Siempre existe ese momento

A veces nos sumergimos en la tristeza de la vida diaria, y nos sentimos perdidos y sin esperanza. No podemos ver, en medio de la oscuridad, que al otro lado del dolor está la felicidad que buscamos…

Originally posted 2017-08-18 19:18:16.

Porque nadie ayuda a un perdedor…

Sé que hoy es un día para olvidar. Un viernes que marca posiblemente el inicio de la tristeza para muchas personas que conozco, y quizás la muerte de sus sueños largo tiempo acariciados. Situaciones que en ocasiones están fuera de nuestro control, pero en la que siempre pusimos nuestro granito de arena al no saber escoger el camino a recorrer tiempo atrás. Pero no es tiempo de lamentarse por los errores cometidos, sino el momento de comenzar nuevamente a buscar en nuestros corazones la mejor opción futura para seguir adelante. No hay tristeza ni mal que dure cien años, y eso lo he aprendido en carne propia, ni tampoco ser humano que soporte el destrozo de sus anhelos por cosas, ni llamadas personas que ni siquiera valen la pena mencionar. Nadie ayuda a un perdedor, como se titula este capítulo de un libro de mi inspiración, pero tampoco ayudamos al que, siendo un perdedor, no se levanta de entre los muertos y comienza a vivir la vida que desea. Las circunstancias y pesares del mundo acaban hoy, mañana, o en pocos años, gracias a Dios. Debemos mantener la fe, y la esperanza, de que algún día no muy lejano, veremos caer estrepitosamente la causa de nuestro sufrimiento, para bien. Somos triunfadores, aun en la derrota. Prohibido olvidar esto…

 

Así de sencillo. Las personas, por su condición humana, admiran desde siempre a la gente que han sabido superarse a sí mismos, que han logrado seguir adelante por la ruta escabrosa de la vida, saltando todos los obstáculos, y llegando victoriosos a la meta impuesta por ellos mismos. Porque eso hay que decirlo: la persona triunfadora logra vencer sus temores, y se impone metas y límites para lograr sus sueños, no como los demás mortales que abandonan el barco cuando ya la orilla de la tierra prometida se vislumbra en el horizonte. Por abandonar el barco en aguas tempestuosas es que nunca logramos llegar al puerto de la felicidad como individuos, y por hacerle caso al miedo que nos asalta cada vez que algo bueno está a punto de llegar, es que nunca podremos ser llegar a ser todo aquello que anhelamos desde lo más profundo de nuestros corazones.
La gente odia al perdedor, pero y ellos, ¿son verdaderos triunfadores en esa encrucijada que llamamos vida? ¿O son tan perdedores como lo eres tú en este momento por no creer en ti mismo?
Ser un perdedor no significa el ser derrotado por situaciones o personas, o por mejores trabajos y parejas, o mejores carros y joyas que tengan los demás, sino que ser perdedor significa el abandonar todo cuando puedes recuperarte de esa derrota, aprender, y seguir adelante como si nada, porque por cada vez que algo no nos sale bien, existen mil maneras de que salgan mejor la próxima vez, digo, si eres capaz de perseverar en el intento, seguir adelante, y olvidar cómo te sentiste al recibir el golpe, soltarlo, y enfilar nuevamente el derrotero de tu existencia por ese escabroso camino hasta llegar a tus sueños.
Los triunfadores persiguen sus sueños hasta que mueren, no abandonan porque algo sale mal en el camino, sino que entierran sus derrotas, sus temores, sus dudas, y siguen caminando como si nada, porque ellos saben, al igual que yo, y tú ahora, que el miedo, cuando te aprieta el corazón, te lo aprisiona de tal manera, que sientes pavor de lo que viene a continuación, y te llega a inmovilizar tanto, que no eres capaz de discernir el siguiente paso para salir de esas garras oscuras que nublan tu pensamiento y te impiden continuar.
El miedo es paralizante, no lo puedo negar, porque lo he sentido toda mi vida, y todavía sé que lo sentiré hasta el día que muera.
¿Pero qué puedo hacer? ¿Dejar de luchar? ¿Abandonar mis sueños? ¿Dejar que ganen los demás que me dicen perdedor?
No. Jamás. Venceré mis dudas, aplastaré mis miedos, los enterraré en el cementerio de los YO NO PUEDO, y seguiré adelante con mi vida.
Pero jamás me permitiré vivir la vida de otro, cuando yo estoy plenamente capacitado para vivir la mía a toda intensidad, y feliz.
Tú también puedes, y si has llegado hasta aquí leyendo todo esto, es porque realmente quieres ser feliz superando a los enemigos ocultos del miedo que te impide progresar y lograr lo que quieres.
Sólo es cuestión de preguntarte lo siguiente:
¿Tengo lo que se necesita para vencer mis miedos?
Tengo confianza en ti.
Por supuesto que sí tienes lo necesario.

Capítulo del libro Tu peor enemigo siempre serás tú, de venta en Amazon http://a.co/2iWCST6 y en otras librerías como Apple iBooks, Kobo, Barnes and Noble, Smashwords, Scribd, y otras.

Originally posted 2017-07-14 12:30:43.

