Terror puro, el comienzo… Susurros Mortales

El nacimiento de mi primera novela, Susurros Mortales.

Recordando, pues siempre es bueno hacerlo, sean positivas o negativas las memorias que ello encierra, no pude evitar el rememorar esos pasos iniciales antes de comenzar a escribir mi primera novela, Susurros Mortales, o Deadly Whispers, como originalmente salió publicada allá por el 2001 en Estados Unidos.

El nacimiento de la saga, que espero concluir para el 2017 una vez haya terminado unos proyectos que están actualmente en proceso, pero ya eso es otra historia.

Recuerdo que estaba sentado en la sala de mi hogar de Manatí, Puerto Rico, una tarde del verano del 2000, solo, cabizbajo, pensativo, triste por demás, pues en pocos días viajaría a la ciudad de New Haven, Connecticut, para encontrarme con mi madre Elsie, ya diagnosticada con cáncer de pulmón, y en vías de comenzar su tratamiento contra el mismo en el New Haven-Yale Hospital, a pocos pasos de la residencia de mi hermana Yolanda, donde mi madre habitaba en esos momentos.

Pensaba: ¿Qué pasará con mami? ¿Saldrá bien o no? Si ella moría, ¿podría superar ese dolor de perderla? Yo adoraba a mi madre, en ocasiones difícil de tratar, pero luchadora y amorosa con sus hijos, y con una voluntad inquebrantable para seguir adelante a pesar de las circunstancias. No era quizás una madre perfecta, pero para nosotros lo era. Y no quería dejarla abandonada en esos instantes cuando más nos necesitaba. Por eso viajaba hacia New Haven, para cuidarla y acompañarla.

Mientras mi alma y corazón volaban hacia ella y su enfermedad en esa tarde, también pensé en que yo no tenía nada en mi vida en ese momento que me permitiera aportar, aunque fuera poco al tratamiento y recuperación posterior de mi querida madre. Me encontraba desempleado, sin un centavo en los bolsillos, y desilusionado con el giro que mi existencia había tomado en los últimos tiempos. En pocas palabras, con un down o depresión terrible, a punto de tomar una decisión irremediable, pues ya el mundo bonito como yo anhelaba desde niño, ya no tenía sentido para mí. Nada me alegraba, nada me rescataba del abismo oscuro en que estaba sumergido hasta el fondo. Había perdido mis sueños, mis metas, mis deseos de ser alguien, de sobresalir, de poder dejar un legado para generaciones futuras, en fin, de muchas cosas que se perdieron en el camino, y que nunca recuperaría.

Entonces, para ahuyentar todos esos demonios, y no pensar más en ellos, reparé en una pequeña libreta de apuntes que se encontraba en una mesa al lado mío, y la tomé.

La abrí, y me dije:

—Voy a escribir algo.

¿Pero qué?

—Una novela.

¿Y cómo diablos, si nunca lo había hecho?

Pero comencé, que es lo primero que debe hacer cualquier ser humano si desea superar la vida y sus obstáculos.

Recordé muchos libros leídos, novelas, ensayos; todo. La forma de escribir, desarrollar, personajes, diálogos, contenido importante, la trama y sus vericuetos literarios, en fin, todo de lo que se componía la redacción de un escrito, en este caso, una novela de ficción sobre un asesino en serie y los consiguientes esfuerzos de las fuerzas policiales para atraparlo antes de que siguiera asesinando personas inocentes.

Poco a poco la pensé y le di vida a mi primera novela. En esos primeros días mi mano volaba encima de la libreta de apuntes, escribía, borraba, tachaba, arrancaba la página si no me gustaba, la volvía a escribir, hasta que llegué a New Haven. Allí entonces la desarrollé completamente, estudié la historia de la ciudad, sus lugares históricos, su trayectoria, calles, ausculté libros enteros y artículos de índole policial e investigativa, procedimientos del FBI, ciencias forenses y sus distintas ramas, y lo más importante, el estudio de los asesinos en serie y sus categorías, los motivos por los que asesinaban, su modus operandi, sus trofeos, sus personalidades, y también la criminología y criminalística de laboratorio y de campo en las escenas criminales. Muchas cosas de las que me tuve que empapar para escribir correctamente y documentar apropiadamente esta novela inicial.

Luego de llegar a un punto culminante, alrededor de la página 140 más o menos, me quedé en blanco. Totalmente. Se me habían acabado las ideas, el teclado de la computadora cogió polvo por su falta de uso. No sabía qué más escribir, cómo continuar.

Así estuve semanas, desorientado, bloqueado, mientras cuidaba a mi madre y la llevaba a sus sesiones de quimioterapia, y veía cómo poco a poco su rostro adquiría color y vida por el tratamiento en sí, y quizás la incipiente esperanza de que al final, mami podría superar el dolor y vivir plenamente o por lo menos a medio pocillo para beneplácito y alegría de todos, situación que un tiempo después descubrimos que no iba a ser posible, cuando su organismo comenzó a rechazar el veneno que le introducían a su cuerpo, y los médicos decidieron descontinuar el tratamiento por la falta de avances en la condición cancerosa de mi madre.

Una tarde, regresando a la casa de mi hermana, subí a mi cuarto a dormir un rato.

Al tirarme en la cama cerré mis ojos.

Visualicé la novela enteramente. Principio, contenido y final, los capítulos que restaban, y el final. En cuestión de cinco minutos, sinceramente, en mi imaginación, que salió a rescatarme cuando ya no albergaba la esperanza de poder culminar el proyecto favorablemente. Increíble, pero cierto.

Abrí mis ojos, me levanté de la cama, y corrí hacia la computadora. Empecé a escribir como loco, aprovechando esa oleada de ideas que asaltaron mi mente, y a los pocos días la terminé. La revisé, la corregí, volví a cambiarle muchas escenas y diálogos, y la sometí a un par de editoriales en Estados Unidos, donde semanas después recibí la notificación de parte de una de ellas de que estaban interesados para publicarla, por lo que decidimos presentarla en inglés, labor titánica en la que mi hermana Yolanda tuvo la encomienda de traducirla completamente con excelencia, y luego comenzar el arduo proceso de revisión de contexto literario y preparación para imprimirlo meses después en el 2001, poco antes de mi madre fallecer, y dejarme destrozado al igual que al resto de la familia.

No tengo que explicar la alegría inmensa que sentí al recibir la aprobación y luego contrato con la editorial, y el sentimiento inconfundible que acompaña a cualquier ser humano cuando es bendecido por Dios. Una sensación de bienestar y felicidad que arropa tu cuerpo de la cabeza a los pies, y que te hace flotar por las nubes.

