Una íntima reflexión

Una íntima reflexión

 

    Este capítulo lo escribo hoy, a finales del 2018, un año en el que esperaba un sinfín de oportunidades que nunca se dieron, quedando truncadas en mi vida, al menos en forma temporera.

    Mi esposa Lynette y yo regresamos de una corta estadía de cuatro días a mediados de diciembre del año pasado, disfrutando de un tiempo que realmente necesitábamos para estar juntos al lado de la familia de ella en Estados Unidos.

    Nunca pudimos imaginar que los siguientes meses resultarían en un calvario para nosotros, ni tampoco yo pude pensar que, en algún momento jugara con la idea de acabar con todo, si el lector entiende a lo que me refiero.

    Una salida fácil para un problema que, reflexionando ahora, no era tan grande como para siquiera coquetear con tal fatal decisión.

    A veces pensamos que nada tiene solución, los problemas nos ahogan, la vida se ensaña con uno, los amigos escasean o no existen, y la familia nos ahoga emocionalmente bajo la premisa de que hay que tolerarles todo.

    Falso. La familia está para apoyarnos mutuamente en la consecución de nuestras metas, y alegrarnos la existencia cuando las cosas se ponen feas, no para recriminarnos ni poner en duda nuestras decisiones, buenas o malas, correctas o incorrectas, cuando el destino nos pone contra la pared y no sabemos hacia dónde escapar.

    Este libro, estos capítulos, responde a la duda interna que asaltaba mi corazón cada vez que las cosas no resultaban como yo quería, y también cuando trataba infructuosamente de recurrir a los medios de los que cualquier persona posee para sobrellevar las pesadas cargas de la vida.

    En un millón de ocasiones fracasé. Y lloré. También me sentí derrotado hasta la impotencia, y mis noches eran eternas hasta el primer albor del amanecer.

    Pero seguí adelante. No me rendí; tampoco claudiqué ante lo imposible, pues esa palabra únicamente existía en mi mente si la dejaba entrar.

    Quizás el que no me conozca crea que mi camino ha sido uno cubierto de rosas y alfombra roja. Es posible que hasta piense que todo me ha sido regalado sin esfuerzo de ninguna índole.

    Nada más alejada de la realidad. Todo lo que era y es valioso para mí me fue negado en su comienzo, y tuve que batallar como un guerrero fiero hasta el final.

    Nadie me regaló nada.

    En el otoño de mi existencia he visto caer infinidad de hojas en el almanaque. Unas cayeron lentamente; otras, muy despacio, pero siempre llegaron al suelo, sin importar lo que yo hiciera por detenerlas.

    Hoy, sentado ante mi ordenador, y con mis ojos aún cubiertos por la sombra fugaz de una lágrima, he comenzado a creer en que puedo hacerlo, que puedo lograr lo que anhelo, que nada ni nadie podrá ya apartarme de la vereda del éxito que Dios ha dispuesto para mí mucho antes de que yo naciera.

    Fallé en todo, hasta a mis amigos y familia que en su minuto creyeron ciegamente en mis facultades, y que no obstante siempre me alentaban a seguir luchando por lo que quería.

    Este año no ha sido fácil.

    Me alejé de mi pasión, desterré por un instante la noción de que todo era posible si creía en mí mismo.

    Me derroté sin batallar, y ahora, en esta encrucijada que se presenta ante mí, observo tranquilo la historia de mi existencia, desde mi niñez hasta mi adultez, hasta este minuto del día 11 de noviembre de 2018, y reprimiendo la tristeza de un sentimiento que pugna por brotar de mi alma, declaro al universo entero que, sin importar todos los obstáculos que se me atraviesen en mi camino desde ahora en adelante, y todos los sinsabores y dudas que sé me asaltarán de vez en cuando, en el nombre de Dios y con su bendición, que este año que comienza el 1 de enero de 2019 será la consagración de todos mis sueños hechos realidad, y que al final de él, podré gritar a los cuatro vientos lo siguiente:

    —¡Lo logré!

(Nuevo capítulo. Extracto del libro Tu Peor Enemigo Siempre Serás Tú, en Amazon http://a.co/d/cR3hg6U )

Divagaciones de Peter (4)

Me caí hoy, y me dolió. Lo admito. Pero más tarde me sucedió lo mismo.  No significa el fin del mundo. Somos humanos, ¿no?, pero me levanté en ambas ocasiones, y seguí con mi vida. Y aprendí. A regañadientes. Ahora observo mejor mi recorrido, y evito en lo posible cometer el mismo error. Aprender es inteligente; ignorar es de tontos.

Originally posted 2018-08-16 10:55:51.

Divagaciones de Peter 2

La esencia de mi ser no la determinan otras personas, ni tampoco la libertad de hacer lo que quiera solamente por caprichos impuestos de seres que nunca alcanzarán la grandeza requerida para ser la diferencia en este mundo.

Originally posted 2018-08-14 20:03:53.

La vida que perdí Peter R. Vergara Ramírez —autor

La vida que perdí   

¿En qué momento perdí la ilusión? ¿En cuál capítulo de mi existencia despierto una mañana con deseos de morir? ¿Cómo fue que llegué hasta aquí, mustio como una hoja, derrotado como un vendaval sin vientos?

Mirando hacia el pasado que moldeó mi caminar, y atisbando un poco en el mismo, aún no sé en qué minuto desperdicié las ilusiones que llevaba arraigadas en mi corazón para convertirme en lo que soy hoy: nada.

¿Fueron acaso los gritos destemplados de mis padres cuando discutían? ¿Quizás los regaños inmerecidos cada vez que hacía algo bueno y no me felicitaban? ¿O posiblemente, el llanto escondido en la noche por no saber qué hacer con mi vida?

Tantas interrogantes; ninguna respuesta.

Era un niño inteligente, despierto, tímido, agradable, buen amigo e hijo, pues, un poco malcriado, lo admito, pero quien no lo es cuando vive en un hogar donde las palabras altisonantes y violencia verbal son la orden del día. Era un niño normal, si se le puede llamar normal el correr a esconderse cuando tus padres te buscaban impacientes por toda la casa para descargar su cinturón sobre tus espaldas.

Bueno, eso sí era normal y corriente en los tiempos de antes, cuando la bofetada o el cinturón eran los instrumentos del padre para disciplinarnos cuando nos portábamos mal, y a veces hasta cuando nos comportábamos casi perfectamente bien.

Lo importante era la disciplina, y lo que eso significaba en el núcleo familiar.

Quien la ejerciera era lo de menos, si finalmente el resultado no variaba.

Uno llorando a moco tendido corriendo a refugiarse en los brazos del abuelo condescendiente que todo lo justificaba y perdonaba, aunque no lo mereciéramos.

Un ratito después nos olvidábamos de todo, y a seguir entonces con nuestra casi perfecta vida normal.

Volviendo al presente, qué tristeza recordar ese tiempo de niños, y qué duro para mí el pensar que posiblemente en uno de esos días, quizás alegre, posiblemente no tan alegre, fue que paulatinamente empezó el largo viaje sin retorno hasta el abismo sin escapatoria de mis sueños truncos.

Fue una etapa, no obstante, bonita, pues lo tenía todo. Todo significaba los caprichos que como niño-joven tenía, mis padres me los satisfacían, en su mayor parte, pues para algunos, simplemente, un no era la respuesta obligada.

No soy feliz.

Al menos eso creo.

No puedo ser feliz cuando siento una tristeza perenne arraigada fuertemente a mi corazón.

Ni cuando observo la vida pasar enfrente y no siento alegría por la misma.

Ni una sonrisa.

Ni una carcajada.

Nada.

Un corazón seco.

Una lágrima que pugna por liberarse y no puede.

Porque no existe.

Nunca existió.

Fueron borradas de mi ser el día en que nací.

Segadas completamente, sin un vestigio de renacimiento futuro.

Sin una esperanza.

Sin una ilusión.

Ya no existe en mi ese afán, esa fuerza interior que quizás tuve y no viví.

Tampoco la extraño, porque no se recuerda lo que jamás existió.

O quizás sí, pero fue muriendo con los años.

No lo sé, ni me interesa.

Únicamente me importa el seguir respirando, minuto a minuto, hora a hora, día a día, porque es lo que mantiene mi mente cuerda, aunque no exista una pequeña ilusión de vida.

No despierto por las mañanas con ánimos de luchar.

Abro mis ojos al amanecer de otro día igual que el anterior.

La misma rutina.

La misma gente.

El mismo trabajo.

El mismo desdén por existir que me agobia, y que no piensa marcharse por lo que veo.

También la misma hipocresía de los demás cuando te saludan, y que por cortesía aceptas y saludas a la vez.

¿Quién es más falso? ¿El que saluda, aunque no lo sienta? ¿O el que saluda a su vez, aunque la otra persona sea insoportable para él?

Una de las preguntas sin respuesta que, sinceramente, me da lo mismo si algún día alguien ilumina mi espíritu con la respuesta adecuada a este dilema existencial. Son interrogantes que enfrentamos diariamente, pero que no interrumpe nuestro sueño en la noche.

Parece que hoy enfrento mi día con mucha tristeza, porque observando en la pantalla de mi ordenador todo lo que he escrito en estas breves líneas, pareciera que estoy prácticamente al borde del suicidio.

Nada más lejos de la realidad.

El que me levante una mañana con tristeza, recordando los episodios del pasado que posiblemente influyeron un poco en mi vida del presente, y que derrame una lágrima al acordarme, no significa que he perdido mi vida, ni que no amerite vivirla, aunque sea un paso a la vez.

El pasado muchas veces duele, y cincela tu personalidad hasta el presente, pero significa nada cuando se anhela vivir a plenitud, ni tampoco significa que me voy a echar a morir porque mis padres o alguna otra persona en mis recuerdos haya sido lo contrario de lo que yo esperaba.

No.

La vida se compone de muchas etapas. Unas buenas, otras no tanto.

Existe un momento para reír, y otro para llorar.

Lloré en su minuto por lo que no pudo ser, y también por el dolor de algunos episodios que quebraron mi alma, pero no mi existencia plena, y que me fortalecieron en medio de la tormenta para soportar los ciclones del presente y del futuro.

No se pierde una vida cuando ella te enseña a vivirla, poco a poco, sin apresurarse, sin dudas; sin arrepentimientos.

No desperdiciamos nuestra existencia cuando aprendemos del dolor, y no cometemos los mismos errores del pasado.

¿De qué vale vivir, si no lloramos?

Una lágrima, o muchas, en el instante apropiado, puede revivir una historia, la de nuestras vidas, y no se rechaza, porque limpia el corazón y el alma de los embates del destino que en ocasiones hace flaquear la fuerza que todos poseemos, pero que pocas veces utilizamos para salir adelante y triunfar con la alegría de vivir que cada ser humano merece tener.

La vida que perdí.

Bonito título.

Pero se oye mejor la vida que he ganado al seguir el mandato de mi corazón y derrotar la tristeza y el dolor que llevaba a cuestas como una pesada carga atenazando el espíritu inquebrantable que poseo para salir airoso de cualquier adversidad que se atreva a cruzarme en mi camino.

No he llegado hoy hasta aquí para rendirme. Jamás.

Estoy aquí para quedarme, y decirle al universo entero que no he perdido mi vida, porque en este mismo instante comienzo a vivirla a plenitud, sin remordimientos, sin dudas, porque yo merezco ser feliz, y nada ni nadie me detendrá en la ruta ya trazada de antemano por el destino.

