Una íntima reflexión

Una íntima reflexión

 

    Este capítulo lo escribo hoy, a finales del 2018, un año en el que esperaba un sinfín de oportunidades que nunca se dieron, quedando truncadas en mi vida, al menos en forma temporera.

    Mi esposa Lynette y yo regresamos de una corta estadía de cuatro días a mediados de diciembre del año pasado, disfrutando de un tiempo que realmente necesitábamos para estar juntos al lado de la familia de ella en Estados Unidos.

    Nunca pudimos imaginar que los siguientes meses resultarían en un calvario para nosotros, ni tampoco yo pude pensar que, en algún momento jugara con la idea de acabar con todo, si el lector entiende a lo que me refiero.

    Una salida fácil para un problema que, reflexionando ahora, no era tan grande como para siquiera coquetear con tal fatal decisión.

    A veces pensamos que nada tiene solución, los problemas nos ahogan, la vida se ensaña con uno, los amigos escasean o no existen, y la familia nos ahoga emocionalmente bajo la premisa de que hay que tolerarles todo.

    Falso. La familia está para apoyarnos mutuamente en la consecución de nuestras metas, y alegrarnos la existencia cuando las cosas se ponen feas, no para recriminarnos ni poner en duda nuestras decisiones, buenas o malas, correctas o incorrectas, cuando el destino nos pone contra la pared y no sabemos hacia dónde escapar.

    Este libro, estos capítulos, responde a la duda interna que asaltaba mi corazón cada vez que las cosas no resultaban como yo quería, y también cuando trataba infructuosamente de recurrir a los medios de los que cualquier persona posee para sobrellevar las pesadas cargas de la vida.

    En un millón de ocasiones fracasé. Y lloré. También me sentí derrotado hasta la impotencia, y mis noches eran eternas hasta el primer albor del amanecer.

    Pero seguí adelante. No me rendí; tampoco claudiqué ante lo imposible, pues esa palabra únicamente existía en mi mente si la dejaba entrar.

    Quizás el que no me conozca crea que mi camino ha sido uno cubierto de rosas y alfombra roja. Es posible que hasta piense que todo me ha sido regalado sin esfuerzo de ninguna índole.

    Nada más alejada de la realidad. Todo lo que era y es valioso para mí me fue negado en su comienzo, y tuve que batallar como un guerrero fiero hasta el final.

    Nadie me regaló nada.

    En el otoño de mi existencia he visto caer infinidad de hojas en el almanaque. Unas cayeron lentamente; otras, muy despacio, pero siempre llegaron al suelo, sin importar lo que yo hiciera por detenerlas.

    Hoy, sentado ante mi ordenador, y con mis ojos aún cubiertos por la sombra fugaz de una lágrima, he comenzado a creer en que puedo hacerlo, que puedo lograr lo que anhelo, que nada ni nadie podrá ya apartarme de la vereda del éxito que Dios ha dispuesto para mí mucho antes de que yo naciera.

    Fallé en todo, hasta a mis amigos y familia que en su minuto creyeron ciegamente en mis facultades, y que no obstante siempre me alentaban a seguir luchando por lo que quería.

    Este año no ha sido fácil.

    Me alejé de mi pasión, desterré por un instante la noción de que todo era posible si creía en mí mismo.

    Me derroté sin batallar, y ahora, en esta encrucijada que se presenta ante mí, observo tranquilo la historia de mi existencia, desde mi niñez hasta mi adultez, hasta este minuto del día 11 de noviembre de 2018, y reprimiendo la tristeza de un sentimiento que pugna por brotar de mi alma, declaro al universo entero que, sin importar todos los obstáculos que se me atraviesen en mi camino desde ahora en adelante, y todos los sinsabores y dudas que sé me asaltarán de vez en cuando, en el nombre de Dios y con su bendición, que este año que comienza el 1 de enero de 2019 será la consagración de todos mis sueños hechos realidad, y que al final de él, podré gritar a los cuatro vientos lo siguiente:

    —¡Lo logré!

(Nuevo capítulo. Extracto del libro Tu Peor Enemigo Siempre Serás Tú, en Amazon http://a.co/d/cR3hg6U )

Divagaciones de Peter 3

Recorrí ese camino una vez, según recuerdo, y no me gustó, pues eran pasos sin sentido que no me acercaban a ningún lado. Luego comprendí que todo los caminos y pasos son necesarios para entender que nada es tan fácil como parece, y que las mejores cosas se alcanzan al recorrerlos todos, aunque parezcan no servir para nada.

Originally posted 2018-08-15 13:51:16.

Nunca

Nunca permitas que alguien te diga que no puedes hacerlo. Respira profundamente, saca fuerzas de tu corazón, y respóndele: “Siéntate cómodamente, y disfruta del espectáculo, para que veas que SÍ lo hago”.

Originally posted 2017-08-25 19:56:36.

Vive feliz y disfruta la experiencia

¡Vive feliz y disfruta la existencia!, es el primer libro de mi amigo y compañero de clases en la universidad, Luis González Canales. El libro, inspirador y hermoso, es un compendio de experiencias propias que ha tenido que vivir y sufrir mi amigo, y de las que aprendió a lidiar con ellas en medio de la tempestad que, en su momento, tuvo que atravesar. Lo recomiendo sinceramente, pues sé que lo escribió desde su alma. Espero que estas enseñanzas te ayuden a comprender mejor la vida, que en su momento quizás no valoramos como debiera ser, pero que es maravillosa cuando decidimos vivirla a plenitud. No te arrepentirás. Peter R. Vergara Ramírez, escritor. Amazon ¡Vive feliz y disfruta la experiencia! (Spanish Edition) https://www.amazon.com/dp/B074S5C9JK/ref=cm_sw_r_cp_api_ZapKzbHKPBSX0 ebook y !Vive feliz y disfruta la experiencia! (Spanish Edition) https://www.amazon.com/dp/1974358291/ref=cm_sw_r_cp_api_BbpKzb6X89TT1 en formato impreso o libro.

PRVR Huellas Literarias Blog

Originally posted 2017-08-14 00:50:58.

Porque nadie ayuda a un perdedor…

Sé que hoy es un día para olvidar. Un viernes que marca posiblemente el inicio de la tristeza para muchas personas que conozco, y quizás la muerte de sus sueños largo tiempo acariciados. Situaciones que en ocasiones están fuera de nuestro control, pero en la que siempre pusimos nuestro granito de arena al no saber escoger el camino a recorrer tiempo atrás. Pero no es tiempo de lamentarse por los errores cometidos, sino el momento de comenzar nuevamente a buscar en nuestros corazones la mejor opción futura para seguir adelante. No hay tristeza ni mal que dure cien años, y eso lo he aprendido en carne propia, ni tampoco ser humano que soporte el destrozo de sus anhelos por cosas, ni llamadas personas que ni siquiera valen la pena mencionar. Nadie ayuda a un perdedor, como se titula este capítulo de un libro de mi inspiración, pero tampoco ayudamos al que, siendo un perdedor, no se levanta de entre los muertos y comienza a vivir la vida que desea. Las circunstancias y pesares del mundo acaban hoy, mañana, o en pocos años, gracias a Dios. Debemos mantener la fe, y la esperanza, de que algún día no muy lejano, veremos caer estrepitosamente la causa de nuestro sufrimiento, para bien. Somos triunfadores, aun en la derrota. Prohibido olvidar esto…

 