Perdí a mi madre meses después, y aún me duele el recordarlo, muchísimo, pero siempre he pensado que cuando perdemos algo en nuestras vidas, una bendición y una puerta se abren un poquito más adelante para compensarnos por ese dolor. Compensarnos, no olvidarlo, pues cuando se quiere de verdad, especialmente a una madre que lo dio todo por su familia, eso no se puede enterrar en un rincón lejano de nuestra mente o corazón. Es un sentimiento hermoso que nos acompañará hasta que muramos y nos volvamos a encontrar en un lugar mejor. Por lo menos, eso espero, encontrarnos de nuevo, y para siempre.

Esta fue la breve historia del nacimiento de la saga de Susurros Mortales, que sé es excelente en su historia, y que dio comienzo a mi inquietud de llegar al mundo entero con mis escritos, y dejar mi hermoso legado para generaciones presentes y futuras. Mi destino ya está trazado de antemano por Dios, y las bendiciones que restan vienen en camino.

Confío en ellas. A la venta en Amazon (libro) http://a.co/6sPBY6R. En digital: http://a.co/8fkdCXR

Originally posted 2017-03-05 18:58:54.

Terror puro, el comienzo… Susurros Mortales

El nacimiento de mi primera novela, Susurros Mortales.

Recordando, pues siempre es bueno hacerlo, sean positivas o negativas las memorias que ello encierra, no pude evitar el rememorar esos pasos iniciales antes de comenzar a escribir mi primera novela, Susurros Mortales, o Deadly Whispers, como originalmente salió publicada allá por el 2001 en Estados Unidos.

El nacimiento de la saga, que espero concluir para el 2017 una vez haya terminado unos proyectos que están actualmente en proceso, pero ya eso es otra historia.

Recuerdo que estaba sentado en la sala de mi hogar de Manatí, Puerto Rico, una tarde del verano del 2000, solo, cabizbajo, pensativo, triste por demás, pues en pocos días viajaría a la ciudad de New Haven, Connecticut, para encontrarme con mi madre Elsie, ya diagnosticada con cáncer de pulmón, y en vías de comenzar su tratamiento contra el mismo en el New Haven-Yale Hospital, a pocos pasos de la residencia de mi hermana Yolanda, donde mi madre habitaba en esos momentos.

Pensaba: ¿Qué pasará con mami? ¿Saldrá bien o no? Si ella moría, ¿podría superar ese dolor de perderla? Yo adoraba a mi madre, en ocasiones difícil de tratar, pero luchadora y amorosa con sus hijos, y con una voluntad inquebrantable para seguir adelante a pesar de las circunstancias. No era quizás una madre perfecta, pero para nosotros lo era. Y no quería dejarla abandonada en esos instantes cuando más nos necesitaba. Por eso viajaba hacia New Haven, para cuidarla y acompañarla.

Mientras mi alma y corazón volaban hacia ella y su enfermedad en esa tarde, también pensé en que yo no tenía nada en mi vida en ese momento que me permitiera aportar, aunque fuera poco al tratamiento y recuperación posterior de mi querida madre. Me encontraba desempleado, sin un centavo en los bolsillos, y desilusionado con el giro que mi existencia había tomado en los últimos tiempos. En pocas palabras, con un down o depresión terrible, a punto de tomar una decisión irremediable, pues ya el mundo bonito como yo anhelaba desde niño, ya no tenía sentido para mí. Nada me alegraba, nada me rescataba del abismo oscuro en que estaba sumergido hasta el fondo. Había perdido mis sueños, mis metas, mis deseos de ser alguien, de sobresalir, de poder dejar un legado para generaciones futuras, en fin, de muchas cosas que se perdieron en el camino, y que nunca recuperaría.

Entonces, para ahuyentar todos esos demonios, y no pensar más en ellos, reparé en una pequeña libreta de apuntes que se encontraba en una mesa al lado mío, y la tomé.

La abrí, y me dije:

—Voy a escribir algo.

¿Pero qué?

—Una novela.

¿Y cómo diablos, si nunca lo había hecho?

Pero comencé, que es lo primero que debe hacer cualquier ser humano si desea superar la vida y sus obstáculos.

Recordé muchos libros leídos, novelas, ensayos; todo. La forma de escribir, desarrollar, personajes, diálogos, contenido importante, la trama y sus vericuetos literarios, en fin, todo de lo que se componía la redacción de un escrito, en este caso, una novela de ficción sobre un asesino en serie y los consiguientes esfuerzos de las fuerzas policiales para atraparlo antes de que siguiera asesinando personas inocentes.

Poco a poco la pensé y le di vida a mi primera novela. En esos primeros días mi mano volaba encima de la libreta de apuntes, escribía, borraba, tachaba, arrancaba la página si no me gustaba, la volvía a escribir, hasta que llegué a New Haven. Allí entonces la desarrollé completamente, estudié la historia de la ciudad, sus lugares históricos, su trayectoria, calles, ausculté libros enteros y artículos de índole policial e investigativa, procedimientos del FBI, ciencias forenses y sus distintas ramas, y lo más importante, el estudio de los asesinos en serie y sus categorías, los motivos por los que asesinaban, su modus operandi, sus trofeos, sus personalidades, y también la criminología y criminalística de laboratorio y de campo en las escenas criminales. Muchas cosas de las que me tuve que empapar para escribir correctamente y documentar apropiadamente esta novela inicial.

Luego de llegar a un punto culminante, alrededor de la página 140 más o menos, me quedé en blanco. Totalmente. Se me habían acabado las ideas, el teclado de la computadora cogió polvo por su falta de uso. No sabía qué más escribir, cómo continuar.

Así estuve semanas, desorientado, bloqueado, mientras cuidaba a mi madre y la llevaba a sus sesiones de quimioterapia, y veía cómo poco a poco su rostro adquiría color y vida por el tratamiento en sí, y quizás la incipiente esperanza de que al final, mami podría superar el dolor y vivir plenamente o por lo menos a medio pocillo para beneplácito y alegría de todos, situación que un tiempo después descubrimos que no iba a ser posible, cuando su organismo comenzó a rechazar el veneno que le introducían a su cuerpo, y los médicos decidieron descontinuar el tratamiento por la falta de avances en la condición cancerosa de mi madre.

Una tarde, regresando a la casa de mi hermana, subí a mi cuarto a dormir un rato.

Al tirarme en la cama cerré mis ojos.

Visualicé la novela enteramente. Principio, contenido y final, los capítulos que restaban, y el final. En cuestión de cinco minutos, sinceramente, en mi imaginación, que salió a rescatarme cuando ya no albergaba la esperanza de poder culminar el proyecto favorablemente. Increíble, pero cierto.

Abrí mis ojos, me levanté de la cama, y corrí hacia la computadora. Empecé a escribir como loco, aprovechando esa oleada de ideas que asaltaron mi mente, y a los pocos días la terminé. La revisé, la corregí, volví a cambiarle muchas escenas y diálogos, y la sometí a un par de editoriales en Estados Unidos, donde semanas después recibí la notificación de parte de una de ellas de que estaban interesados para publicarla, por lo que decidimos presentarla en inglés, labor titánica en la que mi hermana Yolanda tuvo la encomienda de traducirla completamente con excelencia, y luego comenzar el arduo proceso de revisión de contexto literario y preparación para imprimirlo meses después en el 2001, poco antes de mi madre fallecer, y dejarme destrozado al igual que al resto de la familia.

