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Robaste mi vida (el principio del dolor), Un nuevo libro de Peter Vergara para finales de 2018

Robaste mi Vida (El principio). No recuerdo cuándo fue, o dónde empezó todo, pues mis recuerdos se difuminan en el tiempo pasado que anhelo revivir pero que a la vez deseo olvidar. Las palabras altisonantes, los maltratos, el desprecio de unos ojos que jamás trasmitieron amor me asaltan por momentos. Muchas cosas. Pocas memorias. Las memorias solo vienen a uno cuando son buenas. Las malas, tratamos de olvidarlas en la hipocresía de la vida que no perdona cuando queremos desterrarlas. El alma se constriñe, la alegría se dispersa; el amor se diluye. El golpe te azota cuando no lo esperas, y la retribución no se hace esperar cuando estamos dispuestos a cobrar el agravio. Únicamente rememoro la crueldad del momento vivido, pero olvido por un Siga leyendo

Hemos perdido mucho, y la vida sigue su curso aunque no queramos…

Sentado en la marquesina de mi hogar, cabizbajo, distraído, triste por demás y pensando en tantas cosas, que realmente he perdido la cuenta o el orden de ellas. Solo recuerdo con pesar todas las oportunidades que he desperdiciado en mi vida por no seguir los instintos de mi corazón, o de mi mente, y mis ojos se nublan con la sombra de una lágrima que pugna por escapar, pero que al final no se atreve. Todo esto en un rato que estuve cavilando sobre mi presente, pero reflexionando sobre el pasado que me trajo hasta aquí. Si uno pudiera cambiar el pasado, ¿lo haría? ¿O no? Creo que no. Otros dirían que sí sin pensarlo siquiera. Los malos momentos que tuve hace años, y de Siga leyendo

Una íntima reflexión

Una íntima reflexión       Este capítulo lo escribo hoy, a finales del 2018, un año en el que esperaba un sinfín de oportunidades que nunca se dieron, quedando truncadas en mi vida, al menos en forma temporera.     Mi esposa Lynette y yo regresamos de una corta estadía de cuatro días a mediados de diciembre del año pasado, disfrutando de un tiempo que realmente necesitábamos para estar juntos al lado de la familia de ella en Estados Unidos.     Nunca pudimos imaginar que los siguientes meses resultarían en un calvario para nosotros, ni tampoco yo pude pensar que, en algún momento jugara con la idea de acabar con todo, si el lector entiende a lo que me refiero.     Una salida fácil para un Siga leyendo

Divagaciones de Peter 2

La esencia de mi ser no la determinan otras personas, ni tampoco la libertad de hacer lo que quiera solamente por caprichos impuestos de seres que nunca alcanzarán la grandeza requerida para ser la diferencia en este mundo.

Comenzar de cero

Comenzar de cero Esta mañana desperté con una profunda tristeza arraigada en mi ser, con la rara sensación de que mi existencia no era lo que siempre había soñado, que mi trayectoria en este mundo algún día no muy lejano terminaría, se cerraría el capítulo de mi historia finalmente, y sorprendido, aunque no tanto, descubrí que, si todo terminara ahora, habría dejado muchos negocios inconclusos, muchas cosas a medias, y un millón de sueños frustrados que nunca lograron realizarse. Cerré mis ojos por un momento, y regresé a mi pasado, a todas esas personas que de una u otra forma influyeron en mi camino, que pusieron su granito de arena para que yo fuera el hombre que soy en día, y recordé sus consejos, buenos Siga leyendo

Un clamor que sí llega, cuando sinceramente crees…

Las peticiones que se hacen desde el corazón, con genuino sentimiento y gozo, y una plena convicción de que serán en su momento contestadas, es lo que convierte un día rutinario y repleto de dificultades en uno en el que sonreímos por el simple hecho de que la verdad yace más allá de unas palabras escritas en un libro, y que el ser que sustenta las mismas con amor siempre estará dispuesto a escucharnos, aunque no lo merezcamos. Cuando comprendamos que la solución reside en la intención de querer ser lo que se supone que seamos y no somos, y esto no es un juego de palabras, y de que el desierto de tristeza y dolor se cruza por medio de una petición y un Siga leyendo

Papá, no será fácil decirte adiós…

Papá, no será fácil decirte adiós… Hace más de una década perdí a mi madre, Elsie, víctima de una mortal enfermedad que terminó con su vida. Fueron meses de interminable agonía en los que toda su familia y amistades veían en primera fila cómo un ser humano tan amado por nosotros se consumía lentamente a pesar de todos nuestros esfuerzos por aliviar en algo su dolor. Se perdió la batalla. Y lloramos, desgarrados completamente por la despedida de una madre que lo fue todo para nosotros, y que batalló como una fiera guerrera para derrotar la enfermedad que nunca tuvo piedad con ella. Dieciséis años después nos hallamos en la misma encrucijada del dolor, aguardando, observando como el tiempo acaba con cada parte del cuerpo Siga leyendo

Bajo ataque: María, once meses después… (4to artículo de María, el monstruo nos atacó)

Bajo ataque: María, once meses después… Pareciera como si esas interminables horas de terror vividos bajo el asedio despiadado de María no hubiesen finalizado, todavía. Salimos a las calles en la mañana y vemos, consternados, como muchas casas y calles de nuestros pueblos lucen sin levantar vuelo, destruidas muchas de ellas bajo el ataque; otras, por el paso del tiempo y desatinada administración gubernamental en ambos niveles, municipal y estatal. Los rostros de nuestros vecinos y amigos llevan marcados en ellos los vestigios imborrables de un millón de lágrimas derramadas ese funesto día de septiembre del 2017. La tempestad nunca dejó de atacar; nosotros tampoco de pedirle a Dios con todas nuestras fuerzas por el milagro de alejarla para siempre antes de que destrozara por Siga leyendo

DEJAR DE SER (APRENDER A PERDONAR)

Observando a una persona muy querida para mí, comencé a reflexionar sobre muchas cosas, y una de ellas fue el tiempo que he perdido por no apreciar verdaderamente la magnitud de nuestra relación. Recordé momentos pasados, palabras que se dijeron, agradables, algunas ofensivas, caras largas, situaciones amargas, entendimientos que jamás llegaron, impaciencia que nunca arreció cuando hablábamos y no podíamos ponernos de acuerdo, porque nunca dábamos nuestro brazo a torcer inmersos profundamente en la arrogancia humana que nos caracteriza a veces, donde somos más que el otro, y los demás nunca tienen la razón. No he perdido; hemos perdido ambos por actitudes negativas que en su momento deterioraron nuestro lazo de amor y cariño, y que no resolvimos, profundizando grandemente la brecha que ya desde Siga leyendo

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