Así de sencillo. Las personas, por su condición humana, admiran desde siempre a la gente que han sabido superarse a sí mismos, que han logrado seguir adelante por la ruta escabrosa de la vida, saltando todos los obstáculos, y llegando victoriosos a la meta impuesta por ellos mismos. Porque eso hay que decirlo: la persona triunfadora logra vencer sus temores, y se impone metas y límites para lograr sus sueños, no como los demás mortales que abandonan el barco cuando ya la orilla de la tierra prometida se vislumbra en el horizonte. Por abandonar el barco en aguas tempestuosas es que nunca logramos llegar al puerto de la felicidad como individuos, y por hacerle caso al miedo que nos asalta cada vez que algo bueno está a punto de llegar, es que nunca podremos ser llegar a ser todo aquello que anhelamos desde lo más profundo de nuestros corazones.
La gente odia al perdedor, pero y ellos, ¿son verdaderos triunfadores en esa encrucijada que llamamos vida? ¿O son tan perdedores como lo eres tú en este momento por no creer en ti mismo?
Ser un perdedor no significa el ser derrotado por situaciones o personas, o por mejores trabajos y parejas, o mejores carros y joyas que tengan los demás, sino que ser perdedor significa el abandonar todo cuando puedes recuperarte de esa derrota, aprender, y seguir adelante como si nada, porque por cada vez que algo no nos sale bien, existen mil maneras de que salgan mejor la próxima vez, digo, si eres capaz de perseverar en el intento, seguir adelante, y olvidar cómo te sentiste al recibir el golpe, soltarlo, y enfilar nuevamente el derrotero de tu existencia por ese escabroso camino hasta llegar a tus sueños.
Los triunfadores persiguen sus sueños hasta que mueren, no abandonan porque algo sale mal en el camino, sino que entierran sus derrotas, sus temores, sus dudas, y siguen caminando como si nada, porque ellos saben, al igual que yo, y tú ahora, que el miedo, cuando te aprieta el corazón, te lo aprisiona de tal manera, que sientes pavor de lo que viene a continuación, y te llega a inmovilizar tanto, que no eres capaz de discernir el siguiente paso para salir de esas garras oscuras que nublan tu pensamiento y te impiden continuar.
El miedo es paralizante, no lo puedo negar, porque lo he sentido toda mi vida, y todavía sé que lo sentiré hasta el día que muera.
¿Pero qué puedo hacer? ¿Dejar de luchar? ¿Abandonar mis sueños? ¿Dejar que ganen los demás que me dicen perdedor?
No. Jamás. Venceré mis dudas, aplastaré mis miedos, los enterraré en el cementerio de los YO NO PUEDO, y seguiré adelante con mi vida.
Pero jamás me permitiré vivir la vida de otro, cuando yo estoy plenamente capacitado para vivir la mía a toda intensidad, y feliz.
Tú también puedes, y si has llegado hasta aquí leyendo todo esto, es porque realmente quieres ser feliz superando a los enemigos ocultos del miedo que te impide progresar y lograr lo que quieres.
Sólo es cuestión de preguntarte lo siguiente:
¿Tengo lo que se necesita para vencer mis miedos?
Tengo confianza en ti.
Por supuesto que sí tienes lo necesario.

Capítulo del libro Tu peor enemigo siempre serás tú, de venta en Amazon http://a.co/2iWCST6 y en otras librerías como Apple iBooks, Kobo, Barnes and Noble, Smashwords, Scribd, y otras.

Originally posted 2017-07-14 12:30:43.

La espera que desespera…

Caminamos por la vida de lado a lado, esperando.
Esperando por un mejor trabajo, una relación de amor nueva, un cambio en nuestras finanzas, un auto último modelo, más comprensión de nuestros hijos y los demás miembros de la familia y otras menudencias.
Y en esa larga lista de espera entran las metas establecidas, los sueños sin realizar, la casa que deseamos, y un sinfín de cosas más que, llegado el momento, nos abruman implacablemente y nos desesperan, pues vemos el paso del tiempo que avanza inmisericordemente y jamás se detiene, y nuestra espera se queda en eso, una que no trae la culminación de nuestros anhelos más queridos.
Todos hemos atravesado por esta penosa situación, la espera que desespera, como decían nuestra gente de antes, y sinceramente, repitiendo, desespera.
Y esto sucede porque esperamos muchas cosas, cambios, mejores condiciones y calidad de vida, que los jefes sean generosos, que mi pareja sea el amor que siempre esperé, que los hijos se comporten debidamente, que la suegra se mantenga bien lejos de nuestra existencia, que el perro no fastidie tanto por las noches, que el vecino sea soportable y no nos atormente todos los fines de semana con la estruendosa música de su preferencia, así como también esperamos pegarnos en el Powerball, la Loto, aunque sea en Pega 3 o en el Pega 4, algo que por un momento nos brinde un grato sentimiento de satisfacción que solamente produce la posesión temporera de dinero para sufragar algunos de los gastos que regularmente tiene cualquier familia de nuestra isla, pues ahora es que descubrimos que la cosa está peor de lo que pensábamos. Una ceguera existencial que nos impide ver la luz, aunque la tengamos enfrente de nosotros.
Esperamos tanto…
Y al final, nada conseguimos, pues esperamos que el maná nos caiga del cielo sin trabajar para ello, sin esforzarnos al máximo de nuestra capacidad, y durmiendo el sueño de los tontos, mientras el tren de la vida pasa a vertiginosa velocidad frente a nosotros, y no hacemos el mínimo esfuerzo por detenerlo y montarnos en él.
Mientras tanto, llegan las noches, nos preparamos para dormir, y pensamos que el mañana será otro día en el que lo esperado llegará.
Pero nada llega. Pasan los segundos, minutos, horas, otro día más, y nuevamente la sensación de impotencia por esperar milagrosamente lo que nunca llegará si no cambiamos nuestro pensamiento.
Si has esperado una eternidad para que se cumplan tus sueños, y nada ha sucedido, creo que es el momento preciso para reflexionar, para detenernos en la carrera loca en la que se ha convertido nuestra existencia, y mirar dentro de nuestro corazón.
Es nuestra única opción en esta hora decisiva de tu correr por el mundo.
El momento en que recogemos velas y nos detenemos en medio de la tempestad, y atisbamos detenidamente el océano de situaciones positivas y negativas que nos han llevado hasta aquí, y tratar de enfocar de manera distinta la situación.
Tus metas no se han cumplido, los sueños hermosos que llevas a rastras desde niño y luego adulto no se han realizado como deseas, tu empleo es un infierno, tu pareja ni te soporta, los hijos caminan cada uno por su lado y ni te prestan atención, estás endeudado hasta el cuello, los bancos no te prestan, la suegra vive contigo, el perro te muerde cada vez que te ve, el dinero no llega, y si llega, se evapora en minutos por todas las obligaciones que tienes contraídas, envejeces cada minuto que pasa, tu cuerpo se trasforma, sientes toda clase de dolencias físicas y morales, la tristeza y el fracaso se apoderan de tu ser, tu alma se resquebraja ante los embates del destino, y cada día que pasa te sume más en un abismo del que difícilmente podrás salir si no cambias ahora.
Ya no hay tiempo, te dirás.
Estoy muy viejo para cambiar.
No tengo fuerzas para empezar nuevamente.
Nadie me dará la mano.
No vale la pena.
Esta tristeza nada ni nadie me la quita.
Estoy cansado de esperar.
No quiero luchar más.
¿Sabes algo?
Si nada te ha funcionado hasta ahora, si te sientes harto de vivir, y si te encuentras en el valle oscuro del desaliento, es un buen momento para recapacitar.
Lo que esperábamos no llegó. Bien. Busquemos entonces otras metas, distintos sueños, nuevas perspectivas de vida, enfoques diversos, alegrías insospechadas.
No te rindas ni entristezcas por cosas que nunca llegaron, ni abandones la lucha por ser feliz.
Piensa en las cosas bonitas de tu vida, lo que te ha motivado a seguir adelante a pesar de todo, en los momentos felices de tu existencia, en los logros que sí has conseguido, en todo lo que de una u otra forma te ha empujado a través de la tormenta y te ha llevado a puerto seguro. Siempre existe en nuestra existencia algo bonito, aunque lo quieras negar.
La espera se acabó.
También los lamentos.
Es hora de izar nuevamente las velas, y dirigirnos en medio del océano a un mundo nuevo, donde aprendiendo de todas nuestras experiencias, nos enfoquemos únicamente en ser felices, pues tú te lo mereces. Eres un triunfador. No has querido admitirlo, pero el simple hecho de leer estas palabras que hoy escribo, es que en tu interior todavía vive la llama de la esperanza y de una vida feliz que desde niño tenías. Quieres, necesitas un cambio.
¿Por qué esperar entonces?
Traza una nueva ruta desde este momento hasta tu muerte, vive cada segundo como si fuera el último, comparte con tu gente amada, llévale un regalo al jefe, aunque sea odioso, soporta a tu suegra, dale un hueso o una lata de comida al perro, trabaja más para que más tengas, y deja de rumiar tus fracasos anteriores, tíralos al baúl de los recuerdos, y comienza una existencia plena sin espacio para la tristeza.
La espera terminó. Sonríe. Sé feliz.
Ahora es tu momento, la etapa final, la mejor, la que llenará tu alma y tu ser de muchas alegrías.
Y no vuelvas a esperar por lo que nunca llegó.
No vale ni un minuto de tu tiempo…

Originally posted 2017-06-20 12:43:19.

