Porque nadie ayuda a un perdedor…

Sé que hoy es un día para olvidar. Un viernes que marca posiblemente el inicio de la tristeza para muchas personas que conozco, y quizás la muerte de sus sueños largo tiempo acariciados. Situaciones que en ocasiones están fuera de nuestro control, pero en la que siempre pusimos nuestro granito de arena al no saber escoger el camino a recorrer tiempo atrás. Pero no es tiempo de lamentarse por los errores cometidos, sino el momento de comenzar nuevamente a buscar en nuestros corazones la mejor opción futura para seguir adelante. No hay tristeza ni mal que dure cien años, y eso lo he aprendido en carne propia, ni tampoco ser humano que soporte el destrozo de sus anhelos por cosas, ni llamadas personas que ni siquiera valen la pena mencionar. Nadie ayuda a un perdedor, como se titula este capítulo de un libro de mi inspiración, pero tampoco ayudamos al que, siendo un perdedor, no se levanta de entre los muertos y comienza a vivir la vida que desea. Las circunstancias y pesares del mundo acaban hoy, mañana, o en pocos años, gracias a Dios. Debemos mantener la fe, y la esperanza, de que algún día no muy lejano, veremos caer estrepitosamente la causa de nuestro sufrimiento, para bien. Somos triunfadores, aun en la derrota. Prohibido olvidar esto…

 

Así de sencillo. Las personas, por su condición humana, admiran desde siempre a la gente que han sabido superarse a sí mismos, que han logrado seguir adelante por la ruta escabrosa de la vida, saltando todos los obstáculos, y llegando victoriosos a la meta impuesta por ellos mismos. Porque eso hay que decirlo: la persona triunfadora logra vencer sus temores, y se impone metas y límites para lograr sus sueños, no como los demás mortales que abandonan el barco cuando ya la orilla de la tierra prometida se vislumbra en el horizonte. Por abandonar el barco en aguas tempestuosas es que nunca logramos llegar al puerto de la felicidad como individuos, y por hacerle caso al miedo que nos asalta cada vez que algo bueno está a punto de llegar, es que nunca podremos ser llegar a ser todo aquello que anhelamos desde lo más profundo de nuestros corazones.
La gente odia al perdedor, pero y ellos, ¿son verdaderos triunfadores en esa encrucijada que llamamos vida? ¿O son tan perdedores como lo eres tú en este momento por no creer en ti mismo?
Ser un perdedor no significa el ser derrotado por situaciones o personas, o por mejores trabajos y parejas, o mejores carros y joyas que tengan los demás, sino que ser perdedor significa el abandonar todo cuando puedes recuperarte de esa derrota, aprender, y seguir adelante como si nada, porque por cada vez que algo no nos sale bien, existen mil maneras de que salgan mejor la próxima vez, digo, si eres capaz de perseverar en el intento, seguir adelante, y olvidar cómo te sentiste al recibir el golpe, soltarlo, y enfilar nuevamente el derrotero de tu existencia por ese escabroso camino hasta llegar a tus sueños.
Los triunfadores persiguen sus sueños hasta que mueren, no abandonan porque algo sale mal en el camino, sino que entierran sus derrotas, sus temores, sus dudas, y siguen caminando como si nada, porque ellos saben, al igual que yo, y tú ahora, que el miedo, cuando te aprieta el corazón, te lo aprisiona de tal manera, que sientes pavor de lo que viene a continuación, y te llega a inmovilizar tanto, que no eres capaz de discernir el siguiente paso para salir de esas garras oscuras que nublan tu pensamiento y te impiden continuar.
El miedo es paralizante, no lo puedo negar, porque lo he sentido toda mi vida, y todavía sé que lo sentiré hasta el día que muera.
¿Pero qué puedo hacer? ¿Dejar de luchar? ¿Abandonar mis sueños? ¿Dejar que ganen los demás que me dicen perdedor?
No. Jamás. Venceré mis dudas, aplastaré mis miedos, los enterraré en el cementerio de los YO NO PUEDO, y seguiré adelante con mi vida.
Pero jamás me permitiré vivir la vida de otro, cuando yo estoy plenamente capacitado para vivir la mía a toda intensidad, y feliz.
Tú también puedes, y si has llegado hasta aquí leyendo todo esto, es porque realmente quieres ser feliz superando a los enemigos ocultos del miedo que te impide progresar y lograr lo que quieres.
Sólo es cuestión de preguntarte lo siguiente:
¿Tengo lo que se necesita para vencer mis miedos?
Tengo confianza en ti.
Por supuesto que sí tienes lo necesario.