No tengo que explicar la alegría inmensa que sentí al recibir la aprobación y luego contrato con la editorial, y el sentimiento inconfundible que acompaña a cualquier ser humano cuando es bendecido por Dios. Una sensación de bienestar y felicidad que arropa tu cuerpo de la cabeza a los pies, y que te hace flotar por las nubes.

Perdí a mi madre meses después, y aún me duele el recordarlo, muchísimo, pero siempre he pensado que cuando perdemos algo en nuestras vidas, una bendición y una puerta se abren un poquito más adelante para compensarnos por ese dolor. Compensarnos, no olvidarlo, pues cuando se quiere de verdad, especialmente a una madre que lo dio todo por su familia, eso no se puede enterrar en un rincón lejano de nuestra mente o corazón. Es un sentimiento hermoso que nos acompañará hasta que muramos y nos volvamos a encontrar en un lugar mejor. Por lo menos, eso espero, encontrarnos de nuevo, y para siempre.

Esta fue la breve historia del nacimiento de la saga de Susurros Mortales, que sé es excelente en su historia, y que dio comienzo a mi inquietud de llegar al mundo entero con mis escritos, y dejar mi hermoso legado para generaciones presentes y futuras. Mi destino ya está trazado de antemano por Dios, y las bendiciones que restan vienen en camino.

Confío en ellas. A la venta en Amazon (libro) http://a.co/6sPBY6R. En digital: http://a.co/8fkdCXR

Originally posted 2017-03-05 18:58:54.

StreetLib modelo de autoedición para autores independientes

StreetLib modelo de autoedición para autores independientes

StreetLib modelo de autoedición para autores independientes
— Leer en universoabierto.org/2018/04/02/streetlib-modelo-de-autoedicion-para-autores-independientes/

Originally posted 2018-04-13 18:04:32.

Entrevista de La Voz del Escritor de España al autor Peter Vergara

Hoy tengo el placer de presentaros a Peter R. Vergara autor de varias novelas entre ellas, Susurros mortales. El comienzo.

1 Para empezar esta entrevista me gustaría que me hablases un poco sobre ti, edad, trabajo que desempeñas en la actualidad además de escribir, aficiones, etc.…

Un placer. Mi nombre es Peter Vergara, nacido en Estados Unidos, pero residente en Manatí, Puerto Rico, desde mi tierna infancia, el que ha sido mi hogar desde entonces. Actualmente tengo 56 años, casado con una maravillosa mujer, Lynette Martínez, la misma que sale conmigo en todas las fotos, y de la que nunca me separo, prácticamente. Tengo un Bachillerato en Justicia Criminal, y curso estudios en el presente para lograr un postgrado en la misma materia. Soy el autor de ocho libros, publicados, en papel y digital, en todas las plataformas literarias, incluyendo a Amazon, Barnes&Noble, Apple, Kobo, Smashwords y otras. ¿Afición? Leer, lógicamente, y escribir. Deseo seguir escribiendo todo lo que pueda hasta que mi vida termine, pues quiero ser recordado como un escritor prolífico, y que supo llegar al lector de diversas maneras.

2 ¿Cuál fue el motivo que te impulsó a escribir tu primera novela?

Una tarde de junio del año 2000 me encontraba en la sala de mi casa, pensativo, bastante decaído emocional y espiritualmente por la enfermedad de mi señora madre, en ese momento recibiendo tratamiento contra el cáncer en New Haven, Connecticut, Estados Unidos, y no sabía qué hacer para ayudar en lo concerniente al aspecto económico, pues me hallaba desempleado en ese preciso instante.

El pensamiento asaltó mi mente en ese minuto. Escribir una novela. ¿Pero de qué? Nunca había escrito profesionalmente, por lo que no contaba con las herramientas básicas para hacerlo, el orden, los personajes, el desarrollo de la trama, los diálogos, y un sinfín de cosas más que posiblemente a cualquiera lo hubiese desanimado, pero así y todo decidí hacerla, por lo que tuve que buscar un tema principal, y se me ocurrió, ya que siempre me había gustado el género policial, asesinos en serie y esas cosas. No fue nada sencillo, y tuve que aprender sobre la marcha; cometí infinidad de errores, fallas secuenciales, diálogos, personajes y otras situaciones que superé por el camino hasta que logré terminar mi primera historia, Susurros Mortales, o Deadly Whispers, ya que fue inicialmente publicada en Estados Unidos. Quise generar algún ingreso, pero sobre todas las cosas, dejarle saber a mi madre que no tenía razón alguna para preocuparse por mí, ya que comenzaba una carrera que me encantaba.

3 ¿Cómo definirías tu estilo a la hora de escribir?

Diría que bastante sencillo de entender para el lector. No me agradó nunca el leer publicaciones de autores que utilizaban muchos términos científicos y argumentos un poco difíciles para entender. Escribo mis historias con la misma sencillez con la que siempre he vivido, sin rebuscamientos ni falsas pretensiones. No me sirve para nada publicar un libro que algunos pocos digan que es un fenómeno cuando la mayoría de los lectores se aburren y no entienden el mismo. Y sinceramente, he leído y conocido muchos así.

4 Me gustaría que me dijeras qué se puede encontrar el lector en tu novela Susurros Mortales.

Susurros Mortales es la historia terrorífica de un asesino en serie que busca desde su adolescencia a la niña, ya convertida en mujer, que lo humilló cruelmente en sus pretensiones amorosas por ser muy poca cosa para ella. Una primera historia completa, repleta de suspenso, sencilla, pero bien escrita, donde el sanguinario monstruo elimina sin piedad a todas las personas que de una u otra forma están relacionadas con su obsesión, y que al final los llevará a enfrentarse cara a cara luego de una persecución mortal a través de toda la ciudad de New Haven, hasta su inesperado desenlace en una aciaga noche.

5 ¿Cuánto tiempo tardaste en escribirla?

Desde esa primera idea hasta su realización, solamente dos meses. Tuve infinidad de bloqueos al principio, hasta más o menos la mitad de la historia, en la que me detuve completamente porque no sabía cómo continuar y lógicamente, terminarla. Duró ese lapso mental alrededor de dos semanas, e inexplicablemente, un día después de regresar a la casa de mi hermana en New Haven, donde mi madre y yo residíamos en ese tiempo, me arrojé a la cama en mi cuarto, cerré los ojos, y vi completa la historia, línea por línea, capitulo por capitulo y su final, que me encantó escribirlo. Ahí mismo me levanté como un resorte, y me puse a plasmar por escrito todas esas palabras e ideas que inundaban mi mente. Lo demás es historia.