La vida que perdí Peter R. Vergara Ramírez —autor

La vida que perdí   

¿En qué momento perdí la ilusión? ¿En cuál capítulo de mi existencia despierto una mañana con deseos de morir? ¿Cómo fue que llegué hasta aquí, mustio como una hoja, derrotado como un vendaval sin vientos?

Mirando hacia el pasado que moldeó mi caminar, y atisbando un poco en el mismo, aún no sé en qué minuto desperdicié las ilusiones que llevaba arraigadas en mi corazón para convertirme en lo que soy hoy: nada.

¿Fueron acaso los gritos destemplados de mis padres cuando discutían? ¿Quizás los regaños inmerecidos cada vez que hacía algo bueno y no me felicitaban? ¿O posiblemente, el llanto escondido en la noche por no saber qué hacer con mi vida?

Tantas interrogantes; ninguna respuesta.

Era un niño inteligente, despierto, tímido, agradable, buen amigo e hijo, pues, un poco malcriado, lo admito, pero quien no lo es cuando vive en un hogar donde las palabras altisonantes y violencia verbal son la orden del día. Era un niño normal, si se le puede llamar normal el correr a esconderse cuando tus padres te buscaban impacientes por toda la casa para descargar su cinturón sobre tus espaldas.

Bueno, eso sí era normal y corriente en los tiempos de antes, cuando la bofetada o el cinturón eran los instrumentos del padre para disciplinarnos cuando nos portábamos mal, y a veces hasta cuando nos comportábamos casi perfectamente bien.

Lo importante era la disciplina, y lo que eso significaba en el núcleo familiar.

Quien la ejerciera era lo de menos, si finalmente el resultado no variaba.

Uno llorando a moco tendido corriendo a refugiarse en los brazos del abuelo condescendiente que todo lo justificaba y perdonaba, aunque no lo mereciéramos.

Un ratito después nos olvidábamos de todo, y a seguir entonces con nuestra casi perfecta vida normal.

Volviendo al presente, qué tristeza recordar ese tiempo de niños, y qué duro para mí el pensar que posiblemente en uno de esos días, quizás alegre, posiblemente no tan alegre, fue que paulatinamente empezó el largo viaje sin retorno hasta el abismo sin escapatoria de mis sueños truncos.

Fue una etapa, no obstante, bonita, pues lo tenía todo. Todo significaba los caprichos que como niño-joven tenía, mis padres me los satisfacían, en su mayor parte, pues para algunos, simplemente, un no era la respuesta obligada.

No soy feliz.

Al menos eso creo.

No puedo ser feliz cuando siento una tristeza perenne arraigada fuertemente a mi corazón.

Ni cuando observo la vida pasar enfrente y no siento alegría por la misma.

Ni una sonrisa.

Ni una carcajada.

Nada.

Un corazón seco.

Una lágrima que pugna por liberarse y no puede.

Porque no existe.

Nunca existió.

Fueron borradas de mi ser el día en que nací.

Segadas completamente, sin un vestigio de renacimiento futuro.

Sin una esperanza.

Sin una ilusión.

Ya no existe en mi ese afán, esa fuerza interior que quizás tuve y no viví.

Tampoco la extraño, porque no se recuerda lo que jamás existió.

O quizás sí, pero fue muriendo con los años.

No lo sé, ni me interesa.

Únicamente me importa el seguir respirando, minuto a minuto, hora a hora, día a día, porque es lo que mantiene mi mente cuerda, aunque no exista una pequeña ilusión de vida.

No despierto por las mañanas con ánimos de luchar.

Abro mis ojos al amanecer de otro día igual que el anterior.

La misma rutina.

La misma gente.

El mismo trabajo.

El mismo desdén por existir que me agobia, y que no piensa marcharse por lo que veo.

También la misma hipocresía de los demás cuando te saludan, y que por cortesía aceptas y saludas a la vez.

¿Quién es más falso? ¿El que saluda, aunque no lo sienta? ¿O el que saluda a su vez, aunque la otra persona sea insoportable para él?

Una de las preguntas sin respuesta que, sinceramente, me da lo mismo si algún día alguien ilumina mi espíritu con la respuesta adecuada a este dilema existencial. Son interrogantes que enfrentamos diariamente, pero que no interrumpe nuestro sueño en la noche.

Parece que hoy enfrento mi día con mucha tristeza, porque observando en la pantalla de mi ordenador todo lo que he escrito en estas breves líneas, pareciera que estoy prácticamente al borde del suicidio.

Nada más lejos de la realidad.

El que me levante una mañana con tristeza, recordando los episodios del pasado que posiblemente influyeron un poco en mi vida del presente, y que derrame una lágrima al acordarme, no significa que he perdido mi vida, ni que no amerite vivirla, aunque sea un paso a la vez.

El pasado muchas veces duele, y cincela tu personalidad hasta el presente, pero significa nada cuando se anhela vivir a plenitud, ni tampoco significa que me voy a echar a morir porque mis padres o alguna otra persona en mis recuerdos haya sido lo contrario de lo que yo esperaba.

No.

La vida se compone de muchas etapas. Unas buenas, otras no tanto.

Existe un momento para reír, y otro para llorar.

Lloré en su minuto por lo que no pudo ser, y también por el dolor de algunos episodios que quebraron mi alma, pero no mi existencia plena, y que me fortalecieron en medio de la tormenta para soportar los ciclones del presente y del futuro.

No se pierde una vida cuando ella te enseña a vivirla, poco a poco, sin apresurarse, sin dudas; sin arrepentimientos.

No desperdiciamos nuestra existencia cuando aprendemos del dolor, y no cometemos los mismos errores del pasado.

¿De qué vale vivir, si no lloramos?

Una lágrima, o muchas, en el instante apropiado, puede revivir una historia, la de nuestras vidas, y no se rechaza, porque limpia el corazón y el alma de los embates del destino que en ocasiones hace flaquear la fuerza que todos poseemos, pero que pocas veces utilizamos para salir adelante y triunfar con la alegría de vivir que cada ser humano merece tener.

La vida que perdí.

Bonito título.

Pero se oye mejor la vida que he ganado al seguir el mandato de mi corazón y derrotar la tristeza y el dolor que llevaba a cuestas como una pesada carga atenazando el espíritu inquebrantable que poseo para salir airoso de cualquier adversidad que se atreva a cruzarme en mi camino.

No he llegado hoy hasta aquí para rendirme. Jamás.

Estoy aquí para quedarme, y decirle al universo entero que no he perdido mi vida, porque en este mismo instante comienzo a vivirla a plenitud, sin remordimientos, sin dudas, porque yo merezco ser feliz, y nada ni nadie me detendrá en la ruta ya trazada de antemano por el destino.

No he perdido mi vida.

Ahora es que voy a vivirla…

@Derechos Reservados 2017. Se prohíbe la reproducción total o parcial de este escrito sin el consentimiento expreso del autor Peter R. Vergara Ramírez.

Originally posted 2017-03-08 16:22:40.