No he perdido mi vida.

Ahora es que voy a vivirla…

@Derechos Reservados 2017. Se prohíbe la reproducción total o parcial de este escrito sin el consentimiento expreso del autor Peter R. Vergara Ramírez.

Originally posted 2017-03-08 16:22:40.

Cuando la vida te pone a prueba…

Cuando la vida te pone a prueba…
(Primero de algunos capítulos de mis libros que pondré regularmente en Facebook y otros lugares para disfrute del lector)

Cuando la vida te pone a prueba ¿Eres de los que abandonan cuando las cosas se ponen difíciles? ¿Cuándo nadie te da la mano? ¿Cuándo estás a punto de echarte al suelo a lamentarte por lo que pudo haber sido y no fue? Desde que nacemos y crecemos, la vida se encarga solita de someternos a toda clase de pruebas, unas sencillas; otras bien duras, de esas que nos hacen doblar las rodillas, y pedirle a Dios que nos saque del abismo en el que nos hemos hundido hasta el fondo. No vivimos en un mundo perfecto; mucho menos rosado. El mundo es cruel, la vida es injusta, las personas son egoístas, y todo lo que nos rodea tira arbitrariamente para su lado. ¿Y qué podemos hacer? ¿Seguir lamentándonos? ¿Llorar? ¿Mandar todo al demonio y ya? También podemos entrar a las redes sociales y declarar a todas nuestras amistades ahí, y a sus amigos, que no lo son nuestros, y al mundo en general y a los entrometidos de vidas ajenas, que somos unos desdichados, de que no sabemos lidiar con las situaciones adversas que el diario vivir nos trae, que somos unos pobrecitos infelices que merecemos un poquito de compasión de los demás para que nuestro sufrimiento y tristeza sea más llevadero. ¿En serio? ¿Me estás diciendo que eres de esos que declaran a los cuatro vientos en las redes sociales todo lo que te pasa, y si no, te lo inventas? ¡Wow, qué mal te va! Porque si eres de esas personas que no tienen vida propia, y vives las ajenas y de lo que ellas opinen de ti, te queda un largo camino por recorrer para que puedas salir de tu laberinto emocional que te tiene perdido en tu percepción de lo que debe ser una existencia bonita de así tú desearlo. Como te dije anteriormente, tú eres tú, no eres otra persona. Cuando mueras, al que van a enterrar es a ti, no a tu amigo de la red social, a tu jefe, a tus familiares, a tu pareja; a nadie más que a ti, con todas esas dudas y miedos que te impidieron vivir a plenitud porque no tuviste el valor de decir BASTA YA, y comenzar a mandar todo al demonio y vivir tu vida al fin, sin importar el qué dirán. Al fin y al cabo, cuando te encuentras hundido hasta el fondo, no va a aparecer absolutamente nadie para rescatarte, porque todos están tan ocupados viviendo sus vidas propias, que no se van a dignar ayudar a un pobre individuo que nunca tuvo el valor de ser él mismo. ¿Ayudarías tú a alguien así? ¿Verdad que no? ¿A qué no sabes por qué?

Vergara Ramírez, Peter R.. TU PEOR ENEMIGO SIEMPRE SERÁS TÚ: Creer en ti es el primer paso para superar tus miedos… (Motivación Para Vivir Plenamente nº 1) (Spanish Edition) (Kindle Locations 166-190). UNKNOWN. Kindle Edition. https://www.amazon.com/dp/B01LMLR33M

Originally posted 2017-02-21 09:37:34.

Bajo ataque: María, once meses después… (4to artículo de María, el monstruo nos atacó)

Bajo ataque: María, once meses después…

Pareciera como si esas interminables horas de terror vividos bajo el asedio despiadado de María no hubiesen finalizado, todavía.

Salimos a las calles en la mañana y vemos, consternados, como muchas casas y calles de nuestros pueblos lucen sin levantar vuelo, destruidas muchas de ellas bajo el ataque; otras, por el paso del tiempo y desatinada administración gubernamental en ambos niveles, municipal y estatal. Los rostros de nuestros vecinos y amigos llevan marcados en ellos los vestigios imborrables de un millón de lágrimas derramadas ese funesto día de septiembre del 2017. La tempestad nunca dejó de atacar; nosotros tampoco de pedirle a Dios con todas nuestras fuerzas por el milagro de alejarla para siempre antes de que destrozara por entero a nuestro terruño, y prácticamente lo hizo, acabar con lo que nos quedaba, pero se alejó, tarde, pero seguro, dejando atrás una estela sin parangón de hogares derruidos y vidas segadas. La historia se encargó de recordarnos que de nada vale ser la Isla del Encanto, si no nos comportamos con humildad ante la fuerza inconmensurable de la naturaleza y de quien la gobierna, uno que no necesita votación electoral cada cuatro años para seguir dirigiendo el cauce de nuestras existencias.

Olvidamos por un momento inclinar el rostro y bajar la mirada, y fue en ese preciso instante cuando la furia de los vientos se ensañó con nosotros hasta lo indecible. No existe gobernante terrenal, ni político oportunista, que sea mas grande que lo antes expuesto, aunque ellos en la soledad de sus vidas y ante el espejo de su habitación que nada oculta, les diga en su cara que nada son si no tienen la entereza, dignidad y humildad que se requiere cuando de dirigir un pueblo se trata. Quizás se crean grandes, y posiblemente los demás lisonjeros a su alrededor se lo hagan creer, pero potentes naciones han caído bajo la embestida de la naturaleza por no creer que nada somos, ni seremos, si no pedimos ayuda al que sí nos la brindará cada vez que lo necesitemos.

Somos humanos e imperfectos, y limitados en muchas cosas, pero creo que podemos aprender todavía.

Aprender que la vida tiene un ayer, hoy y mañana, y que el presente puede ser el maestro que necesitamos para evitar los errores del futuro.

No podemos adivinar lo que nos depara, si otra cruel enseñanza o miles de bendiciones, pero debemos de estar preparados para cualquier eventualidad, sin importar lo dura que pueda ser. No es con recriminaciones ni endilgarle culpas a otros como podemos volver a levantarnos, sino con mucho trabajo y sacrificio que, quizás, algún día, deje en el pasado las malas decisiones y administraciones que juraron ante un pueblo ser la diferencia, y que al final, solo resultaron ser aves de paso por creer que podían ser más grandes que Dios.

La vida se encarga siempre de recordarnos que no somos inmortales ni sabios, y que lo que hagamos mal ahora tendrá su consecuencia mañana.

Los primeros días y meses después del ataque lucimos como un pueblo compasivo y solidario, y lo que antes rechazábamos por orgullo luego lo aceptábamos con humildad de espíritu. Lástima en ese sentido de que las cosas hayan vuelto a ser como antes, o quizás hasta peor, pues lejos quedaron esos sentimientos y unión de un país ante los embates de la naturaleza, para volver a caminar el mismo camino que juramos no volver a recorrer en esas oscuras y largas horas de agonía ante la acometida del monstruo.

Pienso que a veces no aprendemos la lección, cabeciduros al fin.

Solo espero que el profesor no repita la clase mañana, ni nunca, pues nos colgamos de nuevo…

Originally posted 2018-08-09 16:51:14.

Tu vida no termina por una mala decisión

Ni una mala decisión, o varias, son suficientes para que afirmes que tu vida entera ha terminado, y cuando digo vida entera no me refiero a que te mueras en ese preciso instante, ni de que te arrojes por un barranco, o te atravieses en medio de una autopista súper transitada y que te pasen los autos por encima hasta dejarte hecho puré.
No, no me refiero a eso, sino a que permitas que un solo error o mala decisión determine el rumbo a seguir de tu completa existencia, y que ese pequeño error magnificado por ti sea lo suficientemente poderoso para olvidar que una vez nacemos, y crecemos hasta convertirnos en adultos, el camino no es uno de rosas ni el cielo será azul cristalino todos los días, sino para que recuerdes que somos humanos, y como tales, tenemos todo el perfecto derecho de cometer los errores y horrores que queramos, sin que nadie, pero absolutamente nadie, se sienta con la obligación o derecho de llamarnos la atención o afearnos nuestra conducta, pues si fuéramos el prototipo perfecto de la especie humana no cometeríamos fallas como los demás simples mortales que nos rodean.
He conocido a través de mi existencia algunas personas que se creen la última Coca Cola del desierto, o lo más grande que ha parido madre alguna, y siempre miran a los demás por encima del hombro como dioses inmortales que se han dignado bajar hasta el suelo que pisamos nosotros los humildes como si nos hicieran el gran favor de respirar el aire que mutuamente respiramos, y me he preguntado en infinidad de ocasiones que se siente ser así, tan superficial y vacío y tan indiferente hacia los demás.
Una pregunta sin respuesta, porque no me interesa saberla, pues nunca seré así, un cuerpo fútil sin propósito en la vida que no sea vanagloriarse de lo que se tiene o no solo por el tonto capricho de aparentar lo que no se es, y tampoco me desvelo por las noches pensando qué hare al día siguiente para mantener esa aureola de grandeza que sencillamente no tengo por más que trate de engañar a los demás, ocultando con ello mi fragilidad y mediocridad detrás de oscuras nubes que impiden ver hasta el fondo de mi ser defectuoso pero con ínfulas de grandeza sin fundamento.
El que vive para dar explicaciones jamás tendrá vida, y el que se desalienta por cualquier errorcito cometido menos, pues no es privilegio del que te conoce el influir negativamente en uno, ni tampoco el decidir lo que debemos hacer para complacer a todos, menos a uno mismo. Yo no vine a este mundo para que me digan o dicten mi proceder, ni tampoco para vivir una vida ajena a expensas de mi derrota aparente, sino para labrar mi propia ruta y ser feliz.
Si a los que te rodean no les gusta, es su problema, no el tuyo. Primero tienes que aceptarte como eres, con tus virtudes y defectos, con tus aciertos y errores, con tu bagaje emocional y físico imperfecto, y una vez aceptes que todo esto eres tú, seguir con tu existencia hasta el minuto final de la misma, porque tú sí tienes todo el derecho de hacer lo que te venga en gana, sin pedir disculpas ni desanimarte porque los demás no lo acepten así. ¿Eres un ser humano con libre albedrío o un títere de los demás? Creo que la respuesta ahora sí es obvia. Dios te hizo único, con la facultad gloriosa de decidir y labrar tu propio camino. Te hundes si quieres, o eres victorioso en todo.
¿Vas a dejar entonces que un error te hunda, o los demás decidan por ti?
Creo que no. La vida es maravillosa cuando dejamos a un lado nuestros errores y seguimos adelante sin mirar atrás.
Somos únicos, ¿recuerdas?
Nunca lo olvides.

Peter Vergara

Página Amazon del autor: http://amazon.com/author/petervergararamirez

Originally posted 2018-05-04 14:29:40.

Cuando mis ojos lloraron hoy

Cuando mis ojos lloraron hoy

Las primeras horas del amanecer siempre son las más oscuras en mi vida, pues la tristeza que me asola es compañera inseparable que nunca se aleja, aunque le caiga a patadas, ni la desazón que me invade tiene compasión conmigo cuando de abrumarme se trata.

A veces me despierto en medio de la noche, y permanezco con los ojos cerrados, inmerso en pensamientos que siempre tratan de imponerme su voluntad a capricho como si un muñeco o títere yo fuera. A veces lo logra; otras no.