6 ¿Te sientes identificado con alguno de los personajes?

Muchas personas me han preguntado lo mismo. Diría que sí, pero me reservo su nombre por ahora. Quizás algún día me atreva a confesarlo.

7 ¿Has presentado alguna de tus novelas en público?  ¿Cómo fue la experiencia?

Presenté esta primera novela en Estados Unidos, en una librería de Barnes&Noble, y la acogida fue fenomenal; no me la esperaba, porque este tema de asesinos en serie era novel en ese instante, y se filmaron muchas películas sobre el particular. Además, era hispano, latino, y los escritores norteamericanos eran en su mayoría los que acaparaban los grandes titulares con sus libros sobre este género literario.

8 Los humanos nos caracterizamos por crear en nuestra mente muchos sueños que a veces se cumplen a veces no. ¿Cuáles son los tuyos? ¿Alguno se cumplió?

Muchos de mis sueños se han cumplido, otros no, pero el más que anhelo en esta etapa de mi vida es descollar en el mundo literario a nivel mundial para dejar un legado en el mismo. Una meta que algunos escépticos dirían inalcanzable, pero yo confío en mi talento y amor por escribir, y sé en mi corazón que lo lograré en algún momento. Voy a mí, y apuesto doble.

9 ¿Has contado siempre con el apoyo de tu familia y amigos en el tema de la publicación de tus libros?

Mi esposa Lynette siempre me ha apoyado incondicionalmente en todo lo concerniente a mi pasión por escribir, y confía ciegamente en que llegaré, mejor dicho, llegaremos juntos hacia la realización de nuestros sueños, aunque ambos sabemos que el camino no será fácil. Confiamos en Dios y en nosotros para cruzar ese tortuoso tramo hasta el final.

10 ¿Te documentaste bien antes de escribir tu primer libro? ¿Cuánto tiempo empleaste aproximadamente?

Fueron largas semanas, a veces en la madrugada, en las que tuve que recabar información sobre la historia de los asesinos en serie conocidos, procedimientos policiales, forense, historia de la ciudad donde se desarrolla la historia, en fin, documentarme completamente para poder escribir una historia creíble y lógica teniendo en consideración que es ficción y nada más. No me gusta inventar mundos ni situaciones fantásticas. Entiendo que eso está perfecto para niños, pero no para lectores adultos, y es una falta de respeto el hacerlo. En lo particular, como dije anteriormente, me agrada leer sobre el género policial o thriller, pero que no sea rebuscado, que no busque satisfacer el ego del escritor y se olvide de que, al público, a esa persona que se decide a comprar una de nuestras historias, hay que entretenerlo y no aburrirlo con falsos soliloquios y artimañas literarias.

11 La gran mayoría de los escritores coinciden en que las redes sociales los ayudan a difundir sus libros y darse a conocer. ¿Coincides con ellos o crees que existen otros medios que pueden ser más efectivos?

En este vasto universo literario hay que promover efectivamente nuestros trabajos, y una de las formas, quizás no tan efectiva como todos quisiéramos, son las redes sociales. Es una herramienta para llegar al lector ávido de una buena historia en cualquier parte del mundo. Todo cambia con la modernidad de nuestras vidas, y tenemos que ir a la par para no quedarnos atrás, en el pasado.

12 ¿Conoces a algún escritor independiente que viva de sus libros? ¿Lo crees posible hoy día?

Existen bastantes autores autopublicados que viven muy bien de sus ganancias por la venta de libros, en todos los idiomas, pero no ha sido sencillo para ellos. Para llegar a esa elite hay que trabajar 24/7 para ello, y sacrificar muchas cosas si realmente queremos triunfar en esta profesión. Si algo falla, probar de otra forma, pero perseverar y no dejarnos caer. Tarde o temprano el éxito llega para los que se atreven a luchar por sus sueños.

13 ¿Has leído alguna vez a un autor autopublicado? ¿Podrías decirme a quién y qué te pareció?

He leído algunos, y sé que hay infinidad de excelentes escritores de habla hispana que son mejores que muchos llamados que proliferan por ahí, y que las editoriales se mueren por contratar, aunque su valor literario sea escaso. Enrique Laso me encanta, por su sencillez y conocimiento del tema policial, y también Eba Miren Martín Muñoz, ambos españoles. Muy buenos como escritores al igual que Marie Vianco, una fenomenal autora que sabe llegar al corazón del lector.

14 ¿Qué consejo le darías a un escritor que tiene miedo escénico?

La vida es muy corta para tener miedo. Si lo tienes, llegarás al ocaso de tu existencia lamentando todas esas oportunidades que tuviste y que no pudiste aprovechar por miedo al fracaso. Es mejor intentar lo que sea. Si fallas, intenta de otra manera, hasta que logres dar con la ecuación correcta. Pero si nunca tratas, jamás conseguirás nada. Así de simple. He sentido terror en muchas ocasiones ante el público, pero lo disimulo y sigo adelante como si nada. De eso se compone todo, de superar lo que crees imposible, pero que está más cerca de ti de lo que supones.

15 ¿Estás trabajando en alguna nueva novela?

Nuestros planes se detuvieron momentáneamente por la imprevista llegada del huracán María, que azotó sin piedad a Puerto Rico hace dos meses, y que todavía mantiene a nuestro país sin los servicios esenciales. Poco a poco hemos avanzado, pero no ha sido fácil. La destrucción es latente en cada rincón de Puerto Rico, y tardaremos años en recuperarnos de este monstruo atmosférico. Nos levantaremos como pueblo, pues si algo bueno tenemos es que no nos rendimos a pesar de los embates de la vida. En cualquier momento una vez se restablezca la energía eléctrica y el suministro de agua de la que carece la mayor parte del pueblo, seguiré con Susurros Mortales 3, la continuación de la saga, pero no la culminación de la misma. Espero escribir varios capítulos más de esta terrorífica serie.

-Te agradezco tu tiempo y te deseo mucho éxito-.

Muchas gracias por la oportunidad brindada por ti y La Voz del Escritor para darme a conocer un poco más entre todos tus seguidores. Paginas literarias como la tuya son necesarias para que el lector conozca un poco sobre los sueños de cada autor que se aventura a publicar sus obras, y al que en muchas ocasiones no se le reconoce su talento. Nuevamente, gracias, y espero que sea la primera de muchas amenas conversaciones entre nosotros. Mi página en Amazon donde puedes conseguir mis libros: http://rxe.me/D18KKM

Peter Vergara. https://lavozdelosescritor.wixsite.com/misitio/single-post/2017/11/29/Entrevista-Peter-R-Vergara

Originally posted 2017-11-29 12:56:50.