Comenzar de cero

Comenzar de cero
Esta mañana desperté con una profunda tristeza arraigada en mi ser, con la rara sensación de que mi existencia no era lo que siempre había soñado, que mi trayectoria en este mundo algún día no muy lejano terminaría, se cerraría el capítulo de mi historia finalmente, y sorprendido, aunque no tanto, descubrí que, si todo terminara ahora, habría dejado muchos negocios inconclusos, muchas cosas a medias, y un millón de sueños frustrados que nunca lograron realizarse.
Cerré mis ojos por un momento, y regresé a mi pasado, a todas esas personas que de una u otra forma influyeron en mi camino, que pusieron su granito de arena para que yo fuera el hombre que soy en día, y recordé sus consejos, buenos algunos, otros, no tanto, pero consejos y enseñanzas al fin sobre lo que debía y podía hacer o no con mi vida.
Algunas lecciones las seguí. Otras, las deseché en el camino porque no me gustaban, o pensaba que no eran para mí. Pero fueron enseñanzas que en un futuro usaría para bien, o para mal.
He cometido infinidad de errores, miles de desaciertos, he tratado en ocasiones bruscamente a gente que me quería y aún me quiere a pesar de todo, me he burlado de la ignorancia de algunos, creyéndome lo último en la avenida, me he reído cuando otros han caído, pero también le he dado la mano a esa persona que me hirió en el pasado, olvidando el daño causado, y tratando de ser mejor cada día no obstante el desánimo o pesar que la vida pueda estar causándome en ese instante.
Todavía sigo con mis ojos cerrados, y como en un desfile, pasan por mi mente recuerdos de mi niñez, adolescencia y adultez que creí olvidados, como una película que se repite una y otra vez, y siento como mi corazón se estruja ante la inmensidad de la historia que he protagonizado solo, y junto a otros, y en todas las cosas que he dejado de realizar por estar persiguiendo quimeras sin sentido que nunca fueron realmente importantes ahora que las analizo a conciencia y con mi alma al descubierto.
He fallado, lo reconozco, en situaciones fáciles de sobrellevar, y en las dificultades, lo mismo me he crecido, que también me he dejado hundir sin luchar.
La vida, los años, los sinsabores, las decepciones, los sufrimientos, la depresión y todos esos pequeños gigantes de desaliento que he permitido crecieran hasta ahogarme, han sido los pretextos esgrimidos una y otra vez para justificarme cuando todo sale mal, pero jamás me he detenido a pensar que todas las cosas suceden si yo permito que sucedan, y que las derrotas solo son derrotas si no me levanto del suelo y comienzo a trepar la empinada cuesta hasta su cima. Pretextos. Errores que nunca acepté, tonterías sin valor que me detuvieron en muchas ocasiones, pero que siempre justificaba por todo lo anterior.
Abriendo mis ojos a la cruda realidad, veo que todavía me faltan ese millón de cosas por hacer, infinidad de sueños por realizar, y sonrisas de felicidad en cada uno de los rostros que veo a mi alrededor que se merecen eso y más, pero todo depende de mí, de la decisión firme con la que comience cada día a partir de hoy, y de las metas que espero alcanzar.
Comenzar de cero. Se puede. Si queremos. Yo lo deseo.
Depende todo de echar las excusas o esos pequeños gigantes que me obstaculizan y me impiden realizarme como ser humano, y echar a caminar, paso a paso, minuto a minuto, sin detenerme ante nada ni nadie, respirando hondo y no aflojar el ritmo sin importar que el universo entero conspire contra mi persona. Nadie lo hará por mí. Únicamente yo tengo ese poder para hacerlo.
Y cuando vuelva a cerrar los ojos, algún día, definitivamente, espero irme en paz conmigo mismo y alegría en mi ser por haber conseguido todo lo que siempre soñé: mi realización plena como ser humano en todos los aspectos. ¿Existe algo más importante que eso?
Comenzar de cero. Desde hoy.
Creo, no, sé, que Dios y la vida tienen muchas cosas más para sorprenderme y ayudarme a lograrlo.
Es cuestión de afirmarlo desde el fondo de mi corazón apenas abra mis ojos en unas horas…

Originally posted 2018-07-08 13:17:25.

Todo a su tiempo

En el tedioso proceso de crecer y perseguir un sueño el desaliento muchas veces nos sorprende en plena faena, y sentimos nuestras fuerzas flaquear ante la inmensidad de la empresa que deseamos acometer, y nos caemos, estrepitosamente, incrédulos por la magnitud del sentimiento de derrota que nos invade, hasta que recordamos que no tenemos que depender de nuestra propia fuerza cuando tenemos a alguien en quien confiamos ciegamente y que a su debido tiempo bendecirá grandemente lo que ahora nos entristece e impide nuestro camino hacia la cima…

Originally posted 2018-05-17 02:53:26.

Bajo ataque: María, once meses después… (4to artículo de María, el monstruo nos atacó)

Bajo ataque: María, once meses después…

Pareciera como si esas interminables horas de terror vividos bajo el asedio despiadado de María no hubiesen finalizado, todavía.

Salimos a las calles en la mañana y vemos, consternados, como muchas casas y calles de nuestros pueblos lucen sin levantar vuelo, destruidas muchas de ellas bajo el ataque; otras, por el paso del tiempo y desatinada administración gubernamental en ambos niveles, municipal y estatal. Los rostros de nuestros vecinos y amigos llevan marcados en ellos los vestigios imborrables de un millón de lágrimas derramadas ese funesto día de septiembre del 2017. La tempestad nunca dejó de atacar; nosotros tampoco de pedirle a Dios con todas nuestras fuerzas por el milagro de alejarla para siempre antes de que destrozara por entero a nuestro terruño, y prácticamente lo hizo, acabar con lo que nos quedaba, pero se alejó, tarde, pero seguro, dejando atrás una estela sin parangón de hogares derruidos y vidas segadas. La historia se encargó de recordarnos que de nada vale ser la Isla del Encanto, si no nos comportamos con humildad ante la fuerza inconmensurable de la naturaleza y de quien la gobierna, uno que no necesita votación electoral cada cuatro años para seguir dirigiendo el cauce de nuestras existencias.

Olvidamos por un momento inclinar el rostro y bajar la mirada, y fue en ese preciso instante cuando la furia de los vientos se ensañó con nosotros hasta lo indecible. No existe gobernante terrenal, ni político oportunista, que sea mas grande que lo antes expuesto, aunque ellos en la soledad de sus vidas y ante el espejo de su habitación que nada oculta, les diga en su cara que nada son si no tienen la entereza, dignidad y humildad que se requiere cuando de dirigir un pueblo se trata. Quizás se crean grandes, y posiblemente los demás lisonjeros a su alrededor se lo hagan creer, pero potentes naciones han caído bajo la embestida de la naturaleza por no creer que nada somos, ni seremos, si no pedimos ayuda al que sí nos la brindará cada vez que lo necesitemos.

Somos humanos e imperfectos, y limitados en muchas cosas, pero creo que podemos aprender todavía.

Aprender que la vida tiene un ayer, hoy y mañana, y que el presente puede ser el maestro que necesitamos para evitar los errores del futuro.

No podemos adivinar lo que nos depara, si otra cruel enseñanza o miles de bendiciones, pero debemos de estar preparados para cualquier eventualidad, sin importar lo dura que pueda ser. No es con recriminaciones ni endilgarle culpas a otros como podemos volver a levantarnos, sino con mucho trabajo y sacrificio que, quizás, algún día, deje en el pasado las malas decisiones y administraciones que juraron ante un pueblo ser la diferencia, y que al final, solo resultaron ser aves de paso por creer que podían ser más grandes que Dios.

La vida se encarga siempre de recordarnos que no somos inmortales ni sabios, y que lo que hagamos mal ahora tendrá su consecuencia mañana.

Los primeros días y meses después del ataque lucimos como un pueblo compasivo y solidario, y lo que antes rechazábamos por orgullo luego lo aceptábamos con humildad de espíritu. Lástima en ese sentido de que las cosas hayan vuelto a ser como antes, o quizás hasta peor, pues lejos quedaron esos sentimientos y unión de un país ante los embates de la naturaleza, para volver a caminar el mismo camino que juramos no volver a recorrer en esas oscuras y largas horas de agonía ante la acometida del monstruo.

Pienso que a veces no aprendemos la lección, cabeciduros al fin.

Solo espero que el profesor no repita la clase mañana, ni nunca, pues nos colgamos de nuevo…

Originally posted 2018-08-09 16:51:14.