Hoy lo consiguió. Tristemente. Traté de evitar que traspasara la zona de serenidad que aún conservo a duras penas en mi presente actual, y me invadió. Los pensamientos que nadie desea, el sentimiento del que muchos huyen despavoridos.

Pájaros portadores de pesimismo que hacen su nido sobre tu cabeza, y luego son reacios a marcharse, aunque sepan que no son bienvenidos. El pensamiento de la derrota, el dolor que experimentas, del desaliento que no te libera, y el carcelero déspota que no afloja las cadenas, aunque clemencia pidas.

Permití que me alcanzara, y hoy, al despedirme de mi ser amado, no pude evitar que mis ojos se aguaran, nublando mi visión al encender el auto y proseguir la marcha. Miles de cosas pasaron por mi mente, y el caudal de sentimientos encerrados en mi corazón se desbordaron como torrente violente que destroza todo a su paso.

Me sentí abatido por infinidad de cosas. Abrumado por la vida y abandonado a la deriva sin esperanza de encontrar un puerto seguro al que dirigirme en busca de mi salvación.

Sé que algo sucederá que alegrará mi existencia y la encarrilará al camino que una vez seguí, y que muchas puertas se abrirán en su momento cuando Dios así lo disponga, pero en este instante me siento decaído, sin fuerzas para seguir adelante y luchar por lo que puedo lograr de así desearlo.

Los pasados meses no han sido fáciles. Los golpes se han sucedido uno detrás del otro, pero no me han derrumbado definitivamente. Pierdo la ilusión de vivir en ocasiones, pero luego recuerdo que todavía hay personas a mi alrededor que confían en mi plenamente, y me aman, y trato de desterrar toda esa negatividad y pocos deseos de batallar que me restan, y abro mis ojos en medio de la madrugada, y sonrío.

Todavía me queda algo por lo que luchar, y Dios no permitirá que caiga en el campo de batalla sin antes haber conseguido lo que tanto anhelo.

Volver a ser el que antes fui. A pesar de las lágrimas…

Originally posted 2018-08-06 13:56:11.

Divagaciones de Peter (5)

Me levanté hoy con dolor en mi cuerpo, pero más en mi alma. Las cosas suceden porque tienen que suceder, y algunas veces son para bien, otras para mal, pero llega el momento en que debemos de detenernos, y recapacitar en lo que estamos haciendo. ¿Me llevará todo esto a lo que realmente necesito, o será únicamente otra quimera que pronto desaparecerá? Buena pregunta.

Originally posted 2018-08-29 09:39:40.

Lo que viven muchos

Una vida llena de miedos, de dudas, de temor a lo desconocido, y de terror a tomar decisiones, es lo que muchas veces ocasiona que, al momento de recapitular nuestra existencia, descubramos ya tarde que hubiéramos sido más felices con solo habernos atrevido un poquito a salir de nuestra zona de confort.

Originally posted 2018-04-22 11:38:15.

María, el huracán que transformó nuestras vidas, en PDF (3 artículos)

María, el monstruo que no esperábamos…

 

Al momento de escribir esta serie de artículos, lo único que me motivaba a hacerlo era plasmar por escrito los sucesos de esa amarga fecha del 20 de septiembre de 2017 cuando María irrumpió violentamente en nuestra isla y en nuestras vidas y trastocó todo por entero. Fueron largas horas de agonía en la oscuridad que despertaron en nosotros viejos terrores de cuando éramos niños y nos hallábamos solos en la casa en medio las sombras de la noche, y no osábamos gritar pidiendo auxilio porque la voz no nos salía y nuestro cuerpo no respondía ni siquiera para echar a correr. Terrores que nos paralizaron entonces, horrores que nos derrotan ahora, e incertidumbre de un futuro que no sabemos si llegará a ser normal como antes. Le pido a Dios mucha fortaleza para los que perdieron todo, y entereza para comprender que la vida puede comenzar después de una larga noche de dolor…

Puede obtenerlo aquí en PDF: https://petervergara1.online/wp-content/uploads/2018/08/Amaneciendo_en_el_dolor_2.pdf

 

 

 

Originally posted 2018-08-02 21:46:21.

RESPETO

    Respeto

Ayer vi a un niño respondiéndole de mala manera a sus padres por haberle llamado la atención sobre algo. El niño, de aproximadamente 10 años, armó una pequeña guerra únicamente por no comprarle un juguetito. Los clientes en la tienda se miraban entre sí, atónitos por el ataque despiadado del hijo a sus padres con improperios fuera de lugar. Y los padres siguieron luego como si nada, mientras su vástago pateaba todo a su paso.

Tuvieron la oportunidad de aplicarle un correctivo enseñándole una lección, para que en un futuro no volviera a comportarse de la misma manera, pero no la aprovecharon, y seguramente, lo apuesto, tampoco lo hacen en su hogar, por lo que este futuro ciudadano llegara a la adultez con unos principios distorsionados de lo que significa la palabra respeto.

Los hijos de épocas pasadas respetaban de verdad, y ni siquiera se atrevían a levantar su mirada cuando los regañaban o les castigaban, pero aprendían, y a veces ni castigo físico le aplicaban, solamente una mirada ceñuda y se iban a sus cuartos hasta que recibieran la orden de salir a compartir con la familia. Ninguno se atrevía a desafiar la autoridad de un padre, so pena de un escarmiento mayor.

Eran tiempos difíciles, pero tenían un orden, y el centro de todos los valores morales nacía en el seno familiar. Se compartía más que en el presente, en el que todos los miembros de la familia están embelesados como zombis frente al smartphone, y apenas, o nada, participan de las actividades en su casa, aunque tampoco en el salón de clases prestan mucha atención al maestro, un pecado grandísimo en tiempos pasados, y le montan un espectáculo al mismo cuando son regañados frente a sus compañeros.

Pero lo estoy diciendo, tiempos pasados, donde el entorno social era más llevadero que actualmente, y las personas se conocían a conciencia, los vecinos eran casi parte de la familia, y el punto de reunión los domingos era la iglesia, y luego la comida en la tarde con todos los padres, hijos, abuelos, tíos, sobrinos, primos, y los vecinos que se arrimaran a última hora para la fiesta dominguera. Se respiraba hospitalidad y buenas costumbres, y el respeto imperaba por sobre todas las cosas. Era un compartir agradable, que luego se trasladaba a las fiestas patronales, el cumpleaños de los hijos, el viaje a los Estados Unidos, la boda de los nenes, y muchas otras actividades que realmente se celebraban como fiestas de todos, sin importar el lugar ni la hora.

Todo esto se ha ido perdiendo con los años, y los niños que crecieron en ese momento ahora son los padres y abuelos del presente, y no han sabido, o no han querido, inculcarles esos mismos valores a sus hijos para que los pasen de generación a generación. Existen sus excepciones, claro, como todo, pero son los menos, que aprendieron a respetar a sus mayores y a la sociedad en la que vivimos. La falta de respeto comienza desde la mañana hasta la noche, en las escuelas, universidades, trabajos, en las redes sociales, donde proliferan grandemente, y en donde se sacan todos los trapitos al sol para que miles de personas alrededor del mundo se enteren. Hasta en las iglesias, cuando un miembro de esta no se encuentra conforme con lo que dice su hermano en la religión, y forma un bochinche de madre por tonterías o por puntos de vista diferentes.

Extraño esa época, donde un simple paseíto por las calles de mi pueblo, deleitándonos, por así decirlo, con los artículos exhibidos en las vitrinas de las tiendas, el window shopping, por la calle McKinley de Manatí, hasta el local de los mantecados chinos que todavía existe, pero en otro punto de la calle principal. Eran placeres inigualables, que nos brindaban sana alegría, por su simpleza, y que se perdieron en el camino hasta el presente que vivimos, pero no disfrutamos tanto como en nuestra niñez.

Las cosas se pierden, desaparecen, en el trascurso de la vida hasta la muerte, y tristemente recordamos, en la hora final, en el ocaso de una existencia, lo bonito que nos sentíamos antes, cuando todo era menos complicado, y se respetaba genuinamente.

Ojalá y el respeto comenzara por los políticos de profesión que nos gobiernan, y siguiera en el hogar y todas las instituciones que mencioné anteriormente, pero reconozco que no es fácil, y más cuando el ser humano ya no atiende razones más allá de la indiferencia y desdén por todo lo pasado.

¿Todo tiempo pasado fue mejor?

Definitivamente.

Originally posted 2018-04-02 10:19:06.

Escritores1, un innovador proyecto de apoyo al autor

Hoy, 24 de enero de 2018, nace Escritores1, https://escritores1.club, un innovador blog dirigido especialmente al escritor novel, y al que no lo es tanto, pero que no ha podido descollar como merece, a pesar de su innato talento literario, quizás por la falta de exposición pública necesaria para sobresalir en este escabroso pero grato mundo de letras.

Estamos para ayudar en todo lo posible, pues conocemos en carne propia los sacrificios enormes en que debemos incurrir para triunfar, y también sabemos que, no obstante todo el tesón y trabajo que pongamos en ello, a veces por un empujón final no alcanzamos la cúspide de nuestras metas.

Día a día iremos creando nuevas formas de apoyo a nuestros escritores, pues siempre hemos creído que en este vasto universo, todos, en una u otra forma, tenemos cabida, y que no es menester hundir a otros para subir nosotros.

Ésa es mi filosofía de vida. Espero que sea la de todos los autores que lean estas breves líneas.

Los que deseen desde ya ser los pioneros de este nuevo concepto literario, son bienvenidos a participar en este espacio cibernético. Se pueden comunicar a través de nuestro email admin@escritores1.club.

Próximamente nos iremos comunicando con los escritores que quieran ser entrevistados y promovidos agresivamente por este medio y todas las páginas y grupos en las redes sociales adscritas a Escritores1, y cuyos miembros ascienden a más de 15,000 diversificados en Facebook, Twitter, Instagram, Linkedin, Google+, Tumblr, Path, Vimeo, WhatsApp, Y otros. Alrededor de 30 cuentas en este momento y aumentando.

Confiando en Dios, Escritores1 dictará la pauta a seguir de ahora en adelante en el mundo literario.

Todos los escritores interesados en participar de una entrevista pueden comunicarse con Escritores1 a través del buzón de correo electrónico admin@escritores1.club que se encuentra en el menú o debajo de esta entrada.

Originally posted 2018-01-27 12:00:46.

Robaste mi vida (el principio del dolor), Un nuevo libro de Peter Vergara para finales de 2018

Robaste mi Vida (El principio).

No recuerdo cuándo fue, o dónde empezó todo, pues mis recuerdos se difuminan en el tiempo pasado que anhelo revivir pero que a la vez deseo olvidar.

Las palabras altisonantes, los maltratos, el desprecio de unos ojos que jamás trasmitieron amor me asaltan por momentos.

Muchas cosas. Pocas memorias.

Las memorias solo vienen a uno cuando son buenas.

Las malas, tratamos de olvidarlas en la hipocresía de la vida que no perdona cuando queremos desterrarlas.

El alma se constriñe, la alegría se dispersa; el amor se diluye.

El golpe te azota cuando no lo esperas, y la retribución no se hace esperar cuando estamos dispuestos a cobrar el agravio.

Únicamente rememoro la crueldad del momento vivido, pero olvido por un instante las lágrimas derramadas por su causa.