Amazon.com: Susurros Mortales en el Viento, Ángel de Piedad. (Cuando La Muerte se Viste De Blanco): Regresa la agente del FBI Stacey Loggins en este segundo capítulo… (Spanish Edition) eBook: Peter R Vergara-Ramírez: Kindle Store | Autores

Amazon.com: Susurros Mortales en el Viento, Ángel de Piedad. (Cuando La Muerte se Viste De Blanco): Regresa la agente del FBI Stacey Loggins en este segundo capítulo… (Spanish Edition) eBook: Peter R Vergara-Ramírez: Kindle Store | Autores
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Terror puro, el comienzo… Susurros Mortales

El nacimiento de mi primera novela, Susurros Mortales.

Recordando, pues siempre es bueno hacerlo, sean positivas o negativas las memorias que ello encierra, no pude evitar el rememorar esos pasos iniciales antes de comenzar a escribir mi primera novela, Susurros Mortales, o Deadly Whispers, como originalmente salió publicada allá por el 2001 en Estados Unidos.

El nacimiento de la saga, que espero concluir para el 2017 una vez haya terminado unos proyectos que están actualmente en proceso, pero ya eso es otra historia.

Recuerdo que estaba sentado en la sala de mi hogar de Manatí, Puerto Rico, una tarde del verano del 2000, solo, cabizbajo, pensativo, triste por demás, pues en pocos días viajaría a la ciudad de New Haven, Connecticut, para encontrarme con mi madre Elsie, ya diagnosticada con cáncer de pulmón, y en vías de comenzar su tratamiento contra el mismo en el New Haven-Yale Hospital, a pocos pasos de la residencia de mi hermana Yolanda, donde mi madre habitaba en esos momentos.

Pensaba: ¿Qué pasará con mami? ¿Saldrá bien o no? Si ella moría, ¿podría superar ese dolor de perderla? Yo adoraba a mi madre, en ocasiones difícil de tratar, pero luchadora y amorosa con sus hijos, y con una voluntad inquebrantable para seguir adelante a pesar de las circunstancias. No era quizás una madre perfecta, pero para nosotros lo era. Y no quería dejarla abandonada en esos instantes cuando más nos necesitaba. Por eso viajaba hacia New Haven, para cuidarla y acompañarla.

Mientras mi alma y corazón volaban hacia ella y su enfermedad en esa tarde, también pensé en que yo no tenía nada en mi vida en ese momento que me permitiera aportar, aunque fuera poco al tratamiento y recuperación posterior de mi querida madre. Me encontraba desempleado, sin un centavo en los bolsillos, y desilusionado con el giro que mi existencia había tomado en los últimos tiempos. En pocas palabras, con un down o depresión terrible, a punto de tomar una decisión irremediable, pues ya el mundo bonito como yo anhelaba desde niño, ya no tenía sentido para mí. Nada me alegraba, nada me rescataba del abismo oscuro en que estaba sumergido hasta el fondo. Había perdido mis sueños, mis metas, mis deseos de ser alguien, de sobresalir, de poder dejar un legado para generaciones futuras, en fin, de muchas cosas que se perdieron en el camino, y que nunca recuperaría.

Entonces, para ahuyentar todos esos demonios, y no pensar más en ellos, reparé en una pequeña libreta de apuntes que se encontraba en una mesa al lado mío, y la tomé.

La abrí, y me dije:

—Voy a escribir algo.

¿Pero qué?

—Una novela.

¿Y cómo diablos, si nunca lo había hecho?

Pero comencé, que es lo primero que debe hacer cualquier ser humano si desea superar la vida y sus obstáculos.

Recordé muchos libros leídos, novelas, ensayos; todo. La forma de escribir, desarrollar, personajes, diálogos, contenido importante, la trama y sus vericuetos literarios, en fin, todo de lo que se componía la redacción de un escrito, en este caso, una novela de ficción sobre un asesino en serie y los consiguientes esfuerzos de las fuerzas policiales para atraparlo antes de que siguiera asesinando personas inocentes.

Poco a poco la pensé y le di vida a mi primera novela. En esos primeros días mi mano volaba encima de la libreta de apuntes, escribía, borraba, tachaba, arrancaba la página si no me gustaba, la volvía a escribir, hasta que llegué a New Haven. Allí entonces la desarrollé completamente, estudié la historia de la ciudad, sus lugares históricos, su trayectoria, calles, ausculté libros enteros y artículos de índole policial e investigativa, procedimientos del FBI, ciencias forenses y sus distintas ramas, y lo más importante, el estudio de los asesinos en serie y sus categorías, los motivos por los que asesinaban, su modus operandi, sus trofeos, sus personalidades, y también la criminología y criminalística de laboratorio y de campo en las escenas criminales. Muchas cosas de las que me tuve que empapar para escribir correctamente y documentar apropiadamente esta novela inicial.

Luego de llegar a un punto culminante, alrededor de la página 140 más o menos, me quedé en blanco. Totalmente. Se me habían acabado las ideas, el teclado de la computadora cogió polvo por su falta de uso. No sabía qué más escribir, cómo continuar.

Así estuve semanas, desorientado, bloqueado, mientras cuidaba a mi madre y la llevaba a sus sesiones de quimioterapia, y veía cómo poco a poco su rostro adquiría color y vida por el tratamiento en sí, y quizás la incipiente esperanza de que al final, mami podría superar el dolor y vivir plenamente o por lo menos a medio pocillo para beneplácito y alegría de todos, situación que un tiempo después descubrimos que no iba a ser posible, cuando su organismo comenzó a rechazar el veneno que le introducían a su cuerpo, y los médicos decidieron descontinuar el tratamiento por la falta de avances en la condición cancerosa de mi madre.

Una tarde, regresando a la casa de mi hermana, subí a mi cuarto a dormir un rato.

Al tirarme en la cama cerré mis ojos.

Visualicé la novela enteramente. Principio, contenido y final, los capítulos que restaban, y el final. En cuestión de cinco minutos, sinceramente, en mi imaginación, que salió a rescatarme cuando ya no albergaba la esperanza de poder culminar el proyecto favorablemente. Increíble, pero cierto.

Abrí mis ojos, me levanté de la cama, y corrí hacia la computadora. Empecé a escribir como loco, aprovechando esa oleada de ideas que asaltaron mi mente, y a los pocos días la terminé. La revisé, la corregí, volví a cambiarle muchas escenas y diálogos, y la sometí a un par de editoriales en Estados Unidos, donde semanas después recibí la notificación de parte de una de ellas de que estaban interesados para publicarla, por lo que decidimos presentarla en inglés, labor titánica en la que mi hermana Yolanda tuvo la encomienda de traducirla completamente con excelencia, y luego comenzar el arduo proceso de revisión de contexto literario y preparación para imprimirlo meses después en el 2001, poco antes de mi madre fallecer, y dejarme destrozado al igual que al resto de la familia.