Tu vida no termina por una mala decisión

Ni una mala decisión, o varias, son suficientes para que afirmes que tu vida entera ha terminado, y cuando digo vida entera no me refiero a que te mueras en ese preciso instante, ni de que te arrojes por un barranco, o te atravieses en medio de una autopista súper transitada y que te pasen los autos por encima hasta dejarte hecho puré.
No, no me refiero a eso, sino a que permitas que un solo error o mala decisión determine el rumbo a seguir de tu completa existencia, y que ese pequeño error magnificado por ti sea lo suficientemente poderoso para olvidar que una vez nacemos, y crecemos hasta convertirnos en adultos, el camino no es uno de rosas ni el cielo será azul cristalino todos los días, sino para que recuerdes que somos humanos, y como tales, tenemos todo el perfecto derecho de cometer los errores y horrores que queramos, sin que nadie, pero absolutamente nadie, se sienta con la obligación o derecho de llamarnos la atención o afearnos nuestra conducta, pues si fuéramos el prototipo perfecto de la especie humana no cometeríamos fallas como los demás simples mortales que nos rodean.
He conocido a través de mi existencia algunas personas que se creen la última Coca Cola del desierto, o lo más grande que ha parido madre alguna, y siempre miran a los demás por encima del hombro como dioses inmortales que se han dignado bajar hasta el suelo que pisamos nosotros los humildes como si nos hicieran el gran favor de respirar el aire que mutuamente respiramos, y me he preguntado en infinidad de ocasiones que se siente ser así, tan superficial y vacío y tan indiferente hacia los demás.
Una pregunta sin respuesta, porque no me interesa saberla, pues nunca seré así, un cuerpo fútil sin propósito en la vida que no sea vanagloriarse de lo que se tiene o no solo por el tonto capricho de aparentar lo que no se es, y tampoco me desvelo por las noches pensando qué hare al día siguiente para mantener esa aureola de grandeza que sencillamente no tengo por más que trate de engañar a los demás, ocultando con ello mi fragilidad y mediocridad detrás de oscuras nubes que impiden ver hasta el fondo de mi ser defectuoso pero con ínfulas de grandeza sin fundamento.
El que vive para dar explicaciones jamás tendrá vida, y el que se desalienta por cualquier errorcito cometido menos, pues no es privilegio del que te conoce el influir negativamente en uno, ni tampoco el decidir lo que debemos hacer para complacer a todos, menos a uno mismo. Yo no vine a este mundo para que me digan o dicten mi proceder, ni tampoco para vivir una vida ajena a expensas de mi derrota aparente, sino para labrar mi propia ruta y ser feliz.
Si a los que te rodean no les gusta, es su problema, no el tuyo. Primero tienes que aceptarte como eres, con tus virtudes y defectos, con tus aciertos y errores, con tu bagaje emocional y físico imperfecto, y una vez aceptes que todo esto eres tú, seguir con tu existencia hasta el minuto final de la misma, porque tú sí tienes todo el derecho de hacer lo que te venga en gana, sin pedir disculpas ni desanimarte porque los demás no lo acepten así. ¿Eres un ser humano con libre albedrío o un títere de los demás? Creo que la respuesta ahora sí es obvia. Dios te hizo único, con la facultad gloriosa de decidir y labrar tu propio camino. Te hundes si quieres, o eres victorioso en todo.
¿Vas a dejar entonces que un error te hunda, o los demás decidan por ti?
Creo que no. La vida es maravillosa cuando dejamos a un lado nuestros errores y seguimos adelante sin mirar atrás.
Somos únicos, ¿recuerdas?
Nunca lo olvides.

Peter Vergara

Página Amazon del autor: http://amazon.com/author/petervergararamirez

Originally posted 2018-05-04 14:29:40.

Divagaciones de Peter (5)

Me levanté hoy con dolor en mi cuerpo, pero más en mi alma. Las cosas suceden porque tienen que suceder, y algunas veces son para bien, otras para mal, pero llega el momento en que debemos de detenernos, y recapacitar en lo que estamos haciendo. ¿Me llevará todo esto a lo que realmente necesito, o será únicamente otra quimera que pronto desaparecerá? Buena pregunta.

Originally posted 2018-08-29 09:39:40.

Todo sucede porque así tiene que ser, pero cuando más derrotado estemos, ahí es que lo único que puede salvarnos es tener fe, confianza, de que siempre la luz llegará a nuestras vidas.

Originally posted 2018-07-08 00:23:39.

Huracán María 4645 – gilbertoriveraescritor.simplesite.com

Gilberto Rivera, Escritor – http://gilbertoriveraescritor.simplesite.com/
— Leer en gilbertoriveraescritor.simplesite.com/427212979

Originally posted 2018-08-05 00:44:02.

¿Eres de los que temen hacerlo?

Una de las cosas que más impiden tu progreso y bienestar es tu temor para hacerlo, lo que sea, desde hablar con otra persona, pararte frente a un público a hablar, conducir por primera vez un carro, invitar a la persona de tus sueños a pasear e ir al cine, ir al gym a hacer ejercicios porque crees que es una pérdida de tiempo, y otras situaciones adicionales.

Titubeas, dudas en el paso a dar siguiente, las palabras y tu decisión no aparecen, piensas que el universo entero conspira contra ti por tu miedo, y sientes como un mazo enorme encima de ti cuando tienes que hacer algo que te inspira pánico.

Un aumento de sueldo que no pides, tu pareja que te abandona, el terror a permitir que los demás vean en tu interior y se burlen de lo descubierto, son sentimientos paralizantes que te detienen en la marcha, y no sabes cómo adquirir la confianza necesaria para enfrentar tus monstruos internos.

Creo que cualquier ser humano siente miedo no una, sino muchas veces, en el trascurso de su existencia, y es natural. Lo desconocido nos aterra, aunque sepamos que detrás de ese muro se encuentra lo que deseamos con fervor, y que el solamente superarlo conlleva un sinfín de cosas buenas y bendiciones para ti.

¿Cuántas veces me he levantado por la mañana, aterrado? En infinidad de ocasiones. La noche antes no logro conciliar el sueño, mi cama se convierte en un campo de batalla que no puedo derrotar debido a los miedos que me atosigan continuamente, y el mañana, o sea, mi futuro próximo, no quiero que llegue y traiga nuevos miedos que sean mas gigantescos que los anteriores, y son bastantes.

Mi existencia completa es un libro de oportunidades perdidas y sueños truncados. El carril rápido es demasiado atemorizante para tomarlo, y me quedo en el carril lento, el seguro, mientras los demás se aprovechan de mi indecisión para llegar antes a la meta ansiada.

¿Te parece conocido todo lo expuesto? ¿Eres de esas personas que temen hacerlo? Lo que sea, como dije anteriormente.

¿Te sientes feliz por esta situación, o quieres hacer algo para salir del marasmo en el que te encuentras por tus miedos?

¿Cómo amaneciste hoy?

Buena pregunta, ¿verdad? Sin embargo, es una interrogante que nos formulamos cada día al levantarnos de la seguridad de nuestra cama, y en la gran mayoría de las ocasiones, quisiéramos arroparnos nuevamente, cerrar nuestros ojos, y volver a ese calorcito agradable que nos brinda las sabanas y la cama.