Comenzar de cero

Comenzar de cero
Esta mañana desperté con una profunda tristeza arraigada en mi ser, con la rara sensación de que mi existencia no era lo que siempre había soñado, que mi trayectoria en este mundo algún día no muy lejano terminaría, se cerraría el capítulo de mi historia finalmente, y sorprendido, aunque no tanto, descubrí que, si todo terminara ahora, habría dejado muchos negocios inconclusos, muchas cosas a medias, y un millón de sueños frustrados que nunca lograron realizarse.
Cerré mis ojos por un momento, y regresé a mi pasado, a todas esas personas que de una u otra forma influyeron en mi camino, que pusieron su granito de arena para que yo fuera el hombre que soy en día, y recordé sus consejos, buenos algunos, otros, no tanto, pero consejos y enseñanzas al fin sobre lo que debía y podía hacer o no con mi vida.
Algunas lecciones las seguí. Otras, las deseché en el camino porque no me gustaban, o pensaba que no eran para mí. Pero fueron enseñanzas que en un futuro usaría para bien, o para mal.
He cometido infinidad de errores, miles de desaciertos, he tratado en ocasiones bruscamente a gente que me quería y aún me quiere a pesar de todo, me he burlado de la ignorancia de algunos, creyéndome lo último en la avenida, me he reído cuando otros han caído, pero también le he dado la mano a esa persona que me hirió en el pasado, olvidando el daño causado, y tratando de ser mejor cada día no obstante el desánimo o pesar que la vida pueda estar causándome en ese instante.
Todavía sigo con mis ojos cerrados, y como en un desfile, pasan por mi mente recuerdos de mi niñez, adolescencia y adultez que creí olvidados, como una película que se repite una y otra vez, y siento como mi corazón se estruja ante la inmensidad de la historia que he protagonizado solo, y junto a otros, y en todas las cosas que he dejado de realizar por estar persiguiendo quimeras sin sentido que nunca fueron realmente importantes ahora que las analizo a conciencia y con mi alma al descubierto.
He fallado, lo reconozco, en situaciones fáciles de sobrellevar, y en las dificultades, lo mismo me he crecido, que también me he dejado hundir sin luchar.
La vida, los años, los sinsabores, las decepciones, los sufrimientos, la depresión y todos esos pequeños gigantes de desaliento que he permitido crecieran hasta ahogarme, han sido los pretextos esgrimidos una y otra vez para justificarme cuando todo sale mal, pero jamás me he detenido a pensar que todas las cosas suceden si yo permito que sucedan, y que las derrotas solo son derrotas si no me levanto del suelo y comienzo a trepar la empinada cuesta hasta su cima. Pretextos. Errores que nunca acepté, tonterías sin valor que me detuvieron en muchas ocasiones, pero que siempre justificaba por todo lo anterior.
Abriendo mis ojos a la cruda realidad, veo que todavía me faltan ese millón de cosas por hacer, infinidad de sueños por realizar, y sonrisas de felicidad en cada uno de los rostros que veo a mi alrededor que se merecen eso y más, pero todo depende de mí, de la decisión firme con la que comience cada día a partir de hoy, y de las metas que espero alcanzar.
Comenzar de cero. Se puede. Si queremos. Yo lo deseo.
Depende todo de echar las excusas o esos pequeños gigantes que me obstaculizan y me impiden realizarme como ser humano, y echar a caminar, paso a paso, minuto a minuto, sin detenerme ante nada ni nadie, respirando hondo y no aflojar el ritmo sin importar que el universo entero conspire contra mi persona. Nadie lo hará por mí. Únicamente yo tengo ese poder para hacerlo.
Y cuando vuelva a cerrar los ojos, algún día, definitivamente, espero irme en paz conmigo mismo y alegría en mi ser por haber conseguido todo lo que siempre soñé: mi realización plena como ser humano en todos los aspectos. ¿Existe algo más importante que eso?
Comenzar de cero. Desde hoy.
Creo, no, sé, que Dios y la vida tienen muchas cosas más para sorprenderme y ayudarme a lograrlo.
Es cuestión de afirmarlo desde el fondo de mi corazón apenas abra mis ojos en unas horas…

Originally posted 2018-07-08 13:17:25.

Cuando la vida te pone a prueba…

Cuando la vida te pone a prueba…
(Primero de algunos capítulos de mis libros que pondré regularmente en Facebook y otros lugares para disfrute del lector)

Cuando la vida te pone a prueba ¿Eres de los que abandonan cuando las cosas se ponen difíciles? ¿Cuándo nadie te da la mano? ¿Cuándo estás a punto de echarte al suelo a lamentarte por lo que pudo haber sido y no fue? Desde que nacemos y crecemos, la vida se encarga solita de someternos a toda clase de pruebas, unas sencillas; otras bien duras, de esas que nos hacen doblar las rodillas, y pedirle a Dios que nos saque del abismo en el que nos hemos hundido hasta el fondo. No vivimos en un mundo perfecto; mucho menos rosado. El mundo es cruel, la vida es injusta, las personas son egoístas, y todo lo que nos rodea tira arbitrariamente para su lado. ¿Y qué podemos hacer? ¿Seguir lamentándonos? ¿Llorar? ¿Mandar todo al demonio y ya? También podemos entrar a las redes sociales y declarar a todas nuestras amistades ahí, y a sus amigos, que no lo son nuestros, y al mundo en general y a los entrometidos de vidas ajenas, que somos unos desdichados, de que no sabemos lidiar con las situaciones adversas que el diario vivir nos trae, que somos unos pobrecitos infelices que merecemos un poquito de compasión de los demás para que nuestro sufrimiento y tristeza sea más llevadero. ¿En serio? ¿Me estás diciendo que eres de esos que declaran a los cuatro vientos en las redes sociales todo lo que te pasa, y si no, te lo inventas? ¡Wow, qué mal te va! Porque si eres de esas personas que no tienen vida propia, y vives las ajenas y de lo que ellas opinen de ti, te queda un largo camino por recorrer para que puedas salir de tu laberinto emocional que te tiene perdido en tu percepción de lo que debe ser una existencia bonita de así tú desearlo. Como te dije anteriormente, tú eres tú, no eres otra persona. Cuando mueras, al que van a enterrar es a ti, no a tu amigo de la red social, a tu jefe, a tus familiares, a tu pareja; a nadie más que a ti, con todas esas dudas y miedos que te impidieron vivir a plenitud porque no tuviste el valor de decir BASTA YA, y comenzar a mandar todo al demonio y vivir tu vida al fin, sin importar el qué dirán. Al fin y al cabo, cuando te encuentras hundido hasta el fondo, no va a aparecer absolutamente nadie para rescatarte, porque todos están tan ocupados viviendo sus vidas propias, que no se van a dignar ayudar a un pobre individuo que nunca tuvo el valor de ser él mismo. ¿Ayudarías tú a alguien así? ¿Verdad que no? ¿A qué no sabes por qué?

Vergara Ramírez, Peter R.. TU PEOR ENEMIGO SIEMPRE SERÁS TÚ: Creer en ti es el primer paso para superar tus miedos… (Motivación Para Vivir Plenamente nº 1) (Spanish Edition) (Kindle Locations 166-190). UNKNOWN. Kindle Edition. https://www.amazon.com/dp/B01LMLR33M

Originally posted 2017-02-21 09:37:34.

