¿Para qué? El dinero sirve para garantizar una seguridad económica y que nada nos falte, pero comparándolo con la salud, pienso que es irrelevante. Si no tenemos salud de nada nos sirve el ser ricos o famosos.
Lo triste, sinceramente hablando, es cuando conocemos de personas que han luchado lo suyo para alcanzar un sitial en el mundo, y han llorado y sacrificado muchas cosas en el camino, y cuando finalmente logran el éxito anhelado, descubren tardíamente que nada de lo conseguido ha rescatado su corazón del vacío existencial que desde pequeños han sentido. Entonces el golpe es más doloroso, imposible de digerir, pues cifraban la llamada felicidad en unos retos o logros materiales que nada tenía que ver con lo que sinceramente necesitaban.
Muchas veces me he sentido así, vacío por entero, sin alicientes para vivir, y también he llorado por no tener el valor de terminar con el mismo, pero como he dicho antes, recuerdo entonces todos los motivos por los que vivir, y erradico todo pensamiento negativo que logra llegar hasta mi alma.
Si me dejara llevar por ellos hace tiempo seria únicamente un recuerdo en las vidas de los seres que sí me aman.
Somos algo más que números o posesiones. Tenemos un potencial que alcanzar, unas metas por realizar, y una vida llena de alegría si así lo deseamos, pero en la mayoría de las ocasiones relegamos nuestros genuinos propósitos por otras cosas que jamás nos llenaran, aunque lo tengamos a manos llenas.
Algún día alcanzaré mi anhelo, sé que sí, pero mientras tanto, disfrutaré hoy de lo que verdaderamente vale, y mucho: el amor de mi familia.
La vida no se detiene, conmigo o sin mí, aunque prefiero que siga un largo tiempito adicional para seguir alegrando mis horas con el amor que nunca termina. Ya entonces me iré cantando todo el camino hasta conocer a mi Creador…
¿Algo mejor que eso?

Originally posted 2018-08-10 16:17:21.

Bajo ataque: María, once meses después… (4to artículo de María, el monstruo nos atacó)

Bajo ataque: María, once meses después…

Pareciera como si esas interminables horas de terror vividos bajo el asedio despiadado de María no hubiesen finalizado, todavía.

Salimos a las calles en la mañana y vemos, consternados, como muchas casas y calles de nuestros pueblos lucen sin levantar vuelo, destruidas muchas de ellas bajo el ataque; otras, por el paso del tiempo y desatinada administración gubernamental en ambos niveles, municipal y estatal. Los rostros de nuestros vecinos y amigos llevan marcados en ellos los vestigios imborrables de un millón de lágrimas derramadas ese funesto día de septiembre del 2017. La tempestad nunca dejó de atacar; nosotros tampoco de pedirle a Dios con todas nuestras fuerzas por el milagro de alejarla para siempre antes de que destrozara por entero a nuestro terruño, y prácticamente lo hizo, acabar con lo que nos quedaba, pero se alejó, tarde, pero seguro, dejando atrás una estela sin parangón de hogares derruidos y vidas segadas. La historia se encargó de recordarnos que de nada vale ser la Isla del Encanto, si no nos comportamos con humildad ante la fuerza inconmensurable de la naturaleza y de quien la gobierna, uno que no necesita votación electoral cada cuatro años para seguir dirigiendo el cauce de nuestras existencias.

Olvidamos por un momento inclinar el rostro y bajar la mirada, y fue en ese preciso instante cuando la furia de los vientos se ensañó con nosotros hasta lo indecible. No existe gobernante terrenal, ni político oportunista, que sea mas grande que lo antes expuesto, aunque ellos en la soledad de sus vidas y ante el espejo de su habitación que nada oculta, les diga en su cara que nada son si no tienen la entereza, dignidad y humildad que se requiere cuando de dirigir un pueblo se trata. Quizás se crean grandes, y posiblemente los demás lisonjeros a su alrededor se lo hagan creer, pero potentes naciones han caído bajo la embestida de la naturaleza por no creer que nada somos, ni seremos, si no pedimos ayuda al que sí nos la brindará cada vez que lo necesitemos.

Somos humanos e imperfectos, y limitados en muchas cosas, pero creo que podemos aprender todavía.

Aprender que la vida tiene un ayer, hoy y mañana, y que el presente puede ser el maestro que necesitamos para evitar los errores del futuro.

No podemos adivinar lo que nos depara, si otra cruel enseñanza o miles de bendiciones, pero debemos de estar preparados para cualquier eventualidad, sin importar lo dura que pueda ser. No es con recriminaciones ni endilgarle culpas a otros como podemos volver a levantarnos, sino con mucho trabajo y sacrificio que, quizás, algún día, deje en el pasado las malas decisiones y administraciones que juraron ante un pueblo ser la diferencia, y que al final, solo resultaron ser aves de paso por creer que podían ser más grandes que Dios.

La vida se encarga siempre de recordarnos que no somos inmortales ni sabios, y que lo que hagamos mal ahora tendrá su consecuencia mañana.