Bajo ningún motivo quisiera yo levantarme, te dices a ti mismo, pero qué remedio, tengo que hacerlo, tengo que llevar los nenes a la escuela, la esposa, yo llegar al mío, y otra vez la misma rutina diaria que has venido siguiendo como un autómata cada día por los pasados años.

Una rutina que te agota emocionalmente, que no te brinda aliciente de ninguna clase, que te aburre hasta morir, pero morir en vida, porque sigues haciendo exactamente lo mismo y lo mismo minuto a minuto, hora tras hora, día tras día, mes tras mes, y año tras año.

Y la cosa parece no mejorar. Pareciera como si se hubiesen olvidado de ti a la hora de repartir felicidad y prosperidad, y que unos pocos, los escogidos, fueran los recipientes de la Hada Fortuna.

Qué mal, ¿verdad? ¿Y qué prefieres hacer ahora? ¿Nos sentamos a llorar como siempre haces? ¿Comienzas a lamentarte, como ha sido tu estilo por los pasados tiempos, cada vez que las cosas te salen mal? ¿Te dan deseos de salir corriendo, y no detenerte hasta llegar al mismo lugar de donde saliste? O sea, corriste. ¿Para qué? ¿Para regresar a tu sitio de origen, la desesperanza y vacío en que se ha convertido tu existencia desde hace tanto tiempo que ya ni recuerdas?

¿De qué te sirve correr, si vas a regresar al mismo sitio?

¿Por qué no corres, pero hacia tu felicidad, hacia tus metas y sueños, hacia tu libertad completa como ser humano que tiene derecho a ser feliz y vivir a plenitud, de persona con sentimientos y deseos que aspira a un mundo repleto de dicha, de bienestar, de cosas buenas?

¿Por qué te detuviste al leer estas palabras? ¿Por qué no seguiste corriendo? Si ya estás en carrera, ¿por qué no aprovechar, y conviertes tu carrera inútil de ahora en la carrera por una vida plena?

Levántate cada mañana, sí, pero con la convicción de que ese día va a ser el comienzo de una carrera hacia tu bienestar, hacia la luz del túnel que ansiosamente siempre has querido ver, hacia el mundo maravilloso que siempre has anhelado encontrar y ver, pero que como en los pasados tiempos has sido golpeado y vilipendiado, y te has refugiado en tu conformismo y tristeza, en vez de luchar por superarlo, no has podido finalmente hallar.

Te lo sigo repitiendo hasta el cansancio. Si te consideras en el último eslabón de la cadena, y ya no hay espacio ahí abajo, ¿por qué no comienzas a subir, poco a poco, centímetro a centímetro, hasta llegar a dónde quieres? Si ya no puedes llegar más abajo en tu dolor y sufrimiento, y estás estancado dentro de la cárcel de tu conformismo, ¿por qué no tomas la decisión, ahora, de vivir tu vida?

Pero no como otros quieren, sino como tú deseas. (Extracto del libro Adiós a mis miedos, hola a mi nueva vida, escrito por Peter Vergara)

Deja atrás tus miedos, deséchalos, no permitas que se vuelvan a alojar en tu corazón, saca de tu vida todo lo que te impida avanzar, y comienza de nuevo.

El miedo no puede impedirte ser feliz si así lo deseas. Al contrario, puede ser lo que necesitas para que despiertes a la hermosa realidad de que todo puede ser posible, de que tu existencia puede cambiar radicalmente para bien, de que la felicidad se encuentra a nada de conseguirla.

Y todo esto lo puedes lograr.

Si pierdes tu temor a hacerlo.

Originally posted 2018-04-06 10:08:47.

Creo en mí

Siempre existirán personas a tu lado que te dirán que jamás lograrás tus sueños, que los mismos son imposibles, y que eres un iluso porque no tienes la capacidad e inteligencia para lograrlo. ¿Sabes algo? No necesitas a nadie ni que crean o no en ti, si tienes la fe suficiente y la confianza de que sí alcanzarás tus metas. Sigue adelante y nunca te detengas por nadie. Son perdedores que no saben luchar por lo que quieren…

Originally posted 2018-03-26 21:11:15.

Cansado y sin fuerzas (1)

Cansado y sin fuerzas
¿Quién no se ha sentido así en ocasiones? ¿O siempre? ¿Uno de esos días que se convierten en meses y luego años, y parecen no tener fin?
La desesperación hace presa de ti, te agarra por la cabeza, tu mente, tus emociones, tu psiquis, y va descendiendo lentamente hasta que comienzas a padecer de dolores físicos que son consecuencia de este sentimiento de impotencia que un día llegó y no se quiere alejar.
Puede ser causado por un sinfín de razones, desde problemas familiares, económicos, pérdida de empleo, de pareja, con amigos o familiares, hasta con el que menos uno espera, pero empieza así, con una discusión posiblemente, un mal rato pasado, una palabra que te hirió y te llegó al alma, en fin, por cualquier cosita puede empezar tu caída desde el cielo hasta el infierno, y no entiendes qué te sucede, no quieres escuchar consejos, y tampoco buscar ayuda que pueda hacerte comprender la razón principal por la que te sientes como nada ni nadie.
En mi caso particular, en muchas ocasiones me siento así, como nada, como un pequeño granito de arena al que nadie hace caso ni le importa a los demás, y me desespera saber que estoy mal, que me encuentro al borde del abismo, que estoy a punto de estallar porque no entiendo que la vida me trate así, y que me castigue con tantas aflicciones cuando creo no merecerlas.
Cualquier ser humano, en un momento dado, sufre lo mismo que tú o que yo, y también se mira al espejo y no entiende el porqué de sentirse así.
Aquí únicamente existen dos soluciones: o te hundes para siempre, rumiando tus pesares al que quiera escucharte y lamentarse contigo, o resucitas de entre los muertos de ánimo, de vida, en el que te encuentras, un mundo gris sin esperanzas ni ilusiones, y das un paso adelante para salir del marasmo emocional y físico en el que te encuentras sin tener culpa.
Yo me encontré en esta situación, me vi en el espejo, y no me gustó lo que veía, un hombre derrotado sin ilusiones y sin felicidad, y traté con mis propias fuerzas de escapar del agujero negro en el que mi existencia se había convertido.
Los primeros días no pude; sabía que tenía que realizar un pequeño esfuerzo solamente para comenzar mi recuperación, pero no me atrevía a darlo.
Cuando la vida te pone contra el ensogado, golpeado sin misericordia, atrapado por todos los flancos, y no puedes huir, es cuando tienes que respirar profundamente, abrir tus ojos a la cruda realidad, y decidir dar ese paso inicial en la escalera de la vida hasta el tope en el que una vez estuviste.
Puedes hacerlo, subir peldaño a peldaño por esa larga escalera, pero yo no puedo decirte cómo debes de hacerlo, ni el momento apropiado, aunque eso lo reconoces cuando las lágrimas sin razón aparente surcan tus mejillas y las fuerzas te flaquean, y entiendes que ya no hay más camino que el que debes de tomar para subir la escalera, hasta arriba, y para abajo ni mirar, a no ser que sea para recordar lo que sufriste y no tienes que sentir nuevamente y luego olvidar la razón por la que llegaste tan abajo.
La depresión es algo triste, que engarrota tu vida, cerebro y cuerpo, y que te impide avanzar, aunque lo desees, pero cuando te sumerge en un segundo en la idea negra de acabar con todo por que ya no tienes esperanza, es cuando la única alternativa para no sucumbir es sacar de tu corazón lo poquito que te queda, la gasolina que todavía queda en el tanque, y comenzar a andar hacia el primer peldaño de la escalera.
Puedo escribir docenas de libros o de consejos sobre esto, pero cada caso es particular, y los remedios que posiblemente le funcionen a otra persona quizás no te sirvan a ti, o las palabras reconfortantes de un ser amado caigan en oídos sordos porque no quieres, o no puedes, escucharlas ya y aplicarlas a tu existencia abatida y sin alicientes para seguir viviendo en el universo de felicidad que tú, como ser humano, necesitas y mereces.
Sal de tu abismo, alegra esa cara, sonríe, aún tienes tiempo de hacerlo, te queda una vida para superar tu tristeza y dolor, y tienes gente al lado que te pueden brindar su apoyo en este tranque emocional que tienes encima. No permitas que un día, o un mes, o años de infelicidad te destruyan para siempre, pues, aunque no lo creas, todavía hay esperanza y la alegría de vivir y de reír no está vedada para ti.
Solamente tienes que decidir, hoy, no mañana, no sigas esperando una solución milagrosa que no ha de llegar, pues la solución a todos tus pesares se encuentra únicamente en ti, y en la fortaleza necesaria que debe salir a la superficie desde tu corazón. Nadie más puede regalarte la felicidad, y menos estas palabras, aunque ayuden un poco. Escribo todo esto porque me siento así, sin esperanzas, pero estas palabras y mi actitud guerrera lograran sacarme a flote de la tristeza que ahora experimento, como antes lo hice sin quedarme derrotado.
Eres tú el que tiene que regalarse una oportunidad para vivir plenamente.
¿No crees que hoy sería un buen día?