El pasado llega a mi puerta como un vendaval, como María llegó a nuestra existencia un aciago día de septiembre, y quiero pensar que siempre existirá un mañana para enterrar el infortunio de un amargo suceso, pero luego admito que nunca es fácil seguir adelante cuando algo o alguien te aprisiona por los pies y te impide caminar como antes.

Puedo ser muchas cosas en mi presente. Quizás convertirme en lo que siempre he deseado. Es posible que hasta la vida me devuelva con creces lo perdido.

Pero no puedo. Algo me amarra, me encadena cruelmente e impide que pueda dar un paso hacia ese espejismo que engaña mi mente, pero que no logra embaucar mi corazón. Ya no soy el mismo.

No puedo serlo.

Pero quiero.

Quiero ser el que antes fui.

Mejor.

¿Podré hacerlo?

Los gritos en la noche.

Exigencias que no amainan, palabras vertidas que no se olvidan tan fácilmente.

Locura inesperada, vivencias que se perdieron, memorias que no sirvieron de nada, y un presente que me derrota diariamente por no tener una luz que ilumine el sombrío camino que llevo recorriendo desde niño, pero que se ha oscurecido más en tiempos recientes.

El hoy me golpea furiosamente en el rostro, y anquilosa los miembros de mi cuerpo. La parálisis me aflige, y el conocimiento de lo que ya es una triste realidad que no me abandona, me abate más.

Siempre supe que no seria un juego de infantes, y que las reglas nunca serían escritas por mí, pero sinceramente, no esperaba esto.

Y no puedo evitar llorar como el niño que antes fui, ni tampoco calmar el temblor de unas manos que creí servirían para traer grandeza a este mundo, pero que difícilmente logran contenerse cuando la furia me agarra por sorpresa.

Mi conocimiento no me ayudó a prepararme para lo que venía en camino, y la prepotencia de querer saberlo todo tampoco fue determinante a la hora de enfrentar un espíritu resquebrajado que nunca pudo ser feliz, y que ahora se ceba en el mío tratando de hundirlo sin misericordia.

Nunca fui bueno adelantándome al futuro, pues es imposible para cualquiera hacerlo, en especial cuando no esperas nada del mismo, y sientes temor de saber lo que en su día sucederá. Adivinar la vida asusta, y cuando lo que logras atisbar no es agradable, menos te infunde el valor que no tienes.

Tengo miedo. El amanecer trae consigo nuevas horas de infelicidad, y la noche al llegar el sosiego momentáneo que tanto he esperado durante este infierno diario.

No quiero dejar pasar al odio. No es aconsejable. Pero avanza según trascurre mi presente, sumido en el resquemor que corroe mi felicidad, y que impide la entrada de la alegría que parece alejada de mí. La esperanza quiere escapar, pero no lo permito, todavía.

No soporto la vida. A veces quisiera no tenerla si ella no me brinda lo que anhelo profundamente. ¿Acaso ya mi entusiasmo por vivirla se fue para no volver? El hastío me encierra como reo en su aburrimiento mortal, y las llaves de la celda lucen inalcanzables a simple vista. El desdén por lo humano crece a pasos agigantados, y únicamente el dolor se dibuja en la sonrisa amarga que exhibo y que aflora ante todos por no llorar y dar rienda suelta a mis sentimientos de frustración.

¿No merezco el ser feliz? ¿Por qué se me niega tanto el serlo?

¿Qué debo hacer en este minuto crucial de mi existencia?

El ave negra de la desdicha vuela sobre mi horizonte perdido, y sueño con abatirla cada día, pero cuando estoy a punto de hacerlo, se vuelve a mirarme y se burla, alejándose rápidamente y retándome a que la derribe. ¿Lograré que caiga?

(Extracto inicial de mi próximo libro Robaste mi Vida, una historia con nexos de una realidad que viven millones de personas que pasan su existencia plena sujeta a los caprichos de un destino que trata cada día de robarnos la alegría que merecemos. No voy a adelantar nada más, pues me encuentro escribiendo esta historia, y editando otra a pasos agigantados de una buena amiga escritora (Almas Sincronizadas), que me he visto obligado a posponer por este mismo problema, y a la que pido disculpas desde el fondo de mi corazón. También a un excelente compañero literario al que le estoy trabajando su segundo libro, Tinieblas II. Ambas historias, contando con Dios, estarán listas para agosto, justo a tiempo para que participen en el concurso literario de Amazon. Robaste mi vida es algo que me toca en lo íntimo, y deseo con este libro poder ayudar a muchas personas que atraviesan por idéntica situación, y que muchas veces, en su mayoría, destruye nuestras esperanzas de ser feliz algún día sin los fantasmas del odio que en su momento son arrojados sobre cada uno de nosotros y que no merecemos).

Originally posted 2018-07-26 19:03:25.

La agonía de la espera… (María: el monstruo nos atacó 3)

Luego de atrevernos a dar ese primer paso y salir de nuestras casas para conocer todos los daños causados por la furia de María, pudimos constatar que la realidad superaba con creces la imaginación, y el concepto posiblemente erróneo que teníamos de la fuerza destructora de un huracán categoría 5, o 4 como algunos entendidos en meteorología propagaron semanas después por los medios noticiosos. Como sea, nos impactó totalmente, y quizás en algunos pueblos más destrucción causó, pero lo que no debemos negar es que nuestras vidas cambiaron a partir de esa noche y madrugada del 20 de septiembre de 2017.

Sentimos un desgarre en nuestro corazón al ver las primeras escenas.

Nada quedaba de la indiferencia y broma con que muchas personas tomaron los informes meteorológicos y del gobierno. No iba a pasar. Se desviaría, como siempre.

Yo personalmente no tomé las cosas a broma, pero estaba esperanzado de que sucedería exactamente lo que muchos puertorriqueños anhelaban y pronosticaban.

Cuando quisimos reaccionar ante la magnitud del monstruo, ya era un poco tarde.

Algunos se prepararon debidamente, e invadieron los supermercados para compras necesarias de última hora. Otros, prefirieron llenar sus neveras imprudentemente de carnes y alimentos que no durarían más de 3 o 4 días sin refrigeración, en lugar de provisiones no perecederas como la siempre presente jamonilla, salchichas y Chef Boyardee. El manjar preferido y obligatorio de los puertorriqueños ante eventos de tal naturaleza. El agua, las baterías para las linternas y las velas tampoco podían faltar. Con la prisa, algunos olvidaron los cerillos o fósforos para encender las velas. Otros, hasta suplir de gasolina los carros y retirar dinero del cajero automático. Como a mí, lo reconozco.

Pero nos preparamos, que era lo importante.

Aunque por muy pocos días. Irma, el otro ciclón que precedió a María, había dejado los bolsillos vacíos y una actitud de indiferencia ante las noticias de que una catástrofe huracanada se acercaba a pasos agigantados en dirección a Puerto Rico.

Nada iba a suceder, y si lo hacía, los daños serian mínimos. Era nuestra esperanza.

Las ráfagas de 150 millas o más por hora acabaron con esa ínfima posibilidad.

El monstruo no hizo excepciones. Era la hora de la realidad que viviríamos de ahí en adelante por muchos años.

Y tuvimos que aceptarlo así. No podíamos negarlo, aunque quisiéramos.

Miles de familias perdieron sus propiedades, negocios completos desaparecieron, tanto por los vientos como por el agua salida de cauce de los ríos. Las carreteras quedaron intransitables por los postes y cables caídos y por la devastación de sus estructuras. La desolación de un pueblo entero se palpaba en el triste ambiente que nos envolvía.

Comunidades enteras quedaron aisladas sin comunicación y también por no poder salir de las mismas debido a la caída de caminos vecinales, puentes y árboles.

El aniquilamiento sistemático fue increíble. Automáticamente, decenas de miles de empleados quedaron en la calle en medio de la imprevista embestida del fenómeno.

Los sistemas bancarios se fueron al piso totalmente, y el retiro de dinero para poder subsistir quedó en manos de algunas escasas entidades, mayormente bancos, pues las cooperativas tardaron un poco más en restablecer sus operaciones automatizadas.

Largas filas en los supermercados y gasolineras se convirtieron en el pan nuestro de cada día, y el levantarse a mitad de la madrugada para buscar una bolsita de hielo se trasformó en una odisea riesgosa por la reinante oscuridad que envolvía al pueblo. Hasta los mosquitos, esos inseparables amiguitos de la picada que nos atormentaban por las noches.

Pero teníamos que sobrevivir esos primeros momentos que luego se convirtieron en largos días y meses en tinieblas. Tardarían bastante en arreglar lo que invariablemente desde hace años no funcionaba adecuadamente. Un simple viento colapsaba el sistema eléctrico. Un huracán como María acabó con la perorata establecida y repetida, tanto por la agencia concernida como del gobierno, de que nuestro sistema resistiría un evento de esta naturaleza. Puro argumento falso que tuvieron que desechar obligatoriamente por el daño causado, postes caídos y escasez de materiales para repararlos o cambiarlos rápidamente.

No estábamos preparados. La toma de decisiones en beneficio de la ciudadanía por parte del gobierno y las dependencias de servicios esenciales como la energía eléctrica y las comunicaciones se dilató significativamente, redundando en más desesperación de un pueblo que no comprendía la razón de tanta lentitud en restablecer la normalidad a la que estábamos acostumbrados. Desde arriba hasta abajo fallamos. Hubo decisiones acertadas, aunque lentas, pero también muchos desaciertos a la hora de fijar responsabilidades para levantarnos nuevamente. No sabían qué hacer. Comprensible de cierta manera. Nunca nos habían golpeado y casi arrodillado así. La agonía había empezado.

Puerto Rico se levanta. Bonito eslogan, una frase representativa de la batalla que comenzaríamos para volver a ser lo que fuimos, un pueblo que jamás se rinde ante la adversidad, aunque no haya sabido luchar en infinidad de ocasiones por los derechos que nos corresponden y que gobernantes de turno violan repetidamente. Algunos puertorriqueños tergiversan el significado real de esta frase, convirtiéndola en una especie de licencia para romper los esquemas impuestos de una sociedad establecida como ente jurídico, económico y democrático, y comportándose de la peor manera imaginable, siendo egoístas en vez de solidarios con el vecino que nos necesita y que no posee los mismos recursos que nosotros.

Si algo ha caracterizado al puertorriqueño desde tiempos inmemoriales ha sido la empatía y confraternización hacia los demás en momentos de dolor y necesidad, pero con el trascurso de los años se ha perdido una gran parte de la misma en aras de una modernización social y económica que ha derivado de desconocimiento de los valores tradicionales que nos regían como pueblo. No somos los mismos, y duele reconocerlo. La simpatía y solidaridad de esos primeros días en que nos comunicábamos mejor, probablemente, ha desaparecido gradualmente según se ha ido normalizando la situación.

El acercamiento al vecino y al familiar, las charlas interminables, la unión existente en medio de la adversidad bajo la luz de una vela o linterna, ha mermado, evaporado, acabado, volviendo a ser lo que éramos antes de María.

María destruyó las bases en la que nos cimentamos como pueblo, pero no acabó con el espíritu de lucha ni nuestro corazón indomable para levantarnos del empujón brutal que nos propinó. El guapo del barrio abusando del débil. Pero no somos débiles.