Los primeros días y meses después del ataque lucimos como un pueblo compasivo y solidario, y lo que antes rechazábamos por orgullo luego lo aceptábamos con humildad de espíritu. Lástima en ese sentido de que las cosas hayan vuelto a ser como antes, o quizás hasta peor, pues lejos quedaron esos sentimientos y unión de un país ante los embates de la naturaleza, para volver a caminar el mismo camino que juramos no volver a recorrer en esas oscuras y largas horas de agonía ante la acometida del monstruo.

Pienso que a veces no aprendemos la lección, cabeciduros al fin.

Solo espero que el profesor no repita la clase mañana, ni nunca, pues nos colgamos de nuevo…

Originally posted 2018-08-09 16:51:14.

Cuando mis ojos lloraron hoy

Cuando mis ojos lloraron hoy

Las primeras horas del amanecer siempre son las más oscuras en mi vida, pues la tristeza que me asola es compañera inseparable que nunca se aleja, aunque le caiga a patadas, ni la desazón que me invade tiene compasión conmigo cuando de abrumarme se trata.

A veces me despierto en medio de la noche, y permanezco con los ojos cerrados, inmerso en pensamientos que siempre tratan de imponerme su voluntad a capricho como si un muñeco o títere yo fuera. A veces lo logra; otras no.

Hoy lo consiguió. Tristemente. Traté de evitar que traspasara la zona de serenidad que aún conservo a duras penas en mi presente actual, y me invadió. Los pensamientos que nadie desea, el sentimiento del que muchos huyen despavoridos.

Pájaros portadores de pesimismo que hacen su nido sobre tu cabeza, y luego son reacios a marcharse, aunque sepan que no son bienvenidos. El pensamiento de la derrota, el dolor que experimentas, del desaliento que no te libera, y el carcelero déspota que no afloja las cadenas, aunque clemencia pidas.

Permití que me alcanzara, y hoy, al despedirme de mi ser amado, no pude evitar que mis ojos se aguaran, nublando mi visión al encender el auto y proseguir la marcha. Miles de cosas pasaron por mi mente, y el caudal de sentimientos encerrados en mi corazón se desbordaron como torrente violente que destroza todo a su paso.

Me sentí abatido por infinidad de cosas. Abrumado por la vida y abandonado a la deriva sin esperanza de encontrar un puerto seguro al que dirigirme en busca de mi salvación.

Sé que algo sucederá que alegrará mi existencia y la encarrilará al camino que una vez seguí, y que muchas puertas se abrirán en su momento cuando Dios así lo disponga, pero en este instante me siento decaído, sin fuerzas para seguir adelante y luchar por lo que puedo lograr de así desearlo.

Los pasados meses no han sido fáciles. Los golpes se han sucedido uno detrás del otro, pero no me han derrumbado definitivamente. Pierdo la ilusión de vivir en ocasiones, pero luego recuerdo que todavía hay personas a mi alrededor que confían en mi plenamente, y me aman, y trato de desterrar toda esa negatividad y pocos deseos de batallar que me restan, y abro mis ojos en medio de la madrugada, y sonrío.

Todavía me queda algo por lo que luchar, y Dios no permitirá que caiga en el campo de batalla sin antes haber conseguido lo que tanto anhelo.

Volver a ser el que antes fui. A pesar de las lágrimas…

Originally posted 2018-08-06 13:56:11.

Divagaciones de Peter (5)

Me levanté hoy con dolor en mi cuerpo, pero más en mi alma. Las cosas suceden porque tienen que suceder, y algunas veces son para bien, otras para mal, pero llega el momento en que debemos de detenernos, y recapacitar en lo que estamos haciendo. ¿Me llevará todo esto a lo que realmente necesito, o será únicamente otra quimera que pronto desaparecerá? Buena pregunta.

Originally posted 2018-08-29 09:39:40.

Nos olvidamos

De que existe una fuerza más poderosa que la humana para resolver nuestros problemas…

Originally posted 2018-04-21 01:42:16.

DEJAR DE SER (APRENDER A PERDONAR)