Peter Vergara

Originally posted 2018-03-26 10:28:56.

Perdiendo se gana

Perdiendo se gana…

Cuando los símbolos de lo que es o fue tu vida se van, dejan en muchas ocasiones un vacío, un sentimiento de futilidad sin límites que no sabes si algún día también se irá. Por lo menos, en la gran mayoría de las ocasiones, como seres humanos que somos, con sus complejidades y conductas aprendidas con el paso del tiempo, maneras de ser que nos fueron inculcando desde pequeños, o que hemos ido adquiriendo desde el momento en que nacemos hasta nuestro presente.

Nos cuesta mucho esfuerzo, lágrimas derramadas, maldiciones ahogadas, cambios de humor frecuentes, largas horas de desvelo, relaciones deshechas, amistades perdidas, una existencia incompleta, y alguna que otra dificultad en el camino, el adquirir todas esas cosas que deleitan y nos brindan una imagen de abundancia en todos los sentidos ante la sociedad que nos observa a diario, aunque todos esos símbolos hayan sido adquiridos perdiendo otras cosas de valor, pero que en esos años no nos parecían importantes.

Como he escrito anteriormente en otras reflexiones, lo que se va nunca se recupera, y me pregunto lo siguiente: ¿Vale la pena recuperarlo? ¿O no?

¿Fue la adquisición de todos esos símbolos un motivo grande de felicidad para mí?

Sí, y mucho. Lo admito. Sinceramente.

Al menos en ese momento.

Pero me costó mucho el mantenerlos.

No fue sencillo, pero lo hice. A costa de infinidad de sacrificios y malos ratos, pero se hizo la tarea.

Todo lo que poseía representaba mi imagen ante la superficial sociedad que nada valora y todo lo critica, y que no corre a auxiliarte cuando tu mundo se derrumba en millones de fragmentos, sino al contrario, te pisotea para que te hundas rápidamente y sin posibilidad de sobrevivir ante ese cruel embate.

Observando a mis símbolos desaparecer poco a poco, he aprendido que lo material nada significa si no sirve para brindarte una felicidad completa que difícilmente se puede cubrir con estas cosas que mucho cuestan, pero que no garantizan una vida plena de amor y tranquilidad.

Perdiendo gradualmente lo que en su día tuve, he ido asimilando en mi obstinada naturaleza humana que, al final de cuentas, nada de eso valía ni siquiera una noche de desvelo; menos una lágrima ni el sacrificio que tanto costó. Los símbolos desaparecen, se esfuman como algo irreal que no deja rastros de su paso. No tuvieron nunca la importancia que le adjudicábamos.

Todo desaparece, y uno llora al perderlos, pero lo hacemos cuando descubrimos, finalmente, que la vida es más que eso, una marca de ropa, una casa de muchas habitaciones y amplio terreno, o un automóvil lujoso con todos los powers.

La vida es algo más.

Es el levantarse cada mañana con un renovado optimismo, el abrir tus ojos con la serenidad propia de que nada pasará si tú no lo permites, el saber que esas horas del día hasta que te acuestes será uno más hacia la consecución de tus verdaderos sueños, y de que ya no existirán en tu recorrido los obstáculos que esos símbolos representaban para ti.

También es el descubrir que existe un nuevo ser dentro de ti que valora más a las personas que te rodean que las cosas materiales que nunca te trajeron la paz de espíritu que realmente anhelabas y necesitabas.

Tu tranquilidad es valiosa, y muy tuya, y la alegría de vivir, más todavía. Nada puede sustituir estas cosas tan valiosas en tu existencia, nadie puede compensarte por lo que tuvimos y se fue, porque todo eso únicamente depende de uno.

Sentí tristeza al perder un símbolo, pero eso fue mi viejo yo.

Ahora lloro de alegría, porque sé, finalmente, que nada de eso me hacía falta para descubrir mi verdadera esencia, ser feliz de ahora en adelante, y recuperar el tiempo perdido en mi estúpido, loco afán de poseer cosas que nunca fueron mi real imagen ante la vida.

Perdí.

Algo.

Pero gané, y mucho.

Ahora es que me siento genuinamente feliz.

Al final, es lo que cuenta, ¿no?

Perder ciertas cosas no significa el final de una existencia o un ciclo.

Podría ser el comienzo de algo mejor.

Originally posted 2018-06-05 09:47:51.

Entrevista a Peter Vergara | BLOG ADOPTA UN ESCRITOR ESPAÑA

Peter Vergara es un autor de Puerto Rico que ha escrito varias novelas como “Al final del abismo”.

Podrías hablarnos un poco más sobre ti, ¿cuáles son tus gustos literarios, tus aficiones, tus inquietudes, tu situación laboral actual, etc.?