Capítulo del libro Tu peor enemigo siempre serás tú, de venta en Amazon http://a.co/2iWCST6 y en otras librerías como Apple iBooks, Kobo, Barnes and Noble, Smashwords, Scribd, y otras.

Originally posted 2017-07-14 12:30:43.

Robaste mi vida (el principio del dolor), Un nuevo libro de Peter Vergara para finales de 2018

Robaste mi Vida (El principio).

No recuerdo cuándo fue, o dónde empezó todo, pues mis recuerdos se difuminan en el tiempo pasado que anhelo revivir pero que a la vez deseo olvidar.

Las palabras altisonantes, los maltratos, el desprecio de unos ojos que jamás trasmitieron amor me asaltan por momentos.

Muchas cosas. Pocas memorias.

Las memorias solo vienen a uno cuando son buenas.

Las malas, tratamos de olvidarlas en la hipocresía de la vida que no perdona cuando queremos desterrarlas.

El alma se constriñe, la alegría se dispersa; el amor se diluye.

El golpe te azota cuando no lo esperas, y la retribución no se hace esperar cuando estamos dispuestos a cobrar el agravio.

Únicamente rememoro la crueldad del momento vivido, pero olvido por un instante las lágrimas derramadas por su causa.

El pasado llega a mi puerta como un vendaval, como María llegó a nuestra existencia un aciago día de septiembre, y quiero pensar que siempre existirá un mañana para enterrar el infortunio de un amargo suceso, pero luego admito que nunca es fácil seguir adelante cuando algo o alguien te aprisiona por los pies y te impide caminar como antes.

Puedo ser muchas cosas en mi presente. Quizás convertirme en lo que siempre he deseado. Es posible que hasta la vida me devuelva con creces lo perdido.

Pero no puedo. Algo me amarra, me encadena cruelmente e impide que pueda dar un paso hacia ese espejismo que engaña mi mente, pero que no logra embaucar mi corazón. Ya no soy el mismo.

No puedo serlo.

Pero quiero.

Quiero ser el que antes fui.

Mejor.

¿Podré hacerlo?

Los gritos en la noche.

Exigencias que no amainan, palabras vertidas que no se olvidan tan fácilmente.

Locura inesperada, vivencias que se perdieron, memorias que no sirvieron de nada, y un presente que me derrota diariamente por no tener una luz que ilumine el sombrío camino que llevo recorriendo desde niño, pero que se ha oscurecido más en tiempos recientes.

El hoy me golpea furiosamente en el rostro, y anquilosa los miembros de mi cuerpo. La parálisis me aflige, y el conocimiento de lo que ya es una triste realidad que no me abandona, me abate más.

Siempre supe que no seria un juego de infantes, y que las reglas nunca serían escritas por mí, pero sinceramente, no esperaba esto.

Y no puedo evitar llorar como el niño que antes fui, ni tampoco calmar el temblor de unas manos que creí servirían para traer grandeza a este mundo, pero que difícilmente logran contenerse cuando la furia me agarra por sorpresa.

Mi conocimiento no me ayudó a prepararme para lo que venía en camino, y la prepotencia de querer saberlo todo tampoco fue determinante a la hora de enfrentar un espíritu resquebrajado que nunca pudo ser feliz, y que ahora se ceba en el mío tratando de hundirlo sin misericordia.

Nunca fui bueno adelantándome al futuro, pues es imposible para cualquiera hacerlo, en especial cuando no esperas nada del mismo, y sientes temor de saber lo que en su día sucederá. Adivinar la vida asusta, y cuando lo que logras atisbar no es agradable, menos te infunde el valor que no tienes.

Tengo miedo. El amanecer trae consigo nuevas horas de infelicidad, y la noche al llegar el sosiego momentáneo que tanto he esperado durante este infierno diario.