Observando a una persona muy querida para mí, comencé a reflexionar sobre muchas cosas, y una de ellas fue el tiempo que he perdido por no apreciar verdaderamente la magnitud de nuestra relación.Recordé momentos pasados, palabras que se dijeron, agradables, algunas ofensivas, caras largas, situaciones amargas, entendimientos que jamás llegaron, impaciencia que nunca arreció cuando hablábamos y no podíamos ponernos de acuerdo, porque nunca dábamos nuestro brazo a torcer inmersos profundamente en la arrogancia humana que nos caracteriza a veces, donde somos más que el otro, y los demás nunca tienen la razón.No he perdido; hemos perdido ambos por actitudes negativas que en su momento deterioraron nuestro lazo de amor y cariño, y que no resolvimos, profundizando grandemente la brecha que ya desde tiempo pasado fue abriéndose entre nosotros.Nunca supe perdonar; tampoco olvidar, por todos esos años de diferencias irreconciliables, altibajos frecuentes, ofensas imperdonables, y distanciamiento creciente. Quizás no fue en mi vida lo que yo esperaba, pero tampoco fue algo tan malo, teniendo presente que solamente nos afecta de forma única lo que permitimos entre en nuestro corazón.Pero ahora, recapitulando con mi alma contrita y mi espíritu desalentado, puedo ver que muchas cosas y situaciones se salieron de proporción, y no valían la pena de molestarse por ellas.Si de algo sirve el envejecer es que, en la mayoría de los casos, adquirimos esa madurez e inteligencia emocional que de jóvenes no teníamos, y a la vida la valoramos entonces en su justa medida, ya tarde para arrepentirnos de lo que hicimos, los errores cometidos en el camino, y las decisiones que tomamos y que, buenas o malas, hemos tenido que cargar sobre nosotros una existencia completa.No puedo dejar de ser lo que soy, ni menos cambiar a estas alturas del juego, pero sí puedo mejorar la actitud y pensamiento ante lo que observo, como dije antes, y desterrar de mi alma los sinsabores vividos junto a este ser querido, para ayudar a que la transición entre la vida y la muerte sea más tolerable, libre de rencor y amargos recuerdos.No soy perfecto, y disto mucho de serlo algún día, pero reconozco que ante el indefenso y necesitado debo de ser humilde y pronto a dar, sin esperar nada a cambio, y que lo que algún día recibiré, al terminar mi capítulo existencial, será en la proporción de lo que he podido brindar desde el momento en que nací. Dios no admite odio en el corazón ni negocios sin terminar.Cuando vemos la fragilidad de la vida en toda su extensión, y los momentos buenos que es posible resten, ahí es cuando sabemos que ha llegado el tiempo de abandonar nuestra naturaleza humana ensalzada en la prepotencia de creernos únicos, y ver con los ojos del alma, esa que no se equivoca y nos impulsa hacia la bondad que debiera existir siempre entre nosotros.Creo que se puede, y trataré, aunque sé que no es tan sencillo como estas palabras que acabo de plasmar en este escrito, pero la esperanza es lo último que queda, y el tiempo espero que sea el suficiente para congraciarme de las torpezas de mi viejo yo, y empezar a labrar el camino hacia una feliz y mejor vida, libre de culpas y lleno de sentimientos nuevos hacia lo que me rodea.Dejar de ser es la única opción que tengo en mis manos para derrotar a la infelicidad que me invade, y mirar el mañana con una nueva perspectiva. Tenemos una sola vida, y hay que aprovecharla al máximo hasta que acabe. No puedo ser esclavo de mis sentimientos cuando estos me impiden ser feliz. Tengo que caminar con lo que me queda, aunque la otra parte sea casi imposible de complacer y sobrellevar.Tengo que perdonarme a mí mismo, aprender a hacerlo, para poder perdonar a otros.Ya después será muy tarde…

Originally posted 2018-04-17 10:13:44.

Todo sucede porque así tiene que ser, pero cuando más derrotado estemos, ahí es que lo único que puede salvarnos es tener fe, confianza, de que siempre la luz llegará a nuestras vidas.

Originally posted 2018-07-08 00:23:39.

¿Cómo amaneciste hoy? (Tu Peor Enemigo)

¿Cómo amaneciste hoy?

Buena pregunta, ¿verdad? Sin embargo, es una interrogante que nos formulamos cada día al levantarnos de la seguridad de nuestra cama, y en la gran mayoría de las ocasiones, quisiéramos arroparnos nuevamente, cerrar nuestros ojos, y volver a ese calorcito agradable que nos brinda las sábanas y la cama.
Bajo ningún motivo quisiera yo levantarme, te dices a ti mismo, pero qué remedio, tengo que hacerlo, tengo que llevar los nenes a la escuela, la esposa, yo llegar al mío, y otra vez la misma rutina diaria que has venido siguiendo como un autómata cada día por los pasados años.
Una rutina que te agota emocionalmente, que no te brinda aliciente de ninguna clase, que te aburre hasta morir, pero morir en vida, porque sigues haciendo exactamente lo mismo y lo mismo minuto a minuto, hora tras hora, día tras día, mes tras mes, y año tras año.
Y la cosa parece no mejorar. Pareciera como si se hubiesen olvidado de ti a la hora de repartir felicidad y prosperidad, y que unos pocos, los escogidos, fueran los recipientes de el Hada Fortuna.
Qué mal, ¿verdad? ¿Y qué prefieres hacer ahora? ¿Nos sentamos a llorar como siempre haces? ¿Comienzas a lamentarte como ha sido tu estilo por los pasados tiempos, cada vez que las cosas te salen mal? ¿Te dan deseos de salir corriendo, y no detenerte hasta llegar al mismo lugar de donde saliste? O sea, corriste. ¿Para qué? ¿Para regresar a tu sitio de origen, la desesperanza y vacío en que se ha convertido tu existencia desde hace tanto tiempo que ya ni recuerdas?
¿De qué te sirve correr, si vas a regresar al mismo sitio?
¿Por qué no corres, pero hacia tu felicidad, hacia tus metas y sueños, hacia tu libertad completa como ser humano que tiene derecho a ser feliz y vivir a plenitud, de persona con sentimientos y deseos que aspira a un mundo repleto de dicha, de bienestar, de cosas buenas?
¿Por qué te detuviste al leer estas palabras? ¿Por qué no seguiste corriendo? Si ya estás en carrera, ¿por qué no aprovechar, y conviertes tu carrera inútil de ahora en la carrera por una vida plena?
Levántate cada mañana, sí, pero con la convicción de que ese día va a ser el comienzo de una carrera hacia tu bienestar, hacia la luz del túnel que ansiosamente siempre has querido ver, hacia el mundo maravilloso que siempre has anhelado encontrar y ver, pero que como en los pasados tiempos has sido golpeado y vilipendiado, y te has refugiado en tu conformismo y tristeza, en vez de luchar por superarlo, no has podido finalmente hallar.
Te lo sigo repitiendo hasta el cansancio. Si te consideras en el último eslabón de la cadena, y ya no hay espacio ahí abajo, ¿por qué no comienzas a subir, poco a poco, centímetro a centímetro, hasta llegar a dónde quieres? Si ya no puedes llegar más abajo en tu dolor y sufrimiento, y estás estancado dentro de la cárcel de tu conformismo, ¿por qué no tomas la decisión, ahora, de vivir tu vida?
Pero no como otros quieren, sino como tú deseas.