No tengo que explicar la alegría inmensa que sentí al recibir la aprobación y luego contrato con la editorial, y el sentimiento inconfundible que acompaña a cualquier ser humano cuando es bendecido por Dios. Una sensación de bienestar y felicidad que arropa tu cuerpo de la cabeza a los pies, y que te hace flotar por las nubes.

Perdí a mi madre meses después, y aún me duele el recordarlo, muchísimo, pero siempre he pensado que cuando perdemos algo en nuestras vidas, una bendición y una puerta se abren un poquito más adelante para compensarnos por ese dolor. Compensarnos, no olvidarlo, pues cuando se quiere de verdad, especialmente a una madre que lo dio todo por su familia, eso no se puede enterrar en un rincón lejano de nuestra mente o corazón. Es un sentimiento hermoso que nos acompañará hasta que muramos y nos volvamos a encontrar en un lugar mejor. Por lo menos, eso espero, encontrarnos de nuevo, y para siempre.

Esta fue la breve historia del nacimiento de la saga de Susurros Mortales, que sé es excelente en su historia, y que dio comienzo a mi inquietud de llegar al mundo entero con mis escritos, y dejar mi hermoso legado para generaciones presentes y futuras. Mi destino ya está trazado de antemano por Dios, y las bendiciones que restan vienen en camino.

Confío en ellas. A la venta en Amazon (libro) http://a.co/6sPBY6R. En digital: http://a.co/8fkdCXR

Originally posted 2017-03-05 18:58:54.

Terror puro, el comienzo… Susurros Mortales

El nacimiento de mi primera novela, Susurros Mortales.

Recordando, pues siempre es bueno hacerlo, sean positivas o negativas las memorias que ello encierra, no pude evitar el rememorar esos pasos iniciales antes de comenzar a escribir mi primera novela, Susurros Mortales, o Deadly Whispers, como originalmente salió publicada allá por el 2001 en Estados Unidos.

El nacimiento de la saga, que espero concluir para el 2017 una vez haya terminado unos proyectos que están actualmente en proceso, pero ya eso es otra historia.

Recuerdo que estaba sentado en la sala de mi hogar de Manatí, Puerto Rico, una tarde del verano del 2000, solo, cabizbajo, pensativo, triste por demás, pues en pocos días viajaría a la ciudad de New Haven, Connecticut, para encontrarme con mi madre Elsie, ya diagnosticada con cáncer de pulmón, y en vías de comenzar su tratamiento contra el mismo en el New Haven-Yale Hospital, a pocos pasos de la residencia de mi hermana Yolanda, donde mi madre habitaba en esos momentos.

Pensaba: ¿Qué pasará con mami? ¿Saldrá bien o no? Si ella moría, ¿podría superar ese dolor de perderla? Yo adoraba a mi madre, en ocasiones difícil de tratar, pero luchadora y amorosa con sus hijos, y con una voluntad inquebrantable para seguir adelante a pesar de las circunstancias. No era quizás una madre perfecta, pero para nosotros lo era. Y no quería dejarla abandonada en esos instantes cuando más nos necesitaba. Por eso viajaba hacia New Haven, para cuidarla y acompañarla.

Mientras mi alma y corazón volaban hacia ella y su enfermedad en esa tarde, también pensé en que yo no tenía nada en mi vida en ese momento que me permitiera aportar, aunque fuera poco al tratamiento y recuperación posterior de mi querida madre. Me encontraba desempleado, sin un centavo en los bolsillos, y desilusionado con el giro que mi existencia había tomado en los últimos tiempos. En pocas palabras, con un down o depresión terrible, a punto de tomar una decisión irremediable, pues ya el mundo bonito como yo anhelaba desde niño, ya no tenía sentido para mí. Nada me alegraba, nada me rescataba del abismo oscuro en que estaba sumergido hasta el fondo. Había perdido mis sueños, mis metas, mis deseos de ser alguien, de sobresalir, de poder dejar un legado para generaciones futuras, en fin, de muchas cosas que se perdieron en el camino, y que nunca recuperaría.

Entonces, para ahuyentar todos esos demonios, y no pensar más en ellos, reparé en una pequeña libreta de apuntes que se encontraba en una mesa al lado mío, y la tomé.

La abrí, y me dije:

—Voy a escribir algo.

¿Pero qué?

—Una novela.

¿Y cómo diablos, si nunca lo había hecho?

Pero comencé, que es lo primero que debe hacer cualquier ser humano si desea superar la vida y sus obstáculos.

Recordé muchos libros leídos, novelas, ensayos; todo. La forma de escribir, desarrollar, personajes, diálogos, contenido importante, la trama y sus vericuetos literarios, en fin, todo de lo que se componía la redacción de un escrito, en este caso, una novela de ficción sobre un asesino en serie y los consiguientes esfuerzos de las fuerzas policiales para atraparlo antes de que siguiera asesinando personas inocentes.

Poco a poco la pensé y le di vida a mi primera novela. En esos primeros días mi mano volaba encima de la libreta de apuntes, escribía, borraba, tachaba, arrancaba la página si no me gustaba, la volvía a escribir, hasta que llegué a New Haven. Allí entonces la desarrollé completamente, estudié la historia de la ciudad, sus lugares históricos, su trayectoria, calles, ausculté libros enteros y artículos de índole policial e investigativa, procedimientos del FBI, ciencias forenses y sus distintas ramas, y lo más importante, el estudio de los asesinos en serie y sus categorías, los motivos por los que asesinaban, su modus operandi, sus trofeos, sus personalidades, y también la criminología y criminalística de laboratorio y de campo en las escenas criminales. Muchas cosas de las que me tuve que empapar para escribir correctamente y documentar apropiadamente esta novela inicial.

Luego de llegar a un punto culminante, alrededor de la página 140 más o menos, me quedé en blanco. Totalmente. Se me habían acabado las ideas, el teclado de la computadora cogió polvo por su falta de uso. No sabía qué más escribir, cómo continuar.

Así estuve semanas, desorientado, bloqueado, mientras cuidaba a mi madre y la llevaba a sus sesiones de quimioterapia, y veía cómo poco a poco su rostro adquiría color y vida por el tratamiento en sí, y quizás la incipiente esperanza de que al final, mami podría superar el dolor y vivir plenamente o por lo menos a medio pocillo para beneplácito y alegría de todos, situación que un tiempo después descubrimos que no iba a ser posible, cuando su organismo comenzó a rechazar el veneno que le introducían a su cuerpo, y los médicos decidieron descontinuar el tratamiento por la falta de avances en la condición cancerosa de mi madre.

Una tarde, regresando a la casa de mi hermana, subí a mi cuarto a dormir un rato.

Al tirarme en la cama cerré mis ojos.

Visualicé la novela enteramente. Principio, contenido y final, los capítulos que restaban, y el final. En cuestión de cinco minutos, sinceramente, en mi imaginación, que salió a rescatarme cuando ya no albergaba la esperanza de poder culminar el proyecto favorablemente. Increíble, pero cierto.