Saludos. Soy Peter Vergara, escritor de Manatí, Puerto Rico, y el autor de varios libros de diversos géneros literarios como Al Final del Abismo, Susurros Mortales, parte 1 y 2, Tiempo de Hacer las Paces con mis Demonios, Tu Peor Enemigo Siempre Serás Tú, Deadly Whispers y otros. Me encanta leer, y escribir, lógicamente. Gracias a ello, el leer, es que he podido ampliar mis horizontes intelectuales y literarios, pues me permite perfeccionar en sumo grado mi escritura y no cometer, o al menos reducir, los errores que cualquier persona o escritor incurre por no leer regularmente. He conocido autores que detestan el leer, aunque parezca increíble. Si no lees, nunca llegarás a ser un escritor de excelencia.

¿Qué te impulsó a escribir tu primer libro? ¿Se puede decir que el escritor nace o se hace?

Te diría que ambas. El talento para escribir nace con uno, el deseo de plasmar en papel ese mundo imaginario que de otra forma no podríamos crear, pero de nada sirve sin desarrollar ciertas destrezas de estilo, gramaticales u ortográficas que se requieren para escribir un libro. Algunas personas creen en su fuero interno que el asistir a seminarios o universidades para estudiar creación literaria u otros talleres los capacita para escribir, pero no es así. Puedes tener la formación, pero si el talento o la habilidad de llegar al lector no la tienes, entonces no sirve para nada todo lo aprendido.

Háblanos de Al final del abismo. ¿De qué trata?

Al Final del Abismo fue mi segundo libro, escrito cuando atravesaba por momentos muy dolorosos en mi vida como lo fue la muerte de mi querida madre Elsie, y en cuyo honor lo escribí, al igual que Susurros Mortales, mi primera novela policial. Trata sobre cómo la arrogancia de un individuo, Carlos, lo lleva a cometer error tras error en su búsqueda de la felicidad, la misma que él cree muy merecida por ser un perfecto ejemplar masculino. Cuando choca con la cruda realidad de que nada es lo que parece, y de que tendrá que aprender a ser humano si desea conseguir el amor que espera por su trasformación, es que comenzará el recorrido por un camino desconocido, el de su propia redención como hombre ante la mujer que ama y la vida.

¿Necesitaste documentarte para escribir tus libros?

Todo autor que se precie de serlo requiere documentarse extensamente en todos los aspectos para escribir un libro, del género que sea. Como he dicho anteriormente, el lector merece el mayor de los respetos por parte del autor, y no acepto que, aunque el mundo que presentemos sea imaginario, no tenga una dosis de realidad en el mismo, algo de la vida diaria, del mundo en el que vivimos. Una historia debe cautivar, pero a la vez educar, dependiendo lógicamente del tema que trate, real o ficción.

¿Cuánto tiempo te llevó acabarlos?

Después de que un escritor tenga la idea completa de una historia, desde principio a fin, y la disciplina que se requiere, se puede terminar un libro en cuestión de tres a seis meses. Todas mis obras literarias se terminaron, sinceramente, en un lapso de tres meses.

¿Cómo llevas el tema de la promoción? ¿Las redes sociales te han facilitado el camino para llegar al público o por el contrario no has notado gran avance?

Las redes sociales son un instrumento o herramienta que, bien utilizada, puede ayudarnos grandemente, pues nos permite llegar a más lectores interesados en nuestros trabajos, pero a la vez, desgraciadamente, sirve como un lugar donde otras personas que no comparten tu deseo ferviente por sobresalir en el mundo literario tratan por todos los medios de impedir tu progreso como escritor. Lo he visto y comprobado en infinidad de ocasiones.

¿Consideras que es más fácil hacerse famoso estando amparada por un sello editorial que autopublicándose? ¿En qué crees que es beneficioso o no estar abrigado por una editorial?

Históricamente, un escritor novel luchaba para que una editorial reconocida lo descubriera, y le facilitara el ansiado camino al estrellato mediante la firma de un contrato editorial. También, antes, una editorial se esforzaba en promover agresivamente al escritor por cuestiones lógicamente monetarias, y dedicaba un mayor esfuerzo a ello. En cuestión de poco tiempo se era conocido y respetado en el ámbito literario. Ahora, aunque me cueste un poco el confesarlo, he visto que cualquier editorial reconocida pone sus huevos de oro en la cesta del autor superventas, aunque su calidad literaria haya mermado o desaparecido en su totalidad. Los contratos leoninos que la editorial le endilga al autor inexperto son como una cadena atada a su cuello de la que no podrá soltarse fácilmente,aunque quiera.
El escritor pertenece, por así decirlo, en cuerpo y alma a estos editores, sin voz ni voto en el desarrollo que seguirá su libro en el mundo. Si un autor ha llegado lejos autopublicándose, no veo la razón para cambiar de rumbo. Muchos escritores sobresalientes de la nueva cosecha, y que han tenido éxito económicamente, luchan todavía por uno de estos contratos. Esto no lo puedo entender. Si vendes siendo libre, ¿por qué atarte? Ahora, si la retribución monetaria es sustancial, y uno como autor decide sobre su obra en consenso con la editorial, pues ahí mismo te diría que sí, acepta un contrato. De lo contrario no.

Muchas editoriales rehúyen de los libros electrónicos debido al miedo que esa forma de publicación pueda repercutir negativamente en sus beneficios. ¿Qué opinas de los libros digitales? ¿Crees que llegarán a reemplazar a los libros tradicionales?

Los libros electrónicos tienen un sitial ya ganado dentro del universo literario, y millones de lectores lo prefieren por la comodidad que implica descargar en un minuto cualquier historia que nos agrade para leer. Un factor importante es su costo, significativamente menor que el de un libro tradicional en papel. Me encantan los libros electrónicos, pero mi formación desde niño hasta adulto fue gracias a los libros en papel. Entiendo que nada podrá arrebatarle ese derecho y preferencia entre el público lector. Un libro será siempre un libro, y a los lectores les encanta deslizar sus dedos por la fina hoja de papel en la que un mundo de ficción se halla plasmado. Es una sensación sumamente placentera e inigualable.

¿En Puerto Rico cómo está el panorama cultural? ¿Se lee bastante?

Mira, para serte sincero, desearía de todo corazón decirte que aquí todos leen, o al menos en su inmensa mayoría, pero mentiría. Desconozco si esto sucede también en otros países, pero en Puerto Rico no se lee como debería ser. A un pueblo educado no se le puede engañar con palabras bonitas, pues conoce los pros y los contras de cualquier ecuación. Somos un país rico en tradiciones, culturalmente hablando, que se han ido perdiendo debido a la modernidad de nuestras vidas y la injerencia desmedida de las redes sociales en la misma. Existe en nuestra sociedad un núcleo que desea recuperar el sitial que una vez tuvimos en lo referente a cultura, pero se les hace prácticamente imposible por la indiferencia de un pueblo que prefiere los chismes de la red social a la lectura de un buen y educativo libro.

¿Qué serías capaz de hacer por alcanzar la fama y que tus libros fueran leídos por un gran número de personas?

En mi corazón tengo la certeza de que, en algún momento, ya sea de este año 2018, o del próximo, alcanzaré mi sueño de llegar al mayor número de lectores alrededor del mundo con mis palabras, y todo esto sin incurrir en malas acciones como el desprestigiar a otros autores ni vender mi alma al que ya ustedes saben. Dios tiene un propósito ya trazado de antemano para mí, y sé que lograré triunfar a pesar de cualquier obstáculo que se me presente en el camino.

