Una íntima reflexión

Una íntima reflexión

 

    Este capítulo lo escribo hoy, a finales del 2018, un año en el que esperaba un sinfín de oportunidades que nunca se dieron, quedando truncadas en mi vida, al menos en forma temporera.

    Mi esposa Lynette y yo regresamos de una corta estadía de cuatro días a mediados de diciembre del año pasado, disfrutando de un tiempo que realmente necesitábamos para estar juntos al lado de la familia de ella en Estados Unidos.

    Nunca pudimos imaginar que los siguientes meses resultarían en un calvario para nosotros, ni tampoco yo pude pensar que, en algún momento jugara con la idea de acabar con todo, si el lector entiende a lo que me refiero.

    Una salida fácil para un problema que, reflexionando ahora, no era tan grande como para siquiera coquetear con tal fatal decisión.

    A veces pensamos que nada tiene solución, los problemas nos ahogan, la vida se ensaña con uno, los amigos escasean o no existen, y la familia nos ahoga emocionalmente bajo la premisa de que hay que tolerarles todo.

    Falso. La familia está para apoyarnos mutuamente en la consecución de nuestras metas, y alegrarnos la existencia cuando las cosas se ponen feas, no para recriminarnos ni poner en duda nuestras decisiones, buenas o malas, correctas o incorrectas, cuando el destino nos pone contra la pared y no sabemos hacia dónde escapar.

    Este libro, estos capítulos, responde a la duda interna que asaltaba mi corazón cada vez que las cosas no resultaban como yo quería, y también cuando trataba infructuosamente de recurrir a los medios de los que cualquier persona posee para sobrellevar las pesadas cargas de la vida.

    En un millón de ocasiones fracasé. Y lloré. También me sentí derrotado hasta la impotencia, y mis noches eran eternas hasta el primer albor del amanecer.

    Pero seguí adelante. No me rendí; tampoco claudiqué ante lo imposible, pues esa palabra únicamente existía en mi mente si la dejaba entrar.

    Quizás el que no me conozca crea que mi camino ha sido uno cubierto de rosas y alfombra roja. Es posible que hasta piense que todo me ha sido regalado sin esfuerzo de ninguna índole.

    Nada más alejada de la realidad. Todo lo que era y es valioso para mí me fue negado en su comienzo, y tuve que batallar como un guerrero fiero hasta el final.

    Nadie me regaló nada.

    En el otoño de mi existencia he visto caer infinidad de hojas en el almanaque. Unas cayeron lentamente; otras, muy despacio, pero siempre llegaron al suelo, sin importar lo que yo hiciera por detenerlas.

    Hoy, sentado ante mi ordenador, y con mis ojos aún cubiertos por la sombra fugaz de una lágrima, he comenzado a creer en que puedo hacerlo, que puedo lograr lo que anhelo, que nada ni nadie podrá ya apartarme de la vereda del éxito que Dios ha dispuesto para mí mucho antes de que yo naciera.

    Fallé en todo, hasta a mis amigos y familia que en su minuto creyeron ciegamente en mis facultades, y que no obstante siempre me alentaban a seguir luchando por lo que quería.

    Este año no ha sido fácil.

    Me alejé de mi pasión, desterré por un instante la noción de que todo era posible si creía en mí mismo.

    Me derroté sin batallar, y ahora, en esta encrucijada que se presenta ante mí, observo tranquilo la historia de mi existencia, desde mi niñez hasta mi adultez, hasta este minuto del día 11 de noviembre de 2018, y reprimiendo la tristeza de un sentimiento que pugna por brotar de mi alma, declaro al universo entero que, sin importar todos los obstáculos que se me atraviesen en mi camino desde ahora en adelante, y todos los sinsabores y dudas que sé me asaltarán de vez en cuando, en el nombre de Dios y con su bendición, que este año que comienza el 1 de enero de 2019 será la consagración de todos mis sueños hechos realidad, y que al final de él, podré gritar a los cuatro vientos lo siguiente:

    —¡Lo logré!

(Nuevo capítulo. Extracto del libro Tu Peor Enemigo Siempre Serás Tú, en Amazon http://a.co/d/cR3hg6U )

Divagaciones de Peter (4)

Me caí hoy, y me dolió. Lo admito. Pero más tarde me sucedió lo mismo.  No significa el fin del mundo. Somos humanos, ¿no?, pero me levanté en ambas ocasiones, y seguí con mi vida. Y aprendí. A regañadientes. Ahora observo mejor mi recorrido, y evito en lo posible cometer el mismo error. Aprender es inteligente; ignorar es de tontos.

Originally posted 2018-08-16 10:55:51.

Divagaciones de Peter 3

Recorrí ese camino una vez, según recuerdo, y no me gustó, pues eran pasos sin sentido que no me acercaban a ningún lado. Luego comprendí que todo los caminos y pasos son necesarios para entender que nada es tan fácil como parece, y que las mejores cosas se alcanzan al recorrerlos todos, aunque parezcan no servir para nada.

Originally posted 2018-08-15 13:51:16.

Divagaciones de Peter 2

La esencia de mi ser no la determinan otras personas, ni tampoco la libertad de hacer lo que quiera solamente por caprichos impuestos de seres que nunca alcanzarán la grandeza requerida para ser la diferencia en este mundo.

Originally posted 2018-08-14 20:03:53.

Divagaciones de Peter 1

Era feliz completamente antes de nacer. Aún no conocía en ese preciso instante que años más tarde la podredumbre humana me alcanzaría, y destrozaría por completo la ilusión de vivir que amé durante esas primeras etapas de mi existencia. ¡Qué poco dura la felicidad! Nos empeñamos en vivir, mientras vamos un poquito muriendo cada día…

Originally posted 2018-08-14 19:54:20.

Divagaciones de Peter (5)

Me levanté hoy con dolor en mi cuerpo, pero más en mi alma. Las cosas suceden porque tienen que suceder, y algunas veces son para bien, otras para mal, pero llega el momento en que debemos de detenernos, y recapacitar en lo que estamos haciendo. ¿Me llevará todo esto a lo que realmente necesito, o será únicamente otra quimera que pronto desaparecerá? Buena pregunta.

Originally posted 2018-08-29 09:39:40.

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Originally posted 2018-08-16 18:54:01.