(Extracto de Tu Peor Enemigo Siempre Serás Tú, de Peter Vergara, en Amazon: https://read.amazon.com/kp/embed?asin=B01LMLR33M&preview=newtab&linkCode=kpe&ref_=cm_sw_r_kb_dp_Q-fzBbBD8D9C4&tag=vergram-20

Originally posted 2018-08-03 14:01:34.

María, el huracán que transformó nuestras vidas, en PDF (3 artículos)

María, el monstruo que no esperábamos…

 

Al momento de escribir esta serie de artículos, lo único que me motivaba a hacerlo era plasmar por escrito los sucesos de esa amarga fecha del 20 de septiembre de 2017 cuando María irrumpió violentamente en nuestra isla y en nuestras vidas y trastocó todo por entero. Fueron largas horas de agonía en la oscuridad que despertaron en nosotros viejos terrores de cuando éramos niños y nos hallábamos solos en la casa en medio las sombras de la noche, y no osábamos gritar pidiendo auxilio porque la voz no nos salía y nuestro cuerpo no respondía ni siquiera para echar a correr. Terrores que nos paralizaron entonces, horrores que nos derrotan ahora, e incertidumbre de un futuro que no sabemos si llegará a ser normal como antes. Le pido a Dios mucha fortaleza para los que perdieron todo, y entereza para comprender que la vida puede comenzar después de una larga noche de dolor…

Puede obtenerlo aquí en PDF: https://petervergara1.online/wp-content/uploads/2018/08/Amaneciendo_en_el_dolor_2.pdf

 

 

 

Originally posted 2018-08-02 21:46:21.

Una gran verdad

Cuando nos rendimos ante la vida es que comienza el principio del final de nuestros sueños y esperanzas. Es triste ser únicamente un cuerpo andante sin ninguna ilusión ni aliciente por algo más que meramente existir…

Originally posted 2018-03-28 06:16:26.

Cansado y sin fuerzas (1)

Cansado y sin fuerzas
¿Quién no se ha sentido así en ocasiones? ¿O siempre? ¿Uno de esos días que se convierten en meses y luego años, y parecen no tener fin?
La desesperación hace presa de ti, te agarra por la cabeza, tu mente, tus emociones, tu psiquis, y va descendiendo lentamente hasta que comienzas a padecer de dolores físicos que son consecuencia de este sentimiento de impotencia que un día llegó y no se quiere alejar.
Puede ser causado por un sinfín de razones, desde problemas familiares, económicos, pérdida de empleo, de pareja, con amigos o familiares, hasta con el que menos uno espera, pero empieza así, con una discusión posiblemente, un mal rato pasado, una palabra que te hirió y te llegó al alma, en fin, por cualquier cosita puede empezar tu caída desde el cielo hasta el infierno, y no entiendes qué te sucede, no quieres escuchar consejos, y tampoco buscar ayuda que pueda hacerte comprender la razón principal por la que te sientes como nada ni nadie.
En mi caso particular, en muchas ocasiones me siento así, como nada, como un pequeño granito de arena al que nadie hace caso ni le importa a los demás, y me desespera saber que estoy mal, que me encuentro al borde del abismo, que estoy a punto de estallar porque no entiendo que la vida me trate así, y que me castigue con tantas aflicciones cuando creo no merecerlas.
Cualquier ser humano, en un momento dado, sufre lo mismo que tú o que yo, y también se mira al espejo y no entiende el porqué de sentirse así.
Aquí únicamente existen dos soluciones: o te hundes para siempre, rumiando tus pesares al que quiera escucharte y lamentarse contigo, o resucitas de entre los muertos de ánimo, de vida, en el que te encuentras, un mundo gris sin esperanzas ni ilusiones, y das un paso adelante para salir del marasmo emocional y físico en el que te encuentras sin tener culpa.
Yo me encontré en esta situación, me vi en el espejo, y no me gustó lo que veía, un hombre derrotado sin ilusiones y sin felicidad, y traté con mis propias fuerzas de escapar del agujero negro en el que mi existencia se había convertido.
Los primeros días no pude; sabía que tenía que realizar un pequeño esfuerzo solamente para comenzar mi recuperación, pero no me atrevía a darlo.
Cuando la vida te pone contra el ensogado, golpeado sin misericordia, atrapado por todos los flancos, y no puedes huir, es cuando tienes que respirar profundamente, abrir tus ojos a la cruda realidad, y decidir dar ese paso inicial en la escalera de la vida hasta el tope en el que una vez estuviste.
Puedes hacerlo, subir peldaño a peldaño por esa larga escalera, pero yo no puedo decirte cómo debes de hacerlo, ni el momento apropiado, aunque eso lo reconoces cuando las lágrimas sin razón aparente surcan tus mejillas y las fuerzas te flaquean, y entiendes que ya no hay más camino que el que debes de tomar para subir la escalera, hasta arriba, y para abajo ni mirar, a no ser que sea para recordar lo que sufriste y no tienes que sentir nuevamente y luego olvidar la razón por la que llegaste tan abajo.
La depresión es algo triste, que engarrota tu vida, cerebro y cuerpo, y que te impide avanzar, aunque lo desees, pero cuando te sumerge en un segundo en la idea negra de acabar con todo por que ya no tienes esperanza, es cuando la única alternativa para no sucumbir es sacar de tu corazón lo poquito que te queda, la gasolina que todavía queda en el tanque, y comenzar a andar hacia el primer peldaño de la escalera.
Puedo escribir docenas de libros o de consejos sobre esto, pero cada caso es particular, y los remedios que posiblemente le funcionen a otra persona quizás no te sirvan a ti, o las palabras reconfortantes de un ser amado caigan en oídos sordos porque no quieres, o no puedes, escucharlas ya y aplicarlas a tu existencia abatida y sin alicientes para seguir viviendo en el universo de felicidad que tú, como ser humano, necesitas y mereces.
Sal de tu abismo, alegra esa cara, sonríe, aún tienes tiempo de hacerlo, te queda una vida para superar tu tristeza y dolor, y tienes gente al lado que te pueden brindar su apoyo en este tranque emocional que tienes encima. No permitas que un día, o un mes, o años de infelicidad te destruyan para siempre, pues, aunque no lo creas, todavía hay esperanza y la alegría de vivir y de reír no está vedada para ti.
Solamente tienes que decidir, hoy, no mañana, no sigas esperando una solución milagrosa que no ha de llegar, pues la solución a todos tus pesares se encuentra únicamente en ti, y en la fortaleza necesaria que debe salir a la superficie desde tu corazón. Nadie más puede regalarte la felicidad, y menos estas palabras, aunque ayuden un poco. Escribo todo esto porque me siento así, sin esperanzas, pero estas palabras y mi actitud guerrera lograran sacarme a flote de la tristeza que ahora experimento, como antes lo hice sin quedarme derrotado.
Eres tú el que tiene que regalarse una oportunidad para vivir plenamente.
¿No crees que hoy sería un buen día?