El vacío que no llenamos, o lo que perdemos por no saber vivir

El vacío que no llenamos, o lo que perdemos por no saber vivir

No somos eternos. Tampoco infalibles. Cometemos errores. Algunas veces aprendemos; otras, seguimos metiendo la pata una y otra vez como esa fuera nuestra naturaleza humana por nacimiento.
Creemos que viviremos por siempre, y no queremos darnos cuenta de que la vida puede irse en una milésima de segundo, en un parpadeo.
Pasamos nuestra existencia en la búsqueda eterna de cosas que nos hagan probablemente felices: una casa fastuosa, dinero en el banco, autos último modelo, fama, todo lo que implica ser reconocido en esta discriminatoria sociedad en la que vivimos, y dejamos a un lado nuestros sueños verdaderos por lograr todo lo anterior, aunque eso signifique renunciar a lo que verdaderamente importa: nuestra felicidad. Eso no nos sirve. Menos cuando estamos abajo en la rueda de la vida. Lo que tengamos que hacer, lo hacemos, y allá que se pierda lo que realmente importa.
Perdemos la esencia de la humanidad, nos alejamos de la familia, los amigos, todos, en aras de una quimera que quizás nunca llegue a ser una realidad. ¿Para qué? El dinero sirve para garantizar una seguridad económica y que nada nos falte, pero comparándolo con la salud, pienso que es irrelevante. Si no tenemos salud de nada nos sirve el ser ricos o famosos.
Lo triste, sinceramente hablando, es cuando conocemos de personas que han luchado lo suyo para alcanzar un sitial en el mundo, y han llorado y sacrificado muchas cosas en el camino, y cuando finalmente logran el éxito anhelado, descubren tardíamente que nada de lo conseguido ha rescatado su corazón del vacío existencial que desde pequeños han sentido. Entonces el golpe es más doloroso, imposible de digerir, pues cifraban la llamada felicidad en unos retos o logros materiales que nada tenía que ver con lo que sinceramente necesitaban.
Muchas veces me he sentido así, vacío por entero, sin alicientes para vivir, y también he llorado por no tener el valor de terminar con el mismo, pero como he dicho antes, recuerdo entonces todos los motivos por los que vivir, y erradico todo pensamiento negativo que logra llegar hasta mi alma.
Si me dejara llevar por ellos hace tiempo seria únicamente un recuerdo en las vidas de los seres que sí me aman.
Somos algo más que números o posesiones. Tenemos un potencial que alcanzar, unas metas por realizar, y una vida llena de alegría si así lo deseamos, pero en la mayoría de las ocasiones relegamos nuestros genuinos propósitos por otras cosas que jamás nos llenaran, aunque lo tengamos a manos llenas.
Algún día alcanzaré mi anhelo, sé que sí, pero mientras tanto, disfrutaré hoy de lo que verdaderamente vale, y mucho: el amor de mi familia.
La vida no se detiene, conmigo o sin mí, aunque prefiero que siga un largo tiempito adicional para seguir alegrando mis horas con el amor que nunca termina. Ya entonces me iré cantando todo el camino hasta conocer a mi Creador…
¿Algo mejor que eso?

Originally posted 2018-08-10 16:17:21.

Confiando en Dios

Hay ocasiones en que perdemos el norte, y sentimos nuestro mundo derrumbarse por tantas pruebas que sufrimos, pero si algo sé, bien adentro de mi corazón, es que la bendición que viene en camino será más grande que todo el dolor atravesado, porque si para algo sirve la oscuridad, es para que aprendamos a confiar en que pronto, muy pronto, llegará esa luz que tanto anhelamos. Es cuestión de esperar un poquito más…

Originally posted 2018-05-04 01:17:31.

Siempre te dejan algo

El amanecer siempre llegará después que atravesemos la oscuridad…

Originally posted 2018-04-27 03:19:23.

Aprendí

Nadie te dará la mano cuando te encuentres tirado en el suelo, así que aprende a no contar con nadie si realmente anhelas ser alguien en la vida

Originally posted 2018-04-25 01:04:59.

Lo que viven muchos

Una vida llena de miedos, de dudas, de temor a lo desconocido, y de terror a tomar decisiones, es lo que muchas veces ocasiona que, al momento de recapitular nuestra existencia, descubramos ya tarde que hubiéramos sido más felices con solo habernos atrevido un poquito a salir de nuestra zona de confort.

Originally posted 2018-04-22 11:38:15.

Todo sucede porque así tiene que ser, pero cuando más derrotado estemos, ahí es que lo único que puede salvarnos es tener fe, confianza, de que siempre la luz llegará a nuestras vidas.

Originally posted 2018-07-08 00:23:39.

Rutina

Si algo no te funciona, cambia el método, pero no abandones tu sueño

Originally posted 2018-04-16 17:39:57.

Existen

Muchos caminos existen, pero a veces, por temor, no nos atrevemos a tomarlos, y perdemos oportunidades por ser cobardes

Originally posted 2018-04-16 06:40:29.

No intentarlo

Fracasar completamente es cuando nos rendimos ante la vida y dejamos de perseguir nuestros sueños. Siempre hay que intentarlo una vez más, hasta morir…

Originally posted 2018-04-15 10:22:20.

¿Morir?

A veces el no vivir a plenitud significa una muerte lenta de nuestros sueños

Originally posted 2018-04-14 23:18:14.

¿Cómo amaneciste hoy? (Tu Peor Enemigo)

¿Cómo amaneciste hoy?

Buena pregunta, ¿verdad? Sin embargo, es una interrogante que nos formulamos cada día al levantarnos de la seguridad de nuestra cama, y en la gran mayoría de las ocasiones, quisiéramos arroparnos nuevamente, cerrar nuestros ojos, y volver a ese calorcito agradable que nos brinda las sábanas y la cama.
Bajo ningún motivo quisiera yo levantarme, te dices a ti mismo, pero qué remedio, tengo que hacerlo, tengo que llevar los nenes a la escuela, la esposa, yo llegar al mío, y otra vez la misma rutina diaria que has venido siguiendo como un autómata cada día por los pasados años.
Una rutina que te agota emocionalmente, que no te brinda aliciente de ninguna clase, que te aburre hasta morir, pero morir en vida, porque sigues haciendo exactamente lo mismo y lo mismo minuto a minuto, hora tras hora, día tras día, mes tras mes, y año tras año.
Y la cosa parece no mejorar. Pareciera como si se hubiesen olvidado de ti a la hora de repartir felicidad y prosperidad, y que unos pocos, los escogidos, fueran los recipientes de el Hada Fortuna.
Qué mal, ¿verdad? ¿Y qué prefieres hacer ahora? ¿Nos sentamos a llorar como siempre haces? ¿Comienzas a lamentarte como ha sido tu estilo por los pasados tiempos, cada vez que las cosas te salen mal? ¿Te dan deseos de salir corriendo, y no detenerte hasta llegar al mismo lugar de donde saliste? O sea, corriste. ¿Para qué? ¿Para regresar a tu sitio de origen, la desesperanza y vacío en que se ha convertido tu existencia desde hace tanto tiempo que ya ni recuerdas?
¿De qué te sirve correr, si vas a regresar al mismo sitio?
¿Por qué no corres, pero hacia tu felicidad, hacia tus metas y sueños, hacia tu libertad completa como ser humano que tiene derecho a ser feliz y vivir a plenitud, de persona con sentimientos y deseos que aspira a un mundo repleto de dicha, de bienestar, de cosas buenas?
¿Por qué te detuviste al leer estas palabras? ¿Por qué no seguiste corriendo? Si ya estás en carrera, ¿por qué no aprovechar, y conviertes tu carrera inútil de ahora en la carrera por una vida plena?
Levántate cada mañana, sí, pero con la convicción de que ese día va a ser el comienzo de una carrera hacia tu bienestar, hacia la luz del túnel que ansiosamente siempre has querido ver, hacia el mundo maravilloso que siempre has anhelado encontrar y ver, pero que como en los pasados tiempos has sido golpeado y vilipendiado, y te has refugiado en tu conformismo y tristeza, en vez de luchar por superarlo, no has podido finalmente hallar.
Te lo sigo repitiendo hasta el cansancio. Si te consideras en el último eslabón de la cadena, y ya no hay espacio ahí abajo, ¿por qué no comienzas a subir, poco a poco, centímetro a centímetro, hasta llegar a dónde quieres? Si ya no puedes llegar más abajo en tu dolor y sufrimiento, y estás estancado dentro de la cárcel de tu conformismo, ¿por qué no tomas la decisión, ahora, de vivir tu vida?
Pero no como otros quieren, sino como tú deseas.