Sufrimos ese 20 de septiembre. Lloramos, temblamos, y le pedimos al Señor que alejara al monstruo que nos atacaba inmisericordemente y que sacudía en cada ráfaga nuestros hogares.

Nuestro angustioso clamor se escuchó, y se redujo el tiempo de ataque del huracán, pero no sin antes darnos una lección que nunca olvidaremos.

Una enseñanza de vida. Básica para que sobrevivamos y nos levantemos, como dice el eslogan. La espera convirtiéndose en fortaleza para seguir adelante. Demostrar de lo que estamos hechos es la tarea principal de todos nosotros para resurgir del abismo en el que ya estábamos hundidos, y en el que María nos hundió más. Como dije anteriormente, lloramos, todos, y no es vergüenza el admitirlo, pero sí lo es si seguimos lamentándonos por lo que ya sufrimos, y no hacemos absolutamente nada para remediarlo. La acción comienza ahora. María sucedió, y punto.

Si realmente deseamos hacerlo, levantarnos, debemos aprender a ser humildes ante Dios, dejar a un lado nuestra prepotencia como ser humano, y enfocarnos en ser mejores personas de ahora en adelante. Tenemos que abandonar las viejas costumbres de vivir únicamente para nosotros, y vivir también para los demás. Se puede hacer. Es cuestión de querer.

Quizás esto no sea suficiente para una próxima ocasión, porque es largo y angosto el camino por andar y mucha la indiferencia, pero ciertamente nos ayudará.

Un monstruo, por más poderoso que sea, nunca acabara con el espíritu de nuestra gente. Muchos pueblos siguen a oscuras y desesperados, pero confiando en Dios, pronto, muy pronto, llegará el auxilio que necesitan. Todos pedimos por ese milagro.

Muchos pensarán que María fue el final de un pueblo.

Yo creo que es el comienzo de muchas cosas buenas por venir. De la adversidad aprendemos, y buscamos nuevos caminos para recorrer desde cero.

Tengo fe en que así será.

Originally posted 2017-12-22 16:17:28.

Amaneciendo en el dolor…(María: el monstruo nos atacó 2)

Amaneciendo en el dolor (María: el monstruo nos atacó 2)

Largas horas hasta el amanecer de un día que sería, sin nosotros saberlo todavía, bastante pesaroso y el inicio de la incertidumbre que a partir de ese momento reinaría en una isla no acostumbrada a los designios inesperados y bárbaros de la naturaleza.

La oscuridad invadía nuestras calles, y el azote cruel del monstruo todavía nos retumbaba en los oídos y estrujaba el corazón. La desolación completa era inevitable, pues un poco después despertaríamos a la realidad de que no había sido ligero ni remediable el embate.

Fue más de lo que pensamos, y de lo que nunca pudimos imaginar.

La naturaleza se cobraba la deuda contraída por largo tiempo sin tocarnos, y en su inescrutable faz exhibía la sonrisa feroz por todos los rincones de nuestra islita.

No era el momento de rumiar nuestra impotencia. ¿Para qué? No servía para nada el lamento borincano, ni el crujir de dientes y lloro ahogado que pugnaba por salir deslizándose por las mejillas del puertorriqueño orgulloso de sus raíces, pero débil e impotente ante lo irremediable.

Paso a paso nos acercamos a los destrozos causados por el fenómeno, y muy lentamente fuimos asimilando la noción de que jamás volveríamos a ser iguales ante el destino y la vida. Nos levantaríamos, eso sí, pero a costa de muchos sacrificios y dolor.

Las cosas cambian, y no para mejorar. Muchas veces es para despertar, para comenzar nuevamente la vida ante la muerte, la que se llevó parte de una historia, pero no de nuestro recuerdo. Ese no muere cuando la rendición no está en nuestro vocabulario. La desazón huye veloz cuando lo enfrentamos con decisión, aunque en esos primeros momentos no podíamos pensar claramente ante las tinieblas que se mostraban ante nosotros.

Años perdidos en la falsa planificación que jamás existió, buenas intenciones que no llegaron a cuajar por la indolencia de muchos funcionarios públicos y de la comunidad que no lo deseaban por diversos y oscuros motivos, leyes que no afloraron a la superficie en aras de mejorar lo que se podía mejorar pero que no se quería con el fervor necesario. Todo en mayor o menor escala contribuyó en parte al descalabro social y económico que sobrevino una vez amainaron los violentos vientos que descalabraron nuestra historia hasta convertirla en un intento futuro por reescribirla si se podía.

Si se podía.

En pocas horas el derrotero de nuestras existencias se paralizó. Tristeza y dolor ante el cuadro tétrico de una sociedad destrozada hasta sus raíces; ojos cerrados para no ver la magnitud de lo que tendríamos que levantar nuevamente para tratar de recuperar, aunque fuera una ínfima parte de nuestra idiosincrasia de pueblo.

Aislados e incomunicados durante esas primeras horas que luego se convertirían en interminables días sumidos en la desesperación y oscuridad que nos rodeaba. Nada podíamos hacer. Solamente esperar. Pedirle a Dios que la situación no fuese tan grave, aunque nuestros resquebrajados espíritus sabían que sí. Era innegable. Bastaba con atisbar solamente por un momento hacia las calles cercanas a nuestras casas, a los montes despojados de sus verdes ramas que habían volado junto con las violentas ráfagas que parecían no querer terminar, y esporádicamente, aunque ya María había dejado atrás nuestras costas, aún su presencia se dejaba sentir en mi islita amada.

No esperamos. La incertidumbre era demasiada, y no queríamos quedarnos de brazos cruzados aguardando por noticias de destrucción masiva que pronto llegarían.

Así que, armados de fortaleza y decisión para enfrentar lo desconocido, salimos.

Nuestra incredulidad se convirtió en certeza; el presentimiento en realidad.

Frente a nosotros observamos acongojados la pintura dantesca de lo que sería el caminar puertorriqueño de ahí en adelante, y también la convicción real de que nos esperaba una labor titánica que era impostergable. Tendríamos que renacer en todos los aspectos.

Pero sería un renacer que tendría que partir de nosotros, no de ayudas externas ni de nada parecido. La patria, una sociedad, una cultura única y especial, se crea entre todos, y la historia y tradiciones junto a todas esas cosas únicas que nos identifican como puertorriqueños e hijos de Dios. Si la ayuda es ofrecida, bienvenida, pero la responsabilidad de levantar a Puerto Rico no podía ser compartida con recursos externos ni de migajas que quisieran arrojarnos. Era, y es, nuestro deber el volver a la ruta correcta de lo que una vez fuimos, pero que quedó en suspenso luego de los embates huracanados de un fenómeno difícil de olvidar, pero no imposible, pues nos marcó un antes y después de María.

Pero el ahora era lo que debíamos reconstruir, así que, con lágrimas en los ojos y un corazón contrito, dimos ese primer paso…

Continuaremos…

Originally posted 2017-12-19 13:02:03.

Entrevista de La Voz del Escritor de España al autor Peter Vergara

Hoy tengo el placer de presentaros a Peter R. Vergara autor de varias novelas entre ellas, Susurros mortales. El comienzo.

1 Para empezar esta entrevista me gustaría que me hablases un poco sobre ti, edad, trabajo que desempeñas en la actualidad además de escribir, aficiones, etc.…

Un placer. Mi nombre es Peter Vergara, nacido en Estados Unidos, pero residente en Manatí, Puerto Rico, desde mi tierna infancia, el que ha sido mi hogar desde entonces. Actualmente tengo 56 años, casado con una maravillosa mujer, Lynette Martínez, la misma que sale conmigo en todas las fotos, y de la que nunca me separo, prácticamente. Tengo un Bachillerato en Justicia Criminal, y curso estudios en el presente para lograr un postgrado en la misma materia. Soy el autor de ocho libros, publicados, en papel y digital, en todas las plataformas literarias, incluyendo a Amazon, Barnes&Noble, Apple, Kobo, Smashwords y otras. ¿Afición? Leer, lógicamente, y escribir. Deseo seguir escribiendo todo lo que pueda hasta que mi vida termine, pues quiero ser recordado como un escritor prolífico, y que supo llegar al lector de diversas maneras.

2 ¿Cuál fue el motivo que te impulsó a escribir tu primera novela?

Una tarde de junio del año 2000 me encontraba en la sala de mi casa, pensativo, bastante decaído emocional y espiritualmente por la enfermedad de mi señora madre, en ese momento recibiendo tratamiento contra el cáncer en New Haven, Connecticut, Estados Unidos, y no sabía qué hacer para ayudar en lo concerniente al aspecto económico, pues me hallaba desempleado en ese preciso instante.

El pensamiento asaltó mi mente en ese minuto. Escribir una novela. ¿Pero de qué? Nunca había escrito profesionalmente, por lo que no contaba con las herramientas básicas para hacerlo, el orden, los personajes, el desarrollo de la trama, los diálogos, y un sinfín de cosas más que posiblemente a cualquiera lo hubiese desanimado, pero así y todo decidí hacerla, por lo que tuve que buscar un tema principal, y se me ocurrió, ya que siempre me había gustado el género policial, asesinos en serie y esas cosas. No fue nada sencillo, y tuve que aprender sobre la marcha; cometí infinidad de errores, fallas secuenciales, diálogos, personajes y otras situaciones que superé por el camino hasta que logré terminar mi primera historia, Susurros Mortales, o Deadly Whispers, ya que fue inicialmente publicada en Estados Unidos. Quise generar algún ingreso, pero sobre todas las cosas, dejarle saber a mi madre que no tenía razón alguna para preocuparse por mí, ya que comenzaba una carrera que me encantaba.

3 ¿Cómo definirías tu estilo a la hora de escribir?

Diría que bastante sencillo de entender para el lector. No me agradó nunca el leer publicaciones de autores que utilizaban muchos términos científicos y argumentos un poco difíciles para entender. Escribo mis historias con la misma sencillez con la que siempre he vivido, sin rebuscamientos ni falsas pretensiones. No me sirve para nada publicar un libro que algunos pocos digan que es un fenómeno cuando la mayoría de los lectores se aburren y no entienden el mismo. Y sinceramente, he leído y conocido muchos así.

4 Me gustaría que me dijeras qué se puede encontrar el lector en tu novela Susurros Mortales.

Susurros Mortales es la historia terrorífica de un asesino en serie que busca desde su adolescencia a la niña, ya convertida en mujer, que lo humilló cruelmente en sus pretensiones amorosas por ser muy poca cosa para ella. Una primera historia completa, repleta de suspenso, sencilla, pero bien escrita, donde el sanguinario monstruo elimina sin piedad a todas las personas que de una u otra forma están relacionadas con su obsesión, y que al final los llevará a enfrentarse cara a cara luego de una persecución mortal a través de toda la ciudad de New Haven, hasta su inesperado desenlace en una aciaga noche.

5 ¿Cuánto tiempo tardaste en escribirla?

Desde esa primera idea hasta su realización, solamente dos meses. Tuve infinidad de bloqueos al principio, hasta más o menos la mitad de la historia, en la que me detuve completamente porque no sabía cómo continuar y lógicamente, terminarla. Duró ese lapso mental alrededor de dos semanas, e inexplicablemente, un día después de regresar a la casa de mi hermana en New Haven, donde mi madre y yo residíamos en ese tiempo, me arrojé a la cama en mi cuarto, cerré los ojos, y vi completa la historia, línea por línea, capitulo por capitulo y su final, que me encantó escribirlo. Ahí mismo me levanté como un resorte, y me puse a plasmar por escrito todas esas palabras e ideas que inundaban mi mente. Lo demás es historia.