Peter Vergara

Originally posted 2018-03-26 10:28:56.

Gris (tristeza del alma)

Gris
La dócil y lánguida brisa del amanecer acaricia mi rostro impávido ante la misma, pero a la misma vez toca mi ya fatigado espíritu resquebrajado ante los embates de una vida que no acaba de admitirme como tal. El frío del nuevo amanecer me hace tiritar, y a la vez reflexionar.
Miles de ilusiones perdidas por el camino; lágrimas caídas a raudales por unas mejillas que ya dejaron de ser juveniles para entrar en los años finales de un destino marcado desde su infancia para ser grandioso, pero que por una u otra razón se quedó trunco en los albores de un sueño que nunca se realizó.
Mi esencia se perdió en la batalla por lograr mi pleno yo, y nunca lo recuperé por estar inmerso en tantas luchas estériles que en nada aportaron a mi crecimiento como ser humano, pero que sin embargo me fueron empujando cuesta abajo hasta el fondo del abismo en que mi vida, finalmente, se convirtió.
En un clamor desesperado imploro a lo alto, buscando el solaz que mi alma necesita urgentemente, pero no llega; no encuentro la paz que busco ni menos la felicidad que un simple detalle hace estallar como en tiempos lejanos en todo mi ser.
Ya mi existencia camina mustia hacia el atardecer, y las flores de la vereda ya no despiden fragancias frescas ni trascendentales para mí. No soy el mismo. Nada me alegra. ¿Acaso he sido feliz alguna vez? ¿Cuánto tuve que perder para llegar hasta aquí, abatido y vacío como nunca?
He cerrado mis ojos, buscando respuestas, y únicamente una solemne placidez se palpa alrededor de la silla en la que me encuentro sentado escribiendo estas melancólicas líneas cargadas de desaliento y frustración, y el miedo se apodera de todo mi cuerpo, quizás por presentir, que el final de mis anhelos se acerca velozmente si no me detengo en esta frenética carrera hacia la oscuridad del letargo y me afianzo finalmente en la orilla del alma para no seguir cayendo, y decido volver a ser lo que antes fui…
Peter Vergara
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

Originally posted 2018-02-20 13:44:36.

Un día normal en la indolencia de una existencia cualquiera…

Sentado enfrente de mi laptop, observando con indiferencia la página en blanco que parece burlarse de mí por mi falta de ánimo para redactar algo, cualquier cosa, un mensaje, relato, libro, lo que sea, con tal de salir de este marasmo intelectual y personal en el que hoy me hallo inmerso sin querer. Un día normal.

Estoy cansado, hastiado de muchas cosas, impotente ante los acontecimientos, perplejo ante la vida que me tiene agarrado por los hombros, amarrado a un asiento imaginario del que no logro levantarme, aunque quiera, y aunque los demás me impelen a hacerlo.