(Extracto de Tu Peor Enemigo Siempre Serás Tú, de Peter Vergara, en Amazon: https://read.amazon.com/kp/embed?asin=B01LMLR33M&preview=newtab&linkCode=kpe&ref_=cm_sw_r_kb_dp_Q-fzBbBD8D9C4&tag=vergram-20

Originally posted 2018-08-03 14:01:34.

Cómo vivir de la escritura · Sinjania Recursos para Escritores

¿Es posible vivir de la escritura? La respuesta es un rotundo sí. Y en el artículo te contamos cómo puedes lograrlo.
— Leer en www.sinjania.com/como-vivir-de-la-escritura/

Originally posted 2018-06-26 13:15:30.

Comoquiera brilla

Sin importar las circunstancias negativas que invadan nuestra vida, siempre existirá la certeza de que saldremos airosos de ellas, porque nuestra luz interna es suficiente para derrotar a la oscuridad que nos rodea…

Originally posted 2018-04-13 00:31:22.

Nos olvidamos de ser humanos

Nos olvidamos de ser humanos

Cuando era niño y luego adolescente jugaba con todo y con todos, ya fueran carreras, juegos de mesa, beisbol, un poquito de baloncesto y otras cosas para pasar el tiempo. Era feliz, como cualquier jovenzuelo comenzando a experimentar sensaciones desconocidas y sentimientos nuevos.

Respetaba a mis padres y a toda persona mayor, so pena de castigo si no lo hacía. La correa volaba derechita hacia mi cuerpo si me atrevía a desobedecer a la autoridad vertida en ellos, y mis padres sí que se daban a respetar.

Pero eran chiquilladas y maldades, como hacían todos los demás, y cuando la miseria es compartida duele menos, por lo que me acostaba esa noche pensando en el día siguiente y me olvidaba de todo lo acontecido durante las horas pasadas.

La familia era nuestro centro, y los amigos y vecinos eran parte de ese complemento que hicieron aflorar en nuestra sociedad isleña la noción real de que éramos puertorriqueños bondadosos y hospitalarios. Siempre, como en todo, existe su excepción, pero la inmensa mayoría del pueblo lo era, y esa faceta nos distinguía dondequiera, dentro o fuera de Puerto Rico. Sabíamos ayudar y dar cuando hacía falta, sin que nos lo dijeran, y vivir, dejando vivir a los demás. No molestábamos al vecino con música alta y ruidos innecesarios, y cooperábamos en la vecindad si así nos lo requerían. Un entorno social quizás no perfecto, pero llevadero.

Y así crecí, como todos, lógicamente, y mundos nuevos se abrieron ante mí, aprendiendo y cometiendo errores; viviendo y dejando vivir. Era feliz, y creo que una vasta parte de mi pueblo lo era, a pesar de las limitaciones existentes en esa época de estrechez económica, primero, y luego un poquito de bonanza monetaria gracias al nacimiento industrial en los años 40, aunque todavía yo no había nacido. No soy tan viejo, quizás un poquitín estropeado nada más. Fueron tiempos diferentes al presente, pero bonitos, ricos en tradiciones y amor patrio.

Las décadas siguientes trajeron grandes cambios políticos y sociales, con el bagaje que implicaba, por ende, pero todavía se conservaba parte de nuestra idiosincrasia como pueblo. Aún nos maravillábamos por cualquier suceso que nos tocara vivir o sentir.

No recuerdo, o no sé, el momento en que comenzó la desintegración como pueblo, y la indiferencia ante todo que ahora se ha convertido en nuestra bandera enarbolada, junto con la apatía de emprender cosas nuevas que nos ayuden a salir del marasmo económico y social en el que nos encontramos ahora gracias a las malas decisiones de prácticamente todos los gobiernos que nos ha tocado soportar por los pasados años. No estoy diciendo nada nuevo. Estamos en una encrucijada histórica por no saber elegir a las personas adecuadas, y ahora pagamos el precio. Necesitamos gente de pueblo, que haya sufrido en carne propia la escasez económica y estrecheces de todas clases, que escuche a la gente, que no prometa cosas en vano, y que tenga el deseo sincero de trabajar día y noche, para realmente, quizás, tener una oportunidad de volver a ser lo que una vez fuimos.

Hemos perdido la esencia como seres humanos paulatinamente. Luego del huracán, se vio un resurgir debido a las condiciones precarias en que quedó nuestra isla, sin energía eléctrica, agua, gasolina, y artículos de primera necesidad, sin obviar los comestibles. Los vecinos se ayudaban, la oscuridad y las cosas se compartían, las interminables noches repletas de mosquitos servían para confraternizar con el vecino al que nunca buscábamos, y una corriente de solidaridad nació entre todos los puertorriqueños, pues todos atravesábamos por las mismas penurias.

Pero esa corriente se fue evaporando según se restablecían lentamente los servicios esenciales, y la gente se fue alejando el uno del otro, desafortunadamente. Perdimos ese poquito que habíamos recuperado, y volvimos a ser lo que éramos antes, un pueblo en el que cada uno vela por sí mismo, y la sonrisa que antes exhibíamos junto con el ay bendito se borró de nuestros rostros. Ya todo estaba bien. Las penurias pasaron, y el universo volvía a su normalidad. En muy poco ayudó también el desmadre gubernamental que sufrimos en esas primeras semanas en que no sabían qué hacer, derivando esta situación en la tardanza de ayuda al ciudadano. Sufrimos de más por la ineptitud de unos pocos, y lo reconocimos así, pero de regreso al presente, posiblemente seamos tan ciegos de volver a incurrir en el mismo error en tres años, y montar nuevamente al mismo o a otro diferente. No hace diferencia, sinceramente. Puerto Rico se encuentra tan perdido en el horizonte, que es difícil, pero no imposible, que podamos regresar al camino de progreso y solidaridad que una vez existió. Puede levantarse. Es cuestión de quererlo sinceramente. El puertorriqueño puede hacerlo.

Nada de lo expresado anteriormente nos devolverá esa humanidad sincera que en su momento tuvimos, y nada tampoco regresará la alegría a nuestras vidas con la que despertábamos a un nuevo amanecer. Lo único que le pido a Dios es que otro ciclón no sea necesario para que aprendamos a ser humildes y humanos, pero esta vez finalmente.

Originally posted 2018-03-31 09:21:01.

Una gran verdad

Cuando nos rendimos ante la vida es que comienza el principio del final de nuestros sueños y esperanzas. Es triste ser únicamente un cuerpo andante sin ninguna ilusión ni aliciente por algo más que meramente existir…

Originally posted 2018-03-28 06:16:26.

Creo en mí

Siempre existirán personas a tu lado que te dirán que jamás lograrás tus sueños, que los mismos son imposibles, y que eres un iluso porque no tienes la capacidad e inteligencia para lograrlo. ¿Sabes algo? No necesitas a nadie ni que crean o no en ti, si tienes la fe suficiente y la confianza de que sí alcanzarás tus metas. Sigue adelante y nunca te detengas por nadie. Son perdedores que no saben luchar por lo que quieren…

Originally posted 2018-03-26 21:11:15.

Comienzo

Cuando alcanzamos el supuesto final, es que nos impulsamos para emprender un nuevo comienzo…

Originally posted 2018-03-22 04:30:06.

¿Eres escritor@ y deseas que te entrevistemos?

Todo escritor/a interesado/a en ser entrevistado/a para nuestra página literaria Escritores1, https://escritores1.club, y que ya haya publicado o se encuentre en el proceso de hacerlo, puede ponerse en contacto con nosotros a nuestro correo electrónico admin@escritores1.club. Queremos apoyar al autor que comienza aportando nuestro granito de arena publicitándolo por este medio, tanto en nuestro blog como en todas las páginas de redes sociales que están unidas a nosotros (Twitter, Facebook, Instagram, Google Plus, etc) No pierdas esta oportunidad.

Originally posted 2018-03-06 04:27:46.