6 ¿Te sientes identificado con alguno de los personajes?

Muchas personas me han preguntado lo mismo. Diría que sí, pero me reservo su nombre por ahora. Quizás algún día me atreva a confesarlo.

7 ¿Has presentado alguna de tus novelas en público?  ¿Cómo fue la experiencia?

Presenté esta primera novela en Estados Unidos, en una librería de Barnes&Noble, y la acogida fue fenomenal; no me la esperaba, porque este tema de asesinos en serie era novel en ese instante, y se filmaron muchas películas sobre el particular. Además, era hispano, latino, y los escritores norteamericanos eran en su mayoría los que acaparaban los grandes titulares con sus libros sobre este género literario.

8 Los humanos nos caracterizamos por crear en nuestra mente muchos sueños que a veces se cumplen a veces no. ¿Cuáles son los tuyos? ¿Alguno se cumplió?

Muchos de mis sueños se han cumplido, otros no, pero el más que anhelo en esta etapa de mi vida es descollar en el mundo literario a nivel mundial para dejar un legado en el mismo. Una meta que algunos escépticos dirían inalcanzable, pero yo confío en mi talento y amor por escribir, y sé en mi corazón que lo lograré en algún momento. Voy a mí, y apuesto doble.

9 ¿Has contado siempre con el apoyo de tu familia y amigos en el tema de la publicación de tus libros?

Mi esposa Lynette siempre me ha apoyado incondicionalmente en todo lo concerniente a mi pasión por escribir, y confía ciegamente en que llegaré, mejor dicho, llegaremos juntos hacia la realización de nuestros sueños, aunque ambos sabemos que el camino no será fácil. Confiamos en Dios y en nosotros para cruzar ese tortuoso tramo hasta el final.

10 ¿Te documentaste bien antes de escribir tu primer libro? ¿Cuánto tiempo empleaste aproximadamente?

Fueron largas semanas, a veces en la madrugada, en las que tuve que recabar información sobre la historia de los asesinos en serie conocidos, procedimientos policiales, forense, historia de la ciudad donde se desarrolla la historia, en fin, documentarme completamente para poder escribir una historia creíble y lógica teniendo en consideración que es ficción y nada más. No me gusta inventar mundos ni situaciones fantásticas. Entiendo que eso está perfecto para niños, pero no para lectores adultos, y es una falta de respeto el hacerlo. En lo particular, como dije anteriormente, me agrada leer sobre el género policial o thriller, pero que no sea rebuscado, que no busque satisfacer el ego del escritor y se olvide de que, al público, a esa persona que se decide a comprar una de nuestras historias, hay que entretenerlo y no aburrirlo con falsos soliloquios y artimañas literarias.

11 La gran mayoría de los escritores coinciden en que las redes sociales los ayudan a difundir sus libros y darse a conocer. ¿Coincides con ellos o crees que existen otros medios que pueden ser más efectivos?

En este vasto universo literario hay que promover efectivamente nuestros trabajos, y una de las formas, quizás no tan efectiva como todos quisiéramos, son las redes sociales. Es una herramienta para llegar al lector ávido de una buena historia en cualquier parte del mundo. Todo cambia con la modernidad de nuestras vidas, y tenemos que ir a la par para no quedarnos atrás, en el pasado.

12 ¿Conoces a algún escritor independiente que viva de sus libros? ¿Lo crees posible hoy día?

Existen bastantes autores autopublicados que viven muy bien de sus ganancias por la venta de libros, en todos los idiomas, pero no ha sido sencillo para ellos. Para llegar a esa elite hay que trabajar 24/7 para ello, y sacrificar muchas cosas si realmente queremos triunfar en esta profesión. Si algo falla, probar de otra forma, pero perseverar y no dejarnos caer. Tarde o temprano el éxito llega para los que se atreven a luchar por sus sueños.

13 ¿Has leído alguna vez a un autor autopublicado? ¿Podrías decirme a quién y qué te pareció?

He leído algunos, y sé que hay infinidad de excelentes escritores de habla hispana que son mejores que muchos llamados que proliferan por ahí, y que las editoriales se mueren por contratar, aunque su valor literario sea escaso. Enrique Laso me encanta, por su sencillez y conocimiento del tema policial, y también Eba Miren Martín Muñoz, ambos españoles. Muy buenos como escritores al igual que Marie Vianco, una fenomenal autora que sabe llegar al corazón del lector.

14 ¿Qué consejo le darías a un escritor que tiene miedo escénico?

La vida es muy corta para tener miedo. Si lo tienes, llegarás al ocaso de tu existencia lamentando todas esas oportunidades que tuviste y que no pudiste aprovechar por miedo al fracaso. Es mejor intentar lo que sea. Si fallas, intenta de otra manera, hasta que logres dar con la ecuación correcta. Pero si nunca tratas, jamás conseguirás nada. Así de simple. He sentido terror en muchas ocasiones ante el público, pero lo disimulo y sigo adelante como si nada. De eso se compone todo, de superar lo que crees imposible, pero que está más cerca de ti de lo que supones.

15 ¿Estás trabajando en alguna nueva novela?

Nuestros planes se detuvieron momentáneamente por la imprevista llegada del huracán María, que azotó sin piedad a Puerto Rico hace dos meses, y que todavía mantiene a nuestro país sin los servicios esenciales. Poco a poco hemos avanzado, pero no ha sido fácil. La destrucción es latente en cada rincón de Puerto Rico, y tardaremos años en recuperarnos de este monstruo atmosférico. Nos levantaremos como pueblo, pues si algo bueno tenemos es que no nos rendimos a pesar de los embates de la vida. En cualquier momento una vez se restablezca la energía eléctrica y el suministro de agua de la que carece la mayor parte del pueblo, seguiré con Susurros Mortales 3, la continuación de la saga, pero no la culminación de la misma. Espero escribir varios capítulos más de esta terrorífica serie.

-Te agradezco tu tiempo y te deseo mucho éxito-.

Muchas gracias por la oportunidad brindada por ti y La Voz del Escritor para darme a conocer un poco más entre todos tus seguidores. Paginas literarias como la tuya son necesarias para que el lector conozca un poco sobre los sueños de cada autor que se aventura a publicar sus obras, y al que en muchas ocasiones no se le reconoce su talento. Nuevamente, gracias, y espero que sea la primera de muchas amenas conversaciones entre nosotros. Mi página en Amazon donde puedes conseguir mis libros: http://rxe.me/D18KKM

Peter Vergara. https://lavozdelosescritor.wixsite.com/misitio/single-post/2017/11/29/Entrevista-Peter-R-Vergara

Originally posted 2017-11-29 12:56:50.

El mundo en tus manos – Escritores Solidarios con Médicos sin Fronteras Scripto.es

Mi artículo El concepto de la igualdad fue escogido como epílogo de este fabuloso trabajo en conjunto de escritores reconocidos para fines benéficos a favor de Médicos sin Fronteras. Esperamos que los lectores alrededor del mundo auspicien esta encomiable gestión en pro de los más necesitados, pues aunque nosotros disfrutamos de muchas cosas en nuestros respectivos países, hay muchos otros que dependen de estos servicios médicos sin fines de lucro para poder sobrevivir en precarias condiciones de vida. Os presentamos la relación completa de los textos seleccionados para el libro “El Mundo en tus Manos”, así como los nombres de sus autores con enlaces a sus blogs respectivos, para que los podáis conocer.

El nuestro es un proyecto de personas, para personas. Una selección de textos escritos por autores de distintas nacionalidades, muy diversos entre sí, que confieren a nuestro libro una gran riqueza y variedad de estilos, de formas de expresión y de visiones del mundo. Escritores unidos por un único afán, la solidaridad, cuyas creaciones están a vuestro alcance en sus blogs y en su obra publicada.

Queremos que les conozcáis. Que disfrutéis de las creaciones que comparten en sus blogs y que toméis contacto con las personas que hay detrás de este proyecto. (Pinche el enlace abajo para conocer los colaboradores de este libro).

http://scripto.es/draft/

Peter R. Vergara Ramírez Blogs

Originally posted 2017-11-27 02:54:50.

La vida que perdí Peter R. Vergara Ramírez —autor

La vida que perdí   

¿En qué momento perdí la ilusión? ¿En cuál capítulo de mi existencia despierto una mañana con deseos de morir? ¿Cómo fue que llegué hasta aquí, mustio como una hoja, derrotado como un vendaval sin vientos?

Mirando hacia el pasado que moldeó mi caminar, y atisbando un poco en el mismo, aún no sé en qué minuto desperdicié las ilusiones que llevaba arraigadas en mi corazón para convertirme en lo que soy hoy: nada.

¿Fueron acaso los gritos destemplados de mis padres cuando discutían? ¿Quizás los regaños inmerecidos cada vez que hacía algo bueno y no me felicitaban? ¿O posiblemente, el llanto escondido en la noche por no saber qué hacer con mi vida?

Tantas interrogantes; ninguna respuesta.

Era un niño inteligente, despierto, tímido, agradable, buen amigo e hijo, pues, un poco malcriado, lo admito, pero quien no lo es cuando vive en un hogar donde las palabras altisonantes y violencia verbal son la orden del día. Era un niño normal, si se le puede llamar normal el correr a esconderse cuando tus padres te buscaban impacientes por toda la casa para descargar su cinturón sobre tus espaldas.

Bueno, eso sí era normal y corriente en los tiempos de antes, cuando la bofetada o el cinturón eran los instrumentos del padre para disciplinarnos cuando nos portábamos mal, y a veces hasta cuando nos comportábamos casi perfectamente bien.

Lo importante era la disciplina, y lo que eso significaba en el núcleo familiar.

Quien la ejerciera era lo de menos, si finalmente el resultado no variaba.

Uno llorando a moco tendido corriendo a refugiarse en los brazos del abuelo condescendiente que todo lo justificaba y perdonaba, aunque no lo mereciéramos.

Un ratito después nos olvidábamos de todo, y a seguir entonces con nuestra casi perfecta vida normal.

Volviendo al presente, qué tristeza recordar ese tiempo de niños, y qué duro para mí el pensar que posiblemente en uno de esos días, quizás alegre, posiblemente no tan alegre, fue que paulatinamente empezó el largo viaje sin retorno hasta el abismo sin escapatoria de mis sueños truncos.

Fue una etapa, no obstante, bonita, pues lo tenía todo. Todo significaba los caprichos que como niño-joven tenía, mis padres me los satisfacían, en su mayor parte, pues para algunos, simplemente, un no era la respuesta obligada.

No soy feliz.

Al menos eso creo.

No puedo ser feliz cuando siento una tristeza perenne arraigada fuertemente a mi corazón.

Ni cuando observo la vida pasar enfrente y no siento alegría por la misma.

Ni una sonrisa.

Ni una carcajada.

Nada.

Un corazón seco.

Una lágrima que pugna por liberarse y no puede.

Porque no existe.

Nunca existió.

Fueron borradas de mi ser el día en que nací.

Segadas completamente, sin un vestigio de renacimiento futuro.

Sin una esperanza.

Sin una ilusión.

Ya no existe en mi ese afán, esa fuerza interior que quizás tuve y no viví.

Tampoco la extraño, porque no se recuerda lo que jamás existió.

O quizás sí, pero fue muriendo con los años.