Abrí mis ojos, me levanté de la cama, y corrí hacia la computadora. Empecé a escribir como loco, aprovechando esa oleada de ideas que asaltaron mi mente, y a los pocos días la terminé. La revisé, la corregí, volví a cambiarle muchas escenas y diálogos, y la sometí a un par de editoriales en Estados Unidos, donde semanas después recibí la notificación de parte de una de ellas de que estaban interesados para publicarla, por lo que decidimos presentarla en inglés, labor titánica en la que mi hermana Yolanda tuvo la encomienda de traducirla completamente con excelencia, y luego comenzar el arduo proceso de revisión de contexto literario y preparación para imprimirlo meses después en el 2001, poco antes de mi madre fallecer, y dejarme destrozado al igual que al resto de la familia.

No tengo que explicar la alegría inmensa que sentí al recibir la aprobación y luego contrato con la editorial, y el sentimiento inconfundible que acompaña a cualquier ser humano cuando es bendecido por Dios. Una sensación de bienestar y felicidad que arropa tu cuerpo de la cabeza a los pies, y que te hace flotar por las nubes.

Perdí a mi madre meses después, y aún me duele el recordarlo, muchísimo, pero siempre he pensado que cuando perdemos algo en nuestras vidas, una bendición y una puerta se abren un poquito más adelante para compensarnos por ese dolor. Compensarnos, no olvidarlo, pues cuando se quiere de verdad, especialmente a una madre que lo dio todo por su familia, eso no se puede enterrar en un rincón lejano de nuestra mente o corazón. Es un sentimiento hermoso que nos acompañará hasta que muramos y nos volvamos a encontrar en un lugar mejor. Por lo menos, eso espero, encontrarnos de nuevo, y para siempre.

Esta fue la breve historia del nacimiento de la saga de Susurros Mortales, que sé es excelente en su historia, y que dio comienzo a mi inquietud de llegar al mundo entero con mis escritos, y dejar mi hermoso legado para generaciones presentes y futuras. Mi destino ya está trazado de antemano por Dios, y las bendiciones que restan vienen en camino.

Confío en ellas. A la venta en Amazon (libro) http://a.co/6sPBY6R. En digital: http://a.co/8fkdCXR

Originally posted 2017-03-05 18:58:54.

Entrevista de La Voz del Escritor de España al autor Peter Vergara

Hoy tengo el placer de presentaros a Peter R. Vergara autor de varias novelas entre ellas, Susurros mortales. El comienzo.

1 Para empezar esta entrevista me gustaría que me hablases un poco sobre ti, edad, trabajo que desempeñas en la actualidad además de escribir, aficiones, etc.…

Un placer. Mi nombre es Peter Vergara, nacido en Estados Unidos, pero residente en Manatí, Puerto Rico, desde mi tierna infancia, el que ha sido mi hogar desde entonces. Actualmente tengo 56 años, casado con una maravillosa mujer, Lynette Martínez, la misma que sale conmigo en todas las fotos, y de la que nunca me separo, prácticamente. Tengo un Bachillerato en Justicia Criminal, y curso estudios en el presente para lograr un postgrado en la misma materia. Soy el autor de ocho libros, publicados, en papel y digital, en todas las plataformas literarias, incluyendo a Amazon, Barnes&Noble, Apple, Kobo, Smashwords y otras. ¿Afición? Leer, lógicamente, y escribir. Deseo seguir escribiendo todo lo que pueda hasta que mi vida termine, pues quiero ser recordado como un escritor prolífico, y que supo llegar al lector de diversas maneras.

2 ¿Cuál fue el motivo que te impulsó a escribir tu primera novela?

Una tarde de junio del año 2000 me encontraba en la sala de mi casa, pensativo, bastante decaído emocional y espiritualmente por la enfermedad de mi señora madre, en ese momento recibiendo tratamiento contra el cáncer en New Haven, Connecticut, Estados Unidos, y no sabía qué hacer para ayudar en lo concerniente al aspecto económico, pues me hallaba desempleado en ese preciso instante.

El pensamiento asaltó mi mente en ese minuto. Escribir una novela. ¿Pero de qué? Nunca había escrito profesionalmente, por lo que no contaba con las herramientas básicas para hacerlo, el orden, los personajes, el desarrollo de la trama, los diálogos, y un sinfín de cosas más que posiblemente a cualquiera lo hubiese desanimado, pero así y todo decidí hacerla, por lo que tuve que buscar un tema principal, y se me ocurrió, ya que siempre me había gustado el género policial, asesinos en serie y esas cosas. No fue nada sencillo, y tuve que aprender sobre la marcha; cometí infinidad de errores, fallas secuenciales, diálogos, personajes y otras situaciones que superé por el camino hasta que logré terminar mi primera historia, Susurros Mortales, o Deadly Whispers, ya que fue inicialmente publicada en Estados Unidos. Quise generar algún ingreso, pero sobre todas las cosas, dejarle saber a mi madre que no tenía razón alguna para preocuparse por mí, ya que comenzaba una carrera que me encantaba.

3 ¿Cómo definirías tu estilo a la hora de escribir?

Diría que bastante sencillo de entender para el lector. No me agradó nunca el leer publicaciones de autores que utilizaban muchos términos científicos y argumentos un poco difíciles para entender. Escribo mis historias con la misma sencillez con la que siempre he vivido, sin rebuscamientos ni falsas pretensiones. No me sirve para nada publicar un libro que algunos pocos digan que es un fenómeno cuando la mayoría de los lectores se aburren y no entienden el mismo. Y sinceramente, he leído y conocido muchos así.

4 Me gustaría que me dijeras qué se puede encontrar el lector en tu novela Susurros Mortales.

Susurros Mortales es la historia terrorífica de un asesino en serie que busca desde su adolescencia a la niña, ya convertida en mujer, que lo humilló cruelmente en sus pretensiones amorosas por ser muy poca cosa para ella. Una primera historia completa, repleta de suspenso, sencilla, pero bien escrita, donde el sanguinario monstruo elimina sin piedad a todas las personas que de una u otra forma están relacionadas con su obsesión, y que al final los llevará a enfrentarse cara a cara luego de una persecución mortal a través de toda la ciudad de New Haven, hasta su inesperado desenlace en una aciaga noche.

5 ¿Cuánto tiempo tardaste en escribirla?

Desde esa primera idea hasta su realización, solamente dos meses. Tuve infinidad de bloqueos al principio, hasta más o menos la mitad de la historia, en la que me detuve completamente porque no sabía cómo continuar y lógicamente, terminarla. Duró ese lapso mental alrededor de dos semanas, e inexplicablemente, un día después de regresar a la casa de mi hermana en New Haven, donde mi madre y yo residíamos en ese tiempo, me arrojé a la cama en mi cuarto, cerré los ojos, y vi completa la historia, línea por línea, capitulo por capitulo y su final, que me encantó escribirlo. Ahí mismo me levanté como un resorte, y me puse a plasmar por escrito todas esas palabras e ideas que inundaban mi mente. Lo demás es historia.