¿Estás imbuido en algún otro proyecto con vista de salir en un futuro cercano?

Estoy trabajando actualmente con la tercera parte de Susurros Mortales, un capítulo que entiendo no será el final de esta saga, sino una continuación de la misma hasta que mi pluma aguante. También en algunos libros de autoayuda que me siento obligado a escribir para ayudar en lo posible a cualquier persona que se encuentre atravesando por periodos difíciles en su vida. Si yo pude superar tantas dificultades que me dolieron y me detuvieron en su momento, creo que otros también podrán salir airosos si de corazón lo anhelan. Quiero aportar en ello.

¿Dónde pueden encontrar los lectores tus libros?

Todos mis libros, tanto en formato escrito como electrónico, se pueden conseguir a través de Amazon, Nook Barnes&Noble, Apple iBooks, Kobo, Smashwords, y en miles de librerías y plataformas digitales alrededor del mundo. Hasta hoy son ocho, pero antes de terminar el 2018 pronostico que serán cuatro o cinco más de diversos géneros literarios. Puedo escribir de lo que sea, sin perder calidad.

Por nuestra parte damos por finalizada la entrevista, pero te invitamos a que añadas lo que desees para poner punto final.

Un placer, y a la vez un honor, el que la página cibernética de Adopta un Escritor me haya otorgado la oportunidad de esta amena entrevista como un medio valioso y único para llegar a miles de lectores que siguen su portal literario. Les agradezco sinceramente por el apoyo que ustedes brindan a muchos escritores que recién comienzan, y también a los que ya están consagrados en el corazón del público. ¡Muchas felicidades y un hermoso 2018!

Muchas gracias a ti. Te agradecemos el tiempo

http://adoptaunescritor.wixsite.com/misitio/single-post/2018/02/09/Entrevista-a-Peter-Vergara

Originally posted 2018-02-12 17:55:49.

Un día normal en la indolencia de una existencia cualquiera…

Sentado enfrente de mi laptop, observando con indiferencia la página en blanco que parece burlarse de mí por mi falta de ánimo para redactar algo, cualquier cosa, un mensaje, relato, libro, lo que sea, con tal de salir de este marasmo intelectual y personal en el que hoy me hallo inmerso sin querer. Un día normal.

Estoy cansado, hastiado de muchas cosas, impotente ante los acontecimientos, perplejo ante la vida que me tiene agarrado por los hombros, amarrado a un asiento imaginario del que no logro levantarme, aunque quiera, y aunque los demás me impelen a hacerlo.

La zona de confort es engañosa. Te susurra levemente al oído esas cosas que deseas escuchar, los mensajitos dulces de no hagas nada hoy, ya habrá un mañana, y cositas así por el estilo, y uno, estúpidamente, los acepta como buenos, cierra los ojos, y a descansar un poco, que ya vendrá otro día.

Y así pasan los días, los meses, los años; la vida, y cuando quieres sacudirte toda esa comodidad de la que te has encariñado por tanto tiempo, entonces despiertas, incrédulo, atontado, desesperado, porque ya tu existencia se acaba, avanza inclemente hasta el ocaso de tu vida, y nunca pudiste hacer nada por ser un verdadero estúpido que les hacía caso a todos, menos al que debías de escuchar: tu propio yo.

¿Tanto tiempo tuviste que esperar para aceptar que jamás serías alguien si te quedabas sentado frente al tren de la vida sin atreverte a agarrarlo en la siguiente estación? ¿Te das cuenta de que, no solamente perdiste el tren, sino tu propia vida? ¿De que ya no habrá una segunda oportunidad para ti?

¿No soy entonces el culpable de mis propias lágrimas? ¿No me aconsejaron en mi niñez que no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy?  ¿En mi adolescencia? ¿En mi adultez? ¿En mi madurez tardía?

No obstante tantos buenos propósitos y consejos, nunca les hice caso por creer que el mundo giraba únicamente a mi alrededor, y de que los demás no tenían ni voz ni voto en mi vida, lastimosamente desperdiciada por no saber escuchar más allá de mi castillo de arena donde era mi propio rey.

Tarde descubrí que no puedes ser tu propio rey cuando no sabes escuchar, y que tampoco serás el pasajero feliz y exitoso en el tren de la vida cuando no has descubierto que, no importa el momento ni la estación que escojas, lo importante es que salgas finalmente de tu comodidad fabulosa, y corras como un poseso detrás de ese tren que, posiblemente, pase una sola vez. A veces dos, o tres. Nadie sabe. Pero pasa. Siempre existe una oportunidad más. Aprovecha tu día.

No dejes el hoy para después. Si mueres, entonces todo habrá acabado.

Y ya no podrás seguir lamentándote por tu indolencia, ¿no crees?

Peter Vergara

Originally posted 2018-02-12 17:48:38.

Hemos perdido mucho, y la vida sigue su curso aunque no queramos…

Sentado en la marquesina de mi hogar, cabizbajo, distraído, triste por demás y pensando en tantas cosas, que realmente he perdido la cuenta o el orden de ellas. Solo recuerdo con pesar todas las oportunidades que he desperdiciado en mi vida por no seguir los instintos de mi corazón, o de mi mente, y mis ojos se nublan con la sombra de una lágrima que pugna por escapar, pero que al final no se atreve.

Todo esto en un rato que estuve cavilando sobre mi presente, pero reflexionando sobre el pasado que me trajo hasta aquí. Si uno pudiera cambiar el pasado, ¿lo haría? ¿O no? Creo que no. Otros dirían que sí sin pensarlo siquiera. Los malos momentos que tuve hace años, y de los que aún cargo con algunos, tengo que agradecer que gracias a ellos estoy escribiendo estas líneas y compartiéndolas con el que desee leerlas. Una existencia sin magulladuras o golpes no es una existencia bien vivida y disfrutada, porque hasta en los aciagos instantes del infortunio encontramos cosas buenas y enseñanzas que perduran por siempre, y que nos avisa en una próxima ocasión de no volver a cometer el mismo error que una vez lloramos, pero que nos abrió quizás algunas puertas que hasta ese momento nos estaban vedadas.

Palabras tristes, pero me siento así en esta hora, y lucho por desterrar los fantasmas del pasado que me impidieron lograr mis cometidos, pero no puedo, por más que lo intento, porque me falta algo posiblemente, y pido cada minuto por ello, y es el deseo de superarme a mí mismo para al final conseguir lo que anhelo. El hastío, la amargura, el vacío en mi corazón, el dolor de mi alma, el sufrimiento indeleble, hasta ahora han sido suficientes para frenarme en mi loca carrera hasta la consecución de mis sueños, y sé que puedo vencerlos, pero también creo en ocasiones que no quiero.