No lo sé, ni me interesa.

Únicamente me importa el seguir respirando, minuto a minuto, hora a hora, día a día, porque es lo que mantiene mi mente cuerda, aunque no exista una pequeña ilusión de vida.

No despierto por las mañanas con ánimos de luchar.

Abro mis ojos al amanecer de otro día igual que el anterior.

La misma rutina.

La misma gente.

El mismo trabajo.

El mismo desdén por existir que me agobia, y que no piensa marcharse por lo que veo.

También la misma hipocresía de los demás cuando te saludan, y que por cortesía aceptas y saludas a la vez.

¿Quién es más falso? ¿El que saluda, aunque no lo sienta? ¿O el que saluda a su vez, aunque la otra persona sea insoportable para él?

Una de las preguntas sin respuesta que, sinceramente, me da lo mismo si algún día alguien ilumina mi espíritu con la respuesta adecuada a este dilema existencial. Son interrogantes que enfrentamos diariamente, pero que no interrumpe nuestro sueño en la noche.

Parece que hoy enfrento mi día con mucha tristeza, porque observando en la pantalla de mi ordenador todo lo que he escrito en estas breves líneas, pareciera que estoy prácticamente al borde del suicidio.

Nada más lejos de la realidad.

El que me levante una mañana con tristeza, recordando los episodios del pasado que posiblemente influyeron un poco en mi vida del presente, y que derrame una lágrima al acordarme, no significa que he perdido mi vida, ni que no amerite vivirla, aunque sea un paso a la vez.

El pasado muchas veces duele, y cincela tu personalidad hasta el presente, pero significa nada cuando se anhela vivir a plenitud, ni tampoco significa que me voy a echar a morir porque mis padres o alguna otra persona en mis recuerdos haya sido lo contrario de lo que yo esperaba.

No.

La vida se compone de muchas etapas. Unas buenas, otras no tanto.

Existe un momento para reír, y otro para llorar.

Lloré en su minuto por lo que no pudo ser, y también por el dolor de algunos episodios que quebraron mi alma, pero no mi existencia plena, y que me fortalecieron en medio de la tormenta para soportar los ciclones del presente y del futuro.

No se pierde una vida cuando ella te enseña a vivirla, poco a poco, sin apresurarse, sin dudas; sin arrepentimientos.

No desperdiciamos nuestra existencia cuando aprendemos del dolor, y no cometemos los mismos errores del pasado.

¿De qué vale vivir, si no lloramos?

Una lágrima, o muchas, en el instante apropiado, puede revivir una historia, la de nuestras vidas, y no se rechaza, porque limpia el corazón y el alma de los embates del destino que en ocasiones hace flaquear la fuerza que todos poseemos, pero que pocas veces utilizamos para salir adelante y triunfar con la alegría de vivir que cada ser humano merece tener.

La vida que perdí.

Bonito título.

Pero se oye mejor la vida que he ganado al seguir el mandato de mi corazón y derrotar la tristeza y el dolor que llevaba a cuestas como una pesada carga atenazando el espíritu inquebrantable que poseo para salir airoso de cualquier adversidad que se atreva a cruzarme en mi camino.

No he llegado hoy hasta aquí para rendirme. Jamás.

Estoy aquí para quedarme, y decirle al universo entero que no he perdido mi vida, porque en este mismo instante comienzo a vivirla a plenitud, sin remordimientos, sin dudas, porque yo merezco ser feliz, y nada ni nadie me detendrá en la ruta ya trazada de antemano por el destino.

No he perdido mi vida.

Ahora es que voy a vivirla…

@Derechos Reservados 2017. Se prohíbe la reproducción total o parcial de este escrito sin el consentimiento expreso del autor Peter R. Vergara Ramírez.

Originally posted 2017-03-08 16:22:40.

Cuando la vida te pone a prueba…

Cuando la vida te pone a prueba…
(Primero de algunos capítulos de mis libros que pondré regularmente en Facebook y otros lugares para disfrute del lector)

Cuando la vida te pone a prueba ¿Eres de los que abandonan cuando las cosas se ponen difíciles? ¿Cuándo nadie te da la mano? ¿Cuándo estás a punto de echarte al suelo a lamentarte por lo que pudo haber sido y no fue? Desde que nacemos y crecemos, la vida se encarga solita de someternos a toda clase de pruebas, unas sencillas; otras bien duras, de esas que nos hacen doblar las rodillas, y pedirle a Dios que nos saque del abismo en el que nos hemos hundido hasta el fondo. No vivimos en un mundo perfecto; mucho menos rosado. El mundo es cruel, la vida es injusta, las personas son egoístas, y todo lo que nos rodea tira arbitrariamente para su lado. ¿Y qué podemos hacer? ¿Seguir lamentándonos? ¿Llorar? ¿Mandar todo al demonio y ya? También podemos entrar a las redes sociales y declarar a todas nuestras amistades ahí, y a sus amigos, que no lo son nuestros, y al mundo en general y a los entrometidos de vidas ajenas, que somos unos desdichados, de que no sabemos lidiar con las situaciones adversas que el diario vivir nos trae, que somos unos pobrecitos infelices que merecemos un poquito de compasión de los demás para que nuestro sufrimiento y tristeza sea más llevadero. ¿En serio? ¿Me estás diciendo que eres de esos que declaran a los cuatro vientos en las redes sociales todo lo que te pasa, y si no, te lo inventas? ¡Wow, qué mal te va! Porque si eres de esas personas que no tienen vida propia, y vives las ajenas y de lo que ellas opinen de ti, te queda un largo camino por recorrer para que puedas salir de tu laberinto emocional que te tiene perdido en tu percepción de lo que debe ser una existencia bonita de así tú desearlo. Como te dije anteriormente, tú eres tú, no eres otra persona. Cuando mueras, al que van a enterrar es a ti, no a tu amigo de la red social, a tu jefe, a tus familiares, a tu pareja; a nadie más que a ti, con todas esas dudas y miedos que te impidieron vivir a plenitud porque no tuviste el valor de decir BASTA YA, y comenzar a mandar todo al demonio y vivir tu vida al fin, sin importar el qué dirán. Al fin y al cabo, cuando te encuentras hundido hasta el fondo, no va a aparecer absolutamente nadie para rescatarte, porque todos están tan ocupados viviendo sus vidas propias, que no se van a dignar ayudar a un pobre individuo que nunca tuvo el valor de ser él mismo. ¿Ayudarías tú a alguien así? ¿Verdad que no? ¿A qué no sabes por qué?

Vergara Ramírez, Peter R.. TU PEOR ENEMIGO SIEMPRE SERÁS TÚ: Creer en ti es el primer paso para superar tus miedos… (Motivación Para Vivir Plenamente nº 1) (Spanish Edition) (Kindle Locations 166-190). UNKNOWN. Kindle Edition. https://www.amazon.com/dp/B01LMLR33M

Originally posted 2017-02-21 09:37:34.

Cuando la vida te pone a prueba…

Cuando la vida te pone a prueba…
(Primero de algunos capítulos de mis libros que pondré regularmente en Facebook y otros lugares para disfrute del lector)

Cuando la vida te pone a prueba ¿Eres de los que abandonan cuando las cosas se ponen difíciles? ¿Cuándo nadie te da la mano? ¿Cuándo estás a punto de echarte al suelo a lamentarte por lo que pudo haber sido y no fue? Desde que nacemos y crecemos, la vida se encarga solita de someternos a toda clase de pruebas, unas sencillas; otras bien duras, de esas que nos hacen doblar las rodillas, y pedirle a Dios que nos saque del abismo en el que nos hemos hundido hasta el fondo. No vivimos en un mundo perfecto; mucho menos rosado. El mundo es cruel, la vida es injusta, las personas son egoístas, y todo lo que nos rodea tira arbitrariamente para su lado. ¿Y qué podemos hacer? ¿Seguir lamentándonos? ¿Llorar? ¿Mandar todo al demonio y ya? También podemos entrar a las redes sociales y declarar a todas nuestras amistades ahí, y a sus amigos, que no lo son nuestros, y al mundo en general y a los entrometidos de vidas ajenas, que somos unos desdichados, de que no sabemos lidiar con las situaciones adversas que el diario vivir nos trae, que somos unos pobrecitos infelices que merecemos un poquito de compasión de los demás para que nuestro sufrimiento y tristeza sea más llevadero. ¿En serio? ¿Me estás diciendo que eres de esos que declaran a los cuatro vientos en las redes sociales todo lo que te pasa, y si no, te lo inventas? ¡Wow, qué mal te va! Porque si eres de esas personas que no tienen vida propia, y vives las ajenas y de lo que ellas opinen de ti, te queda un largo camino por recorrer para que puedas salir de tu laberinto emocional que te tiene perdido en tu percepción de lo que debe ser una existencia bonita de así tú desearlo. Como te dije anteriormente, tú eres tú, no eres otra persona. Cuando mueras, al que van a enterrar es a ti, no a tu amigo de la red social, a tu jefe, a tus familiares, a tu pareja; a nadie más que a ti, con todas esas dudas y miedos que te impidieron vivir a plenitud porque no tuviste el valor de decir BASTA YA, y comenzar a mandar todo al demonio y vivir tu vida al fin, sin importar el qué dirán. Al fin y al cabo, cuando te encuentras hundido hasta el fondo, no va a aparecer absolutamente nadie para rescatarte, porque todos están tan ocupados viviendo sus vidas propias, que no se van a dignar ayudar a un pobre individuo que nunca tuvo el valor de ser él mismo. ¿Ayudarías tú a alguien así? ¿Verdad que no? ¿A qué no sabes por qué?

Vergara Ramírez, Peter R.. TU PEOR ENEMIGO SIEMPRE SERÁS TÚ: Creer en ti es el primer paso para superar tus miedos… (Motivación Para Vivir Plenamente nº 1) (Spanish Edition) (Kindle Locations 166-190). UNKNOWN. Kindle Edition. https://www.amazon.com/dp/B01LMLR33M

Originally posted 2017-02-21 09:37:34.

Entrevista de La Voz del Escritor de España al autor Peter Vergara

Hoy tengo el placer de presentaros a Peter R. Vergara autor de varias novelas entre ellas, Susurros mortales. El comienzo.

1 Para empezar esta entrevista me gustaría que me hablases un poco sobre ti, edad, trabajo que desempeñas en la actualidad además de escribir, aficiones, etc.…

Un placer. Mi nombre es Peter Vergara, nacido en Estados Unidos, pero residente en Manatí, Puerto Rico, desde mi tierna infancia, el que ha sido mi hogar desde entonces. Actualmente tengo 56 años, casado con una maravillosa mujer, Lynette Martínez, la misma que sale conmigo en todas las fotos, y de la que nunca me separo, prácticamente. Tengo un Bachillerato en Justicia Criminal, y curso estudios en el presente para lograr un postgrado en la misma materia. Soy el autor de ocho libros, publicados, en papel y digital, en todas las plataformas literarias, incluyendo a Amazon, Barnes&Noble, Apple, Kobo, Smashwords y otras. ¿Afición? Leer, lógicamente, y escribir. Deseo seguir escribiendo todo lo que pueda hasta que mi vida termine, pues quiero ser recordado como un escritor prolífico, y que supo llegar al lector de diversas maneras.

2 ¿Cuál fue el motivo que te impulsó a escribir tu primera novela?