No quiero dejar pasar al odio. No es aconsejable. Pero avanza según trascurre mi presente, sumido en el resquemor que corroe mi felicidad, y que impide la entrada de la alegría que parece alejada de mí. La esperanza quiere escapar, pero no lo permito, todavía.

No soporto la vida. A veces quisiera no tenerla si ella no me brinda lo que anhelo profundamente. ¿Acaso ya mi entusiasmo por vivirla se fue para no volver? El hastío me encierra como reo en su aburrimiento mortal, y las llaves de la celda lucen inalcanzables a simple vista. El desdén por lo humano crece a pasos agigantados, y únicamente el dolor se dibuja en la sonrisa amarga que exhibo y que aflora ante todos por no llorar y dar rienda suelta a mis sentimientos de frustración.

¿No merezco el ser feliz? ¿Por qué se me niega tanto el serlo?

¿Qué debo hacer en este minuto crucial de mi existencia?

El ave negra de la desdicha vuela sobre mi horizonte perdido, y sueño con abatirla cada día, pero cuando estoy a punto de hacerlo, se vuelve a mirarme y se burla, alejándose rápidamente y retándome a que la derribe. ¿Lograré que caiga?

(Extracto inicial de mi próximo libro Robaste mi Vida, una historia con nexos de una realidad que viven millones de personas que pasan su existencia plena sujeta a los caprichos de un destino que trata cada día de robarnos la alegría que merecemos. No voy a adelantar nada más, pues me encuentro escribiendo esta historia, y editando otra a pasos agigantados de una buena amiga escritora (Almas Sincronizadas), que me he visto obligado a posponer por este mismo problema, y a la que pido disculpas desde el fondo de mi corazón. También a un excelente compañero literario al que le estoy trabajando su segundo libro, Tinieblas II. Ambas historias, contando con Dios, estarán listas para agosto, justo a tiempo para que participen en el concurso literario de Amazon. Robaste mi vida es algo que me toca en lo íntimo, y deseo con este libro poder ayudar a muchas personas que atraviesan por idéntica situación, y que muchas veces, en su mayoría, destruye nuestras esperanzas de ser feliz algún día sin los fantasmas del odio que en su momento son arrojados sobre cada uno de nosotros y que no merecemos).

Originally posted 2018-07-26 19:03:25.

Susurros Mortales 2, Ángel de Piedad

La segunda parte de la escalofriante saga que ya pronto saldrá el tercer episodio de la misma. A la venta en Amazon
Susurros Mortales en el Viento: Ángel de Piedad, Cuando La Muerte se Viste De Blanco… (Spanish Edition) https://www.amazon.com/dp/B01LC59QHE/ref=cm_sw_r_cp_api_cDxdAb0FEN1Q8

Peter R. Vergara Ramírez Blogs

Originally posted 2017-11-16 11:33:06.

Porque nadie ayuda a un perdedor…

Sé que hoy es un día para olvidar. Un viernes que marca posiblemente el inicio de la tristeza para muchas personas que conozco, y quizás la muerte de sus sueños largo tiempo acariciados. Situaciones que en ocasiones están fuera de nuestro control, pero en la que siempre pusimos nuestro granito de arena al no saber escoger el camino a recorrer tiempo atrás. Pero no es tiempo de lamentarse por los errores cometidos, sino el momento de comenzar nuevamente a buscar en nuestros corazones la mejor opción futura para seguir adelante. No hay tristeza ni mal que dure cien años, y eso lo he aprendido en carne propia, ni tampoco ser humano que soporte el destrozo de sus anhelos por cosas, ni llamadas personas que ni siquiera valen la pena mencionar. Nadie ayuda a un perdedor, como se titula este capítulo de un libro de mi inspiración, pero tampoco ayudamos al que, siendo un perdedor, no se levanta de entre los muertos y comienza a vivir la vida que desea. Las circunstancias y pesares del mundo acaban hoy, mañana, o en pocos años, gracias a Dios. Debemos mantener la fe, y la esperanza, de que algún día no muy lejano, veremos caer estrepitosamente la causa de nuestro sufrimiento, para bien. Somos triunfadores, aun en la derrota. Prohibido olvidar esto…