La zona de confort es engañosa. Te susurra levemente al oído esas cosas que deseas escuchar, los mensajitos dulces de no hagas nada hoy, ya habrá un mañana, y cositas así por el estilo, y uno, estúpidamente, los acepta como buenos, cierra los ojos, y a descansar un poco, que ya vendrá otro día.

Y así pasan los días, los meses, los años; la vida, y cuando quieres sacudirte toda esa comodidad de la que te has encariñado por tanto tiempo, entonces despiertas, incrédulo, atontado, desesperado, porque ya tu existencia se acaba, avanza inclemente hasta el ocaso de tu vida, y nunca pudiste hacer nada por ser un verdadero estúpido que les hacía caso a todos, menos al que debías de escuchar: tu propio yo.

¿Tanto tiempo tuviste que esperar para aceptar que jamás serías alguien si te quedabas sentado frente al tren de la vida sin atreverte a agarrarlo en la siguiente estación? ¿Te das cuenta de que, no solamente perdiste el tren, sino tu propia vida? ¿De que ya no habrá una segunda oportunidad para ti?

¿No soy entonces el culpable de mis propias lágrimas? ¿No me aconsejaron en mi niñez que no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy?  ¿En mi adolescencia? ¿En mi adultez? ¿En mi madurez tardía?

No obstante tantos buenos propósitos y consejos, nunca les hice caso por creer que el mundo giraba únicamente a mi alrededor, y de que los demás no tenían ni voz ni voto en mi vida, lastimosamente desperdiciada por no saber escuchar más allá de mi castillo de arena donde era mi propio rey.

Tarde descubrí que no puedes ser tu propio rey cuando no sabes escuchar, y que tampoco serás el pasajero feliz y exitoso en el tren de la vida cuando no has descubierto que, no importa el momento ni la estación que escojas, lo importante es que salgas finalmente de tu comodidad fabulosa, y corras como un poseso detrás de ese tren que, posiblemente, pase una sola vez. A veces dos, o tres. Nadie sabe. Pero pasa. Siempre existe una oportunidad más. Aprovecha tu día.

No dejes el hoy para después. Si mueres, entonces todo habrá acabado.

Y ya no podrás seguir lamentándote por tu indolencia, ¿no crees?

Peter Vergara

Originally posted 2018-02-12 17:48:38.

Quiero llorar

Quiero llorar

¿No te has levantado una mañana, y lo primero que viene a tu mente es el deseo inmenso de seguir durmiendo? ¿Has pensado en el día tan difícil que te espera si osas salir de tu cálido colchón para enfrentarlo?

Las horas del reloj en la madrugada parecen congeladas en el tiempo, y tu noche se hizo eterna, pensando una y otra vez en todas las cosas en las que no quisieras, pero que implacablemente te asaltan sin compasión en medio de la oscuridad que ahora te rodea porque te sientes preso de la desesperación, y no ves una salida inmediata. Así es tu vida, la de todos, cuando tu mundo se derrumba a pasos agigantados, las puertas se te cierran, los llamados amigos te abandonan al verte caído, y la vida cruel sigue aporreando tu puerta sin descansar, esperando que la abras y enfrentes de una vez y para siempre todo lo que te tortura.

Pero no es fácil. Nunca lo es. Los problemas se amontonan cada vez más, las tribulaciones también, y la decepción amarga te paraliza por completo, pues no sabes si vas o vienes por el camino, o si alguna vez lograrás hallar la ruta correcta hacia lo que quieres, pero que te ha sido negado hasta ahora.

Sientes deseos de salir corriendo, de darle rienda suelta a todos esos sentimientos de tristeza y derrota que te invaden segundo a segundo, de rendirte ante lo que no puedes vencer.

Quieres llorar. Las lágrimas se asoman tímidas a la orilla de tus ojos, y lucen indecisas sobre caer o no, o quedarse estancadas como agua en el pozo que amenaza desbordarse, pero que a última hora se contiene milagrosamente.

Mi día comenzó así. Creo que será interminable. Desconozco si nuevos monstruos surgirán en medio de la nada para atacarme por todos los flancos. No sé si lograré vencerlos una vez más, o me abandonaré a la dulce idea de mandar todo al infierno y rendirme ante la vida. Quizás pase por mi mente llorar, gemir lastimeramente en busca de una empatía que raramente ya se ve entre nosotros, o salir a la calle y gritarles a todos los que quieran escucharme que no estoy derrotado, aún, y que mi sueño solamente es mío, de nadie más, y que lucharé por el mismo hasta mi último aliento de vida.

Luego, espero llorar, pero de alegría por vencer a mi triste alma decepcionada, y por no haber sido abatido durante la batalla.

Porque para eso tengo a alguien de mi lado que jamás se rendirá, y que me llevará en sus reconfortantes brazos si desfallezco en la carrera en la que mi existencia se ha convertido…

Originally posted 2018-08-21 13:45:24.

Emocionado

Uno de mis libros, Tu peor enemigo siempre serás tú, acaba de ser obtenido en Francia esta mañana, uniéndose a otros países como España, Estados Unidos, Puerto Rico, México, Japón, Alemania, Inglaterra y Sudamerica donde también ha logrado entrar.