Una tarde de junio del año 2000 me encontraba en la sala de mi casa, pensativo, bastante decaído emocional y espiritualmente por la enfermedad de mi señora madre, en ese momento recibiendo tratamiento contra el cáncer en New Haven, Connecticut, Estados Unidos, y no sabía qué hacer para ayudar en lo concerniente al aspecto económico, pues me hallaba desempleado en ese preciso instante.

El pensamiento asaltó mi mente en ese minuto. Escribir una novela. ¿Pero de qué? Nunca había escrito profesionalmente, por lo que no contaba con las herramientas básicas para hacerlo, el orden, los personajes, el desarrollo de la trama, los diálogos, y un sinfín de cosas más que posiblemente a cualquiera lo hubiese desanimado, pero así y todo decidí hacerla, por lo que tuve que buscar un tema principal, y se me ocurrió, ya que siempre me había gustado el género policial, asesinos en serie y esas cosas. No fue nada sencillo, y tuve que aprender sobre la marcha; cometí infinidad de errores, fallas secuenciales, diálogos, personajes y otras situaciones que superé por el camino hasta que logré terminar mi primera historia, Susurros Mortales, o Deadly Whispers, ya que fue inicialmente publicada en Estados Unidos. Quise generar algún ingreso, pero sobre todas las cosas, dejarle saber a mi madre que no tenía razón alguna para preocuparse por mí, ya que comenzaba una carrera que me encantaba.

3 ¿Cómo definirías tu estilo a la hora de escribir?

Diría que bastante sencillo de entender para el lector. No me agradó nunca el leer publicaciones de autores que utilizaban muchos términos científicos y argumentos un poco difíciles para entender. Escribo mis historias con la misma sencillez con la que siempre he vivido, sin rebuscamientos ni falsas pretensiones. No me sirve para nada publicar un libro que algunos pocos digan que es un fenómeno cuando la mayoría de los lectores se aburren y no entienden el mismo. Y sinceramente, he leído y conocido muchos así.

4 Me gustaría que me dijeras qué se puede encontrar el lector en tu novela Susurros Mortales.

Susurros Mortales es la historia terrorífica de un asesino en serie que busca desde su adolescencia a la niña, ya convertida en mujer, que lo humilló cruelmente en sus pretensiones amorosas por ser muy poca cosa para ella. Una primera historia completa, repleta de suspenso, sencilla, pero bien escrita, donde el sanguinario monstruo elimina sin piedad a todas las personas que de una u otra forma están relacionadas con su obsesión, y que al final los llevará a enfrentarse cara a cara luego de una persecución mortal a través de toda la ciudad de New Haven, hasta su inesperado desenlace en una aciaga noche.

5 ¿Cuánto tiempo tardaste en escribirla?

Desde esa primera idea hasta su realización, solamente dos meses. Tuve infinidad de bloqueos al principio, hasta más o menos la mitad de la historia, en la que me detuve completamente porque no sabía cómo continuar y lógicamente, terminarla. Duró ese lapso mental alrededor de dos semanas, e inexplicablemente, un día después de regresar a la casa de mi hermana en New Haven, donde mi madre y yo residíamos en ese tiempo, me arrojé a la cama en mi cuarto, cerré los ojos, y vi completa la historia, línea por línea, capitulo por capitulo y su final, que me encantó escribirlo. Ahí mismo me levanté como un resorte, y me puse a plasmar por escrito todas esas palabras e ideas que inundaban mi mente. Lo demás es historia.

6 ¿Te sientes identificado con alguno de los personajes?

Muchas personas me han preguntado lo mismo. Diría que sí, pero me reservo su nombre por ahora. Quizás algún día me atreva a confesarlo.

7 ¿Has presentado alguna de tus novelas en público?  ¿Cómo fue la experiencia?

Presenté esta primera novela en Estados Unidos, en una librería de Barnes&Noble, y la acogida fue fenomenal; no me la esperaba, porque este tema de asesinos en serie era novel en ese instante, y se filmaron muchas películas sobre el particular. Además, era hispano, latino, y los escritores norteamericanos eran en su mayoría los que acaparaban los grandes titulares con sus libros sobre este género literario.

8 Los humanos nos caracterizamos por crear en nuestra mente muchos sueños que a veces se cumplen a veces no. ¿Cuáles son los tuyos? ¿Alguno se cumplió?

Muchos de mis sueños se han cumplido, otros no, pero el más que anhelo en esta etapa de mi vida es descollar en el mundo literario a nivel mundial para dejar un legado en el mismo. Una meta que algunos escépticos dirían inalcanzable, pero yo confío en mi talento y amor por escribir, y sé en mi corazón que lo lograré en algún momento. Voy a mí, y apuesto doble.

9 ¿Has contado siempre con el apoyo de tu familia y amigos en el tema de la publicación de tus libros?

Mi esposa Lynette siempre me ha apoyado incondicionalmente en todo lo concerniente a mi pasión por escribir, y confía ciegamente en que llegaré, mejor dicho, llegaremos juntos hacia la realización de nuestros sueños, aunque ambos sabemos que el camino no será fácil. Confiamos en Dios y en nosotros para cruzar ese tortuoso tramo hasta el final.

10 ¿Te documentaste bien antes de escribir tu primer libro? ¿Cuánto tiempo empleaste aproximadamente?

Fueron largas semanas, a veces en la madrugada, en las que tuve que recabar información sobre la historia de los asesinos en serie conocidos, procedimientos policiales, forense, historia de la ciudad donde se desarrolla la historia, en fin, documentarme completamente para poder escribir una historia creíble y lógica teniendo en consideración que es ficción y nada más. No me gusta inventar mundos ni situaciones fantásticas. Entiendo que eso está perfecto para niños, pero no para lectores adultos, y es una falta de respeto el hacerlo. En lo particular, como dije anteriormente, me agrada leer sobre el género policial o thriller, pero que no sea rebuscado, que no busque satisfacer el ego del escritor y se olvide de que, al público, a esa persona que se decide a comprar una de nuestras historias, hay que entretenerlo y no aburrirlo con falsos soliloquios y artimañas literarias.

11 La gran mayoría de los escritores coinciden en que las redes sociales los ayudan a difundir sus libros y darse a conocer. ¿Coincides con ellos o crees que existen otros medios que pueden ser más efectivos?

En este vasto universo literario hay que promover efectivamente nuestros trabajos, y una de las formas, quizás no tan efectiva como todos quisiéramos, son las redes sociales. Es una herramienta para llegar al lector ávido de una buena historia en cualquier parte del mundo. Todo cambia con la modernidad de nuestras vidas, y tenemos que ir a la par para no quedarnos atrás, en el pasado.

12 ¿Conoces a algún escritor independiente que viva de sus libros? ¿Lo crees posible hoy día?

Existen bastantes autores autopublicados que viven muy bien de sus ganancias por la venta de libros, en todos los idiomas, pero no ha sido sencillo para ellos. Para llegar a esa elite hay que trabajar 24/7 para ello, y sacrificar muchas cosas si realmente queremos triunfar en esta profesión. Si algo falla, probar de otra forma, pero perseverar y no dejarnos caer. Tarde o temprano el éxito llega para los que se atreven a luchar por sus sueños.

13 ¿Has leído alguna vez a un autor autopublicado? ¿Podrías decirme a quién y qué te pareció?

He leído algunos, y sé que hay infinidad de excelentes escritores de habla hispana que son mejores que muchos llamados que proliferan por ahí, y que las editoriales se mueren por contratar, aunque su valor literario sea escaso. Enrique Laso me encanta, por su sencillez y conocimiento del tema policial, y también Eba Miren Martín Muñoz, ambos españoles. Muy buenos como escritores al igual que Marie Vianco, una fenomenal autora que sabe llegar al corazón del lector.

14 ¿Qué consejo le darías a un escritor que tiene miedo escénico?

La vida es muy corta para tener miedo. Si lo tienes, llegarás al ocaso de tu existencia lamentando todas esas oportunidades que tuviste y que no pudiste aprovechar por miedo al fracaso. Es mejor intentar lo que sea. Si fallas, intenta de otra manera, hasta que logres dar con la ecuación correcta. Pero si nunca tratas, jamás conseguirás nada. Así de simple. He sentido terror en muchas ocasiones ante el público, pero lo disimulo y sigo adelante como si nada. De eso se compone todo, de superar lo que crees imposible, pero que está más cerca de ti de lo que supones.

15 ¿Estás trabajando en alguna nueva novela?

Nuestros planes se detuvieron momentáneamente por la imprevista llegada del huracán María, que azotó sin piedad a Puerto Rico hace dos meses, y que todavía mantiene a nuestro país sin los servicios esenciales. Poco a poco hemos avanzado, pero no ha sido fácil. La destrucción es latente en cada rincón de Puerto Rico, y tardaremos años en recuperarnos de este monstruo atmosférico. Nos levantaremos como pueblo, pues si algo bueno tenemos es que no nos rendimos a pesar de los embates de la vida. En cualquier momento una vez se restablezca la energía eléctrica y el suministro de agua de la que carece la mayor parte del pueblo, seguiré con Susurros Mortales 3, la continuación de la saga, pero no la culminación de la misma. Espero escribir varios capítulos más de esta terrorífica serie.

-Te agradezco tu tiempo y te deseo mucho éxito-.

Muchas gracias por la oportunidad brindada por ti y La Voz del Escritor para darme a conocer un poco más entre todos tus seguidores. Paginas literarias como la tuya son necesarias para que el lector conozca un poco sobre los sueños de cada autor que se aventura a publicar sus obras, y al que en muchas ocasiones no se le reconoce su talento. Nuevamente, gracias, y espero que sea la primera de muchas amenas conversaciones entre nosotros. Mi página en Amazon donde puedes conseguir mis libros: http://rxe.me/D18KKM

Peter Vergara. https://lavozdelosescritor.wixsite.com/misitio/single-post/2017/11/29/Entrevista-Peter-R-Vergara

Originally posted 2017-11-29 12:56:50.

El mundo en tus manos – Escritores Solidarios con Médicos sin Fronteras Scripto.es

Mi artículo El concepto de la igualdad fue escogido como epílogo de este fabuloso trabajo en conjunto de escritores reconocidos para fines benéficos a favor de Médicos sin Fronteras. Esperamos que los lectores alrededor del mundo auspicien esta encomiable gestión en pro de los más necesitados, pues aunque nosotros disfrutamos de muchas cosas en nuestros respectivos países, hay muchos otros que dependen de estos servicios médicos sin fines de lucro para poder sobrevivir en precarias condiciones de vida. Os presentamos la relación completa de los textos seleccionados para el libro “El Mundo en tus Manos”, así como los nombres de sus autores con enlaces a sus blogs respectivos, para que los podáis conocer.

El nuestro es un proyecto de personas, para personas. Una selección de textos escritos por autores de distintas nacionalidades, muy diversos entre sí, que confieren a nuestro libro una gran riqueza y variedad de estilos, de formas de expresión y de visiones del mundo. Escritores unidos por un único afán, la solidaridad, cuyas creaciones están a vuestro alcance en sus blogs y en su obra publicada.

Queremos que les conozcáis. Que disfrutéis de las creaciones que comparten en sus blogs y que toméis contacto con las personas que hay detrás de este proyecto. (Pinche el enlace abajo para conocer los colaboradores de este libro).

http://scripto.es/draft/

Peter R. Vergara Ramírez Blogs

Originally posted 2017-11-27 02:54:50.