Perdiendo se gana

Perdiendo se gana…

Cuando los símbolos de lo que es o fue tu vida se van, dejan en muchas ocasiones un vacío, un sentimiento de futilidad sin límites que no sabes si algún día también se irá. Por lo menos, en la gran mayoría de las ocasiones, como seres humanos que somos, con sus complejidades y conductas aprendidas con el paso del tiempo, maneras de ser que nos fueron inculcando desde pequeños, o que hemos ido adquiriendo desde el momento en que nacemos hasta nuestro presente.

Nos cuesta mucho esfuerzo, lágrimas derramadas, maldiciones ahogadas, cambios de humor frecuentes, largas horas de desvelo, relaciones deshechas, amistades perdidas, una existencia incompleta, y alguna que otra dificultad en el camino, el adquirir todas esas cosas que deleitan y nos brindan una imagen de abundancia en todos los sentidos ante la sociedad que nos observa a diario, aunque todos esos símbolos hayan sido adquiridos perdiendo otras cosas de valor, pero que en esos años no nos parecían importantes.

Como he escrito anteriormente en otras reflexiones, lo que se va nunca se recupera, y me pregunto lo siguiente: ¿Vale la pena recuperarlo? ¿O no?

¿Fue la adquisición de todos esos símbolos un motivo grande de felicidad para mí?

Sí, y mucho. Lo admito. Sinceramente.

Al menos en ese momento.

Pero me costó mucho el mantenerlos.

No fue sencillo, pero lo hice. A costa de infinidad de sacrificios y malos ratos, pero se hizo la tarea.

Todo lo que poseía representaba mi imagen ante la superficial sociedad que nada valora y todo lo critica, y que no corre a auxiliarte cuando tu mundo se derrumba en millones de fragmentos, sino al contrario, te pisotea para que te hundas rápidamente y sin posibilidad de sobrevivir ante ese cruel embate.

Observando a mis símbolos desaparecer poco a poco, he aprendido que lo material nada significa si no sirve para brindarte una felicidad completa que difícilmente se puede cubrir con estas cosas que mucho cuestan, pero que no garantizan una vida plena de amor y tranquilidad.

Perdiendo gradualmente lo que en su día tuve, he ido asimilando en mi obstinada naturaleza humana que, al final de cuentas, nada de eso valía ni siquiera una noche de desvelo; menos una lágrima ni el sacrificio que tanto costó. Los símbolos desaparecen, se esfuman como algo irreal que no deja rastros de su paso. No tuvieron nunca la importancia que le adjudicábamos.

Todo desaparece, y uno llora al perderlos, pero lo hacemos cuando descubrimos, finalmente, que la vida es más que eso, una marca de ropa, una casa de muchas habitaciones y amplio terreno, o un automóvil lujoso con todos los powers.

La vida es algo más.

Es el levantarse cada mañana con un renovado optimismo, el abrir tus ojos con la serenidad propia de que nada pasará si tú no lo permites, el saber que esas horas del día hasta que te acuestes será uno más hacia la consecución de tus verdaderos sueños, y de que ya no existirán en tu recorrido los obstáculos que esos símbolos representaban para ti.

También es el descubrir que existe un nuevo ser dentro de ti que valora más a las personas que te rodean que las cosas materiales que nunca te trajeron la paz de espíritu que realmente anhelabas y necesitabas.

Tu tranquilidad es valiosa, y muy tuya, y la alegría de vivir, más todavía. Nada puede sustituir estas cosas tan valiosas en tu existencia, nadie puede compensarte por lo que tuvimos y se fue, porque todo eso únicamente depende de uno.

Sentí tristeza al perder un símbolo, pero eso fue mi viejo yo.

Ahora lloro de alegría, porque sé, finalmente, que nada de eso me hacía falta para descubrir mi verdadera esencia, ser feliz de ahora en adelante, y recuperar el tiempo perdido en mi estúpido, loco afán de poseer cosas que nunca fueron mi real imagen ante la vida.

Perdí.

Algo.

Pero gané, y mucho.

Ahora es que me siento genuinamente feliz.

Al final, es lo que cuenta, ¿no?

Perder ciertas cosas no significa el final de una existencia o un ciclo.

Podría ser el comienzo de algo mejor.

Originally posted 2018-06-05 09:47:51.

Gris (tristeza del alma)

Gris
La dócil y lánguida brisa del amanecer acaricia mi rostro impávido ante la misma, pero a la misma vez toca mi ya fatigado espíritu resquebrajado ante los embates de una vida que no acaba de admitirme como tal. El frío del nuevo amanecer me hace tiritar, y a la vez reflexionar.
Miles de ilusiones perdidas por el camino; lágrimas caídas a raudales por unas mejillas que ya dejaron de ser juveniles para entrar en los años finales de un destino marcado desde su infancia para ser grandioso, pero que por una u otra razón se quedó trunco en los albores de un sueño que nunca se realizó.
Mi esencia se perdió en la batalla por lograr mi pleno yo, y nunca lo recuperé por estar inmerso en tantas luchas estériles que en nada aportaron a mi crecimiento como ser humano, pero que sin embargo me fueron empujando cuesta abajo hasta el fondo del abismo en que mi vida, finalmente, se convirtió.
En un clamor desesperado imploro a lo alto, buscando el solaz que mi alma necesita urgentemente, pero no llega; no encuentro la paz que busco ni menos la felicidad que un simple detalle hace estallar como en tiempos lejanos en todo mi ser.
Ya mi existencia camina mustia hacia el atardecer, y las flores de la vereda ya no despiden fragancias frescas ni trascendentales para mí. No soy el mismo. Nada me alegra. ¿Acaso he sido feliz alguna vez? ¿Cuánto tuve que perder para llegar hasta aquí, abatido y vacío como nunca?
He cerrado mis ojos, buscando respuestas, y únicamente una solemne placidez se palpa alrededor de la silla en la que me encuentro sentado escribiendo estas melancólicas líneas cargadas de desaliento y frustración, y el miedo se apodera de todo mi cuerpo, quizás por presentir, que el final de mis anhelos se acerca velozmente si no me detengo en esta frenética carrera hacia la oscuridad del letargo y me afianzo finalmente en la orilla del alma para no seguir cayendo, y decido volver a ser lo que antes fui…
Peter Vergara
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

Originally posted 2018-02-20 13:44:36.

Entrevista a Peter Vergara | BLOG ADOPTA UN ESCRITOR ESPAÑA

Peter Vergara es un autor de Puerto Rico que ha escrito varias novelas como “Al final del abismo”.

Podrías hablarnos un poco más sobre ti, ¿cuáles son tus gustos literarios, tus aficiones, tus inquietudes, tu situación laboral actual, etc.?

Saludos. Soy Peter Vergara, escritor de Manatí, Puerto Rico, y el autor de varios libros de diversos géneros literarios como Al Final del Abismo, Susurros Mortales, parte 1 y 2, Tiempo de Hacer las Paces con mis Demonios, Tu Peor Enemigo Siempre Serás Tú, Deadly Whispers y otros. Me encanta leer, y escribir, lógicamente. Gracias a ello, el leer, es que he podido ampliar mis horizontes intelectuales y literarios, pues me permite perfeccionar en sumo grado mi escritura y no cometer, o al menos reducir, los errores que cualquier persona o escritor incurre por no leer regularmente. He conocido autores que detestan el leer, aunque parezca increíble. Si no lees, nunca llegarás a ser un escritor de excelencia.

¿Qué te impulsó a escribir tu primer libro? ¿Se puede decir que el escritor nace o se hace?

Te diría que ambas. El talento para escribir nace con uno, el deseo de plasmar en papel ese mundo imaginario que de otra forma no podríamos crear, pero de nada sirve sin desarrollar ciertas destrezas de estilo, gramaticales u ortográficas que se requieren para escribir un libro. Algunas personas creen en su fuero interno que el asistir a seminarios o universidades para estudiar creación literaria u otros talleres los capacita para escribir, pero no es así. Puedes tener la formación, pero si el talento o la habilidad de llegar al lector no la tienes, entonces no sirve para nada todo lo aprendido.