2017 quizás no fue el mejor año en otros aspectos, y María no ayudó mucho, pero confío en Dios que el 2018, aunque no ha empezado con el pie derecho, sea el año en que todas las puertas que anhelo se abrirán.

Cuando se tiene fe en Dios y en uno mismo, todo es posible, y sé que mis lágrimas derramadas del hoy serán mi alegría del mañana.

Originally posted 2018-01-26 14:27:49.

Robaste mi vida (el principio del dolor), Un nuevo libro de Peter Vergara para finales de 2018

Robaste mi Vida (El principio).

No recuerdo cuándo fue, o dónde empezó todo, pues mis recuerdos se difuminan en el tiempo pasado que anhelo revivir pero que a la vez deseo olvidar.

Las palabras altisonantes, los maltratos, el desprecio de unos ojos que jamás trasmitieron amor me asaltan por momentos.

Muchas cosas. Pocas memorias.

Las memorias solo vienen a uno cuando son buenas.

Las malas, tratamos de olvidarlas en la hipocresía de la vida que no perdona cuando queremos desterrarlas.

El alma se constriñe, la alegría se dispersa; el amor se diluye.

El golpe te azota cuando no lo esperas, y la retribución no se hace esperar cuando estamos dispuestos a cobrar el agravio.

Únicamente rememoro la crueldad del momento vivido, pero olvido por un instante las lágrimas derramadas por su causa.

El pasado llega a mi puerta como un vendaval, como María llegó a nuestra existencia un aciago día de septiembre, y quiero pensar que siempre existirá un mañana para enterrar el infortunio de un amargo suceso, pero luego admito que nunca es fácil seguir adelante cuando algo o alguien te aprisiona por los pies y te impide caminar como antes.

Puedo ser muchas cosas en mi presente. Quizás convertirme en lo que siempre he deseado. Es posible que hasta la vida me devuelva con creces lo perdido.

Pero no puedo. Algo me amarra, me encadena cruelmente e impide que pueda dar un paso hacia ese espejismo que engaña mi mente, pero que no logra embaucar mi corazón. Ya no soy el mismo.

No puedo serlo.

Pero quiero.

Quiero ser el que antes fui.

Mejor.

¿Podré hacerlo?

Los gritos en la noche.

Exigencias que no amainan, palabras vertidas que no se olvidan tan fácilmente.

Locura inesperada, vivencias que se perdieron, memorias que no sirvieron de nada, y un presente que me derrota diariamente por no tener una luz que ilumine el sombrío camino que llevo recorriendo desde niño, pero que se ha oscurecido más en tiempos recientes.

El hoy me golpea furiosamente en el rostro, y anquilosa los miembros de mi cuerpo. La parálisis me aflige, y el conocimiento de lo que ya es una triste realidad que no me abandona, me abate más.

Siempre supe que no seria un juego de infantes, y que las reglas nunca serían escritas por mí, pero sinceramente, no esperaba esto.

Y no puedo evitar llorar como el niño que antes fui, ni tampoco calmar el temblor de unas manos que creí servirían para traer grandeza a este mundo, pero que difícilmente logran contenerse cuando la furia me agarra por sorpresa.

Mi conocimiento no me ayudó a prepararme para lo que venía en camino, y la prepotencia de querer saberlo todo tampoco fue determinante a la hora de enfrentar un espíritu resquebrajado que nunca pudo ser feliz, y que ahora se ceba en el mío tratando de hundirlo sin misericordia.

Nunca fui bueno adelantándome al futuro, pues es imposible para cualquiera hacerlo, en especial cuando no esperas nada del mismo, y sientes temor de saber lo que en su día sucederá. Adivinar la vida asusta, y cuando lo que logras atisbar no es agradable, menos te infunde el valor que no tienes.

Tengo miedo. El amanecer trae consigo nuevas horas de infelicidad, y la noche al llegar el sosiego momentáneo que tanto he esperado durante este infierno diario.

No quiero dejar pasar al odio. No es aconsejable. Pero avanza según trascurre mi presente, sumido en el resquemor que corroe mi felicidad, y que impide la entrada de la alegría que parece alejada de mí. La esperanza quiere escapar, pero no lo permito, todavía.

No soporto la vida. A veces quisiera no tenerla si ella no me brinda lo que anhelo profundamente. ¿Acaso ya mi entusiasmo por vivirla se fue para no volver? El hastío me encierra como reo en su aburrimiento mortal, y las llaves de la celda lucen inalcanzables a simple vista. El desdén por lo humano crece a pasos agigantados, y únicamente el dolor se dibuja en la sonrisa amarga que exhibo y que aflora ante todos por no llorar y dar rienda suelta a mis sentimientos de frustración.

¿No merezco el ser feliz? ¿Por qué se me niega tanto el serlo?

¿Qué debo hacer en este minuto crucial de mi existencia?

El ave negra de la desdicha vuela sobre mi horizonte perdido, y sueño con abatirla cada día, pero cuando estoy a punto de hacerlo, se vuelve a mirarme y se burla, alejándose rápidamente y retándome a que la derribe. ¿Lograré que caiga?