 

Así de sencillo. Las personas, por su condición humana, admiran desde siempre a la gente que han sabido superarse a sí mismos, que han logrado seguir adelante por la ruta escabrosa de la vida, saltando todos los obstáculos, y llegando victoriosos a la meta impuesta por ellos mismos. Porque eso hay que decirlo: la persona triunfadora logra vencer sus temores, y se impone metas y límites para lograr sus sueños, no como los demás mortales que abandonan el barco cuando ya la orilla de la tierra prometida se vislumbra en el horizonte. Por abandonar el barco en aguas tempestuosas es que nunca logramos llegar al puerto de la felicidad como individuos, y por hacerle caso al miedo que nos asalta cada vez que algo bueno está a punto de llegar, es que nunca podremos ser llegar a ser todo aquello que anhelamos desde lo más profundo de nuestros corazones.
La gente odia al perdedor, pero y ellos, ¿son verdaderos triunfadores en esa encrucijada que llamamos vida? ¿O son tan perdedores como lo eres tú en este momento por no creer en ti mismo?
Ser un perdedor no significa el ser derrotado por situaciones o personas, o por mejores trabajos y parejas, o mejores carros y joyas que tengan los demás, sino que ser perdedor significa el abandonar todo cuando puedes recuperarte de esa derrota, aprender, y seguir adelante como si nada, porque por cada vez que algo no nos sale bien, existen mil maneras de que salgan mejor la próxima vez, digo, si eres capaz de perseverar en el intento, seguir adelante, y olvidar cómo te sentiste al recibir el golpe, soltarlo, y enfilar nuevamente el derrotero de tu existencia por ese escabroso camino hasta llegar a tus sueños.
Los triunfadores persiguen sus sueños hasta que mueren, no abandonan porque algo sale mal en el camino, sino que entierran sus derrotas, sus temores, sus dudas, y siguen caminando como si nada, porque ellos saben, al igual que yo, y tú ahora, que el miedo, cuando te aprieta el corazón, te lo aprisiona de tal manera, que sientes pavor de lo que viene a continuación, y te llega a inmovilizar tanto, que no eres capaz de discernir el siguiente paso para salir de esas garras oscuras que nublan tu pensamiento y te impiden continuar.
El miedo es paralizante, no lo puedo negar, porque lo he sentido toda mi vida, y todavía sé que lo sentiré hasta el día que muera.
¿Pero qué puedo hacer? ¿Dejar de luchar? ¿Abandonar mis sueños? ¿Dejar que ganen los demás que me dicen perdedor?
No. Jamás. Venceré mis dudas, aplastaré mis miedos, los enterraré en el cementerio de los YO NO PUEDO, y seguiré adelante con mi vida.
Pero jamás me permitiré vivir la vida de otro, cuando yo estoy plenamente capacitado para vivir la mía a toda intensidad, y feliz.
Tú también puedes, y si has llegado hasta aquí leyendo todo esto, es porque realmente quieres ser feliz superando a los enemigos ocultos del miedo que te impide progresar y lograr lo que quieres.
Sólo es cuestión de preguntarte lo siguiente:
¿Tengo lo que se necesita para vencer mis miedos?
Tengo confianza en ti.
Por supuesto que sí tienes lo necesario.

Capítulo del libro Tu peor enemigo siempre serás tú, de venta en Amazon http://a.co/2iWCST6 y en otras librerías como Apple iBooks, Kobo, Barnes and Noble, Smashwords, Scribd, y otras.

Originally posted 2017-07-14 12:30:43.

Susurros Mortales 2, Ángel de Piedad

La segunda parte de la escalofriante saga que ya pronto saldrá el tercer episodio de la misma. A la venta en Amazon
Susurros Mortales en el Viento: Ángel de Piedad, Cuando La Muerte se Viste De Blanco… (Spanish Edition) https://www.amazon.com/dp/B01LC59QHE/ref=cm_sw_r_cp_api_cDxdAb0FEN1Q8

Peter R. Vergara Ramírez Blogs

Originally posted 2017-11-16 11:33:06.