Háblanos de Al final del abismo. ¿De qué trata?

Al Final del Abismo fue mi segundo libro, escrito cuando atravesaba por momentos muy dolorosos en mi vida como lo fue la muerte de mi querida madre Elsie, y en cuyo honor lo escribí, al igual que Susurros Mortales, mi primera novela policial. Trata sobre cómo la arrogancia de un individuo, Carlos, lo lleva a cometer error tras error en su búsqueda de la felicidad, la misma que él cree muy merecida por ser un perfecto ejemplar masculino. Cuando choca con la cruda realidad de que nada es lo que parece, y de que tendrá que aprender a ser humano si desea conseguir el amor que espera por su trasformación, es que comenzará el recorrido por un camino desconocido, el de su propia redención como hombre ante la mujer que ama y la vida.

¿Necesitaste documentarte para escribir tus libros?

Todo autor que se precie de serlo requiere documentarse extensamente en todos los aspectos para escribir un libro, del género que sea. Como he dicho anteriormente, el lector merece el mayor de los respetos por parte del autor, y no acepto que, aunque el mundo que presentemos sea imaginario, no tenga una dosis de realidad en el mismo, algo de la vida diaria, del mundo en el que vivimos. Una historia debe cautivar, pero a la vez educar, dependiendo lógicamente del tema que trate, real o ficción.

¿Cuánto tiempo te llevó acabarlos?

Después de que un escritor tenga la idea completa de una historia, desde principio a fin, y la disciplina que se requiere, se puede terminar un libro en cuestión de tres a seis meses. Todas mis obras literarias se terminaron, sinceramente, en un lapso de tres meses.

¿Cómo llevas el tema de la promoción? ¿Las redes sociales te han facilitado el camino para llegar al público o por el contrario no has notado gran avance?

Las redes sociales son un instrumento o herramienta que, bien utilizada, puede ayudarnos grandemente, pues nos permite llegar a más lectores interesados en nuestros trabajos, pero a la vez, desgraciadamente, sirve como un lugar donde otras personas que no comparten tu deseo ferviente por sobresalir en el mundo literario tratan por todos los medios de impedir tu progreso como escritor. Lo he visto y comprobado en infinidad de ocasiones.

¿Consideras que es más fácil hacerse famoso estando amparada por un sello editorial que autopublicándose? ¿En qué crees que es beneficioso o no estar abrigado por una editorial?

Históricamente, un escritor novel luchaba para que una editorial reconocida lo descubriera, y le facilitara el ansiado camino al estrellato mediante la firma de un contrato editorial. También, antes, una editorial se esforzaba en promover agresivamente al escritor por cuestiones lógicamente monetarias, y dedicaba un mayor esfuerzo a ello. En cuestión de poco tiempo se era conocido y respetado en el ámbito literario. Ahora, aunque me cueste un poco el confesarlo, he visto que cualquier editorial reconocida pone sus huevos de oro en la cesta del autor superventas, aunque su calidad literaria haya mermado o desaparecido en su totalidad. Los contratos leoninos que la editorial le endilga al autor inexperto son como una cadena atada a su cuello de la que no podrá soltarse fácilmente,aunque quiera.
El escritor pertenece, por así decirlo, en cuerpo y alma a estos editores, sin voz ni voto en el desarrollo que seguirá su libro en el mundo. Si un autor ha llegado lejos autopublicándose, no veo la razón para cambiar de rumbo. Muchos escritores sobresalientes de la nueva cosecha, y que han tenido éxito económicamente, luchan todavía por uno de estos contratos. Esto no lo puedo entender. Si vendes siendo libre, ¿por qué atarte? Ahora, si la retribución monetaria es sustancial, y uno como autor decide sobre su obra en consenso con la editorial, pues ahí mismo te diría que sí, acepta un contrato. De lo contrario no.

Muchas editoriales rehúyen de los libros electrónicos debido al miedo que esa forma de publicación pueda repercutir negativamente en sus beneficios. ¿Qué opinas de los libros digitales? ¿Crees que llegarán a reemplazar a los libros tradicionales?

Los libros electrónicos tienen un sitial ya ganado dentro del universo literario, y millones de lectores lo prefieren por la comodidad que implica descargar en un minuto cualquier historia que nos agrade para leer. Un factor importante es su costo, significativamente menor que el de un libro tradicional en papel. Me encantan los libros electrónicos, pero mi formación desde niño hasta adulto fue gracias a los libros en papel. Entiendo que nada podrá arrebatarle ese derecho y preferencia entre el público lector. Un libro será siempre un libro, y a los lectores les encanta deslizar sus dedos por la fina hoja de papel en la que un mundo de ficción se halla plasmado. Es una sensación sumamente placentera e inigualable.

¿En Puerto Rico cómo está el panorama cultural? ¿Se lee bastante?

Mira, para serte sincero, desearía de todo corazón decirte que aquí todos leen, o al menos en su inmensa mayoría, pero mentiría. Desconozco si esto sucede también en otros países, pero en Puerto Rico no se lee como debería ser. A un pueblo educado no se le puede engañar con palabras bonitas, pues conoce los pros y los contras de cualquier ecuación. Somos un país rico en tradiciones, culturalmente hablando, que se han ido perdiendo debido a la modernidad de nuestras vidas y la injerencia desmedida de las redes sociales en la misma. Existe en nuestra sociedad un núcleo que desea recuperar el sitial que una vez tuvimos en lo referente a cultura, pero se les hace prácticamente imposible por la indiferencia de un pueblo que prefiere los chismes de la red social a la lectura de un buen y educativo libro.

¿Qué serías capaz de hacer por alcanzar la fama y que tus libros fueran leídos por un gran número de personas?

En mi corazón tengo la certeza de que, en algún momento, ya sea de este año 2018, o del próximo, alcanzaré mi sueño de llegar al mayor número de lectores alrededor del mundo con mis palabras, y todo esto sin incurrir en malas acciones como el desprestigiar a otros autores ni vender mi alma al que ya ustedes saben. Dios tiene un propósito ya trazado de antemano para mí, y sé que lograré triunfar a pesar de cualquier obstáculo que se me presente en el camino.

¿Estás imbuido en algún otro proyecto con vista de salir en un futuro cercano?

Estoy trabajando actualmente con la tercera parte de Susurros Mortales, un capítulo que entiendo no será el final de esta saga, sino una continuación de la misma hasta que mi pluma aguante. También en algunos libros de autoayuda que me siento obligado a escribir para ayudar en lo posible a cualquier persona que se encuentre atravesando por periodos difíciles en su vida. Si yo pude superar tantas dificultades que me dolieron y me detuvieron en su momento, creo que otros también podrán salir airosos si de corazón lo anhelan. Quiero aportar en ello.

¿Dónde pueden encontrar los lectores tus libros?

Todos mis libros, tanto en formato escrito como electrónico, se pueden conseguir a través de Amazon, Nook Barnes&Noble, Apple iBooks, Kobo, Smashwords, y en miles de librerías y plataformas digitales alrededor del mundo. Hasta hoy son ocho, pero antes de terminar el 2018 pronostico que serán cuatro o cinco más de diversos géneros literarios. Puedo escribir de lo que sea, sin perder calidad.

Por nuestra parte damos por finalizada la entrevista, pero te invitamos a que añadas lo que desees para poner punto final.

Un placer, y a la vez un honor, el que la página cibernética de Adopta un Escritor me haya otorgado la oportunidad de esta amena entrevista como un medio valioso y único para llegar a miles de lectores que siguen su portal literario. Les agradezco sinceramente por el apoyo que ustedes brindan a muchos escritores que recién comienzan, y también a los que ya están consagrados en el corazón del público. ¡Muchas felicidades y un hermoso 2018!

Muchas gracias a ti. Te agradecemos el tiempo

http://adoptaunescritor.wixsite.com/misitio/single-post/2018/02/09/Entrevista-a-Peter-Vergara

Originally posted 2018-02-12 17:55:49.