(Extracto inicial de mi próximo libro Robaste mi Vida, una historia con nexos de una realidad que viven millones de personas que pasan su existencia plena sujeta a los caprichos de un destino que trata cada día de robarnos la alegría que merecemos. No voy a adelantar nada más, pues me encuentro escribiendo esta historia, y editando otra a pasos agigantados de una buena amiga escritora (Almas Sincronizadas), que me he visto obligado a posponer por este mismo problema, y a la que pido disculpas desde el fondo de mi corazón. También a un excelente compañero literario al que le estoy trabajando su segundo libro, Tinieblas II. Ambas historias, contando con Dios, estarán listas para agosto, justo a tiempo para que participen en el concurso literario de Amazon. Robaste mi vida es algo que me toca en lo íntimo, y deseo con este libro poder ayudar a muchas personas que atraviesan por idéntica situación, y que muchas veces, en su mayoría, destruye nuestras esperanzas de ser feliz algún día sin los fantasmas del odio que en su momento son arrojados sobre cada uno de nosotros y que no merecemos).

Originally posted 2018-07-26 19:03:25.

Hemos perdido mucho, y la vida sigue su curso aunque no queramos…

Sentado en la marquesina de mi hogar, cabizbajo, distraído, triste por demás y pensando en tantas cosas, que realmente he perdido la cuenta o el orden de ellas. Solo recuerdo con pesar todas las oportunidades que he desperdiciado en mi vida por no seguir los instintos de mi corazón, o de mi mente, y mis ojos se nublan con la sombra de una lágrima que pugna por escapar, pero que al final no se atreve.

Todo esto en un rato que estuve cavilando sobre mi presente, pero reflexionando sobre el pasado que me trajo hasta aquí. Si uno pudiera cambiar el pasado, ¿lo haría? ¿O no? Creo que no. Otros dirían que sí sin pensarlo siquiera. Los malos momentos que tuve hace años, y de los que aún cargo con algunos, tengo que agradecer que gracias a ellos estoy escribiendo estas líneas y compartiéndolas con el que desee leerlas. Una existencia sin magulladuras o golpes no es una existencia bien vivida y disfrutada, porque hasta en los aciagos instantes del infortunio encontramos cosas buenas y enseñanzas que perduran por siempre, y que nos avisa en una próxima ocasión de no volver a cometer el mismo error que una vez lloramos, pero que nos abrió quizás algunas puertas que hasta ese momento nos estaban vedadas.

Palabras tristes, pero me siento así en esta hora, y lucho por desterrar los fantasmas del pasado que me impidieron lograr mis cometidos, pero no puedo, por más que lo intento, porque me falta algo posiblemente, y pido cada minuto por ello, y es el deseo de superarme a mí mismo para al final conseguir lo que anhelo. El hastío, la amargura, el vacío en mi corazón, el dolor de mi alma, el sufrimiento indeleble, hasta ahora han sido suficientes para frenarme en mi loca carrera hasta la consecución de mis sueños, y sé que puedo vencerlos, pero también creo en ocasiones que no quiero.

Me estoy derrotando cada día, y no logro ver la luz al final del camino.Hemos perdido, y mucho. Yo he perdido, y quisiera decir que no, pero admito que mi pasado me arrastra, el presente me frena, y el futuro es falso, porque desconozco el remedio para sanar mis heridas que me lastiman todavía, pero que soy incapaz de cerrarlas.

Extraño muchas cosas de mi existencia. Los amigos que se fueron, las oportunidades perdidas, los minutos de alegría compartida con mis seres queridos, a los que ya no están a mi lado porque descansan en un sitio mejor, a las palabras que nunca dije, y las que sí dije que hirieron a veces, pero que también sanaron en su momento, a los maestros que me enseñaron lo bueno y lo malo, a los desatinos cometidos que me hicieron caer de rodillas tantas veces, todo eso lo recuerdo, algunos con tristeza, otros con alegría, pero mi alma llora al pensar que ya no volverán, y que mi inocencia se laceró por la crueldad de un destino que nunca tuvo nada bueno para mí. Nada agradezco a veces, porque me quitó mucho, aunque luego me recompensó con algo hermoso, pero más perdí yo por no creer en mi potencial para salir adelante.

Y aquí, sentado en la marquesina de mi hogar, solo, pensativo, y triste, pienso que es posible que me quede algo por lo que luchar, una quimera que perseguir, un sueño por lograr, y sobreponiéndome a esta indolencia que me abate sin cesar, me levanto, cierro mis ojos, respiro profundamente por la vida que aún tengo, la llama de la pasión por realizarme que pugna cada minuto por salir, y creo, no, sé, que me queda algo en la reserva de un espíritu indomable que no quiere rendirse y buscar algo mejor, y una sonrisa aflora a mi rostro, porque sin importar todos los sinsabores que se me hayan atravesado en el camino, y los obstáculos que tuve que superar mientras todo sigue su curso, aún así tengo la esperanza de que un día conseguiré mi más preciado anhelo: Ser feliz conmigo mismo…

Originally posted 2018-07-13 19:17:54.

Desaparecer

A veces hay que detenerse en la veloz carrera de nuestra existencia, desaparecer un tiempo para reordenar nuestra vida, y volver con una nueva visión y deseo de lograr lo que no pudimos antes…

PRVR Huellas Literarias Blog

Originally posted 2017-08-23 12:13:47.