6 ¿Te sientes identificado con alguno de los personajes?

Muchas personas me han preguntado lo mismo. Diría que sí, pero me reservo su nombre por ahora. Quizás algún día me atreva a confesarlo.

7 ¿Has presentado alguna de tus novelas en público?  ¿Cómo fue la experiencia?

Presenté esta primera novela en Estados Unidos, en una librería de Barnes&Noble, y la acogida fue fenomenal; no me la esperaba, porque este tema de asesinos en serie era novel en ese instante, y se filmaron muchas películas sobre el particular. Además, era hispano, latino, y los escritores norteamericanos eran en su mayoría los que acaparaban los grandes titulares con sus libros sobre este género literario.

8 Los humanos nos caracterizamos por crear en nuestra mente muchos sueños que a veces se cumplen a veces no. ¿Cuáles son los tuyos? ¿Alguno se cumplió?

Muchos de mis sueños se han cumplido, otros no, pero el más que anhelo en esta etapa de mi vida es descollar en el mundo literario a nivel mundial para dejar un legado en el mismo. Una meta que algunos escépticos dirían inalcanzable, pero yo confío en mi talento y amor por escribir, y sé en mi corazón que lo lograré en algún momento. Voy a mí, y apuesto doble.

9 ¿Has contado siempre con el apoyo de tu familia y amigos en el tema de la publicación de tus libros?

Mi esposa Lynette siempre me ha apoyado incondicionalmente en todo lo concerniente a mi pasión por escribir, y confía ciegamente en que llegaré, mejor dicho, llegaremos juntos hacia la realización de nuestros sueños, aunque ambos sabemos que el camino no será fácil. Confiamos en Dios y en nosotros para cruzar ese tortuoso tramo hasta el final.

10 ¿Te documentaste bien antes de escribir tu primer libro? ¿Cuánto tiempo empleaste aproximadamente?

Fueron largas semanas, a veces en la madrugada, en las que tuve que recabar información sobre la historia de los asesinos en serie conocidos, procedimientos policiales, forense, historia de la ciudad donde se desarrolla la historia, en fin, documentarme completamente para poder escribir una historia creíble y lógica teniendo en consideración que es ficción y nada más. No me gusta inventar mundos ni situaciones fantásticas. Entiendo que eso está perfecto para niños, pero no para lectores adultos, y es una falta de respeto el hacerlo. En lo particular, como dije anteriormente, me agrada leer sobre el género policial o thriller, pero que no sea rebuscado, que no busque satisfacer el ego del escritor y se olvide de que, al público, a esa persona que se decide a comprar una de nuestras historias, hay que entretenerlo y no aburrirlo con falsos soliloquios y artimañas literarias.

11 La gran mayoría de los escritores coinciden en que las redes sociales los ayudan a difundir sus libros y darse a conocer. ¿Coincides con ellos o crees que existen otros medios que pueden ser más efectivos?

En este vasto universo literario hay que promover efectivamente nuestros trabajos, y una de las formas, quizás no tan efectiva como todos quisiéramos, son las redes sociales. Es una herramienta para llegar al lector ávido de una buena historia en cualquier parte del mundo. Todo cambia con la modernidad de nuestras vidas, y tenemos que ir a la par para no quedarnos atrás, en el pasado.

12 ¿Conoces a algún escritor independiente que viva de sus libros? ¿Lo crees posible hoy día?

Existen bastantes autores autopublicados que viven muy bien de sus ganancias por la venta de libros, en todos los idiomas, pero no ha sido sencillo para ellos. Para llegar a esa elite hay que trabajar 24/7 para ello, y sacrificar muchas cosas si realmente queremos triunfar en esta profesión. Si algo falla, probar de otra forma, pero perseverar y no dejarnos caer. Tarde o temprano el éxito llega para los que se atreven a luchar por sus sueños.

13 ¿Has leído alguna vez a un autor autopublicado? ¿Podrías decirme a quién y qué te pareció?

He leído algunos, y sé que hay infinidad de excelentes escritores de habla hispana que son mejores que muchos llamados que proliferan por ahí, y que las editoriales se mueren por contratar, aunque su valor literario sea escaso. Enrique Laso me encanta, por su sencillez y conocimiento del tema policial, y también Eba Miren Martín Muñoz, ambos españoles. Muy buenos como escritores al igual que Marie Vianco, una fenomenal autora que sabe llegar al corazón del lector.

14 ¿Qué consejo le darías a un escritor que tiene miedo escénico?

La vida es muy corta para tener miedo. Si lo tienes, llegarás al ocaso de tu existencia lamentando todas esas oportunidades que tuviste y que no pudiste aprovechar por miedo al fracaso. Es mejor intentar lo que sea. Si fallas, intenta de otra manera, hasta que logres dar con la ecuación correcta. Pero si nunca tratas, jamás conseguirás nada. Así de simple. He sentido terror en muchas ocasiones ante el público, pero lo disimulo y sigo adelante como si nada. De eso se compone todo, de superar lo que crees imposible, pero que está más cerca de ti de lo que supones.

15 ¿Estás trabajando en alguna nueva novela?

Nuestros planes se detuvieron momentáneamente por la imprevista llegada del huracán María, que azotó sin piedad a Puerto Rico hace dos meses, y que todavía mantiene a nuestro país sin los servicios esenciales. Poco a poco hemos avanzado, pero no ha sido fácil. La destrucción es latente en cada rincón de Puerto Rico, y tardaremos años en recuperarnos de este monstruo atmosférico. Nos levantaremos como pueblo, pues si algo bueno tenemos es que no nos rendimos a pesar de los embates de la vida. En cualquier momento una vez se restablezca la energía eléctrica y el suministro de agua de la que carece la mayor parte del pueblo, seguiré con Susurros Mortales 3, la continuación de la saga, pero no la culminación de la misma. Espero escribir varios capítulos más de esta terrorífica serie.

-Te agradezco tu tiempo y te deseo mucho éxito-.

Muchas gracias por la oportunidad brindada por ti y La Voz del Escritor para darme a conocer un poco más entre todos tus seguidores. Paginas literarias como la tuya son necesarias para que el lector conozca un poco sobre los sueños de cada autor que se aventura a publicar sus obras, y al que en muchas ocasiones no se le reconoce su talento. Nuevamente, gracias, y espero que sea la primera de muchas amenas conversaciones entre nosotros. Mi página en Amazon donde puedes conseguir mis libros: http://rxe.me/D18KKM

Peter Vergara. https://lavozdelosescritor.wixsite.com/misitio/single-post/2017/11/29/Entrevista-Peter-R-Vergara

Originally posted 2017-11-29 12:56:50.