Me estoy derrotando cada día, y no logro ver la luz al final del camino.Hemos perdido, y mucho. Yo he perdido, y quisiera decir que no, pero admito que mi pasado me arrastra, el presente me frena, y el futuro es falso, porque desconozco el remedio para sanar mis heridas que me lastiman todavía, pero que soy incapaz de cerrarlas.

Extraño muchas cosas de mi existencia. Los amigos que se fueron, las oportunidades perdidas, los minutos de alegría compartida con mis seres queridos, a los que ya no están a mi lado porque descansan en un sitio mejor, a las palabras que nunca dije, y las que sí dije que hirieron a veces, pero que también sanaron en su momento, a los maestros que me enseñaron lo bueno y lo malo, a los desatinos cometidos que me hicieron caer de rodillas tantas veces, todo eso lo recuerdo, algunos con tristeza, otros con alegría, pero mi alma llora al pensar que ya no volverán, y que mi inocencia se laceró por la crueldad de un destino que nunca tuvo nada bueno para mí. Nada agradezco a veces, porque me quitó mucho, aunque luego me recompensó con algo hermoso, pero más perdí yo por no creer en mi potencial para salir adelante.

Y aquí, sentado en la marquesina de mi hogar, solo, pensativo, y triste, pienso que es posible que me quede algo por lo que luchar, una quimera que perseguir, un sueño por lograr, y sobreponiéndome a esta indolencia que me abate sin cesar, me levanto, cierro mis ojos, respiro profundamente por la vida que aún tengo, la llama de la pasión por realizarme que pugna cada minuto por salir, y creo, no, sé, que me queda algo en la reserva de un espíritu indomable que no quiere rendirse y buscar algo mejor, y una sonrisa aflora a mi rostro, porque sin importar todos los sinsabores que se me hayan atravesado en el camino, y los obstáculos que tuve que superar mientras todo sigue su curso, aún así tengo la esperanza de que un día conseguiré mi más preciado anhelo: Ser feliz conmigo mismo…

Originally posted 2018-07-13 19:17:54.

Siempre existe ese momento

A veces nos sumergimos en la tristeza de la vida diaria, y nos sentimos perdidos y sin esperanza. No podemos ver, en medio de la oscuridad, que al otro lado del dolor está la felicidad que buscamos…

Originally posted 2017-08-18 19:18:16.

Porque nadie ayuda a un perdedor…

Sé que hoy es un día para olvidar. Un viernes que marca posiblemente el inicio de la tristeza para muchas personas que conozco, y quizás la muerte de sus sueños largo tiempo acariciados. Situaciones que en ocasiones están fuera de nuestro control, pero en la que siempre pusimos nuestro granito de arena al no saber escoger el camino a recorrer tiempo atrás. Pero no es tiempo de lamentarse por los errores cometidos, sino el momento de comenzar nuevamente a buscar en nuestros corazones la mejor opción futura para seguir adelante. No hay tristeza ni mal que dure cien años, y eso lo he aprendido en carne propia, ni tampoco ser humano que soporte el destrozo de sus anhelos por cosas, ni llamadas personas que ni siquiera valen la pena mencionar. Nadie ayuda a un perdedor, como se titula este capítulo de un libro de mi inspiración, pero tampoco ayudamos al que, siendo un perdedor, no se levanta de entre los muertos y comienza a vivir la vida que desea. Las circunstancias y pesares del mundo acaban hoy, mañana, o en pocos años, gracias a Dios. Debemos mantener la fe, y la esperanza, de que algún día no muy lejano, veremos caer estrepitosamente la causa de nuestro sufrimiento, para bien. Somos triunfadores, aun en la derrota. Prohibido olvidar esto…

 

Así de sencillo. Las personas, por su condición humana, admiran desde siempre a la gente que han sabido superarse a sí mismos, que han logrado seguir adelante por la ruta escabrosa de la vida, saltando todos los obstáculos, y llegando victoriosos a la meta impuesta por ellos mismos. Porque eso hay que decirlo: la persona triunfadora logra vencer sus temores, y se impone metas y límites para lograr sus sueños, no como los demás mortales que abandonan el barco cuando ya la orilla de la tierra prometida se vislumbra en el horizonte. Por abandonar el barco en aguas tempestuosas es que nunca logramos llegar al puerto de la felicidad como individuos, y por hacerle caso al miedo que nos asalta cada vez que algo bueno está a punto de llegar, es que nunca podremos ser llegar a ser todo aquello que anhelamos desde lo más profundo de nuestros corazones.
La gente odia al perdedor, pero y ellos, ¿son verdaderos triunfadores en esa encrucijada que llamamos vida? ¿O son tan perdedores como lo eres tú en este momento por no creer en ti mismo?
Ser un perdedor no significa el ser derrotado por situaciones o personas, o por mejores trabajos y parejas, o mejores carros y joyas que tengan los demás, sino que ser perdedor significa el abandonar todo cuando puedes recuperarte de esa derrota, aprender, y seguir adelante como si nada, porque por cada vez que algo no nos sale bien, existen mil maneras de que salgan mejor la próxima vez, digo, si eres capaz de perseverar en el intento, seguir adelante, y olvidar cómo te sentiste al recibir el golpe, soltarlo, y enfilar nuevamente el derrotero de tu existencia por ese escabroso camino hasta llegar a tus sueños.
Los triunfadores persiguen sus sueños hasta que mueren, no abandonan porque algo sale mal en el camino, sino que entierran sus derrotas, sus temores, sus dudas, y siguen caminando como si nada, porque ellos saben, al igual que yo, y tú ahora, que el miedo, cuando te aprieta el corazón, te lo aprisiona de tal manera, que sientes pavor de lo que viene a continuación, y te llega a inmovilizar tanto, que no eres capaz de discernir el siguiente paso para salir de esas garras oscuras que nublan tu pensamiento y te impiden continuar.
El miedo es paralizante, no lo puedo negar, porque lo he sentido toda mi vida, y todavía sé que lo sentiré hasta el día que muera.
¿Pero qué puedo hacer? ¿Dejar de luchar? ¿Abandonar mis sueños? ¿Dejar que ganen los demás que me dicen perdedor?
No. Jamás. Venceré mis dudas, aplastaré mis miedos, los enterraré en el cementerio de los YO NO PUEDO, y seguiré adelante con mi vida.
Pero jamás me permitiré vivir la vida de otro, cuando yo estoy plenamente capacitado para vivir la mía a toda intensidad, y feliz.
Tú también puedes, y si has llegado hasta aquí leyendo todo esto, es porque realmente quieres ser feliz superando a los enemigos ocultos del miedo que te impide progresar y lograr lo que quieres.
Sólo es cuestión de preguntarte lo siguiente:
¿Tengo lo que se necesita para vencer mis miedos?
Tengo confianza en ti.
Por supuesto que sí tienes lo necesario.

Capítulo del libro Tu peor enemigo siempre serás tú, de venta en Amazon http://a.co/2iWCST6 y en otras librerías como Apple iBooks, Kobo, Barnes and Noble, Smashwords, Scribd, y otras.

Originally posted 2017-07-14 12:30:43.